EL OTOÑO EN EL SUR
DATOS
TÉCNICOS:
Lugar:
La Alpujarra (Sierra Nevada).
Fecha:
Noviembre de 2002.
Velocidad:
1/4 sg.
Diafragma:
f:13
Equipo
fotográfico:
Zenza Bronica ETRSi, Zenzanon-E 250 mm. f:5.6, RVP 50
(Velvia), Manfrotto 055 con rótula 128 LP.
Digitalización:
Portada fotocomposición S.L.
Crédito:
Photoshop CS (v. 8.01)
Ya estamos en pleno otoño, es decir, en NOVIEMBRE. Por fin la
embriagadora luz otoñal y las lluvias deben de habernos alcanzado.
Aguas parcas, aunque algunos milímetros pluviométricos han hecho
acto de presencia durante el ya finalizado octubre, un milagro
hídrico que ha hecho verdear el paisaje y tomar un al menos un
insuficiente respiro. Pero para la fotografía es suficiente, ya que
podremos jugar con el ansiado verde en nuestros encuadres (baste
recordar el nefasto y reseco otoño de 2004, con el pasto amarillo
por doquier).
El sur de nuestra España no desmerece en nada la norte; al
contrario, posee mayor nivel tanto de biodiversidad como de
endemicidad. Cierto es que la extensión de caducifolios es inferior,
que la especies suelen ser menos llamativas (otoñalmente hablando),
que los paisajes son más recogidos (frente a cordilleras como la
cantábrica o la pirenaica). Pero también es cierto que hay que
entender el contexto en el que se encuentra esta porción meridional
de Iberia, con una vegetación mediterránea. Porque los robledales,
por ejemplo, son aquí una joya biogeográfica, cuando allí arriba son
algo mucho más cotidiano a causa, entre otras vicisitudes, de una
mayor pluviometría.
La imagen del mes nos
muestra un rincón de la hermosa alpujarra, un baño de colorido
dibujado en un día nublado por su característica foresta,
fundamentalmente asentada sobre sustrato silíceo.
Con ayuda de filtraje
o sin ella, lo cierto es que el sobresaliente colorido de nuestro
otoño se apoya en una serie de especies cultivadas que, al igual que
en otros lugares de la geografía ibérica, potencian sobremanera el
otoño. Por ello no debemos desdeñar parajes con asentamientos
humanos, sobre todo si se entremezclan con la vegetación natural
como acontece en algunos puntos de La Alpujarra. En nuestro caso, a
los castaños y encinas de la imagen les acompaña un soberbio cerezo,
pero bien pudiera tratarse de chopos, álamos, higueras o vides entre
otras especies. De cualquier manera, es recomendable usar películas
cálidas, que no neutras, como Velvia (de Fujichrome) u otras
“vívidas” de Kodak (las VS y VC). Pero hay que usarlas con
moderación, pues a menudo para paisajes muy abiertos y en horas con
bastante luz (sol no bajo) se impone el uso de películas más neutras
(Provia 100 en Fuji o Ektachrome E100S en Kodak por ejemplo), dado
que los colores son falseados en exceso mostrándose como
artificiales. Y si se desea recoger más sutileza de detalles en las
sombras (rango dinámico o densidad de exploración si hablamos de
escaneo), habrá que recurrir al digital, para al menos ganar medio
diafragma; eso sí, a costa de reducir el “CMYK a RGB”(*), aunque
puestos a ser rigurosos, no hay mayor rango dinámico que el
negativo.
En cuanto a la
exposición, a veces hay que cerrar medio, uno o incluso más
diafragmas a la exposición que nos ofrece el fotómetro (en cualquier
tipo de medición), o si se prefiere, subir otro tanto la velocidad.
(*) Se recomienda al respecto consultar la colaboración del pasado
mes de septiembre (fotografía digital frente a fotografía química).