FICHAS DE FAUNA DE LA PROVINCIA DE GRANADA. (Reptiles)

 

  

 

 

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Junto a especies tan comunes y relativamente fáciles de observar como pueden ser las de herradura, de escalera, bastarda o viperina, el catálogo de culebras presentes en Granada incluye otras ciertamente desconocidas para el público en general. En gran parte debido a sus costumbres tímidas y hábitos crepusculares, la culebra lisa meridional es una de ellas. Se trata de una serpiente de pequeño tamaño, ampliamente distribuida aunque con poblaciones poco densas, que precisa para su supervivencia de saludables poblaciones de lagartijas, sus presas principales. En contados lugares de nuestra provincia, coincide con una pariente muy cercana y con la que fácilmente puede ser confundida, la culebra lisa europea (Coronella austriaca), de la que nos ocuparemos en una ficha posterior.

 

 

CULEBRA LISA MERIDIONAL

(Coronella girondica)  

 

 

Por Eduardo Escoriza y la colaboración de Javier Benavides, Javier Fuentes, Luis García-Cardenete. José Luis Esteban, Raúl León y Octavio Jiménez (A.H.G).

 

 

 

 © Eduardo Escoriza

Adulto, Sierra de Castril (Granada), junio 2007.  

Ficha técnica:

Clase: Reptiles

Orden: Escamosos

Familia: Colúbridos

Género: Coronella

Especie: girondica  Daudin, 1803

Estatus legal: Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990), aparece incluida en la categoría “Interés especial”, en la que se recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras categorías de mayor amenaza de desaparición (extinta, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad. El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, propone su inclusión en la categoría  “Preocupación menor” (LC). Un taxón será considerado como tal cuando no cumple ninguno de los criterios necesarios para ser incluido en alguna de las categorías que valoran el riesgo de extinción. Esta misma categoría “Preocupación menor” (LC), es la que establece la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para esta especie a nivel mundial. También aparece incluida en el ANEXO II del convenio de Berna. En cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, no aparece incluida en ninguno de sus apartados.

 

Una de nuestras culebras más pequeñas.

 

La culebra lisa meridional destaca por su pequeño y esbelto cuerpo. Raramente pasa de los 60cm de longitud total, aunque algunos ejemplares superan los 70cm e incluso llegan a los 80cm.

 

Su pequeña cabeza, alargada y ligeramente aplastada, le permite efectuar cómodos desplazamientos en los ambientes rocosos que frecuenta, penetrando fácilmente entre las grietas y debajo de las piedras. Tiene continuidad con el resto del cuerpo sin que exista un cuello como tal. Vista desde arriba tiene forma ligeramente triangular. El hocico, muy característico, es ancho y romo, casi recto y con los orificios nasales claramente visibles.

 

© Luis García-Cardenete

Detalle de la cabeza, Sierra de Andújar (Jaén), mayo 2004. 

 

 

En cuanto a la folidosis (conjunto de caracteres referentes a las escamas, típico de estudios con reptiles), en la cabeza posee entre 7 y 9 escamas supralabiales de las cuales la 4º y la 5ª contactan con el ojo, 8-11 infralabiales,1 preocular, 1 o 2 postoculares, 2 o 3 temporales anteriores y 3 posteriores. La placa rostral es pequeña y ancha.

 

Los ojos están situados en los laterales de la cabeza a la misma altura que los orificios nasales. No son prominentes aunque sí relativamente grandes en relación al tamaño total de la cabeza, y tienen pupilas redondeadas de color negro e iris amarillento o anaranjado.

 

En la cabeza sobresale una serie de dibujos característica de tonalidades oscuras que contrastan sobre el fondo, generalmente grisáceo (algunos ejemplares lucen una llamativa coloración rojiza). En primer lugar aparecen dos bandas estrechas situadas a ambos laterales de la cabeza que conectan las últimas escamas supralabiales con la zona inferior de cada ojo.

 

Otra banda más ancha dibujada sobre la placa prefrontal los enlaza por su parte delantera, atravesándolos a continuación a modo de antifaz y arqueándose ligeramente hasta finalizar en ambas comisuras de la boca. A veces continúa hasta el inicio del tronco. Por último en la parte posterior de la cabeza se presenta una gran mancha en forma de u, que a veces se extiende hasta contactar con los primeros dibujos del dorso del cuerpo.

 

 

  

© Luis García-Cardenete

Ejemplar con la cabeza llamativamente coloreada. Sierra de Andújar (Jaén), junio 2004.

 

 

La dentición es de tipo aglifa, por lo que carece de canalización interior y no está comunicada con glándulas productoras de veneno (ver cuadro adjunto).

 

El cuerpo es cilíndrico y delgado, recubierto por escamas lisas y brillantes dispuestas en 19 a 21 hileras contadas a mitad del mismo. La coloración del lomo y costados es grisácea, parda e incluso a veces rojiza. A lo largo de todo el dorso aparecen numerosas manchas redondeadas y oscuras agrupadas en 2 hileras longitudinales. Algunas veces se unen entre sí formando unas bandas transversales cortas que se difuminan al acercarse a los costados. En los adultos se pueden observan pequeños puntos rojizos en la zona inferior de los costados. El vientre es de color blanquecino o crema, casi rojizo en la zona cercana a la cola. Está adornado por un dibujo ajedrezado integrado por manchas cuadrangulares negras dispuestas en 2 líneas longitudinales paralelas. Posee entre 170-200 escamas ventrales, 39-72 caudales y es característico que la escama preanal o cloacal esté dividida .La cola es relativamente corta y representa aproximadamente una quinta parte del total, entre 12-15cm.

 

© Raúl León

Ejemplar subadulto, Sierra de Segura (Jáen), junio 2007.

 

Los recién nacidos poseen el mismo diseño que los adultos aunque más contrastado. Son de color gris oscuro con pequeñas manchas negras en el lomo y llamativas tonalidades rojizas en la parte posterior del vientre y bajo la cola. Llegan a vivir hasta 10 o 12 años.

 

Cuadro de texto: Vamos a explicar un poco la clasificación de las serpientes según el diseño de su dentadura y la presencia o no de veneno.
 
Aglifos: Aquellos ofidios (serpientes) que no tienen un dispositivo inoculador de veneno, y toda su dentición tiene más o menos el mismo tamaño. Completamente inofensivos. Entre ellos se encuentran la mayoría de los colúbridos granadinos.
Opistoglifos: Aquellos ofidios que cuentan con colmillos acanalados y comunicados con glándulas productoras de veneno situados en la parte posterior del maxilar superior. No son peligrosos para el hombre, pues si llegan a morder es difícil que puedan clavar la dentadura completa. Por ejemplo la culebra bastarda y la de cogulla.
Solenoglifos: Serpientes que poseen un sofisticado y evolucionado sistema inoculador de veneno. Tienen largos colmillos acanalados situados en posición anterior y superior comunicados con glándulas productoras de veneno. Además, un eficaz conjunto de músculos ayudan a la inoculación directa del veneno durante la mordedura. Estos colmillos están plegados y se despliegan cuando la serpiente abre la boca para atacar.
 
 

 

 

Pocas diferencias entre ambos sexos

 

Las diferencias entre machos y hembras son poco aparentes, por lo que a simple vista resulta bastante complicado asignar un ejemplar a uno u otro sexo. De todas formas el macho tiene la cola más larga y gruesa en relación al tamaño total del cuerpo y mayor número de escamas subcaudales debido a la presencia de los hemipenes. La hembra suele tener más escamas dorsales (hileras de 21, frente a 19 de los machos) y ventrales.

 

Culebra lisa europea, una pariente muy parecida.

 

Para poder asegurar la identificación de las dos especies de culebras lisas que podemos observar en nuestra provincia y que comparten tamaño y caracteres similares, es fundamental observar el diseño del vientre. Mientras que en la lisa europea es de color uniforme y negruzco, en la lisa meridional destaca el diseño ajedrezado con manchas negras sobre un fondo crema o anaranjado. Existen otras diferencias que sólo son apreciables tras un examen detallado de los ejemplares.

 

Culebra lisa meridional:

 

1.         La escama rostral no penetra entre las escamas internasales.

2.        4ª y 5ª escamas supralabiales entran en contacto con la parte inferior del  ojo.

3.         Banda negra conecta ambos ojos.

 

Culebra lisa europea:   

 

1.         Escama rostral penetra en forma de cuña entre las escamas internasales.

2.        3ª y 4ª escamas supralabiales entran en contacto con el borde inferior del ojo.

3.         No existe banda negra entre los ojos.

 

 

© Javier Fuentes

Comparativa entre las cabezas de culebra lisa meridional (izquierda) y europea (derecha), Sierra de Segura (Jáen), junio 2007.

 

 

© Luis García-Cardenete

Comparativa en el diseño del vientre entre culebra lisa europea (arriba) y meridional (abajo). Sierra de Segura (Jaén), junio 2007.
 

 

De todos modos hay que indicar que la lisa europea es la culebra más rara de nuestra provincia y sólo coincide con la lisa meridional en algunos lugares de Sierra Nevada y posiblemente también en Sierra Seca, Guillimona y Castril.

 

Otra especie con la que puede haber confusión es la culebra de cogulla occidental (Macroprotodon brevis). El tamaño y diseño del cuerpo son similares en ambas especies y también comparten un dibujo a modo de antifaz en la cabeza. El carácter definitivo para diferenciarlas es la presencia del típico dibujo en forma de cogulla en la parte superior del cuello de la culebra del mismo nombre, del que carece la culebra lisa meridional.

 

© Eduardo Escoriza

Típico dibujo en el cuello de la culebra de cogulla, Sierra de la Almenara (Murcia), octubre 2008.  

 

 

Una especie típicamente mediterránea.

 

Su distribución mundial se limita a la cuenca mediterránea occidental. Llega desde la Península Ibérica hasta Italia, incluida la isla de Sicilia, pasando por la costa mediterránea francesa. En la orilla sur del Mediterráneo ocupa de modo discontinuo las costas de Marruecos, Argelia y Túnez. En Marruecos amplia su presencia por el interior, con poblaciones aisladas en las cordilleras del Rif y el Atlas, donde se encuentra su limite sur de distribución.

 

En nuestra península su distribución abarca la práctica totalidad del territorio, exceptuando una pequeña franja de la costa cantábrica situada en el norte de Galicia y el occidente de Asturias. No está presente ni en Canarias ni en Baleares. Existen poblaciones en pequeñas islas cercanas a la costa que destacan por la presencia de abundantes poblaciones de lagartijas, tanto en el Atlántico (Islas Cíes y Sálvora), como en el Mediterráneo (Tabarca e Islas Medas).

 

Su presencia en el amplio territorio que ocupa no es continua. De todas formas muchas zonas en las que aún no ha sido citada deben contar seguramente con poblaciones. La falta de prospecciones adecuadas y la dificultad para hallarla durante los muestreos debido a sus hábitos discretos y nocturnos, es la causa de muchas ausencias aparentes. Es rara en amplias zonas cultivadas del interior, sobre todo las más humanizadas, y en general evita zonas con vegetación poco densa. En escaso número, también ha sido localizada en las comarcas semiáridas del sureste ibérico. Aunque está presente tanto en la Región Biogeográfica Mediterránea como en la Eurosiberiana, es más frecuente en la primera. Habitualmente no se trata de una especie común, aunque sus densidades son más elevadas en contados lugares propicios de Andalucía, costa mediterránea y Sistema Central.

 

© Raúl León

Hábitat, canal de la Espartera, Sierra Nevada (Granada), abril 2007.

 

En Granada se trata de una especie bastante extendida aunque en los mapas de distribución se observan amplias zonas donde todavía no ha sido citada, por ejemplo la comarca de los Montes Orientales, al igual que en el resto de su área de distribución por las dificultades que conlleva su localización. Las poblaciones más abundantes se localizan en Sierra Nevada, Sierra de la Almijara y las sierras del noreste, Castril, Sagra, Seca y Guillimona. Es rara en las depresiones de Granada, Baza y Guadix. Las poblaciones granadinas actualmente se encuentran claramente fragmentadas e incomunicadas entre sí, separadas por enormes extensiones que no favorecen su presencia y que coinciden con las zonas más humanizadas y con cultivos cada vez más intensificados como el olivar. Precisamente en Granada se alcanza el mayor rango altitudinal de toda su área de distribución peninsular, desde el nivel del mar hasta 2440msnm en Sierra Nevada. Como ocurre con la mayoría de las poblaciones del sur peninsular, en nuestra provincia prefiere ambientes boscosos y de media-alta montaña.

 

Mapa de distribución provincial.

 

Subespecies

 

A pesar de su extensa área de distribución mundial, no se han descrito subespecies aunque se han observado diferencias en cuanto a la folidosis, longitud de la cola, longitud hocico- cloaca y número de escamas ventrales.

 

La hipótesis más aceptada sobre su origen, indica que surgió en la Península Ibérica, desde donde se extendió a territorios cercanos situados al sur y al este. Las poblaciones norteafricanas quedaron separadas tras la formación del Estrecho de Gibraltar hace 6 millones de años.

 

 

© Javier Fuentes

Ejemplar en el Pinar de la Vidriera (Granada), mayo 2007.

 

 

Amplia variedad de hábitats

 

Esta culebra no tiene preferencia por un tipo de hábitat particular, y coloniza variadas formaciones vegetales a lo largo de su área de distribución. El principal factor que determina su presencia o ausencia es la existencia de saludables poblaciones de lagartijas que constituyen la base de su dieta. Ocupa bosques de coníferas, caducifolios y encinares que presenten zonas abiertas por donde lleguen fácilmente los rayos del sol. También el matorral mediterráneo, e incluso espartizales y tomillares Una característica del paisaje que determina también su presencia, es la existencia de abundantes refugios, sobre todo rocosos. Aunque generalmente rehúsa los terrenos de cultivo, es posible localizarla en los tradicionales de secano, sobre todo en aquellos que mantienen muros de piedra utilizados como lindes. También la podemos encontrar en construcciones ruinosas y abandonadas.

 

En el norte peninsular prefiere terrenos secos, abiertos y con orientaciones de solana. Conforme avanzamos hacia el sur y este suele localizarse con más frecuencia en lugares más frescos y con mayor cobertura vegetal situados a mayor altitud. A pesar de ello se han observado ejemplares en espartizales y suelos casi desnudos en el sureste. Dentro del área biogeográfica mediterránea ocupa los pisos situados entre el termomediterráneo, situado a nivel del mar, y el oromediterráneo a los 2.000msnm. Es más frecuente encontrarla entre 500 y 1.500 metros. Cuanto mayor es la latitud suele alcanzar menor altitud. Por ejemplo, en los Pirineos no pasa de 1.500msnm mientras que en Sierra Nevada casi llega a 2.500msnm.

 

© Raúl León

Hábitat, bosque esclerófilo mediterráneo, Almadén (Ciudad Real), junio 2006.

 

 

 

 

 

Vida nocturna y discreta.

 

Al contrario que ocurre con  la mayoría de culebras presentes en Granada, la lisa meridional se caracteriza por poseer hábitos predominantemente crepusculares y nocturnos. Durante el día reposa en su refugio, generalmente bajo una piedra, un tronco o una galería subterránea, excepto en días templados y nubosos en que se muestran activas a plena luz del día.

 

El inicio de la actividad anual tiene lugar a comienzos de la primavera, siempre en función de la latitud y altitud a la que se localice cada población concreta. Esta época es la de mayor actividad por lo que es más probable observarlas a plena luz del día. A lo largo del verano se incrementa la actividad nocturna y a mediados del otoño escogen un refugio adecuado en el que superar los rigores del invierno. En algunos lugares del sur permanecen activas durante todo el año a excepción de las jornadas más desapacibles.

 

Esta culebra no se coloca en lugares expuestos y despejados para calentarse. Para llevar a cabo sus funciones vitales aprovecha el calor acumulado en el suelo y en las piedras bajo las que suele pasar gran parte del día. A este sistema de captación de calor se le denomina tigmotermia (absorción de calor por contacto directo con un objeto más caliente que el propio cuerpo). El sistema más habitual de captación de calor en reptiles es la heliotermia (absorción del calor directamente de los rayos del sol).

 

 

© Octavio Jiménez

Adulto, Sierra de Huétor (Granada), junio 2008.

 

 

Reproducción

 

La época de celo coincide con la primavera. Los machos, una vez abandonados los refugios invernales, se muestran muy activos e intentan localizar con el olfato la presencia de hembras receptivas. Varios de ellos pueden entablar pequeñas “batallas” enrollándose entre sí para conseguir el deseado trofeo. El triunfador a continuación intentará inmovilizar a la hembra durante la cópula mediante mordiscos en el cuello y cabeza. Tras un mes de gestación, la hembra seleccionará un lugar adecuado (bajo una piedra o en terreno suelto) en el que depositar de 5 a 10 huevos cilíndricos y alargados de unos 4cm de largo y que pueden quedar pegados entre sí. Los huevos se incuban gracias al calor acumulado por el sustrato durante aproximadamente dos meses. Las pequeñas culebras de entre 15 y 20cm de longitud nacen a finales de agosto y durante el mes de septiembre. Alcanzarán la madurez sexual cuando superen los 25cm de longitud hocico cloaca en los machos, y 36cm en las hembras. Se reproducen todos los años.

 

 

 

© Javier Fuentes

Juvenil, Sierra Nevada (Granada), abril 2008.

 

 

Dieta muy especializada

 

Sus técnicas de caza contrastan con las de la mayoría de culebras con las que comparte hábitat. Sus movimientos son lentos y no está capacitada para perseguir a presas rápidas, que fácilmente escaparían a la menor aproximación. Tampoco caza al acecho como hace por ejemplo la víbora hocicuda. Tras examinar numerosos contenidos estomacales de diferentes poblaciones estudiadas con fines científicos, se ha comprobado que la base de su dieta la componen distintas especies de lagartijas y ejemplares juveniles de lagartos. Parece una incongruencia que una culebra que no destaca por la agilidad de sus movimientos, se alimente de presas tan rápidas como son las lagartijas ibérica, cenicienta, colirroja o colilarga, y las crías de lagarto ocelado. La clave se encuentra en su táctica de caza. La culebra localiza estas presas en el momento en que se encuentran más indefensas, cuando descansan durante la noche en sus refugios. Durante sus correrías nocturnas las detecta mediante el olfato y una vez localizadas, generalmente bajo una piedra o una galería subterránea, las inmoviliza mediante un mordisco en la cabeza y los anillos constrictores de su cuerpo. A continuación comienza a tragarlas por la cabeza. No desencaja la mandíbula para tragar presas grandes como hacen otras serpientes, por lo que selecciona aquellas adecuadas al tamaño de su boca. Otras especies de reptiles que comparten su medio, como la culebrilla ciega, el eslizón ibérico y el tridáctilo, salamanquesa rosada y común e incluso juveniles de otras culebras pueden terminar en sus fauces. En menor número también capturan artrópodos, micromamíferos y pollos de aves que nidifican en el suelo.

 

Los juveniles nacen sincronizados con las jóvenes lagartijas al final del verano, que pasan a constituir sus primeros alimentos.

 

 

 © Eduardo Escoriza

Adulto mostrando su lengua bífida, Sierra de Castril (Granada), abril 2007.

 

Defensa pasiva

 

A pesar de que sus costumbres nocturnas y lapidícolas (vida bajo las piedras) la ponen fuera del alcance de numerosos depredadores, es cierto que debido a su pequeño tamaño y lentitud de movimientos puede formar parte del menú de un amplio número de “enemigos”.

 

Entre los reptiles, grandes ejemplares de culebra bastarda, de escalera y lagarto ocelado. Entre las aves, milano negro, águila culebrera, mochuelo, búho real, cigüeña y entre los mamíferos el gato montés y sobre todo el jabalí que cada noche levanta decenas de piedras devorando todo lo que encuentra bajo ellas.

Por supuesto los juveniles pueden ser capturados por mayor número de depredadores, incluso grandes artrópodos como los escorpiones.

 

Se trata de una de las culebras más dóciles con las que podemos encontrarnos al levantar una piedra y sus mecanismos defensivos son fundamentalmente pasivos. Su primera reacción es enroscarse sobre sí misma y raramente intenta huir. Si la amenaza va más allá, repliega y aplasta la cabeza a la misma vez que resopla, imitando el comportamiento de las víboras y de este modo intimidando al agresor. Muy raras veces llega a morder, aunque puede dejar un “oloroso” recuerdo al supuesto agresor como hacen otras culebras al liberarse del nauseabundo contenido de sus glándulas cloacales o vomitando el contenido semidigerido de su estómago.

 

 

 © Luis García-Cardenete

Adulto, Sierra de Loja (Granada), octubre 2006.

 

 

Declive acusado y continuo de sus poblaciones

 

Aunque su área de distribución es muy extensa, sus poblaciones son poco densas, y se ven afectadas por distintas circunstancias que conllevan la perdida de calidad de su hábitat y la continua disminución de sus efectivos.

 

El principal obstáculo al que deben enfrentarse, al igual que el resto de nuestra fauna herpetológica es la transformación de su hábitat natural. En Granada como ya hemos comentado, se trata de una especie ligada a ambientes forestales de media y alta montaña. Todas las actuaciones que conllevan la modificación de estas zonas, sin duda tienen efectos negativos sobre esta culebra:

 

  • El crecimiento desordenado de la red viaria, tanto carreteras como pistas forestales, provoca un aumento de los atropellos. Aunque se trata de una especie de hábitos crepusculares y nocturnos, suele aprovechar el asfalto y la grava de los caminos para calentarse al atardecer.

  • Los incendios forestales producen la muerte directa de numerosos ejemplares cada año, y alteran gravemente las zonas donde vive.

  • La intensificación de la agricultura conlleva entre otras consecuencias, la desaparición de los muros de piedra tradicionales, el incremento del uso de productos fitosanitarios, la continua roturación de terreno forestal y la mecanización de las labores de cultivo, impidiendo la presencia de esta culebra en amplios territorios y relegándola  a pequeños enclaves forestales, con la consiguiente fragmentación de las poblaciones. Esta fragmentación produce una continua extinción de poblaciones que son muy vulnerables ante cualquier circunstancia negativa como puede ser un incendio, y sin que exista la posibilidad de una posterior recolonización natural.

  • El incremento de las zonas urbanizadas, sobre todo en enclaves costeros y cada vez más en comarcas montañosas del interior.

  • El exagerado crecimiento de las poblaciones de jabalí se ha convertido en una de las amenazas más graves para el conjunto de nuestra fauna herpetológica. Hemos acabado con la mayoría de sus depredadores naturales, y junto al progresivo abandono de las zonas rurales conducen a la situación actual, en que ha pasado a convertirse en el principal depredador de multitud de pequeños y medianos animales.

 

 © Eduardo Escoriza

Ejemplar atropellado en una pista forestal, Sierra del Pericay, Lorca (Murcia), mayo 2006.

 

 

Proponemos una serie de medidas que sin duda favorecerán tanto a esta como a otras muchas especies de nuestros ricos, aunque gravemente amenazados ecosistemas mediterráneos.

 

1.       Conservación de los setos y muros de piedra tradicionales.

2.       Promoción de la agricultura y ganadería tradicional.

3.       Educación ambiental en los colegios sobre la fauna herpetológica.

4.       Proyecto de control de las poblaciones de jabalí en toda la provincia, usando métodos selectivos de captura.

5.      Tratamiento forestal de las repoblaciones de coníferas llevadas a cabo en el siglo pasado y que pueblan gran parte de nuestra provincia, favoreciendo la creación de un paisaje en mosaico que proteja a nuestros montes de los incendios.

 

 © Luis García-Cardenete

Ejemplar de Sierra Nevada, (Granada) octubre 2006.

 

  

La culebra lisa meridional en la Sierra de Baza 

 

Tal y como indicábamos en el apartado de distribución, son muy escasas las citas en las comarcas de Guadix y Baza. A priori el parque natural de la Sierra de Baza reúne las condiciones necesarias para que la especie esté mas extendida de lo que se conoce en la actualidad, por lo que es necesario incrementar los muestreos en la zona para conocer con más detalle su situación poblacional dentro del espacio protegido. Agradecemos el envío de cualquier dato al respecto, sobre todo citas y referencias sobre la especie en esta extensa área del territorio granadino.

 

 

 © Javier Benavides

Ejemplar en la Sierra de Castril, (Granada), junio 2009.

 

 

 

 

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