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Esta ficha la dedicamos
a la especie de serpiente más pequeña y una de las más desconocidas de todas
las que habitan en nuestra provincia. La culebra de cogulla es escasa
en Granada, aunque el hecho de poseer hábitos nocturnos o crepusculares y
llevar a cabo un modo de vida predominantemente subterráneo, dificulta mucho
su localización por lo que su distribución actual está probablemente
infravalorada, sobre todo en la mitad oriental de la provincia. Aunque posee
glándulas productoras de veneno (utiliza este para inmovilizar las presas
que integran su especializada dieta) es completamente inofensiva para el
hombre tanto por su baja toxicidad como por la posición anatómica de los
dientes inoculadores. Su curioso apelativo, cogulla, hace referencia
al parecido del dibujo de su cuello con una prenda propia de la indumentaria
monacal.
Culebra de cogulla occidental
(Macroprotodon
brevis)
Por Eduardo
Escoriza, revisado por Luis García-Cardenete y la colaboración de Javier
Benavides, Javier Fuentes, José Luis Esteban, Raúl León y Pedro Domingo
Martínez (A.H.G).

© Luis
García-Cardenete
Primer plano, la Aliseda (Jaén), septiembre 2004.
Ficha
técnica:
Clase: Reptiles
Orden: Escamosos
Familia:
Colúbridos
Género:
Macroprotodom
Especie:
brevis
(Günther, 1862)
Estatus legal:
Tanto en el Catálogo
andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de Octubre, de
la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies
Amenazadas, aparece incluida en la categoría “interés especial”,
con la denominación Macroprotodon cucullatus, hoy en día no válida
para los ejemplares presentes en nuestro país, en la que se recogen aquellas
especies que, no estando incluidas en otras categorías de protección
superior (extintas, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su
hábitat, vulnerables), son merecedoras de una atención particular en función
de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad.
El Atlas y Libro Rojo de
los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, la cataloga dentro de la
categoría “Casi amenazada” (NT) .Un taxón está en esta categoría,
cuando ha sido evaluado según los criterios y no satisface, actualmente, los
criterios para En peligro crítico, En peligro o Vulnerable,
pero está cercano a satisfacer los criterios, o posiblemente los satisfaga
en un futuro cercano. Respecto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la
Biodiversidad, esta especie no aparece incluida en ninguno de sus apartados.
En cuanto a las
categorías de amenaza de la UICN (Unión Internacional de Conservación de la
Naturaleza) a nivel mundial está catalogada como NT (Casi Amenazada).
Un diseño ideal para la
vida subterránea
Efectivamente la naturaleza ha moldeado su anatomía de tal forma (pequeño
tamaño, cabeza aplastada, cuerpo cilindrico) que la ha convertido en una
especialista de la actividad subterránea y sublapidícola (bajo las piedras).
Aunque se han citado algunos ejemplares que alcanzaban los 60cm de longitud,
raramente supera los 45cm, siendo habituales las medidas comprendidas entre
30 y 35cm. Se trata por tanto del ofidio de menor tamaño de todos los que
podemos encontrar en la península.

©
Eduardo Escoriza
Adulto, Sierra de la Almenara, Lorca (Murcia), septiembre 2008
La cabeza está bien
diferenciada del cuerpo y aparece aplastada, lo que le permite introducirse
por grietas y pequeños huecos situados entre las piedras. El hocico es
corto, romo, casi recto con orificios nasales muy pequeños. Los ojos no son
muy grandes, ligeramente prominentes y tienen las pupilas ovaladas de color
negro e iris amarillento. Hay que destacar la presencia de una escama
preocular y 2 postoculares.

© Luis
García-Cardenete
Primer plano, Andujar (Jaén), junio 2004.
El cuerpo es cilíndrico
y robusto, siendo característico el hecho de poseer las escamas del dorso
completamente lisas y brillantes, normalmente agrupadas en 21 hileras
contadas a mitad del mismo.
La coloración de fondo
es variable. Predominan los tonos grises y pardos con manchas más oscuras
difuminadas y costados moteados con pequeños ocelos negros. La cola es corta
y afilada. El vientre es de color blanco sucio o amarillento- crema y en su
zona central destaca la presencia de una serie de dibujos cuadrados de color
negro alineados en 2 hileras que se unen en una sola al llegar a la cola. La
escama preanal está dividida.

© Eduardo
Escoriza
Diseño ventral, Sierra de la Almenara, Lorca (Murcia), septiembre 2008
La cabeza aparece
adornada con 3 dibujos de color negro intenso. El primero de ellos es una
línea en su comienzo estrecha, que bordeando los labios en la parte anterior
de la boca se dirige hasta ambos ojos. Continúa tras ellos haciéndose algo
más ancha hasta terminar en la comisura de la boca. En este punto se une con
otro dibujo que a modo de” V” corona la cabeza, con su vértice
situado entre ambos ojos. El tercer motivo y más característico es la propia
cogulla que le da nombre. Se trata de un collar situado en la
parte posterior de la cabeza, que raras veces llega a rodear completamente
la sección del cuerpo. Tiene forma de capucha, recordando a las integrantes
de las cogullas (habitos con capucha utilizados por algunas órdenes
monacales). El extremo anterior puntiagudo de este motivo se sitúa en el
hueco que forma la “V” del segundo dibujo.

© Luis
García-Cardenete
Detalle de la cabeza, Andújar (Jaén), junio 2004
Algunos ejemplares
localizados en la provincia de Cádiz tienen la cabeza completamente de color
negro (melanocéfalos) sin que se diferencie la cogulla, igual que los
que habitan en el Rif marroquí.
La
coloración de los juveniles sigue el mismo patrón, aunque con tonos más
intensos.
No existe un dimorfismo
sexual claro, y ambos sexos tienen la misma coloración. De todos modos las
hembras suelen ser un poco más grandes y robustas, tienen la cola de menor
longitud y poseen mayor número de escamas ventrales, 170-189, por 158-172 de
los machos.
Diferencias con especies
similares
La mancha en “V”
en la cabeza y el collar son las mejores características para diferenciarla
de otras especies parecidas. Las dudas pueden surgir con las culebras lisas
europea y meridional y con la culebra de collar.
Las dos primeras tienen
un tamaño y coloración parecida, así como un dibujo similar que desde el
hocico atraviesa los ojos y llega a la comisura labial, pero carecen
completamente de collar. Esta característica es definitiva para evitar
confusiones. En cuanto a la culebra de collar, como su nombre indica
también posee un adorno en el cuello, pero no tiene dibujo a ambos lados de
los ojos y sus escamas dorsales son aquilladas, al contrario que las de
nuestra cogulla que son lisas y brillantes.

© Eduardo
Escoriza
Dibujo típico en el cuello. Sierra de la Almenara, Lorca (Murcia),
septiembre 2004
Venenosa aunque
completamente inofensiva para el hombre
En la clasificación de
los ofidios según el tipo de dentición (consultar cuadro adjunto) la de
cogulla se integra en el grupo de las opistoglifas. Posee pequeñas
glándulas productoras de veneno poco activo situadas en la parte posterior
del maxilar superior, que aparece coronado por 2 dientes de mayor tamaño que
los demás y acanalados lateralmente que permiten la inoculación del veneno
durante la mordedura.
Tanto la poca actividad
tóxica del veneno como la situación atrasada de los dientes inoculadores
hacen muy difícil una intoxicación en humanos e en caso de mordedura. Hasta
la fecha no se tiene noticia de ningún caso al respecto, por lo que podemos
considerarla como completamente inofensiva. Aún así hay que evitar su
manipulación, pues cualquier mordedura tanto de esta como de cualquier otra
especie de serpiente corre el riesgo de infectarse, aunque la herida en sí
misma sea casi inapreciable.


© Javier
Benavides
Ejemplar adulto. Embalse del Jándula, mayo 2004
Reciente revisión
taxonómica y cambio de nombre
Hasta hace pocos años se
consideraba que el género Macroprotodón estaba integrado por solo una
especie, M.cucullatus y así se denomina aún hoy a la culebra de
cogulla en la mayoría de publicaciones. Asimismo se recogía la existencia de
3 subespecies; M.cucullatus brevis, M.cucullatus
cucullatus y M. cucullatus mauritanicus.
Recientes estudios
genéticos y morfológicos han llegado a la conclusión de que es necesaria una
nueva clasificación, y en la actualidad se considera la existencia de hasta
4 especies distintas dentro del género Macroprotodon:
-
Macroprotodon
cucullatus.
Distribuida por el norte de África desde Marruecos hasta Israel.
-
Macroprotodon brevis:
Está presente en la Península Ibérica y parte de Marruecos. Se han
descrito 2 subespecies, M. brevis ibericus que se encuentra en la
península y Marruecos y M. brevis brevis, también presente en
Marruecos aunque los límites de distribución entre ambas subespecies en
el país norteafricano todavía no están claros. Su denominación común es
Culebra de cogulla occidental.
-
Macroprotodon
abubakeri:
Presente en Argelia y Marruecos.

©
Javier Fuentes
Adulto, Sierra Harana, Iznalloz (Granada), abril 2006.
Macroprotodon brevis
ibericus,
la subespecie presente en la Península Ibérica.
La distribución en
nuestra península es claramente meridional, con la mayor abundancia de citas
concentradas en el cuadrante suroccidental. El límite de distribución por el
norte lo constituye una línea horizontal situada al norte de Madrid, aunque
hay algunas citas en Zamora y Salamanca, correspondientes a poblaciones
completamente aisladas del resto. Es escasa en la mitad oriental de Castilla
la Mancha, y se va rarificando conformes avanzamos hacia la fachada
mediterránea donde se localizan pequeñas poblaciones en las comunidades de
Valencia y Murcia. También presente en Portugal aunque es igualmente más
abundante en su mitad sur.
En Baleares como hemos
comentado anteriormente, encontramos otra especie distinta, concretamente
Macroprotodon mauritanicus, presente en Mallorca y Menorca. Su origen
probablemente es argelino o tunecino y se supone que fue introducida en las
islas por los romanos. Es una especie de mayor tamaño y goza de mayores
densidades que la presente en la península por la ausencia de sus
principales depredadores, otras culebras de mayor tamaño y el jabalí.
En Granada es uno de los
ofidios más escasos, junto con la culebra lisa europea (Coronella
austriaca) y la culebra de collar (Natrix natrix). Es mucho más
abundante en la mitad occidental provincial, en las comarcas de los Montes
Occidentales, Loja y Sierras de Tejeda y Almijara. También se distribuye
ampliamente por Sierra Nevada. Sin embargo se vuelve mucho más escasa al
llegar a la hoya de Guadix, con muy pocas citas en esta comarca y en las
vecinas de Baza y Huéscar. De todas formas es seguro que su abundancia y
distribución está claramente infravalorada ante la dificultad de encontrar
ejemplares por sus hábitos crepusculares y subterráneos.

Mapa de distribución provincial.
Una culebra típica de
los ambientes mediterráneos
Podemos encontrarla en
los pisos termo, meso e incluso supramediterráneo, como ocurre en algunas
sierras de nuestra provincia. Precisamente en Granada tiene el mayor rango
altitudinal, desde el nivel del mar hasta 1565msnm en la Sierra de la
Almijara, que supone el record de altitud en nuestro país. En Marruecos
incluso llega más arriba, hasta los 2140msnm.
No es muy exigente en
cuanto a la composición de la vegetación de su hábitat, ocupando pinares,
encinares, espartizales, prados y pastizales de media montaña, cultivos de
secano e incluso ruinas y construcciones abandonadas. Eso sí, prefiere
microambientes algo húmedos sobre todo en bordes y claros del bosque y con
suelos blandos fácilmente excavables. También selecciona lugares con
abundantes refugios, como pedregales y montones de leña.

©
Raúl León
Hábitat, Almaden (Ciudad Real), mayo 2007.
Su actividad sobre todo
es crepuscular y nocturna permaneciendo durante el día refugiada bajo
piedras y en galerías que ella misma excava o fruto del trabajo de otros
animales. Es muy raro encontrarla fuera de los refugios y muchas veces
constataremos su presencia por la localización de ejemplares atropellados
(aunque es una de las especies menos afectadas por este problema) o caídos
en albercas. Se han encontrado algunos ejemplares activos en la superficie
en días nublados.
Su actividad anual tiene
2 picos, incrementándose en primavera y otoño y con por un periodo de reposo
en invierno que será más o menos prolongado dependiendo de la altitud y
latitud. En zonas bajas del sureste está activa todo el año.
La época de celo se
extiende desde marzo hasta junio, y las primeras puestas, compuestas por 2 a
6 huevos alargados (3 cms. de longitud) y de cáscara blanda, se producen
bien entrado el mes de julio. Para la puesta selecciona sitios soleados y
algo húmedos bajo piedras, troncos o entre la hojarasca del suelo.
La incubación dura entre
50 y 60 días y las pequeñas culebras, que miden unos 12 cms. de longitud,
ven la luz en los meses de agosto y septiembre. Las hembras realizan puestas
cada 2 años.

©
Javier Fuentes
Juvenil, Loja (Granada), mayo 2008.


© José Luis
Esteban
Hábitat, el Moral, Íllora (Granada), marzo 2009
Dieta especializada
La de cogulla es una
culebra de movimientos lentos y torpes, determinados por una tasa metabólica
muy baja. A pesar de ello se desplaza con agilidad bajo tierra en galerías y
penetra fácilmente bajo piedras y troncos. Su alimento principal lo componen
otros reptiles de pequeño tamaño; lagartijas, culebras juveniles de otras
especies e incluso de la suya, eslizones y sobre todo culebrillas ciegas (Blanus
cinereus). Esta última especie es la presa que aparece en mayor número
en sus contenidos estomacales. Podríamos decir que es su presa perfecta,
pues comparte el hábitat subterráneo y tiene el tamaño y la forma ideales
para ser tragados por ella. A las lagartijas las captura cuando están
reposando en sus refugios durante la noche, sobre todo debajo de las
piedras. En comparación con su tamaño, la cogulla captura presas
relativamente grandes, lo que unido a su bajos requerimientos energéticos,
le permite espaciar mucho las capturas. Otras presas menos frecuentes son
los invertebrados y roedores recién nacidos.
Cuando tiene una presa
cerca se abalanza sobre ella clavándole su mandíbula e inoculándole el
veneno, que rápidamente atonta al animal. Entonces se enrolla sobre ella y
comienza a tragarla casi siempre a favor de escama, es decir empezando por
la cabeza.
A continuación ofrecemos
una serie de interesantísimas imágenes que muestran la captura y posterior
ingestión de un ejemplar de eslizón tridáctilo (Chalcides striatus)
por parte de una culebra de cogulla, conseguidas por Pedro Domingo Martínez.





© Pedro
Domingo Martínez
Captura de eslizón tridáctilo, Cádiz, junio 2001.
Enemigos naturales
Debido a su pequeño
tamaño y a la lentitud de sus movimientos tiene un alto número potencial de
depredadores, aunque cuenta con la ventaja de que pocos pueden acceder a sus
refugios subterráneos. Aún así forma parte de la dieta de otras culebras de
mayor tamaño (bastarda, escalera, herradura), rapaces diurnas y nocturnas
(cernícalo, mochuelo, búho real) y carnívoros de mediano tamaño como el
zorro, la garduña o el tejón. Hoy en día su principal depredador es el
jabalí, que captura muchos ejemplares durante sus correrías nocturnas al
levantar piedras y troncos con sus hozaduras.
Cuando se siente
amenazada y no puede huir adopta una serie de posturas defensivas. Al igual
que otras culebras inofensivas imita el comportamiento de las víboras,
hinchando el cuerpo, aplastando la cabeza, replegándose sobre sí misma y
resoplando. Otra postura típica en esta especie es enrollarse ocultando el
hocico bajo el cuerpo y dejando a la vista el dibujo en “V” y el collar de
la parte superior de la cabeza.

© Luis
García-Cardenete
Adulto, Alfarnate (Málaga), marzo 2004
Problemas y propuestas
de conservación
Como indicábamos al
principio se trata de una de las culebras más raras de nuestra provincia. Su
baja natalidad (suelen reproducirse cada 2 años y hacen puestas poco
numerosas) le impide recuperarse ante aquellas circunstancias que pueden
provocar una disminución de sus poblaciones, sobre todo por una serie de
causas que casi siempre son producto de la acción del ser humano.
Una de las amenazas más
graves a las que se enfrenta, tanto esta como otras muchas especies de
anfibios y reptiles, es la exagerada proliferación del jabalí. El hombre ha
acabado con la mayoría de sus depredadores naturales, y junto al progresivo
abandono de las zonas rurales ha llevado a la situación actual, en que ha
pasado a convertirse en el principal depredador de multitud de pequeños y
medianos animales.
Otros factores de amenaza, son los siguientes:
-
Intensificación de
la ganadería y agricultura tradicional de secano.
-
Los cambios de uso del suelo relacionados con la construcción de
infraestructuras y crecimiento urbano.
-
Las roturaciones para implantar nuevos cultivos, así como las
repoblaciones masivas con coníferas.
-
Los
incendios.
Todos estos factores
conllevan una progresiva fragmentación y aislamiento de las diferentes
poblaciones.
Proponemos una serie de
medidas que sin duda favorecerán tanto a esta como a otras muchas especies
de nuestros ricos, aunque gravemente amenazados ecosistemas mediterráneos.
1.
Conservación de los setos y muros de piedra tradicionales.
2.
Promoción de la agricultura y ganadería tradicional.
3.
Educación ambiental en los colegios sobre la fauna herpetológica.
4.
Proyecto de control de las poblaciones de jabalí en toda la
provincia, usando métodos selectivos de captura. Un ejemplo a seguir son
algunas actuaciones llevadas a cabo en Murcia, en varias zonas de interés
herpetológico, consistentes en la captura del jabalí mediante jaulas trampa.
5.
Tratamiento forestal de las repoblaciones de coníferas llevadas a
cabo en el siglo pasado y que pueblan gran parte de nuestra provincia,
favoreciendo la creación de un paisaje en mosaico que proteja a nuestros
montes de los incendios.

© José Luis
Esteban
Hábitat en buen estado, Sierra de Parapanda, Íllora (Granada), marzo 2009.
La culebra de cogulla en la Sierra de Baza
Tal y como indicábamos en el apartado de
distribución, son muy escasas las citas en las comarcas de Guadix, Baza y
Huéscar. A priori el parque natural de la Sierra de Baza reúne las
condiciones necesarias para que la especie esté mas extendida de lo que se
conoce en la actualidad, por lo que es necesario incrementar los muestreos
en la zona para conocer con más detalle su situación poblacional dentro del
espacio protegido. Agradecemos el envío de cualquier dato al respecto, sobre
todo citas y referencias sobre la especie en esta extensa área del
territorio granadino.

© Luis
García-Cardenete
Adulto visto desde
arriba, Sierra Morena (Còrdoba), abril 2007.
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