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En amplias zonas de nuestra
provincia, sobre todo en las depresiones de Baza y Guadix, el paisaje más
característico es la llanura continental cubierta de espartizales y
tomillares, sobre suelos pobres y en muchos casos salinos. Una especie de
lagartija, pequeña y discreta, se ha adaptado perfectamente y prospera en
estos ecosistemas semiáridos.
LAGARTIJA
CENICIENTA
(Psammodromus
hispanicus)
Por Eduardo Escoriza y la colaboración de Javier Benavides, Javier
Fuentes, Luis García-Cardenete. José Luis Esteban, Raúl León y Octavio
Jiménez (A.H.G).

Adulto, Sierra Seca (Granada), julio 2006.
Ficha
técnica:
Clase:
Reptiles
Orden:
Escamosos
Familia: Lacértidos
Género: Psammodromus
Especie:
hispanicus
Fitzinger, 1826
Estatus legal:
Tanto en el
Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de
octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional
de Especies Amenazadas
(Real Decreto
439/1990)aparece incluida en la categoría “De interés especial”, en
la que se recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras
categorías de protección superior (extinta, en peligro de extinción,
sensible a la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una
atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural,
o por su singularidad.
El Atlas y Libro Rojo de
los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, la incluye dentro de la
categoría “Preocupación menor” (LC). Un taxón será considerado como
tal cuando no cumple ninguno de los criterios necesarios para ser incluido
en alguna de las categorías que valoran el riesgo de extinción. A nivel
mundial no ha sido catalogada por la UICN (Unión Internacional de
Conservación de la Naturaleza).
En cuanto a la
ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, la lagartija
cenicienta no aparece incluida en ninguno de sus anexos.
Pequeña y esbelta
La cenicienta, de
aspecto general frágil y esbelto, es una de las lagartijas más pequeñas que
podemos encontrar en la provincia de Granada. Su longitud total no suele
superar los 15cm, de los cuales 5 o 6 corresponden al cuerpo y el resto a la
cola.
La cabeza, poco
diferenciada del resto del cuerpo, es pequeña pero robusta, ligeramente
aplastada y el hocico es redondeado y de tonalidad amarillenta. Los ojos son
relativamente pequeños y apenas sobresalen de la cabeza si la miramos desde
arriba. Las pupilas son redondas, de color negro y con iris amarillento.

Primer plano, Huélago (Granada), abril 2005.
En cuanto a la
folidosis (conjunto de caracteres referentes a las escamas, típico de
estudios con reptiles), hay que destacar que la escama subocular contacta
con la cuarta y sexta supralabiales. Tiene 4 supraoculares y las escamas
temporales y supratemporales destacan por su gran tamaño, confiriendo un
aspecto acorazado a la parte superior de la cabeza. En el cuello presenta un
collar de escamas granulares más marcado en los laterales. Los orificios
timpánicos son claramente visibles.
El cuerpo es alargado y
de sección cilíndrica. Grandes escamas carenadas y fuertemente imbricadas lo
cubren por completo, disponiéndose en un intervalo de entre 23 a 34 hileras.
La cola no es muy gruesa y se estrecha progresivamente hasta finalizar en un
extremo afilado. Su longitud nunca supera en 1,5 veces la del tronco y las
escamas de su parte superior son puntiagudas. Las patas son fuertes,
perfectamente adaptadas para la carrera y poseen dedos muy largos, sobre
todo los de las traseras. En la parte posterior de estas últimas se puede
observar la presencia de entre 9 y 14 poros femorales.
La coloración y el
diseño del cuerpo son bastante variables de unas poblaciones a otras, aunque
el más habitual es el que describimos a continuación.
Sobre un tono de fondo
grisáceo, pardo o verde oscuro, destacan 6 líneas que recorren el lomo
longitudinalmente desde el cuello hasta difuminarse en la cola. Son de color
amarillento, crema o verde brillante. 4 de ellas se sitúan en el dorso y las
otras dos, una en cada lateral. No son continuas y están interrumpidas por
manchas cuadrangulares o rectangulares repartidas irregularmente,
contribuyendo a incrementar su camuflaje. La cola es del mismo color que el
fondo del resto del cuerpo, incluidas las manchas cuadrangulares. En la base
de las patas se pueden observar pequeños ocelos de color blanco sucio.

Adulto, Sierra Seca (Granada), junio 2007.
En algunas poblaciones
los ejemplares lucen tonos continuos de color grisáceo o pardo y las bandas
longitudinales casi no se aprecian.
En la zona del vientre
la coloración es manifiestamente más clara que en el dorso. Amarillenta,
crema y con reflejos metálicos azules y verdes y sin manchas. Las escamas
que lo cubren también se presentan fuertemente imbricadas.
Los juveniles poseen el
mismo diseño que los adultos aunque con tonos más oscuros y con la cola
proporcionalmente más larga.

Individuo juvenil. Sierra de Albarracín (Teruel), agosto 2008.
Pocas diferencias entre
ambos sexos.
Los individuos de ambos
sexos son muy parecidos siendo difícil su asignación a simple vista. Al
comparar un macho con una hembra podemos observar que ésta última es
ligeramente más larga y gruesa, sobre todo en primavera cuando va cargada de
huevos. La zona ventral es de color amarillento y en general es de
coloración más apagada. En los machos, la cabeza es más grande y ancha y su
cola es proporcionalmente más larga. En la parte posterior de las patas
traseras destacan los poros femorales engrosados durante el celo. También en
esta época se acentúa la coloración verdosa de las franjas longitudinales y
presentan ocelos azules o verdes en la base de las patas anteriores.

Hembra (arriba) y macho (abajo).Sierra de Segura (Jaén), abril 2009.
Subespecies.
Se propone la existencia
de dos subespecies de lagartija cenicienta, en base a las diferencias
existentes en cuanto al número y disposición de las escamas. En lo que
respecta al tamaño y diseño corporal no existen diferencias significativas y
tampoco se han establecido con detalle los límites de distribución entre
ambas. Algunos autores consideran que no es correcta esta diferenciación.
Psammodromus hispanicus
hispanicus:
Posee gran número de escamas gulares, pocas escamas dorsales y la escama
subocular contacta con el labio superior. Su distribución abarca el oeste y
sur peninsular
Psammodromus hispanicus
edwarsianus:
Menor número de escamas gulares y mayor de dorsales. La escama subocular no
contacta con el labio superior. Distribuida por el este peninsular y sur de
Francia.
Especies parecidas:
Habitualmente
cuando tenemos un encuentro con alguna lagartija en el campo, el animal
suele huir con rapidez, dificultándonos la identificación de la especie a la
que corresponde. Si tenemos la posibilidad de observarla con detalla y desde
cerca, la lagartija cenicienta es inconfundible por su diseño y pequeño
tamaño. La especie más parecida con la que puede haber confusión, es la otra
representante del género Psammodromus, presente en la península, la
lagartija colilarga (Psammodromus algirus). Además de por su diseño
(bandas longitudinales en el lomo y costados interrumpidas por manchas
cuadrangulares), la cenicienta se diferencia de la colilarga porque la
longitud de su cola siempre es menor que dos veces el tamaño del tronco. En
la colilarga, la cola (siempre que esté intacta) representa más del doble
que la longitud cabeza-cloaca.
Amplia distribución
ibérica
Se trata de una especie
típicamente ibérica aunque no llega a ser un endemismo, pues alcanza el sur
de Francia a través de la costa mediterránea. Su origen biogeográfico es
bético-rifeño, y precisamente en el norte de África encontramos a sus
parientes más cercanos; otras dos especies de pequeño tamaño que quedaron
separadas al abrirse el estrecho de Gibraltar hace unos seis millones de
años.
Ocupa la totalidad de
nuestra península, a excepción de la cornisa Cantábrica y los Pirineos. Las
localizaciones más septentrionales se sitúan en el sur de Galicia y el norte
de Castilla y León. Hacia el este el límite de distribución discurre por el
sur de Navarra, Aragón, subiendo hasta la costa norte catalana. A pesar de
la gran extensión de sus dominios, no se presenta de forma continua a lo
largo del territorio. Podemos decir que tiene una distribución “en
mosaico”, concentrada en aquellas áreas concretas que contienen hábitats
propicios. Sus poblaciones son más densas conforme nos desplazamos hacia el
sur y el este, con los mayores efectivos localizados en la costa
Mediterránea y las depresiones interiores de ambas mesetas y Andalucía. De
todas formas en pocos sitios se presenta en grandes densidades. Es rara en
los principales sistemas montañosos del interior. Las únicas poblaciones
insulares se localizan en las islas del Mar Menor en Murcia. Actualmente no
se conoce con precisión ni su distribución ni el estado de conservación de
las distintas poblaciones, pues resulta dificultosa su localización durante
los muestreos herpetológicos. Existen amplias zonas con hábitat favorable
donde aún no ha sido citada precisamente por falta de muestreos adecuados.

Hábitat, Sierra de
Parapanda (Granada), febrero 2007.
Granada.
Aunque generalmente se
afirma que su presencia disminuye claramente con la altitud y la latitud, en
nuestra provincia, por sus peculiares condiciones climáticas y su situación
geográfica, es una especie ampliamente distribuida tanto en zonas llanas
como en los sistemas montañosos. Las mayores densidades las encontramos en
las depresiones interiores del Temple, Baza y Guadix, que todavía conservan
extensas formaciones de espartales y tomillares. También es frecuente en las
comarcas de la Costa, Contraviesa y Alpujarras. En Sierra Nevada y las
sierras nororientales alcanza las mayores altitudes de toda su área de
distribución natural, superando en algunos casos los 2000msnm. En
definitiva, podemos encontrarla en cualquier lugar de la provincia que
presente formaciones de matorral de escasa cobertura, incluso en manchas de
pequeño tamaño rodeadas de amplias extensiones de hábitat inadecuado.
Hábitat.
Es una especie típica de
la región biogeográfica Mediterránea. Aunque su distribución es amplia, se
muestra mucho más exigente que otras especies de lagartijas de nuestro país
a la hora de seleccionar su hábitat.
Prefiere zonas llanas,
despejadas, con cobertura vegetal de tipo matorral poco densa y con
abundantes piedras y terrenos sueltos donde encuentra refugio con facilidad.
También podemos encontrarla en cultivos tradicionales de secano, setos,
barbechos. Además de en espartizales y tomillares que representan su hábitat
más típico, otras formaciones vegetales como las series de degradación del
encinar, estepas interiores, pinares aclarados, prados secos de media
montaña mediterránea y dunas costeras pueden contar con presencia de esta
lagartija. En el centro y norte peninsular es difícil observarla por encima
de los 800msnm, mientras que en el sur alcanza fácilmente los 2000msnm.


Hábitat, Sierra de Castril (Granada), junio 2007.
Actividad diaria
Su denominación
científica proviene del griego Psammos (arena) dromos
(corredor) y del latín hispanicus (España), que literalmente
significaría “corredor de arena de España” y la verdad es que en su nombre
se resumen a la perfección tanto sus preferencias en cuanto al hábitat como
sus costumbres.
Sus hábitos son
completamente diurnos y terrestres. No tienen un área de campeo muy grande y
no suelen alejarse de la seguridad que le proporcionan los pequeños arbustos
tan abundantes en sus dominios Cuando se desplazan por terreno abierto lo
hacen a exagerada velocidad, sin permanecer mucho tiempo expuestas. Al
contrario que otras lagartijas no utilizan ni piedras ni troncos para
solearse, sino que aprovechan la insolación que llega a través de los claros
de la vegetación. La mayor actividad se concentra durante la mañana y la
tarde, descansando durante las horas centrales que coinciden con
temperaturas más altas.

Adulto. Sierra Nevada
(Granada), agosto 2007
En zonas bajas y con
buena orientación del sur peninsular y costa Mediterránea pueden permanecer
activas durante casi todo el año, excepto durante las jornadas más frías del
invierno. En el resto de su área de distribución hibernan durante un periodo
variable en función de la altitud y la latitud, y su actividad se prolonga
desde la primavera hasta bien entrado el otoño.
Como refugio ante
cualquier peligro, para pasar la noche o durante la hibernación, no suele
construir madriguera propia. Aprovechan para ello cavidades naturales, la
base densa de los matorrales y los huecos ubicados entre y bajo las
piedras.
Una vida corta pero
intensa.
La primavera concentra
la mayor actividad del año. Los animales entran en celo nada más salir de la
hibernación y los machos persiguen a las hembras hasta que consiguen
inmovilizarlas mordiéndoles en el cuello, el lomo o el vientre. Las cópulas
son de corta duración.

Detalle de la coloración
de un macho en época de celo. Sierra de Segura (Jaén), abril 2009.
Entre abril y junio las
hembras depositan entre 2 y 6 huevos alargados y de consistencia elástica en
pequeños agujeros que ellas mismas excavan o debajo de piedras o troncos. El
lugar elegido debe mantener un mínimo de humedad y estar suficientemente
expuesto al sol para alcanzar la temperatura adecuada de incubación. Algunas
hembras efectúan 2 puestas a lo largo de la primavera. Tras aproximadamente
2 meses de incubación, nacen las pequeñas lagartijas en los meses de julio y
agosto. Son perfectas réplicas en miniatura de sus progenitores. Su longitud
es de 5cm, de los cuales 3 corresponden a la cola.
Alcanzarán la madurez
sexual durante la siguiente primavera, cuando superen los 3,5cm de longitud
de cuerpo. Pocas de ellas superarán su segundo otoño, situando a esta
especie como la de menor longevidad de todas las lagartijas ibéricas. Cada
año hay una renovación casi total de sus poblaciones, en función de la
climatología y la disponibilidad de alimento. Tanto el inicio de la época
reproductora como el comienzo de los primeros nacimientos están en función
de la localización de cada población concreta, con claras influencias de la
latitud y la altitud.

Adulto, Sierra de Segura (Jaén), septiembre 2005.
Dieta basada en pequeños
invertebrados.
Sus presas incluyen gran
variedad de invertebrados terrestres y voladores (saltamontes, hormigas,
arañas, moluscos y lombrices). Por supuesto el tamaño de los mismos debe
estar en concordancia con las limitadas dimensiones de su boca. Localizan
activamente a sus presas, a las que capturan fácilmente, incluso a las
voladoras, gracias a la rapidez de sus movimientos.
Un apreciado bocado,
aunque difícil de conseguir.
Debido a su pequeño y
amplia distribución, la cenicienta entra a formar parte de la dieta de gran
número de depredadores con los que comparte hábitat. De todas formas su
captura no es nada fácil, pues es extremadamente rápida y escurridiza,
desapareciendo entre la vegetación o las piedras a la mínima señal de
peligro. Sin duda son las culebras (bastarda, herradura, lisa europea y
meridional y cogulla) las más especializadas en su captura. También
puedenacabar sus días en las fauces de la víbora hocicuda y el lagarto
ocelado. Pequeños y medianos carnívoros, como la comadreja, el tejón, el
zorro y el gato montés, así como varias especies de rapaces diurnas y
nocturnas de pequeño tamaño como el autillo, el mochuelo y los cernícalos
capturan ocasionalmente lagartijas cenicientas.
Su principal estrategia
defensiva la constituye el perfecto camuflaje que le otorga su diseño
corporal y la rapidez de huída. También algunos aspectos de su
comportamiento dificultan su captura, como el hecho de no exponerse en
terreno abierto o en elementos aislados del paisaje, como piedras o troncos
para tomar el sol.

©
Eduardo Escoriza
Ejemplar perfectamente camuflado en su ambiente. Sierra de Albarracín
(Teruel), agosto 2008.
Cuando son capturadas
muerden y emiten chillidos agudos. Poseen un mecanismo de defensa pasiva que
comparten con otras especies de anfibios y reptiles, la”autotomía
caudal”. Bajo esta científica denominación se oculta un
fenómeno conocido por la mayoría de la gente. Se trata ni más ni menos que
de la capacidad que tienen para desprender un trozo de su cola a voluntad
cuando son atrapadas. Esta auto-amputación provoca la distracción del
depredador que se ensaña en el apéndice mientras este no para de moverse
compulsivamente permitiendo escapar a su antiguo poseedor. Posteriormente la
cola es regenerada, aunque ya no alcanzará la longitud de la original.
Amenazas.
Los principales
problemas de conservación a los que se enfrentan las poblaciones de
lagartija cenicienta, están relacionados con la alteración de su hábitat.
Las estepas interiores
generalmente han sido poco valoradas, a pesar de contar con una rica
biodiversidad adaptada a las condiciones semiáridas. Muchas de ellas han
sido transformadas y puestas en regadío, con la consiguiente pérdida de
valor ambiental. Amplias zonas de espartizales y tomillares han sido
completamente destruidas en las comarcas de Baza, Huéscar y Guadix,
precisamente donde se localizaban las poblaciones más densas de esta
lagartija. En las que todavía perduran, han desaparecido la mayoría de los
usos tradicionales que las sustentaban, fundamentalmente la recogida de
esparto y la ganadería extensiva. Las formaciones de esparto se beneficiaba
de los cuidados proporcionados por los recolectores y a falta de ellos,
amplias zonas sufren hoy en día la invasión por parte de diversas
formaciones de matorral, con el consiguiente incremento de la cobertura y la
elevación del riesgo de incendio. Otras zonas han sido “repobladas” con
coníferas, en una errónea política que sólo considera valiosos los
ecosistemas boscosos, ignorando el incalculable valor ambiental de los
terrenos supuestamente beneficiarios de estas actuaciones silvícolas.
Igualmente, las zonas costeras y sistemas dunares han sufrido las
transformaciones derivadas de la urbanización y de los cultivos de
invernadero bajo plástico.

Hábitat bien conservado,
Sierra de las Nieves, (Málaga), mayo 2008.
Otro problema es la
fumigación con insecticidas de extensa zonas para la lucha contra algunas
plagas de saltamontes acaecidas durante los últimos años precisamente en la
comarca de Baza. También se ven afectadas por la eliminación de setos
tradicionales, las quemas de rastrojos y matorral.
Todos estos factores
producen extinciones locales, incrementando artificialmente la distribución
en mosaico propia de esta especie. La fragmentación de las poblaciones tiene
graves consecuencias, pues impide la recolonización de unas zonas a partir
de otras contiguas en caso de catástrofe local, por ejemplo tras un
incendio.
Propuestas de
conservación
La lagartija cenicienta
es una especie de indudable interés faunístico, pues se trata casi de un
endemismo ibérico. Es nuestra responsabilidad conservar esta especie que no
se encuentra en ningún otro lugar del mundo.
Todas las acciones
encaminadas a conservar su hábitat, deben ser tenidas en cuenta con vistas a
garantizar la supervivencia de esta especie. Para ello primero es
fundamental valorar adecuadamente los ecosistemas semiáridos, que cuentan
con una biodiversidad muy interesante. Un adecuado programa de educación
ambiental, especialmente dirigido a los escolares, es imprescindible para
dar a conocer el conjunto de nuestra fauna herpetológica y los problemas a
que se enfrentan.
La lagartija cenicienta en la Sierra de Baza
Está presente en amplios territorios del
Parque Natural de la Sierra de Baza, tanto en zonas bajas como en la media y
alta montaña. No se conoce ni su distribución exacta ni su abundancia.
Seguramente en el pasado se vio negativamente afectada, al igual que otras
especies de reptiles, por las masivas repoblaciones de coníferas, que
sustituyeron al matorral mediterráneo en regeneración. Agradecemos la
notificación de citas por parte de los lectores del boletín.
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