COMADREJA (Mustela nivalis)

 

© Juan Jesús González Ahumada

La presencia de la comadreja junto a un objeto cotidiano nos permite tener una perfecta idea de su pequeño tamaño.


FICHA TÉCNICA

Orden: Carnívora.
Familia: Mustélidos.
Género: Mustela.
Especie: Mustela nivalis (Linnaeus, 1766).
Subespecies presentes: Mustela nivalis vulgaris  y Mustela nivalis iberica .
Longitud del cuerpo: Entre 17 y 23 cms.
Longitud de la cola: Entre 3 y 17 cms.
Alzada a la cruz: De 20 a 35 cms.
Peso: Los machos entre 60 y 170 grs., las hembras entre 40 y 65 grs.                                                   Status de la especie: No se encuentra en peligro, ni amenazada. Aun cuando en el Convenio de Berna (Ratificado el 13-05-1986) se incluye dentro del Anejo III: ESPECIES DE FAUNA ESTRICTAMENTE PROTEGIDA.

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

La comadreja es un carnívoro pequeño y huidizo, de cuerpo alargado y esbelto, cabeza aplanada, ligeramente achatada, hocico corto, cuello largo, ojos pequeños, orejas cortas y redondas, cola larga de color uniforme, y patas cortas y redondas dotadas de cinco dedos con uñas filosas. Sus movimientos son ágiles y en cierto modo nerviosos. La coloración de la parte superior va desde el marrón oscuro al color canela y la inferior, conocida como babero, es blanca. Se han descrito ejemplares albinos (Castells y Mayo, 1993).

 

Tienen fama de ser feroces y agresivas. Tienen un oído y olfato muy fino. Lleva una vida solitaria y sólo durante la época reproductiva forma pequeños núcleos familiares. Cuando caza se mueve de forma rápida y silenciosa. Trepa con facilidad. Explora las cavidades que pueden ocultar presas, parándose sobre las patas posteriores para olerlas e identificarlas. Puede penetrar, en busca de sus presas, en madrigueras y oquedades con una extraordinaria facilidad, gracias a su aspecto fusiforme. Cuando avista una presa, se acerca en silencio, la ataca, la inmoviliza con las patas y la mata mordiéndole la nuca con su potente dentadura. A menudo bebe la sangre de sus víctimas en el primer momento de la caza y luego las arrastra a un lugar seguro que usa como despensa para devorarlas con tranquilidad. Algunos estudios han estimado que la comadreja puede devorar al año más de 500 presas, con un porcentaje muy alto de ratones (J.A. Montero, 2001).

 

A menudo sigue rutas determinadas de caza, teniendo un comportamiento muy territorialista, aunque puede recorrer en una noche más de dos kilómetros. El territorio de caza de la hembras y del macho no suelen coincidir.

 

La comadreja, al tener un nivel metabólico muy elevado, precisa estar cazando prácticamente todo el día, para compensar la pérdida de energía, aun cuando alcanza su mayor actividad en la noche. No hiberna. Puede cazar presas mucho mayor que ella, como ocurre con las gallinas y los conejos, que pesan quince veces mas, a los que mordisquea de forma repetida e intensa en la zona de la nunca, a la que se aferra, hasta ocasionarle la muerte por shock.

 

Para huir corre rápidamente y, si es necesario, puede nadar.

  

Aun cuando no está admitido de forma unánime por la taxonomía, se considera mayoritariamente que en España se localizan dos subespecies:

 

Mustela nivalis nivalis (Linnaeus, 1766). La más norteña de las especies ibéricas, localizada al Norte de Sierra Morena y en Baleares.

Mustela nivalis iberica (Barret-Halmiston, 1900). La que habita en nuestra zona y en toda Andalucía. Se diferencia de la anterior por tener las patas blancas y el babero con un contorno más definido y rectilíneo que la otra especie.

 

 

 

DATOS DE LA ESPECIE

 

Longevidad: Vida muy corta. Raramente supera los dos años de vida en libertad, aun cuando en cautividad puede vivir más de ocho años. Estudios sobre el tema han puesto de manifiesto una tasa de mortalidad del 70 – 80 %  en el primer año (Castells y Mayo, 1993).

 

Celo: El periodo de celo abarca desde enero hasta principios de octubre, siendo durante la primavera la época más frecuente. Durante esta etapa, los machos se reúnen para perseguirse y pelearse, emitiendo agudos chillidos, siendo el macho vencedor el que se aparea con la hembra, a la que suele asir el cuello antes de la cópula. La cópula dura de 20 segundos a 90 minutos y se puede repetir varias veces.

 

Gestación: Entre 34 y 37 días.

 

Época de parto: La época de parto va de marzo a mediados de diciembre, siendo lo normal que nazcan entre mayo y junio.

 

Parto: El parto normalmente es de entre 4 y 8 crías, si bien pueden nacer hasta un total de 19. Pueden tener lugar 1 ó 2 partos anuales, o incluso 3 si las condiciones fueran favorables. Si bien la mortalidad de las crías va aumentando en los sucesivos partos anuales.

 

Duración de la lactancia: Las crías nacen sin pelo, con los ojos cerrados, y pesan tan sólo entre 1 y 3 gramos. Entre los días 11 y 21 contarán con la dentadura de leche, que será sustituida por la definitiva entre la 4ª y 10ª semana. Cuando las pequeñas comadrejas tengan entre 26 y 32 días, abrirán los ojos, continuarán mamando entre 4 y 12 semanas, alternando a partir de las 3 ó 4 semanas este alimento con carne. A partir del mes de vida, saldrán fuera de la madriguera para jugar, y poco después, entre la 6ª y 8ª semana, comenzarán a cazar (Castells y Mayo, 1993).

 

Madurez sexual: Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 3 ó 4 meses. Los machos estarán completamente desarrollados entre los 3 y los 6 meses, aun cuando uno y otro no suelen reproducirse hasta el año siguiente (Carolyn King).

 

Alimentación: Es un animal muy voraz. La principal base de su alimentación son los pequeños mamíferos (ratones, topillos, ratas, lirones, musarañas...), pero también da caza a conejos, pájaros, perdices, palomas y en menor medida a grillos, saltamontes, anfibios y reptiles. Sin olvidar las aves de corral. También puede destrozar nidos y comerse los huevos o los poyuelos. Al parecer siente predilección por la sangre de sus víctimas, siendo ésta la primera sustancia que aprovecha al cazar algún animal. De modo general los machos son mejores cazadores atreviéndose con presas más grandes, mientras que las hembras prefieren los roedores pequeños (Sheffield, 1994). También se ha descrito como especialización en la caza por sexos, que los machos suelen cazar al aire libre, mientras que las hembras lo hacen sobretodo en las galerías de roedores (BIOLÓGICA, enero 1999)

 

Hábitats. La comadreja se adapta a todo tipo de suelos, prefiriendo los campos de cultivo y terrenos con matorral bajo, muros de piedra, matorrales cercanos a prados, en especial los terrenos no muy húmedos pero con agua cerca, rehuyendo de los bosques cerrados y de las zonas encharcadas. Normalmente vive cerca del medio humano, frecuentando construcciones humanas a menudo abandonadas. El territorio ocupando por los machos suele tener unas dimensiones aproximadas de unas 34 hectáreas, y el de las hembras unas 12 hectáreas. Dentro de ese territorio, ubica su cubil, que en verano lo suele instalar entre piedras, muros, huecos de árboles, etc., y durante el invierno es frecuente que se instale en construcciones humanas abandonadas y grutas y oquedades naturales. Tanto el macho como la hembra son territoriales y solitarios, con excepción de la época de celo, durante la cual se pueden formar grupos familiares.

 

Huellas.  La huella es muy pequeña, aproximadamente de 1,5 cm. de largo por 1 cm. de ancho, aunque por su pequeño tamaño y poco peso del animal no suele marcarse con nitidez. Cuando lo hace (sobre barro, arcilla o nieve) marca un talón trilobulado, cinco dedos y las uñas. La huella del pie posterior es mayor que la del anterior.

 

Excrementos:  Los excrementos o heces son largos (de hasta 6 cms. de longitud) y delgados (de 2 a 4 mm. de grosor) con numerosos retorcimientos, terminando en punta, de un color pardo oscuro o negro, que suelen depositar en letrinas sobre piedras o troncos, o a lo largo de sus senderos habituales.

 

Otros rastros: No es fácil localizar piezas comidas por la comadreja, aun cuando si se sorprende en los primeros momentos del ataque a una presa mayor, como los conejos, suele dejarlos abandonados, presentando la presa en la zona de la nuca unos pequeños y profundos orificios. Otros rastros muy característicos que denotan la presencia de comadrejas son los huevos comidos por este animal, los que presentan una marca muy peculiar en cuanto que el huevo suele presentar dos orificios: uno a cada extremo de la parte mas delgada del huevo. 

 

Dimorfismo sexual: No es apreciable a simple vista, aun cuando los machos son de mayor tamaño que las hembras.

 

Enemigos naturales La comadreja es presa de otros carnívoros, particularmente gato montes y gineta, así como de las grandes rapaces nocturnas y diurnas. Sobre las crías preda el lagarto, particularmente el lagarto ocelado, y las culebras.

                           

Comadreja en la madreselva.  © José Ángel Rodríguez 

 

 

Principales problemáticas: Aunque la especie está bien difundida, hasta no hace mucho tiempo ha sido perseguida con cebos y trampas por los campesinos, que la acusaban de matar pequeños animales domésticos, principalmente conejos y aves de corral. Esta práctica aún está arraigada en ambientes rurales, que no deparan en el beneficioso papel que desempeña la comadreja en el control de otros mamíferos que sí son dañinos como las ratas y los ratones.

 

   

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© Proyecto Sierra de Baza

Silueta de la comadreja. Longitud de la cabeza mas cuerpo: hasta 23 cms. Longitud de la cola: hasta 17 cms..

 

 

© Museum of Zoology University of Michigan

Vista lateral del cráneo de la comadreja 

 

 

 

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Huella sobre barro de una pata posterior. El tamaño no supera los 1,5 cms. de largo por 1 cm. de ancho. Es apreciable la planta trilobular, los cinco dedos que sobresalen de la misma y la marca de las uñas. La huella posterior (en la imagen) es de un tamaño un poco mayor que la posterior.

 

 © Proyecto Sierra de Baza

 

Detalle de la pata posterior de una comadreja de la subespecie M. N. Iberica  (color blanco en la parte inferior de la pata).

 

 

OTROS RASTROS:

   

© Proyecto Sierra de Baza

Los excrementos son largos y delgados, terminados en punta. Su pequeño tamaño, su color oscuro y su forma retorcida son sus principales características para identificarlos.

 

 © Proyecto Sierra de Baza

Entrada a un cubil de comadreja en la zona del Calar de Casa Heredia a 2.100 metros de altitud (enero 2004). En la entrada se aprecian las ostensibles huellas de su frecuente uso. La especie está activa todo el año.

 

 © Proyecto Sierra de Baza

Huevo de codorniz comido por una comadreja

 

 

 

LA COMADREJA EN LA SIERRA DE BAZA

   

La comadreja, que ya fue citada en la Sierra de Baza como abundante por el Abab Navarro en el S. XVIII (Antonio José Navarro, 1789), es el menor de nuestros mamíferos carnívoros y también el más abundante de modo general en la península ibérica. Dato que se repite en la Sierra de Baza en la actualidad, de modo que aun cuando se trata de un mamífero muy huidizo y difícil de ver, hemos detectado su presencia bien por contacto visual o por observación de sus huellas y excrementos prácticamente en todos los hábitats, desde la zona de vega de la Hoya de Baza hasta la zona de altas cumbres de Calares, donde también la hemos encontrada activa en invierno. No obstante, parece que adquiere su máxima densidad en las proximidades de zonas arboladas con terrenos de cultivo de cereales, con tal de que presenten piedras, antiguas construcciones u oquedades que le sirvan de refugio, aprovechando la mayor abundancia de roedores en estos lugares, lo que sin duda alguna condiciona su presencia de modo fundamental.

 

La comadreja ha sido tradicionalmente perseguida por los serranos, que la cazaban con lazos y cepos, al acusarla de ocasionar daños en la caza y animales de corral.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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