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Sin
duda entre los reptiles más curiosos y desconocidos que habitan en nuestro
medio más cercano, se encuentran los eslizones o lisas. Son animales de
costumbres tímidas y muy esquivos, con los que rara vez tendremos la suerte
de encontrarnos. Al observar uno de ellos, su aspecto nos puede hacer pensar
que nos encontramos ante una pequeña serpiente, aunque un examen más
detallado nos desvela la presencia de pequeñas patas. En realidad podemos
decir que se trata de lagartos que han quedado en mitad del proceso
evolutivo que los fue transformando hasta dar lugar a las serpientes. Sus
extremidades han quedado reducidas a la mínima expresión y para desplazarse
reptan con inusitada rapidez mediante movimientos ondulatorios. Dos especies
podemos encontrar en Granada, el eslizón ibérico al que dedicamos esta ficha
y el eslizón tridáctilo del que hablaremos en otra ocasión.
ESLIZÓN IBÉRICO (Chalcides
bedriagai)
Por Eduardo Escoriza, revisado por Luis García-Cardenete y la
colaboración de Javier Benavides, Javier Fuentes, José Luis Esteban, Raúl
León, Octavio Jiménez y José Manuel Gutierrez (A.H.G).

© Javier
Fuentes
Adulto, Sierra
Seca
(Granada), julio 2007.
Ficha
técnica:
Clase: Reptiles
Orden: Escamosos
Familia:
Escíncidos
Género:
Chalcides
Especie:
bedriagai (Boscá,
1880)
Estatus legal:
Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley
8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el
Catálogo Nacional de Especies Amenazadas, aparece incluida en la
categoría “interés especial”, en la que se recogen aquellas especies
que, no estando incluidas en otras categorías de protección superior
(extinta, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat,
vulnerable), son merecedoras de una atención particular en función de su
valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad.
A
nivel mundial no aparece catalogada en las categorías de UICN (Unión
Internacional de Conservación de la Naturaleza).
El
Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, la
incluye dentro de la categoría “Casi amenazado” (NT) que recoge aquellas
especies, que aunque no satisfacen los criterios de Vulnerable, están
próximos a hacerlo de forma inminente o en el futuro. Las poblaciones de la
isla de Nueva Tabarca y los islotes del Mar Menor se consideran
“Vulnerables”, y las de las islas Cíes y Ons como “En Peligro” por
encarar un riesgo muy elevado de extinción en estado silvestre en el futuro
cercano.
Incluida también en el anexo II del Convenio de Berna (1979), como especie
estrictamente protegida.
En
cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, el
eslizón ibérico aparece incluido en el ANEXO V que incluye
aquellas especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren
una protección estricta.

©
Luis García-Cardenete
Ejemplar adulto,
Sierra de Gredos
(Ávila),
octubre 2005.
Cuerpo cilíndrico y alargado.
Como
hemos señalado anteriormente, el aspecto general del eslizón ibérico
recuerda al de una pequeña serpiente que tuviera pequeñas patas. Su cabeza
es pequeña en comparación con el resto del cuerpo y tiene forma triangular,
ensanchada en la parte posterior. No existe una zona delimitada (cuello) que
la separe del resto del cuerpo, que es bastante alargado y de sección más o
menos cilíndrica.
El
hocico es romo y en ocasiones aparece ricamente coloreado de naranja o
amarillo en su parte inferior. Los oídos aparecen reducidos, pero se
observan con claridad a ambos lados de la cabeza, en un nivel inferior al de
los ojos. Estos son muy pequeños, tienen párpados móviles y sus pupilas son
circulares de color negro e iris amarillento.
En lo
que respecta a la folidosis (conjunto de caracteres referentes a las
escamas, típico de estudios con reptiles), destaca la presencia de una
escama rostral grande más larga que ancha, acompañada de una escama
postnasal a cada uno de sus lados. Hay 7 escamas supralabiales, de las
cuales la cuarta y la quinta entran en contacto con el ojo. No tiene
prefrontales aunque sí supranasales. Tampoco tiene collar de escamas ni
pliegue bajo la garganta (pliegue gular).

© Octavio
Jiménez
Detalle de la cabeza, Sierra de Guadarrama (Segovia) junio, 2006.
El
resto del cuerpo es cilíndrico, grueso y relativamente corto. Tanto el dorso
como la zona ventral aparecen cubiertos por escamas de igual tamaño anchas,
lisas y brillantes, repartidas entre 22 y 28 filas contadas a mitad del
cuerpo. La cola tampoco aparece diferenciada del resto del cuerpo y
progresivamente va estrechándose hasta terminar en un extremo puntiagudo.
Las patas han visto reducido su tamaño y son proporcionalmente cortas.
Poseen cinco dedos alargados. Las traseras son más largas y robustas que las
anteriores.
La
longitud total puede llegar hasta 15 cms., repartidos casi a partes iguales
entre el tronco (un poco más largo) y la cola. El peso no supera los 10
gramos.
La
coloración y diseño del cuerpo varía de unas poblaciones a otras. Son
habituales los tonos de fondo gris, verdoso y marrón. Habitualmente se
pueden observar 3 líneas anchas y oscuras que recorren el dorso del animal,
una en el lomo y otras 2 en los laterales. El espacio entre estas bandas
tiene coloración más clara. Tanto en la cabeza como en el tronco y la cola
puede aparecer una salpicadura de pequeños ocelos amarillentos bordeados de
negro, más frecuentes en la parte posterior del dorso y laterales de la
cola. El vientre suele ser más claro que el dorso, es de color crema, con
reflejos azules y sin dibujo.
Generalmente los juveniles tienen un diseño más simple, con coloraciones
oscuras y uniformes. Conforme van creciendo hacen su aparición los ocelos y
las bandas longitudinales. Lo que sí destaca en ellos es la bonita
coloración anaranjada del hocico y la cola y el vientre de color gris
oscuro. Su cola es relativamente más larga, representando aproximadamente
dos tercios de la longitud total del animal, unos 6 cms. de un total de 10
cms.

©
José Luis Esteban
Ejemplar adulto, Sierra de Huétor (Granada), abril 2008.
Hembras más largas y pesadas.
A
simple vista no se observan caracteres definitorios que permitan asignar a
los ejemplares a uno u otro sexo. De todos modos se ha observado que las
hembras son algo más largas y pesadas y la distancia entre sus patas
delanteras y traseras es menor. También tienen las patas traseras más
largas. En los machos la cabeza es más grande y robusta, la cola es más
larga y cuando están en celo se les intensifica la coloración anaranjada del
hocico.

© Luis
Garcia Cardenete
Hembra adulta, Sierra Nevada (Granada), agosto 2006.
Endemismo ibérico
Se
trata de un endemismo ibérico, por lo que las únicas poblaciones naturales
de esta especie se localizan en la España peninsular y Portugal.
Su
distribución abarca la mayor parte de la península, a excepción de la franja
cantábrica. El límite norte viene marcado por la línea imaginaria que
recorriendo el sur de León y Palencia, une el sur de Galicia con la costa
Mediterránea a la altura de la desembocadura del Ebro, pasando por las
estepas navarras (Bardenas reales) y aragonesas (Monegros). Las citas
situadas al norte de este río son muy raras.
Las
poblaciones más densas y continuas se localizan a lo largo de la costa
mediterránea al sur de la provincia de Tarragona. En el interior las citas
se agrupan en torno a diferentes sistemas montañosos, destacando por su
importancia las situadas en el Sistema Central, Sierra Morena y los sistemas
Béticos, donde llega a ser localmente abundante, al igual que en todo el
cuadrante suroeste.
Se
trata de una especie típica de la región bioclimática mediterránea. Aun así
también se localiza en zonas situadas fuera de ella, concretamente en el
norte peninsular en una serie de valles con influencia marina. Esto se debe
a que las condiciones climáticas, sobre todo las temperaturas, se asemejan
bastante a las del clima mediterráneo.
Persisten algunas poblaciones insulares, concretamente en las Islas Cíes en
Galicia, islotes del Mar Menor en Murcia y la isla de Nueva Tabarca en
Alicante.

© Octavio
Jiménez
Ejemplar adulto, Sierra de las Nieves (Málaga), abril 2007.

Al
tratarse de una especie que posee costumbres tímidas y recatadas, es difícil
su localización tanto de forma fortuita como durante los muestreos
herpetológicos. No se solean como otros reptiles, y al menor ruido escapan
con inusitada rapidez, con lo que pasan fácilmente desapercibidos. Tampoco
efectúan grandes desplazamientos por lo que no aparecen habitualmente entre
las especies atropelladas, donde incluso también pasarían fácilmente
desapercibidos por su pequeño tamaño. Por tanto no se conoce con precisión
su distribución real en la península. La mejor forma de localizarlos es
mediante el levantamiento de piedras, lo que supone un importante esfuerzo
en los muestreos.
Distribución en Granada
Al
igual que en el resto de la península, no se conocen con precisión ni su
distribución ni su estatus en la provincia de Granada. Las poblaciones no
son continuas y se agrupan en torno a los principales sistemas montañosos
provinciales y la zona costera. Destacan las poblaciones situadas en laderas
de media montaña de Sierra Nevada y en las sierras de la Sagra, Castril,
Seca y de Baza. En zonas altas prefiere prados, laderas pedregosas situadas
junto a arroyos así como bordes y claros de bosque, sobre todo pinares y
encinares. En zonas bajas podemos encontrarlo en lugares más secos, matorral
mediterráneo, arenales costeros, setos y borde de cultivos extensivos de
secano. También en escombreras y terrenos incultos junto a poblaciones
rurales. No habita en terrenos de cultivo, evitando sobre todo los
intensivos. En nuestra provincia alcanza el mayor rango altitudinal de toda
su área de distribución natural, pues en relativamente pocos kilómetros de
distancia en línea recta, podemos encontrar eslizones desde el nivel del mar
en la costa tropical hasta en laderas pedregosas situadas a 2.100 msnm. en
Sierra Nevada.

Mapa de distribución
provincial.
Variedades
Hasta
la fecha se acepta la existencia de 3 subespecies de eslizón ibérico. La
asignación de un ejemplar a una u otra a simple vista es complicada, pues se
basa en el número de escamas contadas a mitad del cuerpo, la relación entre
el tamaño del oído y del orificio nasal, la longitud de las patas anteriores
y otras características concretas referentes al diseño y la coloración del
cuerpo.
Chalcides bedriagai cobosi
Habita
las costas del sureste peninsular desde Alicante hasta Granada.
Es un
eslizón de pequeño tamaño, cuerpo fino de sección cuadrangular y
extremidades cortas. No presenta el diseño típico con bandas longitudinales
y abundantes ocelos. La coloración es uniforme, marrón o amarillenta y con
algunos ocelos. Posee 25 líneas de escamas contadas a mitad del cuerpo. El
oído es más estrecho que el orificio auricular. Su hábitat más
característico son los arenales costeros, donde se desplaza con pasmosa
facilidad, escondiéndose y enterrándose a la menor señal de peligro entre
las raíces de los arbustos.
Chalcides bedriagai pistaciae
Distribuido por el extremo occidental y Portugal. Se trata de un eslizón
grande y con extremidades largas. Las patas anteriores al extenderse hacia
delante llegan al oído, que es de mayor tamaño que el orifico nasal. La
sección de su cuerpo es cuadrada y tiene 28 filas de escamas a mitad del
cuerpo. Posee el diseño típico de la especie, caracterizado por la presencia
de 3 bandas longitudinales oscuras y abundantes ocelos. Algunos autores
proponen su separación como nueva especie, aunque hasta la fecha este hecho
no ha sido reconocido por la comunidad científica.
Chalcides bedriagai bedriagai
Ocupa
el resto de su área de distribución peninsular. Animales grandes, robustos y
con extremidades largas. Sección del cuerpo redondeada con 24 filas de
escamas contadas a mitad del cuerpo. Diseño típico con bandas longitudinales
definidas y abundantes ocelos.
No se
han establecido con claridad los límites geográficos de las 3 subespecies.

© Javier
Fuentes
Ejemplar de la subespecie bedriagai, laguna del Padul (Granada), abril 2006.
Especies parecidas
La
única especie con la que podríamos confundir un ejemplar de eslizón ibérico
en nuestro medio, sería el eslizón tridáctilo. El tamaño de este último es
significativamente mayor, con el cuerpo más alargado y con patas más cortas.
Como indica su nombre posee 3 dedos en cada pata, y al extender una de las
delanteras hacia delante nunca alcanza al oído, circunstancia que si se
producen en varias subespecies del ibérico. En cuanto al hábitat, el
tridáctilo selecciona lugares más húmedos, generalmente prados en el centro
de valles, mientras que el ibérico puede encontrarse en lugares bastante más
secos y rocosos.
Hábitats despejados y con abundantes refugios
El
eslizón ibérico presenta un amplio rango altitudinal, desde el nivel del mar
hasta más de 2.000 msnm. en Sierra Nevada y otros macizos montañosos del
sureste. En los sistemas Ibérico y Central también supera los 1.500 msnm.
Dentro
de su amplia distribución ibérica y en el ámbito biogeográfico de la región
mediterránea se le puede encontrar en variado paisajes y formaciones
vegetales. Quizás tengan en común el ser sitios despejados y con la
presencia de abundantes refugios tanto rocosos como raíces vegetales. Suele
seleccionar suelos blandos y arenosos que le permiten cavar y ocultarse con
rapidez. En cuanto a la orientación, lógicamente cuanto más al norte y a
mayor altitud prefiere orientaciones de solana. Arenales costeros,
pastizales, encinares y pinares aclarados, formaciones de matorral
mediterráneo poco densas, albergan a nuestros eslizones que se refugian
entre la hojarasca, las raíces y las piedras.

© Eduardo
Escoriza
Hábitat típico, sierra de Castril (Granada), mayo 2008.
Una
existencia tranquila y discreta
Los
eslizones son animales de existencia tranquila y discreta que pasan
fácilmente desapercibidos. A pesar de sus cortas extremidades, se desplazan
con pasmosa facilidad y rapidez, mediante movimientos ondulatorios de su
cuerpo. Precisamente la atrofia de las extremidades de los eslizones es un
proceso evolutivo regresivo por el que fueron pasando distintas especies de
lagartos hasta convertirse en serpientes. Podemos decir que los eslizones
son un eslabón entre los lagartos y las serpientes. Cuando efectúa
desplazamientos cortos y no se siente amenazado sí utiliza sus pequeñas
patas. En cuanto presiente algún peligro, las repliega rápidamente y
literalmente vuela sobre la arena o la hierba.
Su
actividad es predominantemente diurna, permaneciendo fuera de sus refugios a
primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.A primera hora de la
mañana buscan un lugar apropiado bajo los arbustos donde lleguen los rayos
de sol para calentarse. Al contrario que otras especies de lagartos y
lagartijas, no suelen colocarse en lugares expuestos y despejados como
piedras o troncos. Aprovechan el calor acumulado en el suelo y el de las
piedras bajo las que suelen pasar gran parte del día. A este sistema de
captación de calor se le denomina Tigmotermia (absorción de calor por
contacto directo con un objeto más caliente que el propio cuerpo). El
sistema más habitual de captación de calor en reptiles es la Heliotermia
(absorción del calor directamente de los rayos del sol).A lo largo del día
van desplazándose de un lugar a otro para regular la temperatura en función
de sus necesidades.
Como
casi todos los reptiles de nuestro medio, al bajar las temperaturas buscan
un refugio en el que reposan durante el periodo invernal, generalmente bajo
una piedra grande o algún orificio en el terreno. Tanto el inicio como la
duración de este periodo, está en función de la altitud y de la latitud en
la que se encuentre cada población. Por lo general se extiende desde
mediados de octubre hasta el mes de marzo. En localidades costeras y cálidas
del sur y costa levantina, la hibernación es mínima y coincidente con las
jornadas más frías del año. Por tanto en estas zonas no es raro observar
eslizones activos en pleno mes de enero o febrero, siempre que la jornada se
presente soleada y lo suficientemente cálida.

© Javier
Fuentes
Adulto, Sierra Nevada (Granada), junio 2008.
Un
menú poco exigente
No
tienen una dieta especializada. Todos aquellos animalillos que tengan el
tamaño mínimo para poder ser ingeridos a través de su pequeña boca pueden
formar parte del menú habitual. Entre ellos encontramos insectos y sus
larvas, arácnidos, moluscos y anélidos (lombrices). A la mayoría de estas
presas las localizan debajo de piedras, donde se protegen durante el día de
las altas temperaturas típicas del clima mediterráneo.
Ovovivíparos
Nuestro eslizón ha adoptado la estrategia del ovoviviparismo. El desarrollo
de los embriones
se lleva a cabo en el interior del huevo permaneciendo este dentro del útero
de la madre, que una vez finalizado el periodo de gestación da a luz
pequeñas copias en miniatura completamente formadas e independientes.
La
época de celo coincide con la primavera. Los machos son bastante
territoriales, y luchan para defender sus dominios. Durante las peleas
llegan a perder la cola de forma parcial o completa. Cuando localizan una
hembra receptiva la inmovilizan mordiéndole el vientre y la cola, que
también puede ser amputada. El periodo de gestación dura aproximadamente 2
meses en los que las hembras suelen exponerse algo más al exterior para
alcanzar las temperaturas adecuadas para el desarrollo de los embriones. A
lo largo del verano, en función de la altitud y la latitud, ven la luz los
pequeños eslizones, en número de uno a seis en función del tamaño de su
madre. Los partos más frecuentes son de cuatro. Al nacer miden unos 10 cms.,
7 de los cuales corresponden a la cola. Alcanzan la madurez sexual a los
tres años de vida.

© Javier
Fuentes
Pareja de eslizones adultos, Sierra Seca (Granada), julio 2007.
Depredadores especializados
Los
eslizones cuentan con una gran ventaja frente a los depredadores. Al no
necesitar exponerse en lugares despejados para calentarse, no suelen ponerse
al alcance de muchos animales que no dudarían en capturarlos. Aún así deben
enfrentarse a depredadores especializados que acceden a sus refugios
situados bajo tierra o piedras. Entre ellos se encuentran algunas culebras
saurófagas (especializadas en la captura de lagartos), como la bastarda, las
lisas meridional y europea, la de herradura y sobre todo la de cogulla.
También el lagarto ocelado. Mamíferos como el jabalí, y el zorro que suelen
levantar habitualmente piedras, capturan eslizones. Rapaces diurnas, como
milanos y cernícalos, y nocturnas como el mochuelo, ocasionalmente consiguen
atrapar alguno. Algunos córvidos también han aprendido a levantar piedras y
los alcanzan. No es raro observar grupos de cuervos que van levantando las
piedras en los prados de la sierra de Baza o de Castril en busca de aquellos
animalillos que se refugian debajo. Por último indicar que pueden formar
parte de las despensas que los alcaudones sitúan en arbustos espinosos y
alambradas.
El
principal mecanismo de defensa con el que cuentan es la rapidez de su huida
hacia sus refugios situados debajo de piedras y entre las raíces y su gran
capacidad para cavar en suelos sueltos.

© Ángel
Pulido
Macho de abubilla (Upupa epops)
con un eslizón recién capturado.

© Ángel
Pulido
Detalle del eslizón en el pico.

© Ángel
Pulido
Hembra de abubilla dando
buena cuenta del eslizón capturado por su pareja.

© Octavio
Jiménez
Ejemplar camuflado entre la hojarasca, Sierra de Guadarrama (Segovia), junio
2006.
Amenazas para su supervivencia
Las
principales amenazas para la supervivencia de los eslizones, como no podía
ser menos, derivan directamente de las actividades humanas.
Todas
aquellas circunstancias que conlleven la transformación o destrucción de su
hábitat conllevan la progresiva desaparición de los eslizones.
Sin
duda las poblaciones más amenazadas son las costeras. La mayor parte de las
dunas y arenales han sido ocupadas por el urbanismo y las infraestructuras
turísticas, sobre todo en Galicia, fachada mediterránea y Andalucía. Incluso
en lugares supuestamente protegidos no se libran del pisoteo de miles de
visitantes, y las molestias producidas por gatos y perros asilvestrados.
En
zonas del interior, donde el urbanismo por suerte no alcanza hoy en día los
niveles destructivos de la costa, otras actividades tienen graves efectos
sobre los eslizones. Las repoblaciones masivas con coníferas y eucaliptos
reducen la calidad del hábitat y favorecen la proliferación de incendios de
grandes dimensiones. Precisamente las zonas incendiadas, pasado un tiempo
pueden convertirse en óptimas para su colonización por parte de los
eslizones.

© José Luis
Esteban
Hábitat bien conservado, Sierra de Huétor (Granada), abril 2008.
Propuestas de conservación
Al
tratarse de un animal que por sus costumbres pasa fácilmente desapercibido,
no somos conscientes de la magnitud de sus descensos poblacionales. El
eslizón ibérico merece un poco más de atención por parte de nuestra
sociedad, aunque solo sea por el hecho de que sus únicas poblaciones
mundiales se localizan en la península Ibérica. Es nuestra responsabilidad
intentar conservarlos al igual que ya hacemos con otras especies endémicas
como el lince ibérico o el águila imperial.
Proponemos una serie de medidas que sin duda favorecerán a esta y otras
muchas especies de nuestros ricos, aunque gravemente amenazados ecosistemas
mediterráneos.
1.
Conservación
de los setos y muros de piedra tradicionales.
2.
Promoción de
la agricultura y ganadería tradicional.
3.
Educación
ambiental en los colegios sobre la fauna herpetológica.
4.
Control de
gatos y perros asilvestrados.
5.
Proyecto de
control de las poblaciones de jabalí en toda la provincia, usando métodos
selectivos de captura.
6.
Tratamiento
forestal de las repoblaciones de coníferas llevadas a cabo en el siglo
pasado y que pueblan gran parte de nuestra provincia, favoreciendo la
creación de un paisaje en mosaico que proteja a nuestros montes de los
incendios.
7.
Protección de
los escasos tramos de litoral que todavía no han sucumbido al urbanismo
salvaje.
8.
Muestreos
provinciales encaminados a conocer mejor el estatus poblacional de esta
especie.

© Luis
García Cardenete
Ejemplar adulto, Sierra de la Almijara (Granada), mayo 2008.
El eslizón ibérico en la Sierra de Baza
No se existen datos sobre el estado de las
poblaciones de eslizón ibérico en los terrenos del parque natural. De todos
modos no debe ser una especie escasa, tanto en zonas bajas como medias y
altas. Sin duda al igual que el resto de especies de reptiles del parque, se
vería beneficiada de todos aquellos trabajos forestales que permitan el
clareo de los densos pinares procedentes de las repoblaciones de los años 50
a 70 del siglo pasado, con vistas a conseguir un paisaje en mosaico que
igualmente protegería a la sierra de posibles incendios monstruosos. Se
agradecen citas de la especie tanto del parque natural como del resto de
comarcas orientales granadinas.

©
Javier Fuentes
Espléndido ejemplar adulto, laguna del Padul (Granada), abril 2006.
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