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Junto a especies tan
comunes y relativamente fáciles de observar como pueden ser las de
herradura, de escalera, bastarda o viperina, el catálogo de culebras
presentes en Granada incluye otras ciertamente desconocidas para el público
en general. En gran parte debido a sus costumbres tímidas y hábitos
crepusculares, la culebra lisa meridional es una de ellas. Se trata de una
serpiente de pequeño tamaño, ampliamente distribuida aunque con poblaciones
poco densas, que precisa para su supervivencia de saludables poblaciones de
lagartijas, sus presas principales. En contados lugares de nuestra
provincia, coincide con una pariente muy cercana y con la que fácilmente
puede ser confundida, la culebra lisa europea (Coronella austriaca),
de la que nos ocuparemos en una ficha posterior.
CULEBRA LISA
MERIDIONAL
(Coronella
girondica)
Por Eduardo Escoriza y la colaboración de Javier Benavides, Javier
Fuentes, Luis García-Cardenete. José Luis Esteban, Raúl León y Octavio
Jiménez (A.H.G).

©
Eduardo Escoriza
Adulto, Sierra de Castril (Granada), junio 2007.
Ficha
técnica:
Clase:
Reptiles
Orden:
Escamosos
Familia:
Colúbridos
Género: Coronella
Especie:
girondica
Daudin, 1803
Estatus legal:
Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley
8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el
Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990),
aparece incluida en la categoría “Interés especial”, en la que se
recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras categorías de
mayor amenaza de desaparición (extinta, en peligro de extinción, sensible a
la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una atención
particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su
singularidad. El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España,
editado en 2002, propone su inclusión en la categoría “Preocupación
menor” (LC). Un taxón será considerado como tal cuando no cumple ninguno
de los criterios necesarios para ser incluido en alguna de las categorías
que valoran el riesgo de extinción. Esta misma categoría “Preocupación
menor” (LC), es la que establece la UICN (Unión Internacional
para la Conservación de la Naturaleza) para esta especie a nivel mundial.
También aparece incluida en el ANEXO II del convenio de Berna. En
cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, no
aparece incluida en ninguno de sus apartados.
Una de nuestras culebras más pequeñas.
La culebra lisa meridional
destaca por su pequeño y esbelto cuerpo. Raramente pasa de los 60cm de
longitud total, aunque algunos ejemplares superan los 70cm e incluso llegan
a los 80cm.
Su pequeña cabeza, alargada
y ligeramente aplastada, le permite efectuar cómodos desplazamientos en los
ambientes rocosos que frecuenta, penetrando fácilmente entre las grietas y
debajo de las piedras. Tiene continuidad con el resto del cuerpo sin que
exista un cuello como tal. Vista desde arriba tiene forma ligeramente
triangular. El hocico, muy característico, es ancho y romo, casi recto y con
los orificios nasales claramente visibles.

© Luis
García-Cardenete
Detalle de la cabeza, Sierra de Andújar (Jaén), mayo 2004.
En cuanto a la folidosis
(conjunto de caracteres referentes a las escamas, típico de estudios con
reptiles), en la cabeza posee entre 7 y 9 escamas supralabiales de las
cuales la 4º y la 5ª contactan con el ojo, 8-11 infralabiales,1 preocular, 1
o 2 postoculares, 2 o 3 temporales anteriores y 3 posteriores. La placa
rostral es pequeña y ancha.
Los ojos están situados en
los laterales de la cabeza a la misma altura que los orificios nasales. No
son prominentes aunque sí relativamente grandes en relación al tamaño total
de la cabeza, y tienen pupilas redondeadas de color negro e iris amarillento
o anaranjado.
En la cabeza sobresale una
serie de dibujos característica de tonalidades oscuras que contrastan sobre
el fondo, generalmente grisáceo (algunos ejemplares lucen una llamativa
coloración rojiza). En primer lugar aparecen dos bandas estrechas situadas a
ambos laterales de la cabeza que conectan las últimas escamas supralabiales
con la zona inferior de cada ojo.
Otra banda más ancha
dibujada sobre la placa prefrontal los enlaza por su parte delantera,
atravesándolos a continuación a modo de antifaz y arqueándose ligeramente
hasta finalizar en ambas comisuras de la boca. A veces continúa hasta el
inicio del tronco. Por último en la parte posterior de la cabeza se presenta
una gran mancha en forma de u, que a veces se extiende hasta contactar con
los primeros dibujos del dorso del cuerpo.

© Luis
García-Cardenete
Ejemplar con la cabeza llamativamente coloreada. Sierra de Andújar (Jaén),
junio 2004.
La dentición es de tipo
aglifa, por lo que carece de canalización interior y no está comunicada
con glándulas productoras de veneno (ver cuadro adjunto).
El cuerpo es cilíndrico y
delgado, recubierto por escamas lisas y brillantes dispuestas en 19 a 21
hileras contadas a mitad del mismo. La coloración del lomo y costados es
grisácea, parda e incluso a veces rojiza. A lo largo de todo el dorso
aparecen numerosas manchas redondeadas y oscuras agrupadas en 2 hileras
longitudinales. Algunas veces se unen entre sí formando unas bandas
transversales cortas que se difuminan al acercarse a los costados. En los
adultos se pueden observan pequeños puntos rojizos en la zona inferior de
los costados. El vientre es de color blanquecino o crema, casi rojizo en la
zona cercana a la cola. Está adornado por un dibujo ajedrezado integrado por
manchas cuadrangulares negras dispuestas en 2 líneas longitudinales
paralelas. Posee entre 170-200 escamas ventrales, 39-72 caudales y es
característico que la escama preanal o cloacal esté dividida .La cola es
relativamente corta y representa aproximadamente una quinta parte del total,
entre 12-15cm.

© Raúl León
Ejemplar subadulto, Sierra de Segura (Jáen), junio 2007.
Los recién nacidos poseen
el mismo diseño que los adultos aunque más contrastado. Son de color gris
oscuro con pequeñas manchas negras en el lomo y llamativas tonalidades
rojizas en la parte posterior del vientre y bajo la cola. Llegan a vivir
hasta 10 o 12 años.

Pocas diferencias entre ambos sexos
Las diferencias entre
machos y hembras son poco aparentes, por lo que a simple vista resulta
bastante complicado asignar un ejemplar a uno u otro sexo. De todas formas
el macho tiene la cola más larga y gruesa en relación al tamaño total del
cuerpo y mayor número de escamas subcaudales debido a la presencia de los
hemipenes. La hembra suele tener más escamas dorsales (hileras de 21, frente
a 19 de los machos) y ventrales.
Culebra lisa europea, una pariente muy parecida.
Para poder asegurar la
identificación de las dos especies de culebras lisas que podemos observar en
nuestra provincia y que comparten tamaño y caracteres similares, es
fundamental observar el diseño del vientre. Mientras que en la lisa europea
es de color uniforme y negruzco, en la lisa meridional destaca el diseño
ajedrezado con manchas negras sobre un fondo crema o anaranjado. Existen
otras diferencias que sólo son apreciables tras un examen detallado de los
ejemplares.
Culebra lisa meridional:
1.
La escama
rostral no penetra entre las escamas internasales.
2.
4ª y 5ª
escamas supralabiales entran en contacto con la parte inferior del ojo.
3.
Banda negra
conecta ambos ojos.
Culebra lisa europea:
1.
Escama
rostral penetra en forma de cuña entre las escamas internasales.
2.
3ª y 4ª
escamas supralabiales entran en contacto con el borde inferior del ojo.
3.
No existe
banda negra entre los ojos.

© Javier
Fuentes
Comparativa entre las cabezas de culebra lisa meridional (izquierda) y
europea (derecha), Sierra de Segura (Jáen), junio 2007.

© Luis
García-Cardenete
Comparativa en el diseño del
vientre entre culebra lisa europea (arriba) y meridional (abajo). Sierra de
Segura (Jaén), junio 2007.
De todos modos hay que
indicar que la lisa europea es la culebra más rara de nuestra provincia y
sólo coincide con la lisa meridional en algunos lugares de Sierra Nevada y
posiblemente también en Sierra Seca, Guillimona y Castril.
Otra especie con la que
puede haber confusión es la culebra de cogulla occidental (Macroprotodon
brevis). El tamaño y diseño del cuerpo son similares en ambas especies y
también comparten un dibujo a modo de antifaz en la cabeza. El carácter
definitivo para diferenciarlas es la presencia del típico dibujo en forma de
cogulla en la parte superior del cuello de la culebra del mismo nombre, del
que carece la culebra lisa meridional.

©
Eduardo Escoriza
Típico dibujo en el cuello de la culebra de cogulla, Sierra de la Almenara
(Murcia), octubre 2008.
Una especie típicamente mediterránea.
Su distribución mundial se
limita a la cuenca mediterránea occidental. Llega desde la Península Ibérica
hasta Italia, incluida la isla de Sicilia, pasando por la costa mediterránea
francesa. En la orilla sur del Mediterráneo ocupa de modo discontinuo las
costas de Marruecos, Argelia y Túnez. En Marruecos amplia su presencia por
el interior, con poblaciones aisladas en las cordilleras del Rif y el Atlas,
donde se encuentra su limite sur de distribución.
En nuestra península su
distribución abarca la práctica totalidad del territorio, exceptuando una
pequeña franja de la costa cantábrica situada en el norte de Galicia y el
occidente de Asturias. No está presente ni en Canarias ni en Baleares.
Existen poblaciones en pequeñas islas cercanas a la costa que destacan por
la presencia de abundantes poblaciones de lagartijas, tanto en el Atlántico
(Islas Cíes y Sálvora), como en el Mediterráneo (Tabarca e Islas Medas).
Su presencia en el amplio
territorio que ocupa no es continua. De todas formas muchas zonas en las que
aún no ha sido citada deben contar seguramente con poblaciones. La falta de
prospecciones adecuadas y la dificultad para hallarla durante los muestreos
debido a sus hábitos discretos y nocturnos, es la causa de muchas ausencias
aparentes. Es rara en amplias zonas cultivadas del interior, sobre todo las
más humanizadas, y en general evita zonas con vegetación poco densa. En
escaso número, también ha sido localizada en las comarcas semiáridas del
sureste ibérico. Aunque está presente tanto en la Región Biogeográfica
Mediterránea como en la Eurosiberiana, es más frecuente en la primera.
Habitualmente no se trata de una especie común, aunque sus densidades son
más elevadas en contados lugares propicios de Andalucía, costa mediterránea
y Sistema Central.

© Raúl León
Hábitat, canal de la Espartera, Sierra Nevada (Granada), abril 2007.
En Granada se trata de una
especie bastante extendida aunque en los mapas de distribución se observan
amplias zonas donde todavía no ha sido citada, por ejemplo la comarca de los
Montes Orientales, al igual que en el resto de su área de distribución por
las dificultades que conlleva su localización. Las poblaciones más
abundantes se localizan en Sierra Nevada, Sierra de la Almijara y las
sierras del noreste, Castril, Sagra, Seca y Guillimona. Es rara en las
depresiones de Granada, Baza y Guadix. Las poblaciones granadinas
actualmente se encuentran claramente fragmentadas e incomunicadas entre sí,
separadas por enormes extensiones que no favorecen su presencia y que
coinciden con las zonas más humanizadas y con cultivos cada vez más
intensificados como el olivar. Precisamente en Granada se alcanza el mayor
rango altitudinal de toda su área de distribución peninsular, desde el nivel
del mar hasta 2440msnm en Sierra Nevada. Como ocurre con la mayoría de las
poblaciones del sur peninsular, en nuestra provincia prefiere ambientes
boscosos y de media-alta montaña.

Mapa de distribución provincial.
Subespecies
A pesar de su extensa área
de distribución mundial, no se han descrito subespecies aunque se han
observado diferencias en cuanto a la folidosis, longitud de la cola,
longitud hocico- cloaca y número de escamas ventrales.
La hipótesis más aceptada
sobre su origen, indica que surgió en la Península Ibérica, desde donde se
extendió a territorios cercanos situados al sur y al este. Las poblaciones
norteafricanas quedaron separadas tras la formación del Estrecho de
Gibraltar hace 6 millones de años.

© Javier
Fuentes
Ejemplar en el Pinar de la Vidriera (Granada), mayo 2007.
Amplia variedad de hábitats
Esta culebra no tiene
preferencia por un tipo de hábitat particular, y coloniza variadas
formaciones vegetales a lo largo de su área de distribución. El principal
factor que determina su presencia o ausencia es la existencia de saludables
poblaciones de lagartijas que constituyen la base de su dieta. Ocupa bosques
de coníferas, caducifolios y encinares que presenten zonas abiertas por
donde lleguen fácilmente los rayos del sol. También el matorral
mediterráneo, e incluso espartizales y tomillares Una característica del
paisaje que determina también su presencia, es la existencia de abundantes
refugios, sobre todo rocosos. Aunque generalmente rehúsa los terrenos de
cultivo, es posible localizarla en los tradicionales de secano, sobre todo
en aquellos que mantienen muros de piedra utilizados como lindes. También la
podemos encontrar en construcciones ruinosas y abandonadas.
En el norte peninsular
prefiere terrenos secos, abiertos y con orientaciones de solana. Conforme
avanzamos hacia el sur y este suele localizarse con más frecuencia en
lugares más frescos y con mayor cobertura vegetal situados a mayor altitud.
A pesar de ello se han observado ejemplares en espartizales y suelos casi
desnudos en el sureste. Dentro del área biogeográfica mediterránea ocupa los
pisos situados entre el termomediterráneo, situado a nivel del mar, y el
oromediterráneo a los 2.000msnm. Es más frecuente encontrarla entre 500 y
1.500 metros. Cuanto mayor es la latitud suele alcanzar menor altitud. Por
ejemplo, en los Pirineos no pasa de 1.500msnm mientras que en Sierra Nevada
casi llega a 2.500msnm.

© Raúl León
Hábitat, bosque esclerófilo mediterráneo, Almadén (Ciudad Real), junio 2006.

Vida nocturna y discreta.
Al contrario que ocurre con
la mayoría de culebras presentes en Granada, la lisa meridional se
caracteriza por poseer hábitos predominantemente crepusculares y nocturnos.
Durante el día reposa en su refugio, generalmente bajo una piedra, un tronco
o una galería subterránea, excepto en días templados y nubosos en que se
muestran activas a plena luz del día.
El inicio de la actividad
anual tiene lugar a comienzos de la primavera, siempre en función de la
latitud y altitud a la que se localice cada población concreta. Esta época
es la de mayor actividad por lo que es más probable observarlas a plena luz
del día. A lo largo del verano se incrementa la actividad nocturna y a
mediados del otoño escogen un refugio adecuado en el que superar los rigores
del invierno. En algunos lugares del sur permanecen activas durante todo el
año a excepción de las jornadas más desapacibles.
Esta culebra no se coloca
en lugares expuestos y despejados para calentarse. Para llevar a cabo sus
funciones vitales aprovecha el calor acumulado en el suelo y en las piedras
bajo las que suele pasar gran parte del día. A este sistema de captación de
calor se le denomina tigmotermia (absorción de calor
por contacto directo con un objeto más caliente que el propio cuerpo). El
sistema más habitual de captación de calor en reptiles es la
heliotermia (absorción del calor directamente de los rayos del sol).

© Octavio
Jiménez
Adulto, Sierra de Huétor (Granada), junio 2008.
Reproducción
La época de celo
coincide con la primavera. Los machos, una vez abandonados los refugios
invernales, se muestran muy activos e intentan localizar con el olfato la
presencia de hembras receptivas. Varios de ellos pueden entablar pequeñas
“batallas” enrollándose entre sí para conseguir el deseado trofeo. El
triunfador a continuación intentará inmovilizar a la hembra durante la
cópula mediante mordiscos en el cuello y cabeza. Tras un mes de gestación,
la hembra seleccionará un lugar adecuado (bajo una piedra o en terreno
suelto) en el que depositar de 5 a 10 huevos cilíndricos y alargados de unos
4cm de largo y que pueden quedar pegados entre sí. Los huevos se incuban
gracias al calor acumulado por el sustrato durante aproximadamente dos
meses. Las pequeñas culebras de entre 15 y 20cm de longitud nacen a finales
de agosto y durante el mes de septiembre. Alcanzarán la madurez sexual
cuando superen los 25cm de longitud hocico cloaca en los machos, y 36cm en
las hembras. Se reproducen todos los años.

© Javier
Fuentes
Juvenil, Sierra Nevada (Granada), abril 2008.
Dieta muy especializada
Sus técnicas de caza
contrastan con las de la mayoría de culebras con las que comparte hábitat.
Sus movimientos son lentos y no está capacitada para perseguir a presas
rápidas, que fácilmente escaparían a la menor aproximación. Tampoco caza al
acecho como hace por ejemplo la víbora hocicuda. Tras examinar numerosos
contenidos estomacales de diferentes poblaciones estudiadas con fines
científicos, se ha comprobado que la base de su dieta la componen distintas
especies de lagartijas y ejemplares juveniles de lagartos. Parece una
incongruencia que una culebra que no destaca por la agilidad de sus
movimientos, se alimente de presas tan rápidas como son las lagartijas
ibérica, cenicienta, colirroja o colilarga, y las crías de lagarto ocelado.
La clave se encuentra en su táctica de caza. La culebra localiza estas
presas en el momento en que se encuentran más indefensas, cuando descansan
durante la noche en sus refugios. Durante sus correrías nocturnas las
detecta mediante el olfato y una vez localizadas, generalmente bajo una
piedra o una galería subterránea, las inmoviliza mediante un mordisco en la
cabeza y los anillos constrictores de su cuerpo. A continuación comienza a
tragarlas por la cabeza. No desencaja la mandíbula para tragar presas
grandes como hacen otras serpientes, por lo que selecciona aquellas
adecuadas al tamaño de su boca. Otras especies de reptiles que comparten su
medio, como la culebrilla ciega, el eslizón ibérico y el tridáctilo,
salamanquesa rosada y común e incluso juveniles de otras culebras pueden
terminar en sus fauces. En menor número también capturan artrópodos,
micromamíferos y pollos de aves que nidifican en el suelo.
Los juveniles nacen
sincronizados con las jóvenes lagartijas al final del verano, que pasan a
constituir sus primeros alimentos.

©
Eduardo Escoriza
Adulto mostrando su lengua bífida, Sierra de Castril (Granada), abril 2007.
Defensa pasiva
A pesar de que sus
costumbres nocturnas y lapidícolas (vida bajo las piedras) la ponen fuera
del alcance de numerosos depredadores, es cierto que debido a su pequeño
tamaño y lentitud de movimientos puede formar parte del menú de un amplio
número de “enemigos”.
Entre los reptiles, grandes
ejemplares de culebra bastarda, de escalera y lagarto ocelado. Entre las
aves, milano negro, águila culebrera, mochuelo, búho real, cigüeña y entre
los mamíferos el gato montés y sobre todo el jabalí que cada noche levanta
decenas de piedras devorando todo lo que encuentra bajo ellas.
Por supuesto los juveniles
pueden ser capturados por mayor número de depredadores, incluso grandes
artrópodos como los escorpiones.
Se trata de una de las
culebras más dóciles con las que podemos encontrarnos al levantar una piedra
y sus mecanismos defensivos son fundamentalmente pasivos. Su primera
reacción es enroscarse sobre sí misma y raramente intenta huir. Si la
amenaza va más allá, repliega y aplasta la cabeza a la misma vez que
resopla, imitando el comportamiento de las víboras y de este modo
intimidando al agresor. Muy raras veces llega a morder, aunque puede dejar
un “oloroso” recuerdo al supuesto agresor como hacen otras culebras al
liberarse del nauseabundo contenido de sus glándulas cloacales o vomitando
el contenido semidigerido de su estómago.

©
Luis García-Cardenete
Adulto, Sierra de Loja (Granada), octubre 2006.
Declive acusado y continuo de sus poblaciones
Aunque su área de
distribución es muy extensa, sus poblaciones son poco densas, y se ven
afectadas por distintas circunstancias que conllevan la perdida de calidad
de su hábitat y la continua disminución de sus efectivos.
El principal obstáculo
al que deben enfrentarse, al igual que el resto de nuestra fauna
herpetológica es la transformación de su hábitat natural. En Granada como ya
hemos comentado, se trata de una especie ligada a ambientes forestales de
media y alta montaña. Todas las actuaciones que conllevan la modificación de
estas zonas, sin duda tienen efectos negativos sobre esta culebra:
-
El crecimiento desordenado de la red viaria, tanto carreteras como
pistas forestales, provoca un aumento de los atropellos. Aunque se trata
de una especie de hábitos crepusculares y nocturnos, suele aprovechar el
asfalto y la grava de los caminos para calentarse al atardecer.
-
Los incendios forestales producen la muerte directa de numerosos
ejemplares cada año, y alteran gravemente las zonas donde vive.
-
La intensificación de la agricultura conlleva entre otras consecuencias,
la desaparición de los muros de piedra tradicionales, el incremento del
uso de productos fitosanitarios, la continua roturación de terreno
forestal y la mecanización de las labores de cultivo, impidiendo la
presencia de esta culebra en amplios territorios y relegándola a
pequeños enclaves forestales, con la consiguiente fragmentación de las
poblaciones. Esta fragmentación produce una continua extinción de
poblaciones que son muy vulnerables ante cualquier circunstancia
negativa como puede ser un incendio, y sin que exista la posibilidad de
una posterior recolonización natural.
-
El incremento de las zonas urbanizadas, sobre todo en enclaves costeros
y cada vez más en comarcas montañosas del interior.
-
El exagerado crecimiento de las poblaciones de jabalí se ha convertido
en una de las amenazas más graves para el conjunto de nuestra fauna
herpetológica. Hemos acabado con la mayoría de sus
depredadores naturales, y junto al progresivo abandono de las zonas
rurales conducen a la situación actual, en que ha pasado a convertirse
en el principal depredador de multitud de pequeños y medianos animales.

©
Eduardo Escoriza
Ejemplar atropellado en una pista forestal, Sierra del Pericay, Lorca
(Murcia), mayo 2006.
Proponemos una serie de
medidas que sin duda favorecerán tanto a esta como a otras muchas especies
de nuestros ricos, aunque gravemente amenazados ecosistemas mediterráneos.
1. Conservación de
los setos y muros de piedra tradicionales.
2. Promoción de la
agricultura y ganadería tradicional.
3. Educación
ambiental en los colegios sobre la fauna herpetológica.
4. Proyecto de
control de las poblaciones de jabalí en toda la provincia, usando métodos
selectivos de captura.
5. Tratamiento
forestal de las repoblaciones de coníferas llevadas a cabo en el siglo
pasado y que pueblan gran parte de nuestra provincia, favoreciendo la
creación de un paisaje en mosaico que proteja a nuestros montes de los
incendios.

©
Luis García-Cardenete
Ejemplar de Sierra Nevada, (Granada) octubre 2006.
La culebra lisa meridional en la Sierra de Baza
Tal y como indicábamos en el apartado de
distribución, son muy escasas las citas en las comarcas de Guadix y Baza. A
priori el parque natural de la Sierra de Baza reúne las condiciones
necesarias para que la especie esté mas extendida de lo que se conoce en la
actualidad, por lo que es necesario incrementar los muestreos en la zona
para conocer con más detalle su situación poblacional dentro del espacio
protegido. Agradecemos el envío de cualquier dato al respecto, sobre todo
citas y referencias sobre la especie en esta extensa área del territorio
granadino.

©
Javier Benavides
Ejemplar en la Sierra de Castril, (Granada), junio 2009.
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