RATA DE AGUA

(Arvicola sapidus)

©  Carlos Sanz. Imagen cedida por su autor fuera de concurso.

 

Rata de agua mojada en orilla musgosa.

 


FICHA TÉCNICA  

Orden: Rodentia.

Familia: Múridos. Subfamilia: Microtinos.

Género: Arvicola.

Especie: Arvicola sapidus (Miller, 1908).

Subespecies presentes: Una sola especie para la Península Ibérica, aun cuando se han citado dos subespecies la A. s. sapidus (localizada en el norte peninsular) y la A. s. tenebricus (en el resto de la península), diferenciables por el color del pelo, más oscuro en el tenebricus que en el sapidus, si bien se considera que no constituyen subespecies taxonómicamente diferenciadas. 

Longitud de la cabeza y cuerpo, sin incluir la cola: entre 16 y 22 cms.

Longitud de la cola:  de 10 a 15 cms.

Peso: De 150 a 300 gramos.

Status de la especie: Se considera como especie no amenazada a nivel general. Si bien a tenor de los criterios de la UICN (2001), podría incluirse dentro de la categoría de vulnerable.

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

 © José Ángel Rodríguez

El color de la capa o pelaje de la rata de agua es muy variable y va desde el gris al negro, pasando por el color marrón, con tonalidades rojizas, como el que se representa en esta toma.

Roedor de mediano tamaño particularmente adaptado a la vida en medios acuáticos, de donde toma su nombre de rata de agua, de modo que encuentra su óptimo en las proximidades de ríos, arroyos, lagos, pantanos y acequia de riego, aunque también puede vivir en junqueras, praderas y barrancos de curso intermitente, siempre que cuenten con humedad edáfica y vegetación no leñosa con la que completar su dieta. 

La rata de agua puede encontrarse desde el nivel del mar, en las zonas de albuferas, deltas y desembocaduras de ríos, hasta los 2.300 metros en que ha sido citada en Sierra Nevada (Granada), ocupando gran parte del territorio peninsular y sur de Francia. Su presencia insular se limita a algunas islas atlánticas de la costa francesa. Está activa todo el año, tanto de noche como de día, aun cuando prefiere las primeras horas de la mañana y hasta media tarde. 

El pelaje de la rata de agua es corto y denso, adaptado para el agua y el buceo, lo que se da muy bien a la especie, que puede llegar a comer bajo el agua. El pelo es muy escaso en los pies y cola, aun cuando tiene cubiertas de pelo las plantas de las patas posteriores. El color de la capa o piel es variable y va desde el pardo al negro, pasando por el color marrón, con tonalidades rojizas en el dorso, siendo el vientre de característico color gris sucio. 

La rata de agua que vive en medios subterráneos, para lo que excava galerías -bien en el mismo subsuelo o entre las raíces y oquedades terrosas naturales- en terrenos adecuados para ellos. Las galerías subterráneas en las que vive la rata de agua suelen ser superficiales, no muy profundas, de forma ovalada y vertical (las del topo son ovaladas y horizontales), que comunican con un nido de cría, en el que deposita su descendencia en un nido acondicionado con hierba seca.  En zonas pantanosas o muy húmedas suele acondicionar el nido en alto, normalmente sobre juncos, para aislar a los recién nacidos del agua y evitar que mueran ahogados en alguna inundación.   

Cuando está próxima la madriguera a un curso de agua, suele contar, además, con alguna boca que emerge bajo el agua y comunica directamente  la madriguera con el agua, sin necesidad de salir a la superficie terrestre.  En el interior del nido suele acopiar la rata de agua alimentos para la época de escasez (particularmente invierno). Se ha dicho que puede acumular en su nido hasta 10 Kgs. de alimentos en reserva. 

  

DATOS DE LA ESPECIE

 

© Agustín Orduña

Ejemplar adulto de Rata de agua fotografiada en su hábitat natural de la Sierra de Baza.

 

Longevidad:  Su vida media está en torno a los tres años, aunque muchos ejemplares mueren en el primer y segundo año. Excepcionalmente puede vivir cinco años. Se adapta a la vida en cautividad.

Celo:  Puede estar activa todo el año, aun cuando tiene su óptimo en mayo-junio y lo normal son dos camadas al año. En situaciones de sequía puede interrumpirse la actividad sexual durante el verano.

Gestación: La gestación dura 42 días. 

Parto:  La hembra suele parir de 1 a 7 ejemplares, aun cuando lo habitual son 3 ó 4 ejemplares por cría, los que deposita la hembra en el interior de la madriguera, donde acondiciona un nido esférico con restos de materia vegetal. El nido suele estar excavado en el suelo, contando con una pequeña galería. En zonas pantanosas y encharcadas coloca el nido en alto.   

Duración de la lactancia:  Unas dos  semanas. Abren los ojos a los 10 días. A los 15 días los ejemplares jóvenes comienzan a salir al exterior, para completar su dieta con materia vegetal.

Madurez sexual:  Alcanza la madurez sexual a los poco meses de vida.  

Alimentación:  Está constituida esencialmente por materia vegetal verde no leñosa, aun cuando también incluye en su dieta bulbos, huevos, tubérculos, anfibios y algunos insectos acuáticos e incluso peces y cangrejos.

Hábitats:  Puede encontrarse desde el nivel del mar, en las zonas de albuferas, deltas y desembocaduras de ríos, hasta los 2.300 metros en que ha sido citada en Sierra Nevada (Granada), en las proximidades de ríos, arroyos, lagos, pantanos y acequia de riego, aunque también puede vivir en junqueras, praderas y barrancos de curso intermitente, siempre que cuenten con humedad edáfica y vegetación no leñosa con la que completar su dieta.

Huellas:  Por su poco peso no suele quedar marcadas. En limos y barro blando suele marcar cinco tubérculos plantares.

Excrementos:  Son de  un color marrón o verde, de forma cilíndrica con los extremos romos. Son muy uniformes en aspecto y tamaño, de unos 10 mm. de largo por 3 ó 4 mm. de diámetro, y aparecen depositados en montoncitos.

Otros rastros: Los restos de bulbos, raíces roídas, daños en la corteza de la base de los árboles y hierbas consumidas son otro buen rastro. También puede detectarse su presencia por las galerías superficiales  que deja en el suelo al retirarse la nieve. Estas ramificaciones que tienen un diámetro de 6-8 cms y que pueden llegar a varios metros, según P. Bang (1998) se forman durante el invierno y bajo la nieve, momento en el que animal para desplazarse, acondiciona galerías en la parte más baja de la nieve y al extender después su sistema de galerías subterráneas se desprende del exceso de tierra, apretándola contra la pared de la galería de la nieve, que al retirarse presenta este característico aspecto (ver imagen).  La presencia de ratas de agua en un territorio también puede conocerse por las entradas a sus madrigueras o nidos, donde son apreciable montículos aislados de la tierra extraída, distribuidos irregularmente, con diferente forma y tamaño, sin relación de continuidad con los agujeros de entrada y salida, lo que permite diferenciarlos claramente de las  toperas.

Dimorfismo sexual:  No aparente, si bien la hembra cuenta con cuatro mamas (2 pectorales y 2 inguinales).

Enemigos naturales:  Particularmente los carnívoros adaptados a medios acuáticos como la nutria y el turón. La rata parda o de alcantarilla (Rattus norvegicus) puede desplazar a la rata de agua de sus hábitats naturales, con pérdida de la biodiversidad y degenerando el ecosistema.

Principales problemáticas:  Puede ocasionar daños en la regeneración de la vegetación de  ribera, así como en los árboles, particularmente en la corteza de la base del tronco e incluso en sus raíces. Se ha indicado que la rata de agua puede contar raíces de hasta 30 cms. También ocasiona daños en las huertas y cultivos próximos a los lugares en que habita, por lo que tradicionalmente ha sido perseguida por el hombre.

 

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 © Proyecto Sierra de Baza

Entrada a una madriguera en el suelo de rata de agua, en las proximidades de un arroyo. Junto a la entrada son apreciables montículos aislados de la tierra extraída, distribuidos irregularmente, sin relación de continuidad con los agujeros de entrada y salida, lo que permite diferenciarlos claramente de las  toperas.

 

 

 

OTROS RASTROS:

 

   

© Proyecto Sierra de Baza  

Características salchichas que deja la rata de agua al excavar debajo de la nieve al retirarse ésta en el deshielo.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Excrementos de rata de agua. Son de un color marrón o verde, de forma cilíndrica con los extremos romos. Son muy uniformes en aspecto y tamaño, de unos 10 mm. de largo por 3 ó 4 mm. de diámetro y aparecen depositados en montoncitos.

 

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Conducciones superficiales dejadas por la rata de agua en los desplazamientos habituales de unión de los lugares de reproducción y los de alimentación.

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Las entradas a las madrigueras o nidos de ratas de aguas son muy características, siendo apreciables montículos aislados de la tierra extraída, distribuidos irregularmente, con diferente forma y tamaño, sin relación de continuidad con los agujeros de entrada y salida, lo que permite diferenciarlos claramente de las  toperas.

 

 

VER HUELLAS DE ANIMALES EN LA NIEVE 

 

 

 

LA RATA DE AGUA EN LA SIERRA DE BAZA

 

La rata de agua es una especie muy antigua en la Sierra de Baza, habiéndose encontrado restos fósiles -datados en el Pleistoceno- en la Cueva de la Pastora en Caniles (Aguayo de Hoyos, 1995), dentro del actual territorio del Parque Natural Sierra de Baza.

Nosotros hemos tenido ocasión  de confirmar la abundante presencia de la rata de agua en la Sierra de Baza, así podemos citar: en la Presa de los Mesas (zona basal) donde pudimos verla nadando sobre el agua cruzando el embalse; en la zona de la Presa de la Para (Arroyo Uclías), desplazándose por la orilla y sumergiéndose en el agua buceando; en las inmediaciones del Arroyo Bodurria, zona de Bastidas, donde se localizaron sus excrementos; así como en la Cañada Aguilar (zona alta del Arroyo Uclías a unos 1.900 metros de altitud), donde se localizaron algunas madrigueras, salchichas de tierra dejadas tras el deshielo primaveral y pasillos de comunicación.  

 

 

 

 

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