CALENDARIO FOTOGRÁFICO.

 

  

 

 

| ir a página de inicio |

| ir a calendario 2005 |

LA NATURALEZA EN IMÁGENES

MARZO

NARCISSUS LONGISPATHUS © Roberto Travesí 2001

 

DATOS TÉCNICOS:

Lugar: Sierra de Cazorla, 1.280 m. de altitud.

Fecha: Marzo de 2001.

Velocidad: 1/20 sg.

Diafragma: f:13

Equipo fotográfico: Canon EOS 3, Canon EF 20 mm. f:2.8 USM, Fujichrome Velvia 50, sin trípode.

Digitalización: Doméstica, mediante escáner Nikon Coolscan III (LS-30).

Ajustes: Photoshop CS (v. 8.01) 

Los rigores invernales, que ya en marzo comienzan a ceder tras algunos agradables días que hacen cierto aquello de “febrerillo el loco”, se hacen notar fuertemente aún durante este mes en nuestras montañas, sobre todo fuera de las horas centrales del día. No obstante, la primavera ya comenzó ha imponer sus colores el pasado mes con especies de prematura floración, como por ejemplo una especie de azafrán denominada en algunas zonas de Sierra Nevada flor de la nieve (Crocus nevadensis). Ahora, conforme avanza el mes abunda cada vez más la citada monocotiledónea, además de aparecer otras como son las primaveras (Primula vulgaris) o algunas especies de narcisos (Narcissus hedraeanthus y N. longispathus). Precisamente es una imagen de esta última planta bulbosa la elegida para representar el mes que nos ocupa. Estamos pues ante una de las joyas botánicas de un gran Parque Natural ubicado en nuestra Andalucía oriental: el de las serranías de Cazorla, Segura y Las Cuatro Villas.

Narcissus longispathus es un endemismo prebético clásicamente circunscrito al citado espacio protegido. En los últimos tiempos sin embargo, su distribución ha sido ampliada al localizarse en los Montes de Jaén, Sierra Mágina y Sierra de Castril, desligándose las poblaciones de las Subbéticas cordobesas y las de la Sierra de las Nieves al elevarse en estas dos últimas a rango específico (Narcissus bugei). Los especímenes de la vecina Sierra de Alcaraz, en Albacete, que han sido incluidas tanto en el taxón que tratamos como en Narcissus nevadensis (Sierra Nevada y Sierra de Baza), constituyen finalmente y desde 1999 una especie independiente: Narcissus alcaracensis. Pero la corología de Narcissus longispathus se restringe aún más si se tienen en cuenta los criterios de algunos autores, que contemplan también desde 1999 algunas de sus poblaciones como taxones independientes (N. segurensis y N. yepesii). Amén de otros caracteres taxonómicos, diferenciar en líneas generales las especies citadas no resulta gravoso si se atiende, además de a sus respectivas áreas de distribución, a la presencia de flores únicamente solitarias (N. longispathus y N. bugei) o solitarias y en grupos (N. alcaracensis y N. nevadensis).

Narcissus longispathus florece en marzo y abril, aunque a veces la climatología “obliga” a hacerlo a finales de febrero. Lo encontramos tanto en suelos húmedos como en cursos de agua, entre los 1100-1700 m. de altitud, siendo vulnerable precisamente además de a las alteraciones hídricas a los ungulados (ingesta moderada de sus frutos) y al turismo (pisoteo y recolección). Sus atractivas poblaciones se deben en buena parte a la importante multiplicación vegetativa que presenta, ya que la fisión de sus bulbos (reproducción asexual) conlleva la extensión de sus clones. De cualquier manera, es una especie considerada en peligro tanto a nivel autonómico como a nivel nacional e internacional.

Si se desea profundizar en el conocimiento más reciente de esta especie, puede consultarse el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España, un formidable volumen de 1.072 páginas, editado en 2003 por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza (Ministerio de Medio Ambiente).

 

El uso del gran angular para la macrofotografía nos aporta sin lugar a dudas una elevada profundidad de campo (fondos bastante enfocados frente al desenfoque propio de los teleobjetivos cortos). Así pues, el motivo puede llegar a estar totalmente en foco, como es el caso que nos ocupa (tanto las tres flores del narciso como la práctica totalidad de la superficie de sus hojas), aunque también este éxito se debe a otros parámetros como el tamaño de la planta (las especies de pequeño porte no permiten dichos resultados), la distancia de enfoque (a menor distancia más pérdida de foco) o la relación de la equidistancia existente (flores en similar plano). Con el uso pues del angular obtenemos gran información acerca del porte del vegetal en cuestión, pudiendo a veces en gran medida unir a la estética de la imagen lo que personalmente denomino como fotografía o imagen taxonómica.

La medición de la luz con este tipo de objetivos es más complicada que con las lentes con un ángulo de visión menor (objetivos estándares y teleobjetivos). Sencillamente porque el motivo ocupa muy poca extensión a través del visor, con lo que deberemos acercarnos aún más que a la distancia de toma. Y es en estos momentos cuando la medición parcial o puntual entran en juego, ya que nos ayudan a centrarnos en la luz que en nuestro caso reflejan las flores del narciso y porque, de aproximarnos tanto, normalmente proyectamos nuestra sombra sobre el motivo. Pero atención, hace falta tener un poco de práctica con este tipo de mediciones, que no son la panacea, pues a menudo necesitan también corrección de la exposición. En mi caso, la luz fue ajustada manualmente (de cabeza), ya que salvo las luces bajas del amanecer o atardecer el resto de las horas del día siguen patrones predecibles (que varían, por supuesto, en función de las características del motivo). Finalmente, indicar que la adición natural y/o artificial de una sombra ayuda a realzar el motivo. Y sobre este punto, solo añadir que cuando las luces son bajas, producto de por ejemplo los primeros rayos matinales, la extensión de las sombras de manera continua es personalmente aceptada por mi, no ocurriendo así cuando el sol está más alto (este hecho provocaría artificialidad en la imagen).

Roberto Travesí Ydáñez

Contactos: r.travesi@vodafone.es Tlf. 699 695 569

 

| volver |

 

 | ir a calendario 2005 |

| ir a página de inicio |