FICHAS DE AVES DEL PARQUE NATURAL “SIERRA DE BAZA”

 

EL ÁGUILA CALZADA (Hieraaetus pennatus)

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Ejemplar adulto en fase oscura

 


FICHA TÉCNICA

Orden: Accipitriformes

Familia: Accipitridae

Especie: Hieraaetus pennatus

Estatus: especie catalogada “De interés especial” en el catalogo nacional de especies amenazadas.

Longevidad: pueden vivir hasta 15 años.

Peso: De 600 a 1.110  gramos aproximadamente.

Envergadura: con las alas abiertas pueden medir 1,30 metros.

Longitud: de 42 a 56 cms. aproximadamente.

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

El águila calzada es la más pequeña de las águilas, de ahí que también se le denomine “aguililla calzada”. Su nombre común (calzada) hace alusión al plumaje que cubre sus tarsos, a modo de calzas. Es una rapaz diurna que puede adoptar dos fases de coloración diferentes en su plumaje, una llamada fase clara o pálida y otra llamada fase oscura. Por encima ambas fases son iguales, pero por debajo se aprecia como en la  fase blanca (más abundante) tiene el pecho y vientre blancos y la cola de color canela. La fase oscura  presenta todas las alas y la cabeza de color marrón. El águila calzada cuenta con una cabeza ancha y redonda, que presenta un pico poderoso para despedazar a sus presas. Los jóvenes son muy parecidos a los adultos y se diferencian, además de por la corpulencia, por ser más rojizos por debajo y presentar las cabeza también rojiza.

 

A la Península Ibérica la llegada de los adultos a las zonas de cría se produce entre finales de marzo y principio de abril, permaneciendo aquí hasta finales de agosto y principios de septiembre, fecha en que regresa a sus cuarteles de invierno en la zona de la India, Ceilán y  la península de Malaca, aun cuando algunos ejemplares llegan hasta las islas del norte de Indonesia, en sus movimientos migratorios.

 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Ejemplar en fase clara sobrevolando su territorio.

 

 

Su hábitat preferido son  los bosques, considerándose una especie típicamente forestal, aunque se desplaza a zonas más abiertas para cazar.

 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Ejemplar adulto con una presa recién cazada en las garras.

 

 

Su dieta es variada, aunque principalmente se alimenta de reptiles y pequeños pájaros, aunque también puede cazar conejos y ardillas.

 

La reproducción se produce entre los meses  de abril a junio, realizando un nido, normalmente en la horquilla principal de árboles de gran porte y generalmente de hoja perenne como  pinos, alcornoques o encinas. La nidada suele ser de dos huevos y mientras la hembra los incuba, a lo largo de 36 a 38 días, el macho aporta el alimento. Una vez nacidos los pollos ambos congéneres ayudan en la alimentación de los poyos, incluso cuando éstos están fuera del nido.

 

 ©  Eduardo Nogueras Ocaña

Nido de águila calzada realizado sobre la copa de un pino negral.

 

 

El vuelo del águila calzada se efectúa con frecuentes aleteos seguidos de planeos majestuosos, donde se puede observar la silueta distintiva de esta especie. Cuando se trata de cazar, se lanza en picado hacia su presa, utilizando su fuerte pico y sus garras, para despedazarla y engullirla.

 

Un  dato que ayuda a diferenciar el águila calzada de otras rapaces parecidas en vuelo es la presencia de un borde traslúcido que presentan su cola y sus alas, así como dos manchas blancas en los hombros.

 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Cuando sobrevuelan el territorio donde anidan las chovas piquirrojas, éstas lanzan un ataque enérgico en grupo para expulsar al águila calzada, como puede apreciarse en la imagen.

 

El reclamo  es un sonido agudo y repetido tres o cuatro veces “pi-pi-pi” unido a otras voces como un grito “chia-chia-chiak”. Estos sonidos se hacen más frecuentes en la época de apareamiento.

 

 

EL ÁGUILA CALZADA  EN LA SIERRA DE BAZA

 

 

©  Eduardo Nogueras Ocaña

Ejemplar de águila calzada en fase oscura, donde se aprecia la diferencia tan grande con la fase clara, que puede llevar a confusión en su identificación.

 

 

El águila calzada es una especie migradora que se presenta en la península ibérica y en la Sierra de Baza desde el mes de marzo hasta el mes de septiembre. Es bastante más abundante que el resto de águilas, aun cuando en los últimos años se ha constatado un descenso poblacional.

 

La Sierra de Baza constituye, dada su vegetación, una zona bastante propicia para esta especie.

 

 Según un estudio realizado por biólogos durante el periodo comprendido entre los años 1990-1996 sobre la distribución y estatus de las aves rapaces de la provincia de Granada se  estima que la población de águilas calzadas nidificantes en el Parque Natural Sierra de Baza es probable (J.M. Gil-Sánchez, F.M. Molino Garrido y G. Valenzuela Serrano, 1999).

 

En otros estudios anteriores se estima  que la especie se adapta bien a los pinares de repoblación, desde el piso bioclimático termo- hasta el supramediterráneo, de forma que el 70% de los contactos con esta especie se establece en estos tipos de medio, secundariamente se instala en encinares, y en la enorme extensión de las depresiones de Guadix y Baza, aprovechando las formaciones de dehesas y los barrancos y ramblas donde aún se conservan retazos de encinar (J.M. Pleguezuelos, 1992).

 

En los meses de abril y septiembre pueden producirse más avistamientos en la sierra debido a ejemplares que sobrevuelan el territorio en vuelo migratorio de llegada y regreso a los cuarteles de invierno, respectivamente.

 

 

Texto: Eduardo Nogueras Ocaña

 

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