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CABRA MONTÉS (Capra pyrenaica) La cabra en el risco. ©
Agapito Montoya Fernández
Orden: Artiodactilos
S.O. Rumiantes DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIELa
cabra montes es una especie muy antigua, estimándose que en el Plioceno (hace
7 millones de años), los caprínidos de Asia central llegaron a Europa y fue
hacia la glaciación Riss cuando aparece la forma ibérica del género Capra ya
diferenciada de la ibex del centro de Europa
(González, 1982). La
cabra montes ha sido una especie que se ha cazado desde los albores de los
tiempos primitivos, como lo atestiguan las numerosas escenas de caza de
cabras que representan pinturas rupestres. En la cueva de Pair-non-Pair
(Francia) se ha encontrado el grabado rupestre más antiguo. Durante los
períodos fríos del Pleistoceno, las montesas habitaban en los valles y zonas
más cálidas, de modo que abundaban en los valles bajos de toda Europa central
y meridional. Posteriormente y por la presión humana en su caza, se refugió
en las cumbres más altas e inaccesibles, donde quedaron acantonados los
últimos ejemplares de esta especie. Durante la Edad Media, los escasos
ejemplares que aun existían en sitios muy apartados de la presencia humana,
solo eran cazados por nobles y señores feudales, que eran los únicos que
tenían este derecho; existiendo leyes durísimas para el que se atreviese a
matar una cabra montés, sin que no obstante ello se pudiera evitar su caza,
hasta ponerse en peligro la especie, por dos razones fundamentales: una el
preciado trofeo que representaba la cuerna de este animal, que siempre ha
sido codiciado por los cazadores y otra, el mundo de supersticiones y magia
que ha rodeado la especie a la que se le atribuían una serie de propiedades
mágicas, así la sangre y los cálculos estomacales (bezoares) se creía
constituían remedios infalibles contra muchos males, aun cuando lo más
solicitado era el corazón, sobretodo cierta osificación de los cartílagos, de
los que se decía tenían poderes curativos (A. Berger y J.Schmid, 1958). La primera medida de protección de la especie en España, fue la creación en 1905, por el rey Alfonso XIII, del Refugio Real de Caza de la Sierra de Gredos, salvando una reducidísima población de animales, siendo especialmente a partir de 1950, cuando se establece un efectivo programa de conservación de las cabra montés a nivel nacional, con la creación de numerosas reservas y un programa de conservación, lo que no obstante no ha impedido la regresión de la especie en algunas zonas como ha ocurrido en los Pirineos. En la península ibérica se han descrito (Ángel Cabrera, 1911) cuatro subespecies de cabra montes que se basan en la corpulencia, distribución de las manchas negras del pelaje de los machos y longitud y sección transversal de la cornamenta: - Capra pyrenaica victoriae (Cabrera, 1911). Que ocupa las serranías centrales, de modo fundamental la Sierra de Gredos, donde se le estima una población próxima a los 10.000 ejemplares. - Capra pyrenaica hispanica (Schimper, 1948). La que habita nuestra zona y que se distribuye por todas las sierras paralelas al Mediterráneo peninsular, con su colonia más importante en Sierra Nevada. - Capra pyrenaica pyrenaica (Schinz, 1838). Conocida como bucardo. Se localizaba en el Pirineo y probablemente también en la cordillera Cantábrica. Esta especie se extinguió en el año 2000. La última hembra fue encontrada muerta el 6 de enero de 2000, bajo el tronco desplomado de un abeto seco, en el valle de Ordesa (Juan Manuel Seijas, 2000). - Capra pyrenaica lusitanica (Schlegel, 1872). Se localizaba en el Sur de Galicia y Norte de Portugal, extinta desde 1890. En la Sierra de Gerés se mató el último individuo de que se tiene constancia. La cabra
montés, habita en la península ibérica desde las altas cumbres de Sierra
Nevada (Mulhacén 3.482 m.) hasta el nivel del mar en la zona costera que
limita las provincias de Granada y Málaga (Cerro Gordo-Maro). Suele separarse
en grupos de sexos que pueden superar los 30 individuos: los machos por un
lado y las hembras junto con los jóvenes, por otro. En los rebaños de machos
no hay cooperación ni jerarquía social, mientras que el grupo de las
hembras parece estar mandado por una
adulta experimentada. Los individuos solitarios suelen ser raros, normalmente
machos viejos que han perdido su poderío. Estas agrupaciones se desbaratan en
tiempo de celo en el que se forman rebaños mixtos.
Los hábitos
de la especie son fundamentalmente diurnos y crepusculares. En verano pasa
las horas centrales del día descansando y refugiándose del sol. Tiene el
olfato, vista y oído muy desarrollado. Aunque se trata de un animal por lo
general muy desconfiado del hombre, en zonas como Gredos o Sierra Nevada, se
han habituado a la presencia humana y se aproximan con facilidad a los
excursionistas. Se mueve con
facilidad por las paredes rocosas de increíble verticalidad, gracias a la
peculiaridad de sus pezuñas, cuya superficie interna es antideslizante, lo
que le evita los resbalones, mientras que las puntas de las pezuñas, que
además carecen de pliegue interdigital, son muy duras y agudas, por lo que
pueden agarrarse a las rocas. Aun cuando
son sedentarias, en invierno realizan desplazamientos más prolongados en
busca de refugio y abrigo, descendiendo hasta zonas más bajas. DATOS DE LA ESPECIE - Longevidad: Puede alcanzar los
20 años, pero lo normal es que sea de unos 15 años. - Celo: A principios del invierno (noviembre-diciembre) en
el que tiene lugar duros combates entre los machos contendientes. El celo
dura unos 50 días. - Gestación:
Unos 5 meses. - Época de parto: De abril a mayo.
- Parto: La hembra se retira a un lugar aislado
y apartado, donde da a luz, permaneciendo en compañía del cabrito durante
varios días. Los cabritos a las pocas horas de nacer están en condiciones de
levantarse y poder seguir a la madre. - Número de crías por camada: Una. A veces dos (un 20 % aprox.). - Duración
de la lactancia: Se
prolonga hasta que la hembra queda preñada de nuevo (a los 5 ó 6 meses) del
alumbramiento, pero a los 7-10 días y el cabrito ya es capaz de ingerir
alimento. - Madurez
sexual: La hembra a
los 18 o 24 meses, pudiendo parir todos los, años hasta los 10 ó 12 años de edad. Los machos son fecundos a los 2
años aunque con difíciles posibilidades de copular. - Alimentación: Esencialmente
fitófaga, come todo tipo de alimentos vegetales y en invierno y época de
escasez incluso cortezas y ramas. Muestra gran apetencia por la sal.
Normalmente no tienen necesidades de beber agua, bastándole con el de las
plantas y el rocío, aun cuando se ha comprobado que tras grandes esfuerzos
como huidas, se acercan al agua a abrevar.
- Hábitats: Esencialmente rupícolas, defendiéndose bien sobretodo en
media y alta montaña. En verano sube a las
partes más altas y en los sitios más escarpados, descendiendo un poco
en invierno, aunque sin llegar a los valles. En Sierra Nevada alcanza su
máxima altura ibérica superando los 3.500 metros aproximadamente, mientras
que en la Sierra de Baza sube en torno a los 2.200 metros - Huellas: Debido al borde blando interno de la
pezuña, las huellas aparecen impresas marcadas únicamente el borde externo,
lo que la diferencia claramente de los cérvidos que también marcan el borde
interno. La medida de la huella del macho es de uno 8 cms de largo por 4-5
cms. de ancho - Excrementos:
Varia ligeramente de aspecto y textura, en función de la dieta, aun cuando
siempre aparecen agrupados al detener su marcha el animal para defecar,
siendo cilíndricos y miden aproximadamente 1 cm. de ancho y 1,5 –1,8 de
largo. Debe de tenerse presente que estos montones de excrementos a los pocos
días, u horas de ser depositados pueden esparcirse por las pisadas del propio
animal u otras especies, así como por la propia acción de los factores
meteorológicos. - Otros
rastros: Al carecer la cabra montes de incisivos no corta los tallos y
ramas con los dientes, sino que los desgarran por el esfuerzo que produce el
bocado del animal sobre la planta, la que adquiere una peculiar forma deshilachada
en su corte. - Dimorfismo sexual: Además de diferenciarse por la cornamenta y tamaño (mayor el macho), este último luce también una ostensible barba en forma de perilla, la que falta en las hembras. La hembra puede confundirse con machos jóvenes.
-
Ó Juan Jesús González Ahumada Detalle de un macho en la que es
apreciable la gran cuerna y barba sexual distintiva.
ÓJuan Jesús González Ahumada I Pareja de cabras montesas, en la que es apreciable la diferencia de los cuernos de uno y otro sexo: la hembra a la izquierda de la imagen y el macho a la derecha.
Principales problemáticas: La existencia de dos subespecies en
la península ibérica hace muy
importante el que sea totalmente desaconsejable el traslado incontrolado de
ejemplares desde unas zonas a otras, para mantener la pureza de las razas.
Otra problemática está motivada por la epizootias, particularmente
contagiadas por el ganado doméstico. Notable fue la incidencia que tuvo la
sarna en el año 1988 en la población
de cabras montesas de la Sierra de Cazorla-Segura, que supuso que en tan solo
unos meses se pasara de una población estimada en unos 10.000 ejemplares a no
más de 250, aun cuando la población se recuperó hasta los 2.000 individuos
(Eduardo Viñuales, 2001). Grado de amenaza: especie cinegética en España, por lo que no se encuentra
en peligro. CORNAMENTA
DE LA CABRA MONTÉS
Es muy acusado el dimofirmo sexual de la especie. De modo que los cuernos del macho son gruesos, rugosos y nudosos y normalmente tiene forma de semicírculo dirigido hacia atrás, pudiendo medir de 75 a 135 cm.; mientras que los cuernos en las hembras son mucho más reducidos en tamaño, no sobrepasa los 40 cm., son menos rugosos y más delgados y débiles. A diferencia del ciervo no se desprenden anualmente, sino que acompañan al animal durante toda su vida. La edad de los machos puede medirse por los anillos de crecimiento anuales, llamados medrones, hasta los 8 ó 10 años, en que disminuye su crecimiento, para estabilizarse a los 14 ó 15 años. Otras partes del cuerno de la cabra montes son los llamados surcos de crecimiento y los nudos de adorno, que se desarrollan entre los nudos de crecimiento (normalmente 2, aunque también pueden ser 1 ó 3).
En la siguiente imagen se reproduce un cuerno de
cabra montes con las diferentes denominaciones que recibe el cuerno, así como
la forma de calcularse la edad del animal. En la imagen se representa la
cuerna de un ejemplar de 9 años :
© Proyecto Sierra de Baza.
Fotografía de la cabra en la naturaleza: La cabra montés es un animal que se presta muy bien a la fotografía en la naturaleza, particularmente en aquellos lugares en que está habituada a la presencia humana como en Sierra Nevada y Sierra de Gredos. Los interesados en profundizar en este tema pueden consultar los consejos fotográficos del fotógrafo profesional de naturaleza Roberto Travesí para fotografiar a la cabra montes en libertad http://www.sierradebaza.org/calendario/calendario_05-01_cabras.htm
© 2004
PROYECTO SIERRA DE BAZA |
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© Proyecto Sierra de Baza
Huella sobre nieve
dura de cabra montes. Debido al borde blando interno de
la pezuña, las huellas aparecen impresas únicamente en el borde externo.
© Proyecto Sierra de Baza Huella sobre superficie arcillosa de una cabra doméstica. La marca de las pezuñas es más uniforme.
© Proyecto Sierra de Baza Detalle de la pezuña delantera
OTROS RASTROS:
© Proyecto Sierra de Baza Excrementos,
poco después de ser depositados en la nieve
© Proyecto Sierra de Baza Excrementos,
tras varios días de ser depositados
© Proyecto Sierra de
Baza Detalle
de arbustos comidos por la cabra montés
LA CABRA MONTÉS EN LA SIERRA DE
BAZA La primera referencia escrita que hemos encontrado a la
cabra montés en al Sierra de Baza nos viene dada por el viajero alemán
Jerónimo Münzer (Viaje por España y Portugal 1494-1495) en el que
relata como con motivo de su estancia en el castillo de Fiñana (en la parte
meridional de la Sierra de Baza) le enseño el alcaide del castillo unos
cuernos correspondientes a un ejemplar que había cazado en una sierra muy
alta situada al poniente del castillo (la Sierra de Baza) que identifica como
correspondientes a un steinbock, nombre en tirolés de la cabra montés,
con el que se conoce en centro Europa. Posteriormente desapareció la cabra
montés hasta que fue reintroducida hacia los años 80 del pasado siglo XX,
donde por una gestión de Manuel Urquiza Maldonado (Andrés Torres, 1998) se
soltaron 6 cabras y dos machos procedentes de Cazorla. Toda la actual
población de cabras montesas, que se estima en unas 100, proceden de estos
ejemplares, aun cuando no se descarta que por la proximidad de la Sierra de
Baza a Sierra Nevada hayan pasado de forma natural algunos ejemplares
procedentes de esta última. La actual población de cabra montés en la Sierra de Baza
se concentra en la zona de los calares de Santa Bárbara y Casa Heredia, y en
su intersección natural, el Barranco Relumbre, donde es fácil verlas, aun
cuando descienden hacia zonas más bajas, particularmente en los meses
invernales, de modo que nosotros la hemos llegado a ver en las inmediaciones
del Área Recreativa de Bastidas. Muy
querenciosos por estos animales son las dolinas naturales que hay en la
penillanura que forma la cumbre del Calar de Casa Heredia (2.100 m.), en la
que se forman unos prados naturales de muy alto interés ecológico y
faunístico. Aunque la cabra montés es una especie cinegética, en
estas fechas (febrero-2004) no está permitida su caza en la Sierra de Baza,
al estar consolidándose la población.
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CATÁLOGO
DE MAMIFEROS EN LIBERTAD DE LA SIERRA DE BAZA Mas información puedes encontrar en nuestra "Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza"
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