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JABALÍ (Sus scrofa) Jabalí macho. © José Elías Rodríguez
Orden: Artiodactilos S.O. Suiformes DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE En la península
ibérica se localizan dos subespecies que se diferencian por el pelaje: -
- El Sus scofra castilianus, en el que el pelaje está
integrado por cerdas y borra. - El Sus scofra baeticus, que es el
que se localiza en nuestra zona, en el que el pelaje es solo cerdas. El jabalí es un mamífero de tamaño mediano provisto
de una cabeza grande y alargada, en la que destacan unos ojos muy pequeños.
El cuello es grueso y las patas son muy cortas, lo que acentúa aún más su
rechoncho cuerpo, en el que es mayor la altura de los cuartos delanteros que
los traseros, a diferencia del cerdo doméstico, que por evolución genética ha
desarrollado más la parte posterior de su cuerpo, donde se localizan las
piezas que alcanzan más valor en el mercado de las carnes. Aunque de mala vista
ésta está compensada con un importante desarrollo del olfato y del oído. El
olfato es un sentido muy desarrollado, de modo que le permite detectar
alimento o enemigos a más de 100 metros de distancia, localizar trufas y otros vegetales y
animales bajo tierra. El oído está también muy desarrollado y puede captar
sonidos imperceptibles para el oído humano.
Las crías, que nacen
con unas características rayas longitudinales a lo largo del cuerpo, lo que
les ha dado el nombre de rayones, posteriormente desaparecen a lo largo de
los primeros meses de vida y su pelaje se oscurece, pasando del rojo
(bermejo) en los primeros meses, al marrón y negro en los ejemplares adultos. Muy sociable, no es
territorialista, y se desplaza en
grupos matriarcales, normalmente de tres a cinco animales formados por
hembras y sus crías, aun cuando nosotros hemos llegado a ver grupos
superiores a los veinte individuos. La jabalina (hembra del jabalí) dominante
es la de mayor edad y tamaño. Los jóvenes machos de un año, llamados
bermejos, viven en la periferia del grupo. Exceptuando el período de celo,
los machos en edad reproductora son más bien solitarios, aun cuando los
individuos mayores suele ir acompañados por un macho más joven conocido como
el escudero. En el bosque, utiliza
casi siempre los mismos pasajes para sus correrías, pero en el caso de las
hembras preñadas o con crías, se vuelven más sedentarias. El jabalí se adapta a
todo tipo de hábitats siempre que disponga de una mínima cobertura y
alimento, aunque prefiere los lugares con una vegetación alta donde poder
camuflarse y abunde el agua para beber y revolcarse en el lodo y barro. Sus
hábitats predilectos son los encinares y los macizos forestales caducifolios
o mixtos, sobre todo si están poco visitados y su nivel inferior es rico en
maleza, zarzas y espinos donde pueda revolcarse en seco y al abrigo del
viento. Pero también se le encuentra en el matorral mediterráneo (maquia) y
marismas, sin desdeñar las áreas de cultivo, siempre que mantengan una mínima
cobertura de arbolado o arbustos donde protegerse. En caso necesario, nada
bien y durante mucho tiempo. Soporta fácilmente los rigores del invierno
gracias a su pelaje y dura capa de piel lo que le permite permanecer en
invierno en la zona de alta-media montaña sin mayores problemas que los
derivados de la falta de alimentos. DATOS DE LA ESPECIE - Longevidad: Puede alcanzar los 20 años de edad en
cautividad, pero lo normal es que en libertad sea de unos 10 ó 12 años como
máximo. - Celo:
Noviembre y diciembre, periodo en el que los machos luchan entre sí,
asentándose terribles dentelladas. El celo de las hembras tiene lugar una
sola vez al año y dura unos 23 días. - Gestación:
La gestación suele durar tres meses, tres semanas y tres días. Poco antes del
parto, generalmente sincronizado en las hembras de un mismo grupo, cada
hembra gestante se aísla al abrigo de un árbol o de un matorral tupido y
prepara una cama en forma de caldera, a veces tapizada de vegetales, llamada
nido. Una joven jabalina da a luz a tres o cuatro jabatos. Mientras que una
de mayor edad y tamaño suele tener, por término medio, seis crías frágiles
casi imberbes. - Época
de parto: De febrero a mediados de abril. - Parto:
La hembra suele formar una gran cama con hierba y otros vegetales en los que
da a luz. Aunque lo normal es un solo parto, excepcionalmente puede tener dos
camadas, una en primavera y otra en otoño (J. Reichholf, 1995) -
Número de crías por camada. De 1 a 6, pero normalmente de 4 a 5 ejemplares. -
Duración de la lactancia:
Las crías nacen con un peso que puede ir de unos 600 gramos a poco más de un
kilogramo, con los ojos abiertos y ocho dientes (Castells y
Mayo, 1993). Permaneciendo encamados durante la primera semana. A partir de
la segunda semana ya siguen a la madre, alternando la leche con algún
alimento sólido. La leche materna la consumen durante los primeros 3 meses. - Madurez
sexual. La hembra es sexualmente madura entre los 8 y los 20 meses, pudiendo pesar unos 35 Kgs.. La madurez
sexual del macho se produce a los 10 meses, por término medio, en que ya
adquiere la coloración de los adultos, momento en que el animal pesa de 25 a
30 Kgs.. - Alimentación.
El jabalí es un omnívoro que se alimenta de todo cuanto encuentra. Puede
comer hierbas, raíces, tubérculos, frutos y bellotas caídas, así como toda
clase de vegetales, setas, trufas, lombrices, insectos, caracoles, reptiles,
huevos, aves y roedores, sin desechar tampoco la carroña. La dieta puede
variar mucho según la estación y las regiones. - Hábitats.
Se adapta a todo tipo de medios naturales, siempre que tengan una mínima
cobertura y encuentre en ellos el agua, necesaria para su ecología. Se puede localizar desde el nivel del mar a la alta montaña.
En la península ibérica alcanza su máxima densidad poblacional en el centro,
Extremadura y sudoeste y norte de Andalucía. - Huellas. Se marcan dos pezuñas principales de unos
5 cms. que se diferencian de las del ciervo por ser más afiladas y alargadas.
Ocasionalmente, y como rasgo típico de la especie, aparecen marcadas, a unos
2 cms., unas pequeñas pezuñas secundarias, mucho menores y más abiertas que
las principales. - Excrementos: Negruzcos de 3 a 7 cms. de grosor,
formados por una serie de glóbulos
más o menos cohesionados de 5 – 10 cms. de longitud. - Otros rastros: Muy característicos en la especie son los rastros dejados en árboles (rascaderos y afiladeros) y en el suelo (hozaderos, revolcaderos, bañas y camas). Todos ellos con unas marcadas funciones dentro de la etología del animal. Quizá sean los más desconocidos las marcas que efectúan los machos con los colmillos en los árboles, llamadas afiladeros, y que puede apreciarse en las siguientes imágenes. Se interpreta que no son afiladeros de los dientes, como se ha considerado popularmente, sino que se trata de marcas de aviso de los grandes machos, que intenta colocar lo más alto posible, para dejar constancia de su envergadura para o bien disuadir de su presencia en el territorio a otros machos competidores o atraer a las hembras.
- Dimorfismo
sexual: El hocico de las hembras es más afilado y puntiagudo que en el
macho. En las hembras no sobresalen los caninos, mientras que en el macho los
caninos inferiores son curvados hacia atrás y de crecimiento continuo, se
afilan al estar en contacto con los caninos superiores. A los dos años, los
colmillos sobresalen de la boca del macho y a los cinco años, los colmillos
se encorvan, pudiendo alcanzar los caninos inferiores, llamados navajas, los
20 cms. de longitud.
© Proyecto Sierra de Baza
Detalle del hocico de una hembra adulta
de unos 5 años de edad.
© Proyecto
Sierra de Baza
Detalle del hocico y de los dientes de
un macho adulto de unos 3 años de edad.
Principales problemáticas: La inexistencia de depredadores
naturales y el abandono de los poblamientos humanos de los montes, ha
motivado que la especie haya proliferado en exceso, por lo que se hace
necesario su control cinegético. Los daños en los cultivos y plantaciones,
así como la incidencia en otras especie de fauna, que pueden verse seriamente
amenazas en su supervivencia por la presencia de jabalíes, es otra de sus
principales problemáticas. De hecho se ha constatado que donde abunda el
jabalí disminuye la biodiversidad de modo preocupante, aun cuando puede
representar un efecto beneficioso sobre el control de la población de
roedores, insectos y lavas perjudiciales. La labor de enterramiento de
semillas, así como la aireación de la tierra con sus hozadas, es otro aspecto
beneficioso para la naturaleza de forma general. LÉXICO
DEL JABALÍ Con la edad el
jabalí va adquiriendo una serie de nombres muy característicos: - - Jabato o rayón. Cría pequeña
de corta edad en la que la capa tiene unas características rayas
longitudinales. También puede llamarse cochastro al jabato pequeño o de
leche, pero es palabra poco usual. - - Bermejo. A los ejemplares jóvenes que, no siendo
rayones, aún no han madurado y tampoco tiene el color de un adulto. Bermejo
por su color rojo. - - Escudero. Al macho
joven que acompaña a un adulto. - - Jabalina. La hembra
adulta que ha sido ya madre. - - Verraco. El macho
adulto con ostensible capacidad reproductora.
Jabatos o rayones. © Juan Jesús
González Ahumada
© 2004
PROYECTO SIERRA DE BAZA |
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© Proyecto Sierra de
Baza
Huella de jabalí sobre lodo, en la que se aprecia un gran desarrollo de las pezuñas secundarias (se trataba de un macho adulto de gran peso). Las pezuñas posteriores o secundarias no suelen estar alineadas con respecto a las anteriores, lo que permite diferenciar con seguridad a esta especie con respecto a otras especies de cuadrúpedos que también pueden dejar marcadas las pezuñas posteriores. No siempre aparecen marcadas las pezuñas posteriores, ni mantienen esta separación con respecto a las posteriores como puede apreciarse en la siguiente imagen.
© Proyecto Sierra de
Baza
Huella sobre arcilla encontrada junto a un terreno de cultivo en el que los jabalíes habían ocasionado importantes y ostensibles daños levantando el suelo en su característico hozado. Aunque las pezuñas posteriores están alineadas con respecto a las anteriores, la huella corresponde a un jabalí. Aunque podría confundirse con la del Ciervo (Cervus elaphus) éste último deja una huella más redondeada, lo que permite diferenciar una y otra. © Esperanza Jiménez del
Río Huella sobre terreno arenoso con arcilla.
© Proyecto Sierra de
Baza Detalle de la pezuña delantera OTROS RASTROS:
© Proyecto Sierra de
Baza Excrementos,
poco después de ser depositados sobre hojas de sauce.
© Proyecto Sierra de Baza Prado hozado por jabalíes en la zona del Calar de
Casa Heredia (2.100 metros), enero de 2004.
© Proyecto Sierra de
Baza Baña o bañadero utilizado de forma habitual. Zona de Los Jarales, diciembre de 2003.
© Proyecto Sierra de
Baza Detalle
de un tronco de pino de la anterior imagen, donde se aprecia la corteza
eliminada y la madera pulimentada por los continuos roces. © Proyecto Sierra de
Baza Rascadero con marcas de dientes de jabalí (popularmente llamadas afiladeros). Las coloca los machos, lo más elevado posible, para dejar constancia visual de su envergadura.
© Proyecto Sierra de
Baza Detalle de las marcas producidas por los colmillos de un macho de jabalí en un pino.
EL JABALÍ EN LA SIERRA DE BAZA Al igual que
la cabra montes, la primera referencia escrita que hemos encontrado al jabalí
en la Sierra de Baza nos viene dada por el viajero alemán Jerónimo Münzer (Viaje
por España y Portugal 1494-1495) en el que relata, con motivo de su
estancia en el castillo de Fiñana (en la parte meridional de la Sierra de
Baza), la existencia de muchos jabalíes
en una sierra muy alta situada al poniente del castillo (la Sierra de
Baza). Posteriormente y por razones que no se han terminado de aclarar y que
algunos autores consideran fue por una
epizootia (Andrés Torres, 1998) desapareció el jabalí de esta zona
hasta que hacia los años 70 del pasado siglo se efectuaron algunas sueltas
que vinieron a completar a los ejemplares aislados que ya existían en este
territorio, reintroducidos de forma natural procedentes de otras sierras
próximas, posiblemente Cazorla y Segura. Aun cuando fue en el año 1968 cuando
se efectuó en la Sierra de Baza la primera suelta controlada, por una
iniciativa de Don Jesús Castillo Enríquez
(Andrés Torres. 1998), que permitió que se soltaran varios ejemplares
procedentes de la finca “Los Llanos” de Córdoba. Posteriormente en 1970 y por
iniciativa de Don Andrés Castillo Fernaud, tuvo lugar otra pequeña suelta en
la finca de El Raposo, que se completó con otra en aquellas mismas fechas en
la finca de Los Vallejos. El 1973, se
cazaron los primeros jabalíes, de esta época, en la Sierra de Baza, siendo
especialmente recordado y nombrado entre los serranos un gran verraco que se
mató en la zona de Las Juntas, pesando 173 Kgs. y que estaban ocasionando
muchos daños en las vegas y corrales. En los años posteriores el jabalí pasó
a ser una especie cinegética en la Sierra de Baza, siendo objeto de caza
mayor. Especialmente significativa fue la montería organizada por la Sociedad
de Cazadores La Perdiz de Baza el domingo 26 de noviembre de 1995 en la zona
de Los Gómez y Los Mellizos, en la que fueron abatidos 72 jabalíes (José
Ángel Rodríguez, 1998). La actual
población de jabalíes en la Sierra de Baza ocupa todos los hábitats, de modo
que hemos podido detectar su presencia o huellas desde las zonas basales,
incluso en las vegas de riego fuera del Parque, hasta las zonas de prados de
las altas cumbres.
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CATÁLOGO DE MAMÍFEROS EN LIBERTAD EN LA SIERRA DE BAZA Puedes encontrar mas información en nuestra "Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza"
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