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TEJÓN (Meles meles) Tejón bebiendo agua.
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www.antoniovazquez.com Imagen facilitada por su autor, fuera de concurso.
Orden: Carnívora. DESCRIPCIÓN DE LA
ESPECIE
El Tejón es un carnívoro de tamaño medio, que puede llegar a
pesar unos 15 Kg., con cabeza alargada y triangular, con el cuerpo también
alargado de hasta 90 cms. de longitud de la que solo 15 cms. corresponden a
la cola. Las patas son muy cortas, aunque fuertes, con mayor desarrollo
muscular en las anteriores. El hocico es prominente, móvil y musculoso,
encontrándose particularmente adaptado a excavar y hozar, mientras que el
cuello es corto y ancho. El pelaje es largo y fuerte en el lomo con una característica
mezcla de blanco y negro, siendo enteramente negro en el vientre y patas. La
cabeza es blanca, con dos franjas negras laterales, paralelas, muy
características de la especie, que abarcan los ojos, aunque no es raro
ejemplos de albinismo. La piel es gruesa y muy resistente, y está cubierto de
un pelo que sufre una caída anual. Precisamente el pelo del tejón tiene unas
características muy especiales, en cuanto que su dureza (ni muy rígida, ni
frágil) lo convierte en ideal para algunos usos tradicionales como pinceles
artísticos, cepillos y particularmente brochas de afeitar, y en el Norte de
China su piel se ha utilizado para hacer mantas. El olfato y el oído lo tienen muy desarrollado, mientras que la
vista la tienen más limitada, aunque por sus normales hábitos de vida (pasa
la mayor parte del día en tejoneras, de modo que solo sale habitualmente de
noche), está adaptado a la visión nocturna y a la oscuridad. El tejón es un animal de hábitos nocturnos, pudiendo comenzar sus
salidas al crepúsculo, siendo muy raro observarlo a plena luz del día. Puede trepar, aunque no está bien adaptado
para ello, y nada bien. También puede correr con cierta rapidez. En caso de peligro
o verse acorralado emite aullidos (Reinochholf, 1995). Es muy juguetón
con sus congéneres, tanto de jóvenes como de adultos y participa en el aseo
corporal de los compañeros de especie. El tejón es una especie que habita nuestro planeta desde la
antigüedad, estimándose por los palenteólogos, que ya tenía las
características actuales hace 4 millones de años (E. Neal y C. Cheeseman, 1991), considerándose que su dentición ha sido lo
que más ha evolucionado. Así mientras que en los albores de los tiempos
exclusivamente estaba adaptado al consumo de carne fresca, posteriormente se
adaptó al consumo tanto de carne como de vegetales, lombrices e insectos. Sus
restos óseos han aparecido en diferentes yacimientos paleontológicos de
Eurasia, así se ha encontrado en la Cueva de Gabasa en Huesca (M.F.
Blasco, 1995), como también se han localizado restos fósiles en la
depresión de Guadix-Baza correspondientes al Holoceno (Ruiz Bustos, 1995). Aunque no está unánimemente admitido por la comunidad científica,
en la península ibérica se localiza la subespecie marianensis,
descrita en el siglo XIX por el naturalista Mariano de la Paz Graells. Su distribución
es exclusivamente ibérica, alcanzando hasta los Pirineos, donde se mezcla con
la nominal meles, que tiene un tamaño mayor y colores más oscuros en
el pelaje del dorso y flancos. Los tejones son muy sociables y
suelen vivir en grupos de 2 a 12 individuos, con un promedio de 4 a 6 adultos, aun cuando se han llegado a
citar grupos de hasta 23 individuos, que habitan en grutas subterráneas
excavadas por ellos mismos, llamadas tejoneras, aunque también son conocidas
como cados, huras y "setts", en terminología
anglosajona Estos sistemas de túneles
pueden tener una longitud muy grande. La excavación de un sett en
Inglaterra, que es citado de forma habitual por la literatura
científica, reveló que contaba con
879 metros de túneles, 50 compartimientos, y 178 entradas. Los investigadores
estimaban que su construcción requirió extraer ¡70 toneladas de tierra y
empleó varios siglos de trabajo!. Ello evidenció que se trataba de una
tejonera heredada por generaciones (E. Neal, 1977). Si bien lo
habitual en nuestra zona en que tan solo tenga tres o cuatro bocas y una
decena de metros de longitud, aunque nosotros hemos podido localizar una
tejonera, parte de la cual se reproduce en las imágenes laterales, que
contaba con un total de doce bocas, algunas de ellas camufladas por la
vegetación arbustiva y otras localizadas a cielo abierto. Parte de esta tejonera,
y con motivo de unas lluvias torrenciales, se hundió, dejando visible parte
de su estructura interna y en particular la cámara principal, la que se
reproduce en la siguiente imagen y que permite apreciar su especial tamaño,
permitiendo el paso por su interior de una persona, aún después del
hundimiento: © Proyecto Sierra de Baza. Abril-2004 Aspecto de la cámara principal de una tejonera, tras su hundimiento accidental. Al frente se aprecia una letrina, y ,partiendo de ésta, un conducto de escape que comunicaba con un desnivel del terreno. Las tejoneras o sett han
sido muy estudiadas por los naturalistas desde la antigüedad, que se han
sentido atraídos por estas catedrales subterráneas, asignándole una
serie de denominaciones a las diferentes partes del habitáculo. Así se
denominan: -
- Cámara
principal. El aposento
de alojamiento y cría de la especie. En algunas tejoneras puede haber varias.
Puede tener hasta 3 ó 4 metros de altura y suele aparecer acolchada con
restos vegetales. - -
Conductos
principales. Los utilizados habitualmente para acceder a la cámara principal. - -
Conductos de
ventilación. Los que
sirven para llevar aire puro verticalmente al interior de la guarida. También
penetra la luz a través de ellos por su construcción vertical, siendo esta última
una importante función de la luminosidad de la guarida y regulación de la
actividad del animal, a la que no se ha prestado mucha atención en los
estudios de setts. - -
Conductos de escape. Vías accidentalmente utilizadas
para salir de la tejonera en caso de peligro o inundación. - -
Letrina o retrete. Cámara secundaria que se
habilita junto a la cámara principal para depositar las defecaciones. - -
Litera o cuna. Cámara secundaria en la que se
agrupan los ejemplares jóvenes, para continúan recibiendo los cuidados
maternos. La sociabilidad del tejón ha sido
también muy estudiada y algunos análisis genéticos han demostrado las
relaciones de los miembros de la
tejonera. Seguimientos con radiotransmisores han puesto igualmente de
manifiesto que las hembras se quedan con más frecuencia que los machos en la
tejonera en que han nacido. Al frente de la tejonera suele haber un varón
dominante, una hembra dominante, y sus descendientes subordinados (Hainard,
2001). El par dominante es generalmente los únicos individuos que
producen con éxito crías, aunque todas las hembras se acoplen con el varón
dominante. Las hembras subordinadas aun cuando pueden quedar embarazadas no
suelen completar la cría de los nacidos. Los clanes de tejones son
territoriales, defendiendo, especialmente los varones, agresivamente sus
territorios contra la presencia de tejones extraños, pudiendo infligirse
graves heridas, mientras que es inusual la lucha dentro del grupo social (Cresswell,
1990). Un área de 50 a 150 hectáreas, es el territorio habitual en el que
se localiza una tejonera, la que además cuenta con varias áreas de campeo, que pueden solaparse con la de
otros ejemplares. Territorialmente marcan su territorio con heces que a diferencia
de las colocadas en letrinas, en las proximidades de la tejonera, suelen
colocar en piedras o arbustos en los que igualmente imprimen las secreciones
odoríferas de las glándulas supracaudales. En España los tejones no
hibernan, o mejor dicho, la hibernación como tal no existe y lo único que se
ha observado es que puede existir un estado de mínima actividad, en los
largos inviernos de zonas situadas en el extremo norte de su área de
distribución, cayendo considerablemente el peso del ejemplar en esta época. Tejón sobre nieve. ©
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Imagen facilitada por su autor, fuera de concurso. DATOS DE LA
ESPECIE - Longevidad: En
cautividad puede vivir más de 16 años (Jones, 1982) aunque lo normal
es que no supere los 10 en libertad, aun cuando excepcionalmente puede llegar
a los 13 años de vida en libertad. El 50 % de los tejones mueren antes de
alcanzar los dos años (D. Macdonald, 2003). La observación de los
cadáveres de los machos puede determinar la edad por el examen del básculo. (Castells
y Mayo, 1993). -
Celo: El acoplamiento ocurre
principalmente entre comienzos de primavera y final de verano. Durante el
acoplamiento el macho suele morder en el cuello a la hembra. La cópula puede
durar de 2 a 90 minutos y se estima que solo las cópulas de más de 10 minutos
fecundan a la hembra. El tejón dispone de una implantación retardada, es
decir, que la hembra puede guardar el óvulo fecundado varios meses. El
desarrollo del zygote puede detenerse hasta 10 meses, en que las condiciones ambientales (longitud
y temperatura del día) son apropiadas para la implantación en el útero. - Gestación.
La gestación dura unos 65 días semanas después de la implantación, del óvulo
en el útero (implantación diferida) lo que puede retrasarse voluntariamente
hasta 10 meses. - Época
de parto La mayoría de los
nacimientos ocurren entre febrero y
marzo. -
Parto: Los partos suelen ser de 2 a 6 individuos (generalmente 3 ó 4).
Los nacidos miden de 12 a 15 cms., sin incluir la cola y están cubiertos de
un pelo blanquecino del que destaca un pigmento oscuro en la cabeza, que
luego serán las características bandas negras. Abren los ojos después de 1 mes. A las 9-10 semanas salen a la
superficie. Cuando ya no se amamantan todos los jóvenes permanecen agrupados
en una misma dependencia, conocida como litera o cuna. - Duración
de la lactancia: Unos tres meses. Mientras dura la lactancia la madre permanece
largos períodos junto a las crías. El macho no se ocupa de las crías. - Madurez
sexual. La madurez sexual tanto de los machos como de las hembras se alcanza a los 12 meses de la
edad (Ahnlund, 1980). La dispersión puede ocurrir aun siendo joven el
animal, con tan solo 7 u 8 meses, aun cuando generalmente se retrasan, y
muchos tejones (particularmente las hembras) nunca dejan a sus padres y
permanecen en la misma tejonera subordinados a ellos. - Alimentación.
Los tejones comen de una variedad muy amplia de alimentos, por lo que se
consideran como omnívoros. Así se alimentan de insectos, particularmente abejas y miel, de donde proviene su
nombre latino de Meles (miel en latín), de otros invertebrados, de
mamíferos, de reptiles pequeños,
maíz, frutas y plantas, en general, sin desdeñar la carroña. Acertadamente ha
sido definido como “el más vegetariano de los carnívoros”. En las Islas
Británicas y Norte de Europa el componente básico de su dieta son las
lombrices y gusanos, mientras que en Europa meridional los tejones comen
sobre todo insectos, lombrices, fruta y cereales. Muy raramente entra en
corrales o establos por su miedo al hombre. - Hábitats. En la península se
puede localizar en una generalidad de hábitat, que van desde la zona
semiáridas del Sudeste hasta zonas de alta montaña. Aun cuando el hábitat
preferidos es el de las estribaciones
montañosas, con cierta cobertura vegetal combinado con pastizales amplios,
donde puede encontrar lombrices de tierra, insectos y frutos. La presencia de
ganado (especialmente vacuno) también se ha descrito como beneficiosa para la
especie. Otro aspecto clave para su presencia es la existencia de terrenos
apto para excavar las tejoneras. -
Huellas. Habitualmente marca
los 5 dedos con sus uñas. Las huellas delanteras, incluidas las uñas pueden
medir 8 x 5 cm y las traseras 7 x 4 cm. En los ejemplares jóvenes no se
marcan las uñas, aun cuando si tiene la huella la misma fisonomía plantar que
el adulto. Cuando el animal camina al paso, la huella anterior y posterior
prácticamente coinciden, con una distancia de avance de unos 50 cms; cuando
corre se produce un adelantamiento relativo de la huella del pie posterior
sobre el anterior siendo la distancia de avance de 70-80 cms (J.L.
Rodríguez, 1993). - Excrementos: Muy característicos. Suele depositar los
excrementos en un pequeño agujero en el suelo, de aproximadamente unos 10 cm
de profundidad. Normalmente son cilíndricos y cortos, pero pueden encontrarse
blandos y su coloración puede ser variable, dependiendo del alimento
consumido. Es habitual encontrar
letrinas a la salida de la tejonera, o por la boca que más usa para
entrar o salir. También pueden depositarse excrementos sobre piedras a modo
de marcas territorialitas en el perímetro de su zona de influencia. - Otros
rastros. Son inconfundibles las llamadas tejoneras, los lugares en que se
refugian y viven los tejones, aunque pueden presentar algunas confusión con
las zorreras, pero el olor de estas últimas y limpieza de las tejoneras a
diferencia de las zorreras, las hace fácilmente diferenciables. Otro rastro
muy característico es el relativo a la forma de hozar, que es similar a la de
un jabalí, pero el surco es más pequeño en el tejón y más largo. El tejón
también tiene la costumbre de afilar sus poderosas uñas en los troncos de los
árboles, dejando la señal de esta costumbre en la base de los troncos de los
árboles. El tejón además de afilarse las uñas, se restriega el cuerpo en
árboles, rocas, etc., dejando sus inconfundibles pelos en el lugar. Las
sendas de paso son anchas y carecen de vegetación en el recorrido, aun cuando
para el observador medio pueden confundirse con simples veredas humanas, por
lo que hay que prestar atención a la presencia de huellas confirmatorias. - Dimorfismo
sexual: No es apreciable a simple vista aunque el macho suele ser
de mayor tamaño que la hembra, si bien autores como Adolf y Karl
Müller (1958) señalan que es posible diferenciar a la hembra adulta del
macho visualmente, indicando que la hembra tiene la figura más estilizada
mientras que el macho es más rechoncho y corpulento, además indican que la
coloración de uno y otro es ligeramente variable, así mientras que el blanco
de la hembras es más puro, en el macho suele presentar mayores manchas.
También se ha indicado que los machos suelen tener la cola más fina y blanca
(Castells y Mayo, 1993). Los genitales raramente suelen observarse en
el campo por las escasas evidencias de los sacos escrotales de los
machos. - Enemigos
naturales Los grandes carnívoros
como el oso, lobo o lince. El zorro, gato montés y gineta predan sobre los
ejemplares jóvenes, al igual que las grandes rapaces nocturnas y
diurnas. - Principales
problemáticas: Al ocasionar los
tejones daños en las cosechas, fundamentalmente en el maíz y cereales, así como en las colmenas,
jardines y terrenos de cultivo, han sido tradicionalmente perseguidos por los
campesinos y apicultores, que han
visto en él un enemigo. La caza de la especie para comer su carne o
aprovechar su pelo para confeccionar unas típicas brochas de afeitar es otro
de los peligros a los que se ha visto históricamente sometida la especie. Una
cuestión con cierta preocupación es la preservación de las tejoneras o setts
históricos, puesto que algunas de estas construcciones tienen siglos de
antigüedad constituyendo auténticas fortalezas subterráneas, ante las que
debe de anteponerse el criterio de su conservación, frente a los intereses
inmobiliarios o los relacionados con el acondicionamiento de grandes
infraestructuras, sus principales enemigos, y que en la generalidad de los
casos obvian en sus proyectos la presencia de tejoneras en sus trazados. © 2004
PROYECTO SIERRA DE BAZA Todos los derechos reservados |
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© Proyecto Sierra de Baza
Silueta del tejón. Longitud de
la cabeza mas cuerpo: hasta 80 cms. Longitud de la cola: hasta 15 cms..
© Natur Historica Riskmuseeet Cráneo de tejón. HUELLAS
© Proyecto Sierra de
Baza. El Raposo. Dic-2003 Huella de un ejemplar adulto, en la que se aprecia la pata delantera izquierda (arriba) y la pata posterior derecha (abajo). La delantera no supera los 8 cms. de largo X 5 cms. de ancho, y los 7 X 5 cms. la trasera. También se aprecia el mayor tamaño de las uñas de la pata delantera.
© Proyecto Sierra de Baza. Pata anterior derecha de un tejón, en la que son apreciables sus largas uñas.
© Proyecto Sierra de Baza. Pata posterior derecha de un tejón.
© Proyecto Sierra de Baza. La Tejera. Abril-2004 Huella sobre barro de la pata posterior de un ejemplar joven. Sus características anatómicas aparecen claramente definidas, pero la huella es de notorio menor tamaño que la de un adulto y no marca en el suelo las largas y características uñas del adulto, al no tenerlas aún desarrolladas.
OTROS RASTROS:
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Proyecto Sierra de Baza. Excrementos territorialistas sobre una piedra. © Proyecto Sierra de Baza. Dos ejemplos de excrementos en el interior de letrinas, situadas en las proximidades de una tejonera. La coloración puede variar por el alimento ingerido.
Entrada a una tejonera en la que son apreciables los restos vegetales que se acumulan a la entrada de la guarida y que ha sacado el animal para su ventilación u oreo. Un buen rastro para identificar con seguridad una oquedad ocupada por tejones. El zorro no utiliza nunca esta materia vegetal para acondicionar su guarida, lo que permite diferenciar claramente uno y otro tipo de habitáculo. © Proyecto Sierra de Baza. Las Balsillas. Enero-2004 Excavadura de tejón, la que efectúa el animal para depositar en su interior sus excrementos. Aunque se asimila a la del conejo se diferencia en que si se observa con detalle pueden apreciarse los arañazos de las uñas de la pata del tejón en la tierra al efectuar la excavadura (observables en la imagen). Estos arañazos del tejón son de notorio mayor tamaño que en el conejo, debido a las grandes uñas que posee el tejón.
EL TEJÓN EN LA SIERRA DE BAZA El tejón está bien representado en la zona basal de la
Sierra de Baza, habiendo podido localizar su presencia incluso en las zonas
de vega limítrofes de las Siete Fuentes y Ribera. Se estima que la densidad
de tejones en la zona basal puede ser de unos dos individuos por cada 100
has., alcanzando su máxima densidad en los valles fluviales de la zona del
Neógeno-Cuaternario, donde la presencia de terrenos arenosos compactos y
arcillosos facilita su labor excavadora para el acondicionamiento de
tejoneras. La densidad de tejones disminuye de forma paulatina con la altitud
hasta prácticamente desparecer a partir de los 1.800 metros, aun cuando en la
toponimia serrana hay localizado un paraje conocido como “Las Tejoneras”, que
se emplaza a unos 1.950 m. De altitud en el límite de las provincial de
Almería y Granada, entre el Peñón de la Lechera y la carretera local A-600,
que sin duda alude a la presencia histórica de tejones, lo que evidencia que
en otras épocas el tejón no solo era más abundante, sino que particularmente
ascendía más en altitud que lo hace ahora. Los importantes aterrazamientos, que tuvieron lugar en la
práctica generalidad del territorio
de la Sierra de Baza en los años 40-70 del pasado siglo para efectuar
repoblaciones forestales, afectó de modo muy sensible a la especie y en los
desmontes se destruyeron muchas tejoneras, algunas de ellas con siglos de
antigüedad. El tejón ha sido cazado y consumido tradicionalmente por
los serranos, que consideraban a la especie como vegetariana y de carne apreciable,
teniendo nosotros constancia de algunos festejos familiares que se
organizaron en torno a la muerte de algún tejón para dar cuenta de él, lo que
también ha afectado a la supervivencia de la especie. En los últimos años
hemos tenido conocimiento de la muerte accidental de algunos tejones por
realas de perros con motivo de la práctica de la caza mayor en el territorio
del Parque Natural. La actual población de tejones en la Sierra de Baza se
estima en unos 200-300 individuos, distribuidos en sus más de 52.000 has. con
ausencia a partir de los 1.800 metros
de altitud.
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CATÁLOGO DE MAMÍFEROS EN LIBERTAD EN LA SIERRA DE BAZA Mas información puedes encontrar en nuestra "Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza" |
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