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Ficha técnica:
Clase: Anfibios
Orden:
Urodelos (anfibios con cola)
Familia: Salamándridos
Género: Salamandra
Especie:
salamandra (Linnaeus,
1758)
Cuenta
con varias subespecies en su ámbito geográfico europeo (hasta 16 según
diferentes autores). En la península ibérica se reconocían hasta nueve
subespecies, aunque tras recientes estudios genéticos, han quedado reducidas
a 5 grupos monofiléticos. Estos son:
-S.
s. bejarae /almanzoris,
distribuidas por el interior peninsular y la Sierra de Gredos.
-S.
s. fastuosa / bernardezi, distribuidas por el tercio norte peninsular.
-S.
s. gallaica / terrestris, en Galicia y Extremadura la primera y la
segunda en Cataluña.
-S.
s. morenica / crespoi, sur de Portugal y Sierra Morena.
-S.
s. longirostris, al sur del Guadalquivir.
Estatus legal:
En la comunidad andaluza contamos con dos de estas subespecies; S.s.
morenica, catalogada en el libro rojo de los vertebrados andaluces como
casi amenazada, y S.s. longirostris incluida en una categoría de
amenaza mayor, vulnerable.

Salamandra de la subespecie longirostris, Parque Natural de los
Alcornocales (Cádiz), noviembre 2004.
Descripción:
La
salamandra es un urodelo de talla mediana a grande, con un tamaño que en la
península Ibérica puede superar los 250 milímetros de longitud total. La
cabeza es robusta con grandes glándulas parótidas, en las que son visibles
una serie de poros glandulares, situadas detrás de unos ojos prominentes con
pupilas marrones y redondas. El cuerpo es de sección cilíndrica, de piel
lisa con surcos en los costados y poros glandulares que se dividen a ambos
lados del cuerpo llegando hasta el principio de la cola. El dibujo de la
piel es muy variable aunque suele tener una base negra salpicada de manchas
amarillas que pueden variar en forma y tamaña según la subespecie. Estas
manchas suelen ser arriñonadas en las subespecies meridionales. En las que
habitan más al norte el amarillo en la piel es más abundante, con franjas
continuas desde los ojos hasta la cola. Esta es también de sección
cilíndrica o un poco comprimida. La patas son cortas con cuatro dedos en las
manos anteriores y cinco en las traseras. El vientre es oscuro con manchas
claras, amarillentas.
Existen casos de pigmentación anómala como pueden ser albinismo, y
melanismo. Asimismo se han documentado varios casos de neotenia.

Albinismo
en larva de salamandra morenica, Sierra de Castril, (Granada),
1999.
El
dimorfismo sexual no es muy acusado aunque los machos son más estilizados y
tienen la cola más larga. En la época nupcial presentan la zona cloacal
abultada. Las hembras son por lo general más robustas, con patas algo mas
cortas y un mayor peso en condiciones normales.
Existen leves diferencias que nos permiten distinguir a las 2 subespecies
presentes en Andalucía. La longirostris es de mayor tamaño y tiene el
hocico más alargado y puntiagudo. Las manchas de su piel siempre son
amarillas. La morenica es ligeramente más pequeña, con el hocico más
corto y puede tener manchas rojizas, sobre todo en las glándulas parótidas.

Detalle salamandra
longirostris, Parque Natural de los Alcornocales (Cádiz), noviembre
2004.

Detalle salamandra morenica , Sierra de Andújar (Jaén), marzo 2004.
La
característica morfología de la salamandra hace que sea muy difícil
confundirla con otros urodelos ibéricos.
Larvas: En el
momento de nacer, las larvas de salamandra tienen una longitud total de
entre 24mm y 36mm, rango este muy variable según las condiciones geográficas
y ambientales. La cabeza es ancha y de gran tamaño con penachos branquiales
rosados, variables en tamaño según la oxigenación del agua donde habiten.
Los ojos son grandes y bien definidos con los que detectan movimiento a mas
de 50 cm. El cuerpo esta lateralmente algo aplanado y es un poco mas largo
que la cola .Esta se presenta comprimida y tiene una cresta dorsal que
nace hacia la mitad del tronco. El final de la cola suele ser redondeado.
En el dibujo de la piel se observan manchas que discurren paralelas al
cuerpo de un color verde oliváceo sobre un verde amarillento mas pálido. En
el comienzo de las patas presentan manchas claras de color amarillo apagado
que se hacen más visibles en estados avanzados del desarrollo. Las patas son
robustas, no muy largas y tienen cuatro dedos en las manos anteriores y
cinco en las posteriores. En el momento que completan la metamorfosis y
abandonan el agua, miden entre 60mm y 65mm, dándose casos de tallas mayores.
Así ocurre por ejemplo, cuando las larvas no pueden salir del interior de
un pozo donde haya descendido mucho el nivel freático. En estos casos pueden
alcanzar tallas de hasta 95mm y resulta sorprendente ver estos ejemplares
tan grandes conservar las branquias completamente desarrolladas.

Larva
de la subespecie longirostris, Sierra del Jobo (Málaga), marzo 2004.
Distribución geográfica:
Posee
una amplia distribución que abarca en Europa desde Portugal hasta el norte
de Alemania, los países balcánicos, Grecia, Turquía, extendiéndose también
por Asia menor en Iraq y el oeste de Irán. En nuestro país se extiende por
todo el litoral cantábrico, Galicia, norte de Castilla y León, Pirineos y
gran parte de Cataluña. Conforme bajamos hacia el sur las poblaciones se
hacen mas montanas en el interior peninsular estando mejor representada en
la mitad occidental. La encontramos en el Sistema central, Extremadura,
Montes de Toledo, Sierra Morena y montañas litorales y prelitorales de Cádiz
y Málaga, llegando aquí de nuevo al nivel del mar. En el sureste encontramos
poblaciones en Jaén, Albacete, Granada y Murcia.
En
nuestra provincia, como hemos comentado anteriormente existían dos
subespecies diferentes: S.s. morénica y S.s. longirostris.
La
primera de ellas, actualmente está poco extendida, limitada a la zona
noreste, sierras de Castril, Seca, Guillimona y Sagra y forman parte de un
importante núcleo que también se extiende por las vecinas sierras de
Cazorla, Segura, Alcaraz y Noroeste murciano.
La
longirostris, que es un endemismo del Sistema Bético suroccidental,
abarcaba en principio el oeste de Sierra Nevada, y las sierras béticas más
occidentales de la provincia (Tejeda, Gorda, Gibalto y de Alhama).También
existen referencias de su presencia en la Sierra de Huetor. La asignación de
las citas de Sierra Nevada a esta subespecie, es supuesta, al no existir
conservado ningún ejemplar colectado en la zona, aunque sería lo más lógico,
dada su mayor cercanía a las Sierras de Tejeda y Almijara. La última
observación de un ejemplar en territorio granadino de la que tenemos
constancia, data de 1989 (comunicación personal de Juan Pablo González de la
Vega). Como últimos lugares donde fue citada, tenemos los Cahorros de
Monachil, turberas del Padul, Zafarraya y la Venta de la Correa en Loja.
En las
sierras más occidentales, aún se puede encontrar, pero ya en territorio
malagueño, a escasos 9 km. del límite entre ambas provincias.
Aunque
de vez en cuando nos llegan algunas referencias sobre su presencia en
diferentes municipios granadinos, no hemos podido confirmar ninguna de
ellas, por lo que la probabilidad de que se haya extinguido es altísima.

Mapa
de distribución provincial.
Ecología de la especie.
Su
actividad es predominantemente nocturna, aunque en climas húmedos se les
puede observar incluso de día, durante jornadas lluviosas y de temperaturas
suaves. Sus poblaciones en la inmensa mayoría de los lugares se han visto
relegadas a zonas montañosas que conservan arroyos prístinos y zonas
boscosas bien conservadas. Es más frecuente en bosques de fronda al
conservar estos una mayor humedad ambiental. Generalmente ocupan zonas de
orientación umbría y con una pluviosidad superior a 700 litros de lluvia
anuales. Son criaturas muy sedentarias, y tienen un dominio vital de entre
10 y 150 metros. Algunos individuos pueden pasar largas temporadas bajo la
misma piedra o tronco.

Macho
adulto de la subespecie longirostris, Sierra de las Nieves (Málaga).
La
actividad de las salamandras varía en función de la región en que habite.
En el norte de España, se muestran activas desde principios de otoño a
principios de invierno, reactivándose de nuevo en primavera, hasta comienzos
de verano. En el sur su periodo de mayor actividad se centra en los meses de
noviembre y febrero coincidiendo con la época de mayor pluviosidad. Su
temperatura ideal es en torno a los 14º y la altitud mas frecuentada por la
especie esta en torno a los 1000m de altitud, dato este variable según la
región geográfica. En la cornisa cantábrica es mas frecuente en zonas
costeras mientras que es rara por debajo de los 200m en la zona sur.
Alcanza hasta 2500m en el sistema central.
La
máxima altitud citada para la subespecie longirostris son 1750m en la
Sierra de las Nieves (Málaga) y 1750m para la morenica cerca del
nacimiento del río Guadalquivir en Cazorla (Jaén).
La
época de apareamiento se reparte en dos épocas; mediados de otoño y finales
de invierno o primavera. Los acoplamientos tienen lugar en tierra. Cuando el
macho localiza una hembra, corre hasta ella acosándola y subiéndose a su
espalda. En esta posición consigue inmovilizarla. A continuación se sitúa
debajo de ella y con un ligero frote de su lomo consigue embelesarla. Ambos
comienzan a realizar movimientos laterales de la cabeza y el macho
contorsiona su cuerpo y cola. Tras permanecer unidos durante unos minutos,
el macho deposita un espermatóforo de unos 10mm de longitud en el suelo.
Entonces coloca a la hembra en la posición adecuada para que lo absorba a
través de su cloaca. Posteriormente se separan. Las hembras tienen la
capacidad de retener en su interior el esperma el tiempo necesario hasta que
las condiciones ambientales sean propicias para que tenga lugar la
ovulación. Por tanto, el periodo de gestación puede ser muy largo, hasta 8 o
más meses.
Las
salamandras, a diferencia del resto de nuestros anfibios, no ponen sus
huevos en el agua. Son “ovoviviparas”, es decir, los huevos se desarrollan
dentro del útero materno y posteriormente paren larvas que sí depositan en
el agua.

Hembra de longirostris, tras el parto de una larva en un pequeño
regato, Parque Natural de los Alcornocales, (Cádiz), febrero 2005.
Las
subespecies presentes en Andalucía, paren entre 20 y 70 larvas, dependiendo
del tamaño de la hembra. Una de las peculiaridades en esta especie es el
canibalismo intrauterino o “adelfofagia”. Consiste en que las larvas pueden
devorarse unas a otras dentro del útero materno, por lo que nacen menos
ejemplares pero de mayor tamaño y a veces incluso habiendo finalizado
completamente la metamorfosis. Esta circunstancia no se da en ninguna de las
subespecies presentes en Andalucía. Es más propia de las pertenecientes al
complejo bernardezi / fastuosa, que se distribuyen por la
cordillera Cantábrica y Pirineos.
Para
depositar las larvas seleccionan arroyos limpios y no muy caudalosos. En
ausencia de estos, también utilizan albercas, fuentecillas y abrevaderos
para ganado. Una estructura tradicionalmente muy utilizada en la zona norte
de nuestra provincia, son los denominados “tornajos”. Son un tipo de
abrevadero para ganado, que se construye vaciando varios troncos de pino, y
que generalmente se disponen consecutivamente, uno tras otro, aprovechando
la pendiente del terreno.
La
duración del desarrollo acuático de las larvas es muy variable, y depende
de distintos factores, fundamentalmente del tamaño que tenían al nacer, de
la temperatura del agua, y de la disponibilidad de alimento. En nuestra
provincia comienzan a observarse las primeras en los arroyos en el mes de
Octubre, y suelen finalizar la metamorfosis una vez mediada la primavera, en
los meses de Abril y Mayo.
Son
muy voraces y localizan activamente dafneas, tricópteros, plecópteros,
dípteros, etc., siendo incluso caníbales y llegando a consumir a otros
congéneres casi de su mismo tamaño. A su vez ellas pueden ser devoradas por
larvas de libélulas, ditiscos, escorpiones acuáticos, culebras y otros
anfibios.

Detalle branquias en larva, Sierra del Jobo (Málaga), marzo 2004.
La
alimentación de las salamandras adultas se compone de ciempiés,
escolopendras, cochinillas de la humedad, babosas, caracoles, termitas y
hormigas, dípteros, arañas, pequeños coleópteros y sus larvas y otros
invertebrados. Alcanzan la madurez sexual a los 2 o 3 años y pueden vivir
hasta 15 o 20.
Tanto
los ejemplares juveniles como los adultos liberan a través de las glándulas
parótidas y por los poros glandulares una sustancia lechosa que contiene una
toxina llamada salamandrina. Posee efectos neurotóxicos y es un buen
repelente contra muchos depredadores. En ocasiones excepcionales incluso
pueden lanzar esta sustancia a distancias realmente grandes. El llamativo
dibujo de su piel, es también un elemento disuasorio frente a sus enemigos,
ya que la asociación de algunos colores en la naturaleza (aposematosis)
indica señal de peligro. En ocasiones adoptan una postura defensiva
arqueando el cuerpo y exhibiendo sus colores y glándulas parótidas. Aún así
tiene enemigos naturales como las víboras, culebras de collar, algunas aves
y mamíferos como el turón o el jabalí.
Para
el hombre, tanto adultos como larvas son completamente inofensivos.
Únicamente hay que tener la precaución de lavarse las manos y no tocarse los
ojos o la boca tras haber manipulado a un ejemplar para evitar posibles
irritaciones en las mucosas.
Estado de conservación, problemática:
Es
curioso que hasta hace pocos años la salamandra estaba catalogada como “no
amenazada” en nuestro país. Desde hace 2 o 3 décadas asistimos a fuertes
retrocesos poblacionales en multitud de lugares que contaban con su
presencia tradicional. Incluso han desaparecido completamente de vastos
territorios como zonas del sistema Ibérico, sin que estén muy claras las
causas. Las salamandras granadinas no han conseguido escapar de este
fenómeno de retroceso generalizado.
La
subespecie morenica tiene en Granada su límite de distribución
suroriental, por lo que se encuentra bajo la amenaza del efecto borde, más
si cabe al situarse en macizos montañosos que constituyen auténticas islas
de humedad en un entorno especialmente árido. Aunque sus poblaciones son
puntuales, aún parece encontrarse en un relativo buen estado de
conservación, sobre todo las que se sitúan en las Sierras de Castril, Seca,
Guillimona y Sagra. Las más amenazadas son las situadas en las proximidades
de la Puebla de Don Fadrique, que dependen para su reproducción de albercas
y abrevaderos que se encuentran en un lamentable estado de conservación.
Las
principales amenazas que se ciernen sobre esta subespecie son el incremento
de la aridez, el abandono constatado de la mayoría de las estructuras
artificiales que utilizan para reproducirse (albercas, pilones, fuentes y
“tornajos” de madera), y la proliferación del jabalí, que deteriora sus
puntos de reproducción, y aunque no está confirmado, es muy probable que
deprede directamente sobre juveniles y adultos. Otros factores negativos son
la destrucción directa por parte del hombre, a causa de su mala fama, el
atropello en carreteras y caminos, la contaminación de los arroyos y el
incremento del número de incendios en toda la zona, causado sobre todo por
la errónea política reforestadora a base de coníferas iniciada durante la
década de los 50 del siglo pasado.

Abrevadero tradicional para el ganado utilizado por las salamandras como
punto de cría, Sierra de Castril, Octubre 2002.
Sería
necesario un mejor muestreo de todo este extremo montañoso provincial, que
permitiría conocer con más detalle el estado de conservación de las
poblaciones aquí presentes.
La
situación de la subespecie longirostris podemos decir que es
desesperada, y casi sin retorno. A pesar de las intensas prospecciones
llevadas a cabo tanto por la Asociación Herpetológica Granadina, como por
otros grupos, no se ha podido confirmar su permanencia en enclaves donde
previamente había sido citada, sobre todo la falda norte de Sierra Tejeda,
el campo de Zafarraya y otros macizos menores como Los Alazores. Como la
detección de la presencia de la especie es relativamente fácil durante la
época larvaria, nos tememos que se haya extinguido completamente, más si
cabe al comprobar que se puede localizar con suma facilidad en el área
limítrofe malagueña.
Las
causas determinantes de esta posible desaparición no están muy claras, pues
aun existen en la zona arroyos en óptimas condiciones para la especie
(incluso en algunos casos mejores que en sitios donde aun vive en la vecina
Málaga) Asimismo las prácticas agrícolas y ganaderas, poco intensivas
excepto en el campo de Zafarraya, no han variado en la última década de un
modo determinante.
Los
factores que quizás hayan resultado más decisivos, son los periodos de
sequía de los años 80 y mitad de los 90, y la explosión demográfica del
jabalí. Tampoco es descartable una súbita desaparición a causa de la
aparición de alguna enfermedad infecciosa.
Lo más
probable es que la interacción de todos estos elementos haya ido mermando
poco a poco los efectivos de la especie, en una zona que no es del todo
propicia para ella al situarse en su borde oriental de distribución. Si a
esto unimos una posible degeneración genética a causa de la endogamia,
tenemos el coctel explosivo que ha desembocada en su más que probable
extinción.

Salamandra adulta liberada de una arqueta de donde no podía salir, Sierra de
Cazorla (Jaén), Marzo 2005.
Propuestas de conservación
Sería
necesario realizar un seguimiento continuo de las poblaciones conocidas para
determinar su dinámica, así como una intensificación de los muestreos para
detectar posibles poblaciones, sobre todo en el área de distribución
histórica de la subespecie longirostris. A pesar del alto grado de
conocimiento que ya se posee al respecto, ha ocurrido en más de una ocasión
que se han encontrado poblaciones en zonas que en principio no parecían
adecuadas.
Las
medidas de conservación deben ir principalmente encaminadas al mantenimiento
de los puntos de reproducción, que hoy en día se enfrentan a numerosas
amenazas, muchas de ellas desencadenadas por simple desconocimiento, como la
introducción de peces y cangrejos americanos, de consecuencias catastróficas
para los anfibios en general. También habría que erradicar la mala costumbre
de arrojar en ellos los envases de los productos químicos utilizados en
agricultura, electrodomésticos viejos y muchos otros residuos. Ya tienen
bastante estos medios con soportar la contaminación procedente de las
escorrentías superficiales o subterráneas, al situarse por lo general junto
a campos de cultivo o al ser abrevaderos para el ganado. También sería
deseable una mayor vigilancia sobre la explotación de los acuíferos y las
actividades que inciden directamente sobre estos medios de reproducción:
roturaciones, canalizaciones, entubamientos, desecaciones, aterramientos,
etc.
Estas
zonas, generalmente de poca extensión, necesitan urgentemente una protección
sobre el papel y sobre el terreno, que encaja muy bien con el modelo, ya
puesto en marcha para endemismos vegetales, de las microreservas.
Desde
nuestra asociación proponemos sencillas medidas, tales como la creación de
nuevos puntos de cría, que pueden ser albercas estancas a nivel del suelo,
abrevaderos con fácil entrada y salida para anfibios( el mejor ejemplo es el
tradicional tornajo de madera), y la creación de pozas en arroyos con mucha
pendiente o que sequen prematuramente.
En
Granada hemos tenido ya la desgracia de perder, casi con toda seguridad, a
la subespecie longirostris. No queremos que pase lo mismo con la
morenica y desde aquí hacemos un llamamiento general, y sobre todo a
las administraciones competentes en materia medioambiental, para que pongan
los medios que tengan a su alcance, en este caso concreto poco costosos y de
fácil aplicación, para que este enigmático animal continúe su tranquila
existencia en nuestros bosques y montañas.

Juvenil recién metamorfoseado, Sierra Morena (Córdoba), marzo 1998.
El “tiro-suspiro” y otras leyendas sobre la salamandra.
La
salamandra ha sido considerada como un animal mítico y rodeado de múltiples
leyendas. La civilización cristiana, la ha considerado, igual que a la
mayoría de anfibios y reptiles, como un animal inmundo y cercano al diablo.
Durante la Edad Media, casi siempre iba unida a pócimas y artificios de
magos y brujas. Todo este “currículum”, no la ha favorecido en nada, pues en
el ámbito rural, cuando alguien se encontraba con una de ellas, directamente
la pisaba o aplastaba con una piedra. Desgraciadamente, hoy en día, la
situación sigue siendo la misma, y muchas salamandras adultas son aplastadas
cada año, simplemente por miedo y desconocimiento. Incluso en muchos de los
pueblos de la zona norte de Granada, y también en provincias limítrofes, se
oye hablar del “tiro” (apelativo con el que se la conoce popularmente), como
uno de los animales más venenosos, al mismo nivel o más que la víbora. Hay
quien dice “si te pica el tiro no duras un suspiro” y casi todo el
mundo conoce al primo de alguien o a un vecino de un tal fulanito, que se
quedó dormido en el campo y casi pasa a mejor vida porque el “tiro”, a base
de lengüetazos había llegado a “hacer sangre”.
Si
bien todas estas leyendas forman parte de nuestro acervo popular y no
conviene perderlas, es necesario cambiar el “chip”, y aunque a
nuestras personas mayores costará bastante trabajo convencerlos de ello, por
lo menos que las nuevas generaciones valoren a la salamandra y al resto de
nuestros anfibios y reptiles, como lo que son en realidad: máximos
exponentes de la rica biodiversidad que por suerte, caracteriza a nuestra
querida Granada. Esperamos que la presente ficha ayude a conseguirlo.

Adulto de salamandra
morenica , Sierra de Andujar (Jaén), marzo 2004.
La salamandra en la Sierra de Baza.
La
Sierra de Baza, por sus características de isla bioclimática en el centro de
un amplio territorio caracterizado por su extrema aridez, y su situación
intermedia entre las poblaciones de salamandras longirostris y
morénica, a priori podría considerarse como una hipotética zona de
contacto entre ambas subespecies. Pero no existen citas antiguas confirmadas
ni testimonios de lugareños que hagan pensar al menos en su antigua
presencia. Hoy en día las poblaciones más cercanas son las de las Sierras de
Castril, Seca y la Sagra.
Animamos a los lectores del boletín, como en el resto de las fichas, a que
se pongan en contacto con nosotros si tienen alguna referencia sobre la
salamandra, tanto en la Sierra de Baza, como en el resto de la Provincia.
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