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COMADREJA (Mustela nivalis) © Juan Jesús González Ahumada
La presencia de la comadreja junto a un objeto
cotidiano nos permite tener una perfecta idea de su pequeño tamaño.
Orden: Carnívora. DESCRIPCIÓN DE LA
ESPECIE
La comadreja es un carnívoro pequeño y huidizo, de cuerpo alargado y esbelto, cabeza aplanada, ligeramente achatada, hocico corto, cuello largo, ojos pequeños, orejas cortas y redondas, cola larga de color uniforme, y patas cortas y redondas dotadas de cinco dedos con uñas filosas. Sus movimientos son ágiles y en cierto modo nerviosos. La coloración de la parte superior va desde el marrón oscuro al color canela y la inferior, conocida como babero, es blanca. Se han descrito ejemplares albinos (Castells y Mayo, 1993). Tienen fama de ser feroces y agresivas. Tienen un oído y olfato muy fino. Lleva una vida solitaria y sólo durante la época reproductiva forma pequeños núcleos familiares. Cuando caza se mueve de forma rápida y silenciosa. Trepa con facilidad. Explora las cavidades que pueden ocultar presas, parándose sobre las patas posteriores para olerlas e identificarlas. Puede penetrar, en busca de sus presas, en madrigueras y oquedades con una extraordinaria facilidad, gracias a su aspecto fusiforme. Cuando avista una presa, se acerca en silencio, la ataca, la inmoviliza con las patas y la mata mordiéndole la nuca con su potente dentadura. A menudo bebe la sangre de sus víctimas en el primer momento de la caza y luego las arrastra a un lugar seguro que usa como despensa para devorarlas con tranquilidad. Algunos estudios han estimado que la comadreja puede devorar al año más de 500 presas, con un porcentaje muy alto de ratones (J.A. Montero, 2001). A menudo sigue rutas determinadas de caza, teniendo un comportamiento muy territorialista, aunque puede recorrer en una noche más de dos kilómetros. El territorio de caza de la hembras y del macho no suelen coincidir. La comadreja, al tener un nivel metabólico muy elevado, precisa estar cazando prácticamente todo el día, para compensar la pérdida de energía, aun cuando alcanza su mayor actividad en la noche. No hiberna. Puede cazar presas mucho mayor que ella, como ocurre con las gallinas y los conejos, que pesan quince veces mas, a los que mordisquea de forma repetida e intensa en la zona de la nunca, a la que se aferra, hasta ocasionarle la muerte por shock. Para huir corre rápidamente y, si es necesario, puede nadar. Aun cuando no está admitido de forma unánime por la taxonomía, se considera mayoritariamente que en España se localizan dos subespecies: - Mustela nivalis nivalis (Linnaeus, 1766). La más norteña de las especies ibéricas, localizada al Norte de Sierra Morena y en Baleares. - Mustela nivalis iberica (Barret-Halmiston, 1900). La que habita en nuestra zona y en toda Andalucía. Se diferencia de la anterior por tener las patas blancas y el babero con un contorno más definido y rectilíneo que la otra especie. DATOS DE LA
ESPECIE Longevidad: Vida muy corta. Raramente supera los
dos años de vida en libertad, aun cuando en cautividad puede vivir más de ocho
años. Estudios sobre el tema han puesto de manifiesto una tasa de mortalidad
del 70 – 80 % en el primer año
(Castells y Mayo, 1993). Celo: El periodo de celo abarca desde enero
hasta principios de octubre, siendo durante la primavera la época más
frecuente. Durante esta etapa, los machos se reúnen para perseguirse y
pelearse, emitiendo agudos chillidos, siendo el macho vencedor el que se
aparea con la hembra, a la que suele asir el cuello
antes de la cópula. La cópula dura de 20 segundos a 90 minutos y se puede
repetir varias veces. Gestación: Entre 34 y 37 días. Época
de parto: La época de
parto va de marzo a mediados de diciembre, siendo lo normal que nazcan entre
mayo y junio. Parto: El parto normalmente es de entre 4 y 8
crías, si bien pueden nacer hasta un total de 19. Pueden tener lugar 1 ó 2
partos anuales, o incluso 3 si las condiciones fueran favorables. Si bien la
mortalidad de las crías va aumentando en los sucesivos partos anuales. Duración
de la lactancia: Las
crías nacen sin pelo, con los ojos cerrados, y pesan tan sólo entre 1 y 3
gramos. Entre los días 11 y 21 contarán con la dentadura de leche, que será
sustituida por la definitiva entre la 4ª y 10ª semana. Cuando las pequeñas
comadrejas tengan entre 26 y 32 días, abrirán los ojos, continuarán mamando
entre 4 y 12 semanas, alternando a partir de las 3 ó 4 semanas este alimento
con carne. A partir del mes de vida, saldrán fuera de la madriguera para
jugar, y poco después, entre la 6ª y 8ª semana, comenzarán a cazar (Castells
y Mayo, 1993). Madurez
sexual: Las hembras
alcanzan la madurez sexual a los 3 ó 4 meses. Los machos estarán
completamente desarrollados entre los 3 y los 6 meses, aun cuando uno y otro
no suelen reproducirse hasta el año siguiente (Carolyn King). Alimentación: Es un animal muy voraz. La principal
base de su alimentación son los pequeños mamíferos (ratones, topillos, ratas,
lirones, musarañas...), pero también da caza a conejos, pájaros, perdices,
palomas y en menor medida a grillos, saltamontes, anfibios y reptiles. Sin
olvidar las aves de corral. También puede destrozar nidos y comerse los
huevos o los poyuelos. Al parecer siente predilección por la sangre de sus
víctimas, siendo ésta la primera sustancia que aprovecha al cazar algún
animal. De modo general los machos son mejores cazadores
atreviéndose con presas más grandes, mientras que las hembras prefieren los
roedores pequeños (Sheffield, 1994). También se ha descrito como
especialización en la caza por sexos, que los machos suelen cazar al aire
libre, mientras que las hembras lo hacen sobretodo en las galerías de
roedores (BIOLÓGICA, enero 1999) Hábitats. La comadreja se adapta a todo tipo de
suelos, prefiriendo los campos de cultivo y terrenos con matorral bajo, muros
de piedra, matorrales cercanos a prados, en especial los terrenos no muy
húmedos pero con agua cerca, rehuyendo de los bosques cerrados y de las zonas
encharcadas. Normalmente vive cerca del medio humano, frecuentando
construcciones humanas a menudo abandonadas. El territorio ocupando por los
machos suele tener unas dimensiones aproximadas de unas 34 hectáreas, y el de
las hembras unas 12 hectáreas. Dentro de ese territorio, ubica su cubil, que
en verano lo suele instalar entre piedras, muros, huecos de árboles, etc., y
durante el invierno es frecuente que se instale en construcciones humanas
abandonadas y grutas y oquedades naturales. Tanto el macho como la hembra son
territoriales y solitarios, con excepción de la época de celo, durante la cual se pueden formar grupos
familiares. Huellas.
La huella es muy pequeña, aproximadamente de 1,5 cm. de largo por 1
cm. de ancho, aunque por su pequeño tamaño y poco peso del animal no suele
marcarse con nitidez. Cuando lo hace (sobre barro, arcilla o nieve) marca un
talón trilobulado, cinco dedos y las uñas. La huella del pie posterior es
mayor que la del anterior. Excrementos:
Los excrementos o heces son largos (de hasta 6 cms. de longitud) y
delgados (de 2 a 4 mm. de grosor) con numerosos retorcimientos, terminando en
punta, de un color pardo oscuro o negro, que suelen depositar en letrinas
sobre piedras o troncos, o a lo largo de sus senderos habituales. Otros
rastros: No es fácil
localizar piezas comidas por la comadreja, aun cuando si se sorprende en los primeros
momentos del ataque a una presa mayor, como los conejos, suele dejarlos
abandonados, presentando la presa en la zona de la nuca unos pequeños y
profundos orificios. Otros rastros muy característicos que denotan la
presencia de comadrejas son los huevos comidos por este animal, los que
presentan una marca muy peculiar en cuanto que el huevo suele presentar dos
orificios: uno a cada extremo de la parte mas delgada del huevo. Dimorfismo
sexual: No es
apreciable a simple vista, aun cuando los machos son de mayor tamaño que las
hembras. Enemigos
naturales La comadreja
es presa de otros carnívoros, particularmente gato montes y gineta, así como
de las grandes rapaces nocturnas y diurnas. Sobre las crías preda el lagarto,
particularmente el lagarto ocelado, y las culebras.
Comadreja en la madreselva. © José Ángel
Rodríguez
Principales
problemáticas: Aunque
la especie está bien difundida, hasta no hace mucho tiempo ha sido perseguida
con cebos y trampas por los campesinos, que la acusaban de matar pequeños
animales domésticos, principalmente conejos y aves de corral. Esta práctica
aún está arraigada en ambientes rurales, que no deparan en el beneficioso
papel que desempeña la comadreja en el control de otros mamíferos que sí son
dañinos como las ratas y los ratones. © 2004
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los derechos reservados |
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© Proyecto Sierra de Baza
Silueta de la comadreja. Longitud
de la cabeza mas cuerpo: hasta 23 cms. Longitud de la cola: hasta 17 cms..
© Museum of Zoology University of Michigan
© Proyecto Sierra de Baza Huella sobre barro de una pata posterior. El tamaño no supera los 1,5 cms. de largo por 1 cm. de ancho. Es apreciable la planta trilobular, los cinco dedos que sobresalen de la misma y la marca de las uñas. La huella posterior (en la imagen) es de un tamaño un poco mayor que la posterior.
© Proyecto Sierra de Baza Detalle de la pata posterior de una comadreja de la subespecie M. N. Iberica (color blanco en la parte inferior de la pata).
OTROS RASTROS:
© Proyecto Sierra de Baza Los excrementos
son largos y delgados, terminados en punta. Su pequeño tamaño, su color oscuro
y su forma retorcida son sus principales características para identificarlos.
© Proyecto Sierra de Baza Entrada a un cubil de comadreja en la zona del
Calar de Casa Heredia a 2.100 metros de altitud (enero 2004). En la entrada se
aprecian las ostensibles huellas de su frecuente uso. La especie está activa
todo el año. © Proyecto Sierra de Baza Huevo de codorniz comido por una comadreja
LA COMADREJA EN LA SIERRA DE BAZA
La comadreja, que ya fue citada en la Sierra
de Baza como abundante por el Abab Navarro en el S. XVIII (Antonio José
Navarro, 1789), es el menor de nuestros mamíferos carnívoros y también el más
abundante de modo general en la península ibérica. Dato que se repite en la
Sierra de Baza en la actualidad, de modo que aun cuando se trata de un
mamífero muy huidizo y difícil de ver, hemos detectado su presencia bien por
contacto visual o por observación de sus huellas y excrementos prácticamente
en todos los hábitats, desde la zona de vega de la Hoya de Baza hasta la zona
de altas cumbres de Calares, donde también la hemos encontrada activa en
invierno. No obstante, parece que adquiere su máxima densidad en las
proximidades de zonas arboladas con terrenos de cultivo de cereales, con tal
de que presenten piedras, antiguas construcciones u oquedades que le sirvan
de refugio, aprovechando la mayor abundancia de roedores en estos lugares, lo
que sin duda alguna condiciona su presencia de modo fundamental.
La comadreja ha sido tradicionalmente perseguida por los
serranos, que la cazaban con lazos y cepos, al acusarla de ocasionar daños en
la caza y animales de corral.
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CATÁLOGO DE MAMÍFEROS EN LIBERTAD EN LA SIERRA DE BAZA Mas información puedes encontrar en nuestra "Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza" |
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