EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 233 –  NOVIEMBRE 2018
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Así lo pone de manifiesto un estudio internacional, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el que alerta de los principales riesgos vinculados al calentamiento global que afectarán a la región del Mediterráneo, a la salud y a la seguridad alimentaria

 

© José Ángel Rodríguez

Puesta de sol en el Negratín, con un nivel muy bajo de agua embalsada (octubre-2017).

 

Los efectos del cambio climático serán un problema de primer orden en muchas regiones del planeta. En el Mediterráneo, ya amenaza la zona con escasez de agua y pérdida de biodiversidad y riesgos para la seguridad alimentaria y la salud humana, según un estudio internacional con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

 

Se espera que la demanda de agua se incremente entre un 4% y un 22%

 

“Las lluvias de verano en esta zona correrían el riesgo de reducirse entre un 10% y un 30% en algunas regiones, lo que aumentaría la escasez de agua y causaría pérdidas en la productividad agrícola, particularmente en los países del sur”, advierte Josep Peñuelas, del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), que ha participado en el estudio junto a Joaquim Garrabou, investigador del Instituto de Ciencias del Mar.

Por otro lado, se espera que la demanda de agua se incremente entre un 4% y un 22% si se quieren satisfacer las necesidades de agua de la agricultura y compensar el crecimiento de la población humana. El aumento de la demanda estará en conflicto con otros usos, como la necesidad de agua potable o el uso para el turismo o la industria”, añade el científico.

Los datos, publicados en la revista Nature Climate Change, muestran que durante los últimos años la temperatura media se ha incrementado en 1,4° C desde la era preindustrial. En concreto, el nivel del mar ha aumentado 6 centímetros en las últimas dos décadas y sus aguas se han ido acidificando.

 

El sur del Mediterráneo, la región más vulnerable

 

© Proyecto Sierra de Baza

La falta de lluvia y aumento de las temperaturas, puede tener consecuencias catastróficas para los ecosistemas.

 

Los países del sur del Mediterráneo realizan menos observaciones, tienen menos modelos de impacto y cuentan con menor cantidad de recursos financieros, lo que reduce su capacidad para adaptarse a estos fenómenos. Es decir, la escasez de agua, los peligros a los que se enfrenta el sector pesquero (cambio climático, acidificación y sobrepesca) harán que dependa en mayor medida del comercio e influirá a su seguridad alimentaria. “De hecho, el cambio climático podría ser el desencadenante de problemas como las hambrunas, la migración y otros nuevos conflictos”, sostiene Peñuelas.

"El cambio climático podría ser el desencadenante de problemas como las hambrunas, la migración y otros nuevos conflictos”, sostiene Peñuelas

En vista de los resultados del estudio y a fin de crear una visión más integrada del Mediterráneo, se ha establecido la red Expertos de los Mediterráneos sobre el Clima y el Cambio ambiental (MedECC), que actualmente cuenta con 400 expertos y con el apoyo de agencias gubernamentales, entre otros socios.

"El objetivo de MedECC es hacer un análisis completo de los riesgos climáticos a los que se enfrentan las regiones del Mediterráneo y exponerlos frente la administración e influir en el debate y aprobación de medidas efectivas contra el cambio climático y la degradación ambiental”, ha explicado Garabo en una nota de prensa.

 

Efectos globales en otras regiones

 

© Sólheimajökull

Glaciar en retroceso en Islandia.

 

El estudio también pone el foco de atención en la pérdida global de hielo en la Antártida, Groenlandia y muchas zonas montañosas que provocará un aumento del nivel del mar más acelerado y que afectará directamente al Mediterráneo, donde una gran parte de la población vive junto a la costa. Además, la llegada de agua salada desde otras regiones afectaría a los suelos agrícolas en muchas áreas, como el Delta del Nilo.

En un futuro no muy lejano, la salud pública también se verá afectada por los cambios causados por olas de calor y los efectos de la contaminación, que aumentarían el riesgo de enfermedades cardiovasculares o respiratorias. E incluso, aumentaría el riesgo de enfermedades como el dengue o el Chikungunya, al darse las condiciones propicias para que los organismos transmisores de estas enfermedades extiendan su distribución.

Fuente: Agencia SINC.