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CARTAS DE SOLIDARIDAD
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INEXPLICABLE ACTUACIÓN EN LA SIERRA DE BAZA. Referente a la deforestación llevada a cabo en la Sierra de Baza, quiero referirme de forma particular al arroyo Bodurria, uno de los dos ríos afectados por estos hechos, la que se ha llevado a cabo en el tramo que va desde Arredondo a Las Casas de Santaolalla, en unos dos kilómetros de longitud fluvial. Desearía expresarles mi opinión acerca de la importancia ecológica de este enclave de la Sierra de Baza. Nunca como en la actualidad se ha valorado tanto el concepto de BIODIVERSIDAD, es decir, de diversidad biológica de flora, fauna y vegetación. Los grandes expertos en tema de Naturaleza conceden una gran importancia a la diversidad vegetal y animal de un espacio natural. Esta diversidad se presenta no de forma causal, sino en lugares o accidentes del terreno donde previamente existe una diversidad física: geológica, edáfica, topográfica, etc. En mi modesta opinión la zona del arroyo Bodurria donde la maquinaria pesada ha arrasado toda la vegetación de ribera, ha removido y compactado el suelo y ha destrozado hasta el lecho del curso alto de este apreciado arroyo de montaña, es la parte del parque Natural Sierra de Baza que reúne mejores condiciones en cuanto a diversidad física; primeramente por la existente de un arroyo, por el agua en sí, ya que en esta parte de la geografía peninsular son muy escasos los arroyos de montaña, pero es que además el arroyo Bodurria hay diversidad hasta en la composición del agua al proceder la misma de dos conjuntos montañosos litológicamente distintos: el Calar de Rapa (alcalino) y Cumbre de Padilla (ácido o silicícola). En este arroyo de montaña, y en el tramo arrasado, se localizaba una flora, fauna y vegetación insólita, imposible de encontrar por estas latitudes, de ahí que se defina como intrazonal, que está fuera de zona, de modo que no podría existir de no ser por la presencia del arroyo y de sus aguas. Esta potencionalidad para la biodiversidad que reúne el valle del arroyo Bodurria en su curso alto hace que se localice en dicha zona y sus alrededores el mayor número y concentración de series de vegetación: de las seis que contempla el Mapa de Vegetación de la Sierra de Baza, cinco de ellas se entremezclan en un rectángulo de veinticinco kilómetros cuadrados, el que ocupa la parte central del citado valle. Por todas estas extraordinarias condiciones físicas y biológicas, siempre había pensado que esta zona era privilegiada, habiéndome sorprendido que no gozara de un grado de protección A (máximo en el Parque) como la zona de pinos silvestres del macizo central o la de vegetación de tomillares dolomíticos de Los Blanquizares. pero lo que nunca se me podía haber pasado por la cabeza es que este valle fuera tratado de forma tan brutal. Cuando hace cuatro años (en junio de 1995) recorrí por primera vez este precioso valle, se me antojaba que estaba visitando un paraje del Norte de España: el agua pura y cristalina, el arbolado caducifolio, la hojarasca en los senderos, los cambios de luminosidad, etc., aparte de la sorprendente y admirable arquitectura serrana, así como su formidable encinar, las fuentes, las empinadas laderas abancaladas, me hacía pensar en lo sorprendente que resultaba que este formidable valle de agua permanente se localiza a muy pocos kilómetros de distancia del árido Sureste. Exageraría si dijera que esta bárbara actuación me ha afectado tanto como a los serranos que vivieron en estas lares, pero sí puedo asegurar que he sufrido una gran decepción, pues toda la ilusión que tenía en esta arteria principal del corazón de la Sierra me la han truncado con esta deforestación. Mi grado de desconfianza hacía los responsables de este parque, después de ver lo que han hecho, es tal que soy capaz de imaginar actuaciones peores, por difícil que sea imaginar esto. Ahora queda un camino difícil y de dudoso éxito para que el valle recobre su aspecto anterior y el valor ecológico que poseía; pues la alteración ha sido de tal calibre que la zona tiene que sufrir por fuerza una degradación: el poder de erosión del agua que fluya a gran velocidad en las montañas es inmenso y puede provocar pérdidas de terreno irreversibles y la recuperación de un ecosistema destruido como este puede requerir siglos; precisamente los que tardó en formarse. Fdo. Francisco Morente Sánchez* 12-08-1999. * Es vecino de
Lorca (Murcia), autor del apartado Flora y vegetación de la Guía para
conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza y en preparación de
una publicación sobre los árboles y arbustos del Sureste de España. | Volver | |
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