EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 222 –  DICIEMBRE  2017
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© Proyecto Sierra de Baza

Abedules en su hábitat natural de la Sierra de Baza (Barranco del Peral)

 

También conocido como Betula alba, en alusión al color blanquecino de su corteza, el abedul,  es un árbol caducifolio que puede alcanzar los 20 m de altura. La corteza de los ejemplares jóvenes es lisa, brillante y ligeramente rojiza, pudiendo recordarnos la corteza de los cerezos. Cuando va madurando el árbol, se va anillando transversalmente y su corteza adquiere un característico color blanco que se desprende fácilmente y queda sobre el propio tronco, como si fueran tiras de papel, lo que le da su aspecto más característico de la especie. En los ejemplares ya añosos, estas láminas de piel van desapareciendo de forma natural y adquiere, en su base, una coloración oscura y textura agrietada.

Aunque en la Península Ibérica se localizan tres especies de abedules, con algunas subespecies entre ellas, la distinción entre las diferentes subespecies es compleja y para una correcta identificación es necesario recurrir al análisis de la geometría de las alas del fruto. Siendo en la especie presente en Andalucía, la subespecie fontqueri, mucho menores que en otras.  

Las hojas del abedul son de unos 6 cms. de largo, de forma ovoide y dentadas, que adquieren un característico color amarillo en el otoño, antes de desprenderse del árbol.

Sus flores aparecen reunidas en amentos, que en la madurez las masculinas son colgantes y erectas las femeninas, por lo que se pueden diferenciar fácilmente. Dando paso las flores femeninas a unos frutos en forma pendular y cilíndrica, de hasta 4 cms. de longitud, similares a los del aliso, aunque más alargados y finos, que se abren al madurar, expulsando unas pequeñas semillas aladas que dispersa el viento.   

 

Una especie escasa en Andalucía, aunque presente en la Sierra de Baza

 


© José Ángel Rodríguez

En otoño los abedules (color amarillo) destacan entre los pinos y cerezos silvestres. Barranco de la Mina, Sierra de Baza.

 

El abedul es una especie propia de los bosques europeos, localizándose a lo largo de ríos y cursos de agua, es un árbol escaso y raro en el conjunto de los montes de Andalucía, estando presente en algunos localizados enclaves de las Sierras Béticas de Granada y Jaén. En la provincia de Granada está presente en Sierra Nevada, de manera muy puntual y también en la Sierra de Baza, donde se han podido localizar dos únicos enclaves, uno en el Barranco del Peral y otro en un barranco tributario de sus aguas al arroyo Uclías en la zona más oriental del Parque Natural Sierra de Baza.  

 

Usos etnobotánicos

 

 El abedul ha tenido unos amplios usos etnobotánicos desde la antigüedad. La corteza es rica en betulina, de la que se obtiene el llamado alcanfor de abedul, un heterósido con  propiedades antiinflamatorias, antirreumáticas y antisépticas, por lo que se solían colocar tiras de sus cortezas sobre las heridas, para desinfectarlas y ayudar a su cicatrización. La corteza del abedul también se ha empleado en la confección de cestos, de calzado e incluso como sustituto del papel.

Las hojas del abedul también poseen propiedades medicinales habiéndose usado como tisana, por su gran capacidad diurética, para estimular la eliminación de líquidos corporales, sin afectar a los riñones. También se le considera una planta con propiedades hipouricemiante (puede tratar el mal de la gota), para lo que se ha recomendada la tisana de hojas secas en infusión.

Aunque también se ha aprovechado la madera del abedul, la que tiene un característico  color blanco amarillento a blanco anaranjado, principalmente en la fabricación de muebles finos de interior, muebles torneados y tallados, hoy en día, al menos en Andalucía, es una especie protegida, que no puede talarse ni cortarse, por lo que está prohibido su aprovechamiento maderero. Sí puede encontrarse comercializada esta madera en los lugares especializados, procedente, principalmente, del centro y norte de Europa, donde es una especie abundante.

Finalmente, como curiosidad, añadir que el modelo de avión de combate inglés de la II Guerra Mundial, conocido como “El Mosquito”, estaba construido con madera contrachapada de abedul.