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Ficha técnica:
Clase: Anfibios
Orden: Urodelos (anfibios con cola)
Familia: Salamándridos
Género: Triturus
Especie: pygmaeus
(Wolterstorff, 1905)
Estatus legal:
Actualmente no aparece
incluido en el catálogo andaluz de especies amenazadas (tal vez por haber
sido descrito recientemente como especie nueva). El Atlas y Libro Rojo de
los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, lo cataloga dentro de la
categoría “Vulnerable” que recoge aquellas especies, que no estando ni en
“Peligro crítico” ni “En peligro”, se enfrentan a un alto riesgo de
extinción en estado silvestre en un futuro inmediato.
Descripción:
Tradicionalmente fue considerado como una subespecie del tritón jaspeado (Triturus
marmoratus), aunque recientes estudios han demostrado que las
diferencias morfológicas y genéticas existentes entre ambos, son
suficientemente significativas para considerarlos especies bien
diferenciadas.
Posee
una talla claramente inferior a la del jaspeado, no superando los 14 cm. de
longitud total, de los cuales algo mas de la mitad corresponden a la cola.
La
cabeza es algo mas larga que ancha, un poco estrecha y con un hocico ancho y
redondeado. Los ojos no son muy grandes, con pupila redondeada de color
negro e iris dorado. Tras estos aparecen las glándulas parótidas. Existe un
pliegue gular claramente visible.
Las
extremidades son largas con dedos no palmeados, 4 en las anteriores y 5 en
las posteriores.
Lo más
llamativo de su aspecto es el colorido, un verde intenso jaspeado de manchas
irregulares negras, extendidas a lo largo del cuerpo. La piel del dorso es
rugosa y la del vientre lisa. En esta zona la coloración es diferente, con
un fondo blanco, amarillento o anaranjado, salpicado de manchas blancas y
pequeños puntos negros irregulares.
La
cola, mas larga en los machos, está comprimida lateralmente y acabada en
punta. Durante la fase acuática, presenta una cresta, más desarrollada en
los machos.
Las
hembras son de mayor tamaño y poseen una línea vertebral anaranjada, a veces
amarillenta o rojiza, que también muestran los individuos subadultos de
ambos sexos. Existe cierto dimorfismo sexual que se acentúa en extremo
durante el periodo reproductivo.
Durante este, y para ejemplares en fase acuática, los machos desarrollan
una cresta dorsal, desde el final de la cabeza hasta la base de la cola
donde comienza una segunda cresta caudal. Su coloración es muy llamativa
alternándose franjas amarillentas con otras marrones- negruzcas. Asimismo
una ancha línea plateada recorre longitudinalmente la cola por su zona
media. La cloaca, aunque en ambos sexos aparece abultada durante el celo,
en el macho alcanza un mayor tamaño, con forma semiesférica y es más oscura.
En las hembras la forma es cónica.

Comparativa
macho-hembra, Alcalá la Real (Jaén), primavera 2004.
Larvas.
Al
nacer tienen unos 5mm. de longitud con un tono amarillento y la piel
translúcida. La zona ventral es plateada y rosácea. Poseen branquias
externas que recuerdan pequeñas plumas rojizas. Su principal característica
son sus alargadas y desproporcionadas extremidades finalizadas en dedos
igualmente largos. La cola también es bastante larga, comprimida
lateralmente y acabada en una fina punta muy desarrollada. Conforme van
creciendo desarrollan una cresta dorsal, salpicada de manchas oscuras
redondeadas en la punta. Este es el principal rasgo diferenciador de las
larvas de gallipato, muy similares en las primeras fases de desarrollo.

Detalle
branquias en larva, Alcalá la Real (Jaén), primavera 2004.
Distribución geográfica:
El
tritón pigmeo es un endemismo de la península ibérica, y dentro de ella se
distribuye únicamente por su mitad meridional, siendo el Sistema Central su
límite por el norte. Las poblaciones orientales son actualmente muy escasas
sufriendo una mayor regresión hacia el sureste, cuyo límite lo constituyen
las poblaciones granadinas, no encontrándose ni en Almería ni en Murcia.
Los
núcleos de nuestra provincia son considerados, con toda razón, como los
más vulnerables de toda su área de distribución. Las principales
poblaciones se encuentran en el extremo occidental (Poniente Granadino),
desde Loja en el límite con las provincias de Córdoba y Málaga, hasta el
campo de Zafarraya, con la mayor densidad de población, y Sierra Tejeda.
Fuera
de la zona occidental sólo quedan poblaciones residuales y muy amenazadas,
en las comarcas de los Montes Occidentales y Orientales, que constituyen los
restos de otros núcleos que se extendían por toda esta zona y las sierras
del sur de la provincia de Jaén. El futuro de exiguas poblaciones situadas
en los municipios de Íllora, Montefrío y Alcalá la Real, ya en Jaén, es cada
día más incierto. El punto más oriental donde aún puede observarse es la
laguna de Arenales, en el término municipal de Albolote.

Mapa de distribución provincial.
Ecología de la especie.
Habita
normalmente en los pisos bioclimáticos termo y mesomediterráneo, penetrando
también en el supramediterraneo, y coloniza zonas abiertas de matorral,
encinares, dehesas, e incluso cultivos de secano como olivares o cereales.
La máxima altitud que alcanza en Granada son 1095m. en la Sierra de San
Jorge (Loja).
Al
igual que otros anfibios lleva una vida crepuscular y nocturna, teniendo
mayor duración, en nuestras latitudes, de la fase acuática que la terrestre.
Fuera del agua se refugian bajo piedras, troncos, y los cada vez más
abundantes residuos que el hombre abandona cerca de las charcas, como
semilleros de poliespán, frecuentes en los llanos de Zafarraya o ruedas,
sillones y colchones viejos. Destacar que en un muestreo realizado en esta
zona, encontramos decenas de individuos refugiados bajo uno de estos
“mobiliarios”. Salen de sus refugios en noches lluviosas o con humedad
elevada, bien para alimentarse o para dirigirse a los lugares de
reproducción.
Para
ello es más exigente que el gallipato y selecciona, generalmente, aguas algo
más oxigenadas, no muy eutrofizadas, y con abundante vegetación acuática
(cada vez más difícil de encontrar). Se le puede hallar en pozos, albercas,
pilones de fuentes, charcas naturales, tramos remansados de pequeños arroyos
e incluso balsas para regadío.
Cuando
llega el otoño, y después de haber pasado la época más calurosa del año en
estado de semiletargo en algún refugio, se dirigen a los puntos de
reproducción. Si se trata de una charca que aún no tiene agua, por haberse
retrasado las precipitaciones que la llenan, se ocultan bajo piedras en sus
inmediaciones, a la espera de que llueva lo suficiente.

Hembra en
fase acuática, Alcalá la Real (Jaén), primavera 2004.
Los
machos son los primeros en llegar, y defienden un pequeño territorio frente
a sus competidores, incluso atacando y mordiendo a aquellos que osan
acercársele. Una vez en el agua empiezan desarrollan sus espectaculares
crestas y aumentan notablemente el tamaño de sus cloacas.

Macho en
fase acuática, Alcalá la Real (Jaén), primavera 2004.
Cuando
una hembra se acerca, el macho se sitúa delante de ella y empieza a
realizar movimientos ondulatorios con su cola, arqueando y elevando la parte
posterior de su cuerpo. Con ello trata de estimular a la hembra, que
entonces permanece quieta esperando a que el macho deposite su “espermatóforo”
que contiene los espermatozoides necesarios para la fecundación de los
óvulos que ella guarda en su abultado abdomen. A continuación se sitúa
sobre esta pequeña bolsa y ayudándose con sus labios cloacales la absorbe.
Es posible que una misma hembra sea fecundada por distintos machos.

Huevos de
tritón adheridos a la vegetación acuática.
A los
pocos días comienza a poner los huevos, desprendiéndolos de uno en uno y
envolviéndolos con ayuda de sus patas traseras sobre las hojas de las
plantas acuáticas. Últimamente, dada la ausencia de estas, los huevos son
fijados sobre plásticos arrojados al agua. El número de huevos, en torno a
300, depende del estado de alimentación y desarrollo de la hembra. Las
larvas eclosionan unos días después, dependiendo de la temperatura del agua.
Son muy activas y cazan pequeños insectos, crustáceos e incluso larvas de
otros anfibios a los que localizan por el movimiento. El desarrollo larvario
dura unos 3 o 4 meses, dependiendo de la temperatura del agua y la
disponibilidad de alimento, momento en el cual, los pequeños tritones
pierden las branquias y se dirigen a tierra, buscando un refugio en el que
pasar el verano. Muchas de ellas son capturadas por larvas de insectos
acuáticos, individuos de su propia especie, peces o cangrejos.
La
madurez sexual la alcanzan a los dos o tres años, los machos antes. Pueden
vivir hasta diez o doce.

Larva
próxima a finalizar la metamorfosis.
La
alimentación de los adultos se basa en invertebrados, tanto acuáticos como
terrestres, y larvas de otros anfibios.
Sus
principales enemigos naturales son las culebras de agua, garzas, peces
introducidos como la carpa, galápagos y el cangrejo americano, verdadero
hostigador de la mayoría de nuestros anfibios. En la fase terrestre puede
ser predado por pequeños carnívoros como el turón o la garduña, rapaces
nocturnas y el jabalí.
Su
principal mecanismo de defensa es la producción de sustancias tóxicas de
aspecto lechoso a través de la piel y también adopta posturas defensivas
arqueando el cuerpo y levantando la cola ante una amenaza.

Producción
de sustancias tóxicas a través de la piel.
Estado de conservación, problemática:
La
situación del tritón pigmeo en Granada es cada día mas preocupante, sin casi
darnos cuenta sus poblaciones van desapareciendo, a causa del desarrollo
progresivo e imparable de la agricultura intensiva, y la explotación de las
zonas húmedas, en algunos casos incluso con su eliminación, disminuyendo
cada día mas las posibilidades de supervivencia de este y otros anfibios.
Incluso en la zona de mayor densidad donde aún hoy es relativamente fácil
observar tritones, el campo de Zafarraya, se empiezan a detectar fenómenos
de extinción local, y el confinamiento de los tritones en las cada vez
menos frecuentes áreas naturales que quedan en un territorio fuertemente
transformado en los últimos años.
Esta
intensificación de la agricultura, conlleva un uso incontrolado, de
productos químicos (herbicidas insecticidas, fungicidas, abonos) que afectan
inexorablemente al tritón y otros anfibios, bien por fumigación de los
hábitats terrestres o por lavado y acumulación de residuos en las charcas.
Los múltiples pozos repartidos por la comarca, están siendo transformados,
elevando sus muros o incluso son cerrados completamente, por lo que no
pueden ser utilizados por los tritones y otros anfibios para reproducirse.
Algunas charcas tradicionales han sido desecadas o se han convertido en
verdaderos basureros, donde la gente abandona todo tipo de residuos.

Residuos
abandonados en una charca, Zafarraya, (Granada), primavera 2002.
El
desarrollo urbanístico de la última década ha supuesto la ocupación y
consiguiente destrucción de valiosos territorios, y la creciente
construcción de infraestructuras de transporte (carreteras, asfaltado de
pistas forestales), supone una barrera a veces infranqueable para los
anfibios que pretenden llegar a sus puntos tradicionales de cría, muriendo
atropellados muchos de ellos al intentar cruzarlas.
Otra
grave amenaza que se cierne sobre el tritón es la introducción de especies
acuáticas foráneas. La falta de una mínima educación ambiental y sentido
común por parte de algunas personas, conlleva el abandono intencionado o no
de animales extraños en nuestros ecosistemas acuáticos. La introducción de
peces como la carpa, a veces con argumentos tan peregrinos como puede ser:
“la limpieza de la vegetación que crece en las albercas”, o “dan
un toque de color a las charcas”; el cada vez más frecuente cangrejo
americano, o el abandono de multitud de pequeños galápagos americanos de
distintas especies, pensando que “el animalito está mejor en libertad”,supone
una competencia directa para nuestras especies autóctonas, no solo de
anfibios, también de peces, invertebrados y reptiles.

Galápago de Florida (Trachemys scripta
elegans), su abandono en medios acuáticos supone una grave amenaza para
nuestras especies autóctonas.
En la
zona occidental de la provincia la especie ha desaparecido del piedemonte de
Sierra Tejeda, donde se encontraba su borde de distribución meridional, tras
permanecer algunos de sus puntos de cría varios años sin agua o muy
contaminados, como el nacimiento de Parrica. Las poblaciones de Loja sufren
la transformación de sus hábitats terrestres (matorral mediterráneo y
cultivos herbáceos), y su conversión en explotaciones agrarias intensivas.
La
situación de las poblaciones más orientales es aún más preocupante.
Únicamente quedan pequeños núcleos relictos y muy amenazados, como en la
vertiente norte de la Sierra de Madrid (Illora), donde no se han detectado
ejemplares desde el año 2002 en una pequeña charquita temporal que
normalmente ocupaban. Otra pequeña población ha desaparecido recientemente
en Montefrío, tras haber sido roturada y puesta en cultivo la pequeña charca
que la sustentaba. Un caso dramático, que ya comentamos ampliamente en la
ficha del gallipato, es la situación de la laguna de Arenales en el
municipio de Albolote. Aquí se sitúa el punto más suroriental de toda su
área de distribución mundial.
Estas
poblaciones tenían continuidad en Jaén, concretamente en las sierras del sur
de la provincia. Aquí aún persisten varias pequeñas poblaciones, ligadas a
albercas tradicionales de riego. La intensificación de los cultivos de
olivar donde se sitúan y la construcción de una urbanización, nos hacen
temer por su próxima desaparición.

Individuo juvenil, Zafarraya (Granada),
marzo 2004.
Propuestas de conservación
·
Realizar
campañas de concienciación ambiental, incidiendo sobre todo en los
propietarios de fincas donde se sitúan puntos de cría tradicionales y en los
colegios de las áreas circundantes.
·
Detectar
aquellos puntos negros en carreteras y caminos, señalizándolos y construir
pasos subterráneos adecuados.
·
Proteger y
restaurar adecuadamente las charcas que sirven como puntos de cría,
especialmente las que sustentan a las escasas poblaciones más orientales,
completamente aisladas del área de distribución principal. A tal efecto
podría establecerse una especie de red de “microreservas”, favoreciendo no
sólo a los anfibios, sino a multitud de especies de invertebrados acuáticos
con una regresión paralela a la de los batracios.
·
Campaña de
concienciación sobre la introducción de especies foráneas, y su eliminación
directa en aquellos puntos donde se localizan actualmente.
·
Solicitar una
mayor implicación por parte de las autoridades municipales y regionales
responsables de los temas de medio ambiente, en la conservación de esta y
otras especies, que aun no siendo muy populares entre la gente, son un
elemento indispensable en nuestros ecosistemas, y encuentran en nuestra
provincia algunas de sus últimas poblaciones mundiales.
Primer caso de “neotenia” en tritón pigmeo.
Aprovechando la oportunidad que tan amablemente nos presta la Asociación
Proyecto Sierra de Baza, para la divulgación de la apasionante vida de
nuestros anfibios, queremos dar a conocer a todos los lectores de la
Revista Digital Sierra de Baza, un dato de indudable valor científico, el
primer caso de “neotenia” observado hasta la fecha en el tritón
pigmeo.
La
“neotenia”, es la persistencia en un adulto capaz de reproducirse, de
caracteres típicamente larvarios o de inmadurez Se da en algunas especies de
urodelos manifestándose en que los individuos adultos no llegan a perder las
branquias externas, en forma de plumero, propias de los ejemplares en estado
larvario. Llevan una vida completamente acuática y se reproducen sin
problemas.
Por
parte de la A.H.G, se ha localizado en el Sur de la provincia de Jaén, una
pequeña población de tritón pigmeo, con un alto porcentaje de individuos
neoténicos. Hasta la fecha es el primer caso conocido en esta especie a
nivel mundial. La población se encuentra gravemente amenazada de
desaparición, por la intensificación del olivar donde está situada la masa
de agua que utilizan para reproducirse, y el deterioro progresivo de esta.
Sería necesario actuar urgentemente para evitar este hecho, dado su
indudable interés científico.

Macho de
tritón pigmeo neoténico. Podemos observar detallados los caracteres sexuales
propios de los adultos así como la persistencia de las branquias externas.
El tritón pigmeo en la Sierra de Baza
No
existen referencias sobre la presencia del tritón pigmeo en las comarcas de
Baza, Guadix y Huescar, y por tanto en el ámbito territorial del Parque
Natural de la Sierra de Baza. Actualmente la población más cercana la
hallamos a casi 80km en dirección oeste.
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