FICHAS DE AVES DEL PARQUE NATURAL “SIERRA DE BAZA”

 

LA COGUJADA MONTESINA

(Galerida theklae)

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar adulto de Cogujada montesina.

 

FICHA TÉCNICA

Orden: Passeriformes

Familia: Alaudidae

Especie: Galerida theklae

Estatus: especie catalogada de interés especial.

Longevidad: pueden vivir hasta cinco años.

Peso: 35 grs., aproximadamente.

Envergadura: con las alas abiertas pueden medir alrededor de 34 cms.

Longitud: 17 cms. aproximadamente.

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

La cogujada montesina es un ave de pequeño tamaño, que se caracteriza físicamente por poseer una pequeña cresta plumífera sobre la cabeza y por lucir un plumaje bastante mimético con el entorno donde vive.

 

Su pico es recto  y posee una línea oscura bajo el ojo. Su plumaje es de color pardo listado, siendo la zona ventral más blanquecina. También son características las manchas oscuras bien marcadas que tiene en el pecho. La cresta que es aguda y apuntada se eriza dependiendo de las circunstancias. El pico tiene color hueso en la mandíbula superior y es verdoso amarillento en parte de la inferior; las patas y los pies son pardo claro y el iris de los ojos pardo. Existe, sin embargo, una considerable variación en los plumajes de este pájaro. La larga cresta y el tono pardo amarillento que a veces da en matices rosados de las partes superiores, es un diagnóstico inconfundible junto con su hábitat y la voz característica. 

 

© José Ángel Rodríguez

Detalle de la cabeza de una Cogujada montesina en el que puede apreciarse la singular cresta que la hace fácilmente detectable.

 

 

La cogujada montesina es un ave de espacios abiertos, con escasa vegetación y generalmente se asocia  a climas secos y áridos. Suele posarse cerca del borde  de las carreteras y caminos. Casi siempre se la ve sobre una piedra y saltando sobre el mismo suelo en busca de alimento. Cuando se la detecta suele permanecer alerta agachándose para intentar aumentar su mimetismo.

 

 

© Juan Cubero

La cogujada montesina aprovecha los postes de luz, señales y vallas de los caminos rurales para posarse.

 

 

Al llegar el mes de abril comienzan a poner los huevos en un nido bastante sencillo construido en el suelo normalmente con un poco de hierba seca y algunos tallos. Suelen poner de dos a tres nidadas desde el mes de abril hasta el mes de junio.

 

 

 

© Eduardo Nogueras

La  Cogujada montesina es una de la aves que mejor se mimetizan con su entorno en la Sierra de Baza

 

 

La puesta varía de tres a cinco huevos. Al colocar el nido a pleno sol parece ser que no siempre se incuban los huevos, aunque la hembra es la encargada de hacerlo durante doce días aproximadamente. Ambos congéneres alimentan a los poyos cuando nacen hasta los once días que suelen abandonar el nido.

 

La alimentación de esta ave es a base de granos, brotes y de insectos que picotea por el suelo. Muchas veces aprovecha los insectos atropellados en la carretera, de ahí su costumbre de visitar las lindes de los caminos, aunque precisa también de agua, particularmente en los días más secos.

 

 

 

© José Ángel Rodríguez 

La  cogujada montesina aprovecha las charcas de agua que hay en su entorno para beber.

 

Su canto es un reclamo líquido y aflautado. Canta desde su posadero y mientras vuela en círculo.

 

 

LA COGUJADA MONTESINA EN LA SIERRA DE BAZA

 

© Eduardo Nogueras 

La  cogujada montesina permanece atenta desde su posadero; saldrá volando al sentirse en peligro o al detectar una presa.

 

La cogujada montesina es un ave presente en la Sierra de Baza, más concretamente en la zona basal, ya que se trata de un ave que no suele superar los 1.200 metros de altitud, por lo que se la puede ver sobre los terrenos de la hoya de Baza y de cultivos cerealistas cercanos a la Sierra.

 

Su presencia es fácil de detectar debido a su costumbre de posarse cerca de los arcenes. Parece admitir una distancia de seguridad con los vehículos bastante cercana, por lo que presenta cierta facilidad su observación. Lo que no es tan fácil es diferenciarla de la cogujada común (Galerida cristata), que es muy parecida, presentando sutiles diferencias en la forma del pico y particularmente de la cresta, así como en el listado o manchas del pecho.

 

Su población ha sufrido un descenso considerable en los últimos años, pero aun sigue siendo abundante en debido a la calidez del clima de la región y la presencia de hábitat esteparios, los preferidos por la especie.

 

Texto: Eduardo Nogueras Ocaña

 

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