GARDUÑA (Martes foina)

 

Garduña en su hábitat natural. © David Díez Frontón

2º PREMIO DE FOTOGRAFÍA DE FAUNA SILVESTRE DE MAMÍFEROS DE LA SIERRA DE BAZA


FICHA TÉCNICA

Orden: Carnívora.
Familia: Mustélidos.
Género: Martes.
Especie: Martes foina (Erxleben, 1777). 
Subespecies presentes: una sola especie en la Península Ibérica.
Longitud del cuerpo: Entre 38 y 55 cms.
Longitud de la cola: Entre 22 y 28 cms.
Alzada a la cruz: De 12 a 13 cms.
Peso: Los machos entre 1.100 y 2.500 grs., las hembras entre 900 y 1.400.                                               Status de la especie: En el Convenio de Berna (ratificado el 13-05-1986) se incluye dentro del Anejo III: ESPECIES DE FAUNA ESTRICTAMENTE PROTEGIDAS. En la categoría de la UICN (2001) se cataloga como PREOCUPACIÓN MENOR (LC).

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

Mamífero carnívoro de mediano tamaño, con característico babero de color blanco que se abre en horquilla hacia las extremidades anteriores con cuerpo  esbelto y alargado. La cabeza es grande, más clara que el resto del cuerpo, con las orejas que sobresalen de la cabeza y aparecen bordeadas de blanco. El hocico es alargado y termina en una nariz color carne. Las patas las tiene cortas y son de un color más oscuro que el cuerpo, y están provistas de 5 dedos sin pelo en las plantas, contando con uñas que no se esconden.  El oído es el sentido más desarrollado en la especie, que también cuenta con muy buena vista y olfato. Puede trepar por árboles y no excava en el suelo.

La garduña presenta una coloración marrón, más o menos oscura o rojiza incluso de color canela, con una mancha blanquecina llamada babero o gorguera, que ocupa toda la garganta y el pecho, y que se divide para alcanzar la parte superior de las patas delanteras. Este babero presenta una impronta específica en cada ejemplar, por lo que se viene utilizando en los trabajos de campo para identificar a los distintos individuos de la especie.

La dentadura de la garduña consta de un total de 38 piezas, contando la mandíbula superior con 6 incisivos, 2 colmillos, 8 premolares y 4 muelas, y la inferior con 2 muelas más.

Existe una subespecie de garduña en las Islas Baleares, la cual se considera extinguida. Era de menor tamaño que la especie ibérica.

Aun cuando también se ha hablado de una subespecie propia de la región mediterránea que se ha denominado como Martes foina mediterranea, que se considera tiene el pelaje más rojizo y menos espeso, no existe base científica para mantener la diferencia.

La garduña presenta una gran similitud con la marta (Martes martes). De hecho se considera que las martas y garduñas tienen antepasados comunes, procediendo las especies actuales de un mismo tronco, que posteriormente quedó aislado en sus poblaciones con motivo de alguna glaciación, desarrollando rasgos genéticos propios. Nunca han llegado a hibridarse entre ambas.

© David Diez Frontón

El babero blanco o gorguera es el rasgo identificativo mas característico de la garduña

 

La garduña es un animal de hábitos crepusculares y nocturnos, aunque no es raro observarla –en los lugares en que abunda-  durante el día. Es territorialista, defendiendo su territorio de caza, que puede ser de 2-10 Kms. de radio, de otros machos. Dentro de ese territorio dispone de varias madrigueras las cuales ocupa indistintamente, y pueden estar situadas entre piedras, tocones de árboles viejos, grietas, etc. Durante el invierno suele frecuentar o instalarse en construcciones humanas abandonadas o poco frecuentadas, como casas, graneros, pajares, etc.

Ocupa una gran diversidad de hábitats, de modo que podemos localizarla en bosques de todo tipo, zonas agrícolas, incluso parajes moderadamente humanizados. En el Pirineo oriental, la garduña ha sido observada por encima del límite del bosque, a 2.300 m de altitud  y a 2.400 m en los Alpes . En la Sierra de Baza (Granada), se ha detectado su presencia a 2.200 metros. En zonas mediterráneas, la garduña se comporta como una especie ubiquista; en zonas eurosiberianas, parece más antropófila y ocupa llanuras, zonas deforestadas y edificios. En las últimas fechas se ha detectado en centro Europa un curioso hábito de la garduña, que está suponiendo muchas molestias y perjuicios, al introducirse el animal en los motores de los coches estacionados en las vías públicas (se ha considerado que buscando el calor del motor), donde destruye con los dientes los circuitos del motor, a los que daña considerablemente. Esta práctica, que se considera nueva en la especie, se comenzó a detectar a mediados del pasado siglo en Suiza y se ha extendido a otros países de centro Europa, por el momento no se tiene constancia de daños de este tipo inflingidos a vehículos estacionados en la Península Ibérica.

La dieta del animal está muy condicionada por las disponibilidades alimenticias y disponibilidades estacionales. Así en el norte de España se basa en pequeños roedores, frutos e insectos; mientras que en el sur de España disminuye la importancia de los roedores, y aumenta la de frutos, e incluye en la dieta la presencia de reptiles e insectos.

 © Proyecto Sierra de Baza 

Huellas de garduña en la nieve. El animal no hiberna. Calar de Rapa (2.200 metros). Marzo 2004.

 

 DATOS DE LA ESPECIE

Longevidad: Entre 10 y 12  años. Excepcionalmente puede alcanzar los 15 años. Se han citado ejemplares en cautividad que han llegado a vivir 20 años.

 

Celo: Dura unos 15 días y se produce de junio hasta agosto.

Gestación: Prepara una cama entre piedras, o en el tronco de un árbol, que acondiciona con maleza y musgo. El animal cuenta con implantación diferida del óvulo, de modo que si bien la gestación dura 56 días, pueden transcurrir de 8 a 9 meses desde la cópula hasta el parto.

 

Época de parto: De marzo a julio del año siguiente en que quedó fecundado el animal.

 

Parto:  Uno solo al año, dando a luz, de 2 a 5 crías, normalmente 3-4, aunque excepcionalmente puede llegar a 7 ejemplares. 

 

Duración de la lactancia:  Las crías nacen ciegas y desprovistas de pelo, con un peso de unos 30 gramos. Abriendo los ojos cuando ha transcurrido poco más de un mes. La lactancia dura de 30 a 45 días. Al contar la madre con solo dos mamas las crías tienen que alternarse cuando maman.

Madurez sexual: Entre los 18 meses de vida y los 3 años.

 

Alimentación: Varia mucho, estando muy condicionada por las disponibilidades alimenticias y disponibilidades estacionales, así en el norte de España se basa en pequeños roedores, frutos e insectos; mientras que en el sur de España disminuye la importancia de los roedores, y aumenta la de frutos, e incluye en la dieta la presencia de reptiles e insectos.

Hábitats: Ocupa una gran diversidad de hábitats, de modo que podemos localizarla en bosques de todo tipo, zonas agrícolas, incluso parajes moderadamente humanizados, aunque prefiere terrenos que tengan presencia de roquedos, en los que buscar refugio. En la península ibérica se extiende por la generalidad de los territorios, compartiendo en el norte peninsular territorio, aunque no altitud, con la marta, especie que en la península está limita al norte.

Huellas: Muy parecida a la de la marta, aunque son más visibles las de la garduña que las de la marta, debido a que no tiene pelos en la zona de la planta del pie. El tamaño no supera  los 4,5 x 3,5 cm. La huella presenta una gran almohadilla plantar y cuatro almohadillas digitales y las cuatro uñas. El quinto dedo no suele quedar marcado. En la nieve deja unas huellas paralelas muy características. La separación en cms. de las huellas podrá determinar si el animal iba andando (unos 30 cms.) o corriendo (de 50-60 cms.).

 

Excrementos:  Su forma y color va a depender mucho del alimento consumido, por lo general presentan una punta roma y otra puntiaguda. Su tamaño puede ir desde los 5 a los 10 cms. No despide olor desagradable y suele depositarse en lugares elevados emplazados a lo largo de sus sendas habituales de paso. Cuando ha comido frutos, son apreciables los huesos.

 

Otros rastros: No son fáciles de detectar.

 

Dimorfismo sexual: El macho es de mayor tamaño que la hembra, presentando ésta dos mamas visibles en la época de lactancia.

 

Enemigos naturales: Prácticamente carece de enemigos naturales, pero los ejemplares jóvenes pueden ser víctimas de los grandes carnívoros y las grandes rapaces nocturnas y diurnas.

                           

Principales problemáticas: La garduña ha sido objeto de una caza feroz por los alimañeros, que vendían su piel haciéndola pasar por marta, la que alcanzaba un alto precio en el mercado peletero. Actualmente su principal problemática viene asociada a la destrucción de hábitats naturales.

   

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© Proyecto Sierra de Baza

Silueta de la garduña.

Longitud de la cabeza más cuerpo: hasta 55 cms. Longitud de la cola: hasta 28 cms.

 

 

 

© Siberian Zoological Museum

Cráneo de la garduña. 

 

 

HUELLAS 

 © Proyecto Sierra de Baza

 

Huella sobre lodo seco. El tamaño no supera  los 4,5 x 3,5 cm. La huella presenta una gran almohadilla plantar y cuatro almohadillas digitales y las cuatro uñas. El quinto dedo no suele quedar marcado. Arroyo Uclías. Marzo-2004.

  

 

OTROS RASTROS:

   

© Proyecto Sierra de Baza

Excrementos de garduña. La imagen permite apreciar como la forma y color varían por el alimento ingerido. En los dos inferiores se aprecia que ha comido frutos otoñales (son visibles los huesos del fruto del rosal silvestre). Arroyo Uclías. Marzo-2004.  

 

 © Proyecto Sierra de Baza

Entrada a una madriguera bajo unas rocas de esquito. Hay presentes hierbas secas que le sirven de cama. Arroyo Uclías. Marzo-2004. 

 

 

 

LA GARDUÑA EN LA SIERRA DE BAZA

 

La garduña es un carnívoro moderadamente abundante en la Sierra de Baza, considerándose que después del zorro es el carnívoro que mas abunda, no siendo difícil para los especialistas localizar sus huellas y excrementos en este territorio.

 

La garduña ya fue citada en la Sierra de Baza por el Abad Navarro en el año 1783, en un manuscrito para la creación de la Sociedad Económica de Amigos del País, en el que se refiere que abundaban las garduñas, junto con comadrejas, turones, tejones y erizos.

 

En la Sierra de Baza (Granada) la especie es más abundante en la zona oriental del Parque, donde encuentra un refugio óptimo entre los bloques de esquisto, alcanzando los 2.200 metros en la zona del Calar de Rapa, donde hemos podido detectar la presencia de la especie en pleno invierno, en unas condiciones climatológicas extremas, lo que evidencia la adaptabilidad de la misma.

 

 

 

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