EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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LA BIODIVERSIDAD DE LA HOYA DE BAZA. SUS GRAVES AMENAZAS Y  SU CONSERVACIÓN. Por Juan Antonio Dengra

En el reportaje se destacan las singularidades y valores naturales del espacio geográfico conocido como Hoya de Baza.

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El autor cuenta su primer encuentro fotográfico con esta singular y esquiva especie esteparia en la Hoya de Baza (Granada)

 

Por José Ángel Rodríguez

 

© José Ángel Rodríguez

Pareja de gangas ortegas. El macho, a la izquierda, de colores más vistosos

 

La ganga ortega (Pterocles orientalis), popularmente es conocida en la zona de Baza como “churra”, en alusión  al característico ruido que produce cuando vuela  (churr…, churr), que parece cortar el viento y que utiliza como canto de contacto con otros congéneres durante el vuelo. Considerada una especie protegida, en el Libro Rojo de las aves de España (2004) se incluye a la ganga ortega en la categoría de “Vulnerable”, la que también se mantiene en el Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, que desarrolla el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas.

La ganga ortega es una atractiva y vistosa ave, que tiene un plumaje muy críptico con el entorno estepario en que se mueve, por lo que normalmente pasa desapercibida para el observador medio, está considerada una especie amenazada en España y está sufriendo de un modo especial los problemas asociados a la fragmentación y reducción de su hábitat esteparios, como consecuencia de los profundos cambios experimentados por el medio rural y agrario en las últimas décadas.

 

Una especie protegida, con una población cada vez más reducida

 

Macho de ganga ortega, con la característica y distintiva media nula negra en el pecho.

 

Según datos publicado por la SEO/BirdLife en la Guía de las Aves de España (2008), las transformaciones del mundo rural, provocadas por la intensificación agrícola, la disminución de barbechos y linderos, la reforestación de tierras agrarias y el aumento de las superficies de olivares y regadíos, se han traducido en un fuerte declive de su población (un 30% en 20 años) y de su área de distribución, en todos los núcleos españoles. 

Perseguida y cazada por el hombre desde la antigüedad, la ganga ortega, es una especie esquiva y recelosa ante la presencia humana -razones no le faltan- por lo que los contactos visuales con la misma son muy difíciles, lo que se ve acentuado ante la cada vez más escasa población de esta ave y sus hábitats cotidianos, que se desarrollan de forma fundamental en las grandes llanuras cerealísticas, desprovistas de vegetación arbórea y arbustiva, donde la presencia humana se delata por el horizonte.  

 

Varios años detrás de su fotografía

 

Hembra de ganga ortega, de plumaje muy críptico y adaptado al entorno natural donde se mueve.

 

A la fotografía de aves en libertad me vengo dedicando con cierta asiduidad y profesionalidad desde hace al menos unos 20 años, en los que he podido acumular en torno a las 250 especies fotografiadas, con varias decenas de miles de fotos de aves. Durante todos estos años he perseguido la captura fotográfica de la ganga ortega, una especie que se me resistía y de la que si bien he podido mantener esporádicos contactos visuales en los terrenos esteparios de las Depresiones de Guadix y Baza, uno de los lugares donde se mueve la especie, no la había tenido a tiro fotográfico y faltaba de mi archivo.  

Mi buen amigo Juan Antonio Dengra, una de las personas que más y mejor conoce la biodiversidad y fauna del Altiplano Granadino, un naturalista por excelencia, y que sabía de mi interés por las gangas ortegas, contactaba conmigo el pasado 14 de julio por WatsApp para decirme que tenía localizado a un grupo de gangas ortegas, que se desplazaban a un determinado paraje de la Hoya de Baza (Granada) a beber agua todas las mañanas y estaban allí “como un reloj” entre las 8:30 y las 9:00 de la mañana; un recorrido que llevaban efectuando desde hacía unos 15 días, por lo que si quería montar un hide y poder fotografiarlas con mucho gusto me llevaría hasta el lugar.

No quise desaprovechar esta magnífica oportunidad y aunque estaba la agenda de trabajo muy apretada, no quería tampoco dejarlo por si el grupo de ortegas pudieran cambiar sus hábitos y organicé con Juan Antonio una visita al lugar en la madrugada del viernes 19 de julio.

Tras el encuentro con Juan Antonio en la cafetería de una gasolinera de las proximidades de Baza, y tomar un café con él en las primeras horas de la mañana, emprendimos marcha en mi coche por una de las numerosas pistas forestales que atraviesan la Hoya de Baza. En el recorrido mi amigo, y guía, me va maravillando con sus explicaciones sobre el mundo natural y la biodiversidad que aquí se encierra, unos terrenos esteparios que parecen no tener vida y que sin embargo encierran una extraordinaria biodiversidad animal y vegetal, con cerca de 300 especies de aves catalogadas aquí, y en las que se conjugan tanto especies esteparias, como otras propiamente acuáticas, pasando por las grandes rapaces nocturnas y diurnas:

̶  En aquella terrera hay una zorrera.

̶  Pasa con cuidado por aquí, que allí ha hecho una gallineta su segunda nidada… Mira.

  Mira, por donde se mueven los pollos de la primera puesta.

̶  Aquí se concentran bandos de gorriones molineros.

̶  Allí han anidado este año los abejarucos.

̶  En el hueco del tronco de ese álamo blanco ha anidado la carraca este año… ̶  Me iba contando Juan Antonio en su amena disertación, mientras nos dirigíamos al lugar de encuentro con las gangas ortegas, al tiempo que quedo sorprendido por la cantidad de conejos que cruzan a uno y otro lado del camino rural por el que vamos circulando ̶ .

En el lugar de destino encuentro un punto de agua y un terreno de labor recientemente labrado. Tras aparcar el coche que nos ha llevado hasta allí me cuenta que las gangas ortegas están alimentándose de semillas en un campo de cereales próximo y que llegarán allí entre las 8:30 y las 9:00 de la mañana. Me explica que se posan en el terreno labrado y allí permanecen unas horas, levantando el vuelo una y otra vez ante la menor alarma, pero regresando al lugar y no entran a beber agua hasta las 11 ó 12 de la mañana.

Monto el hide en el lugar que me aconseja Juan Antonio protegido por un taráis, dando vistas al terreno labrado en el que me comentaba se posaban las ortegas y de espalda al punto de agua del que beben, para esperarlas cuando entren en vuelo, con el sol de espaldas.

 

Un lugar aparentemente inhóspito para la vida con una importante biodiversidad

 

Cogujada común (Galerida cristata).

 

A las 8 de la mañana ya estoy dentro del hide y pronto comienzan a visitar el lugar algunos pajarillos, siendo la Cogujada común (Galerida cristata), la primera ave que pude fotografiar.

̶  Al menos ya he podido hacer una foto.

Pensaba yo, ante la eventualidad de una jornada en blanco, sin ser consciente de la biodiversidad de aves que iban a hacer acto de presencia en este aparente inhóspito paraje a lo largo de las pocas horas en que estuve en el hide.

 

“Como un reloj”

 

© José Ángel Rodríguez

Bando de gangas ortegas sobrevolando el paraje donde me encuentro a su espera, antes de posarse.

 

A las 9:55, y recordando lo que me había dicho Juan Antonio de que las gangas ortegas llegaban al paraje todos los días, entre las 8:30 y 9:00 de la mañana, “como un reloj” siento el primer aleteo y canto de una bandada de ortegas, que recelan de algo y giran por donde habían llegado, sin terminar de posarse.

A las 9:03 minutos vuelve a entrar otro pequeño grupo de 5 ó 6 individuos que finalmente se posan muy alejadas de mí, a unos 100 metros. Puedo distinguirlas con el zoom de mi cámara porque había visto el concreto lugar donde se posaban. Aunque ya lo conocía, me sorprende el increíble mimetismos que esta ave tiene con la tierra ocre labrada y a la distancia comienzo a hacerle las primeras fotos a esta especie.

 

Una especie con un plumaje muy críptico, adaptado al entorno

 

Pareja de gangas ortega planeando para posarse en el lugar donde me encuentro a su espera.

 

Como también me había comentando Juan Antonio, a los pocos minutos las ortegas comienzan a desplazarse muy lentamente hacía el punto del agua. Yo tengo el hide montado entre el lugar donde se encuentran y el agua, por lo que vienen de frente hacia mí, ajenas a mi presencia dentro del hide, y aprovecho para hacerles una importante cantidad de fotos, posiblemente en torno al centenar.

 

Una docena de especies diferentes fotografiadas en esa sesión

 

Paloma torcaz acicalándose el plumaje, una de las especies que también me entraron durante la espera de las ortegas.

 

La sesión la continúe hasta poco después de las 10 de la mañana, ya que ineludibles obligaciones profesionales me impedían prolongarla, no obstante durante las poco más de dos horas que estuve dentro del hide, no solo pude fotografiar a la ganga ortega, mi objetivo fotográfico de esta jornada, sino que también pude hacerlo con otras especies que se movían por el entorno como la carraca, el alcaudón real meridional, la paloma torcaz, la paloma bravía, la perdiz roja, la grajilla, el conejo  de monte y también pude observar algunas rapaces como el cernícalo vulgar y un aguilucho cenizo, entre otras especies.  

Una experiencia muy grata la que he tenido en mi primer encuentro con la ganga ortega, que agradezco públicamente a Juan Antonio Dengra*, sin cuya valiosa información y consejos no hubieran sido posibles estas imágenes.
 

*Juan Antonio Dengra Martínez, colaborador de algunas de las Fichas de Aves de la Revista Digital Sierra de Baza, además de un buen amigo es un consumado naturalista y conocedor de la biodiversidad y valores naturales que encierra esta zona del Altiplano Granadino y del que dejo su teléfono (653 41 63 30), por si alguien quiere contactar con él y contratar sus servicios, ya que trabaja como Monitor de Educación Ambiental y Guía Local en el Altiplano de Granada.