EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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MURCIÉLAGO RATONERO PARDO

 

 (Myotis emarginata)

 

 

 ©  Jesús Nogueras Montiel

 

Cuatro murciélagos ratoneros pardos acompañados de crías de murciélago de herradura. Nótese el color pardo rojizo de su pelaje, tanto en el dorso como en el vientre.

 

3º PREMIO DE FOTOGRAFÍA DE FAUNA SILVESTRE DE MAMÍFEROS DE LA SIERRA DE BAZA

 

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Chiroptera.

Familia: Vespertiliónidos

Género: Myotis

Especie:Myotis emarginataGeoffroy, 1806.

Subespecies presentes: Una sola en la Península Ibérica.

Longitud de la cabeza y cuerpo, sin incluir la cola: entre 41 y 53 mm.

Longitud de la cola: de 38 a 48 mm.

Longitud del antebrazo: de  36 a 41 mm.

Peso: de 7,4 a 15 gramos.

Status de la especie: Protegido. Especie vulnerable catalogada de interés especial (categoría II del R.D. 439/1990 de Especies Amenazadas). Catalogada de interés comunitario en el anexo II del RD 1.977/1995 de espacios Naturales, para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación. Incluida en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas (Ley 8/2003 de 28 de octubre de la Flora y Fauna Silvestre).

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

 

 

También conocido con el nombre de murciélago de oreja partida, por la profunda y característica muesca o emarginación en el borde externo del pabellón auricular, es un murciélago de tamaño medio, con el pelaje de consistencia lanosa, con la coloración dorsal rojiza, mientras que la ventral es de color amarillento. Otras características anatómicas de la especie son las de que las orejas extendidas llegan hasta el hocico, el plagiopatagio se inserta en la base del dedo externo del pie, el espolón ocupa la mitad del borde posterior del uropatagio que, igual que las tibias,  generalmente presenta algunos pelos rojizos en su parte dorsal. Además, en su borde libre, entre el extremo del espolón y la cola, tiene unos pelitos o “pestañas” rígidos y esparcidos.

 

Los jóvenes tienen un color más grisáceo oscuro sin tonos rojizos y, como ocurre en todas las especies del género, muestran una mancha oscura en el labio inferior, ausente en los adultos.

©  Proyecto Sierra de Baza

Dibujo de la oreja de un  murciélago ratonero pardo, en el que se aprecia la muesca en el borde externo del pabellón auricular, de donde toma el nombre de murciélago de oreja partida.

Esta especie se extiende por Eurasia, desde la costa atlántica de Francia hasta Afganistán, alcanzando por el norte Alemania y Países Bajos, así como por el norte de África, desde la costa atlántica de Marruecos hasta Irán. En España citó por primera vez en el año 1958, y en un principio se le consideraba limitado a su mitad septentrional, aunque se ha podido encontrar prácticamente por todo el territorio peninsular y Menorca. Se localiza desde el nivel del mar en Pontevedra, Menorca y País Vasco, hasta los 1.780 metros de altitud en la Sierra de Baza, la máxima altitud a la que se ha encontrado en la península Ibérica. Las colonias de cría, por lo general se sitúan por debajo de los 900 metros de altitud, habiéndose encontrado en Sierra Arana (Granada) una situada a 1.420 metros, la máxima cita de altitud peninsular de una colonia de cría.

Murciélago en principio cavernícola, en nuestras latitudes se instala indistintamente en cavidades subterráneas (cuevas y minas) y en construcciones humanas. Sin embargo, se han encontrado ocasionalmente en huecos de árboles. El tamaño de las colonias de cría, compuestas solo por hembras, suele oscilar entre varias decenas y doscientos ejemplares, aun cuando se han citado dos refugios, en Castilla y León uno, y otro en Extremadura, en los que han llegado a contabilizarse en torno a los cuatrocientos (J. Quetglas, 2002). En casi todas las colonias andaluzas aparece mezclado con otras especies, especialmente con murciélagos grandes de herradura.

En cuanto a sus costumbres, destacar que sale del refugio unos 15 ó 20 minutos después el ocaso y regresan una hora antes del amanecer. Durante la noche alterna periodos de vuelo continuados (de hasta 2 horas) con otros de descanso (entre 5 minutos y 1 hora). Durante la lactancia este comportamiento se altera, quedando algunos individuos adultos con las crías, y regresando de forma más escalonada a lo largo de la noche.

     DATOS DE LA ESPECIE

 

Aspecto usual de una colonia andaluza de M. emarginata, asociada a una estructura artificial y con sus miembros dispersos entre ejemplares de murciélagos grandes y mediterráneos de herradura.

 

 

Longevidad: Entre 4 y 5 años de promedio, siendo el máximo registrado de 20 años.

 

Celo: El celo tiene comienza en septiembre y llega a prolongarse, aunque en menor intensidad, durante la hibernación, en la que pueden llegar a copular.

 

Gestación, parto y lactancia: El parto, con una solo cría, tiene lugar entre los meses de junio y julio. La cría vuela ya a la tercera semana de cría y a final de agosto los jóvenes se disgregan y abandonan el refugio materno.

 

Madurez sexualSuelealcanzar la madurez sexual al año de vida.

 

Alimentación:  Es un murciélago que caza entre la vegetación, mostrando una especial predilección por las arañas de la familia Araneae (las que construyen las típicas telas circulares y planas entre las ramas de árboles y arbustos), que suponen hasta el 90% de su dieta. Su extraordinario control del vuelo les permite quedarse suspendidos ante la tela y atraparlas con la boca, dejando la tela intacta o, a lo sumo, un pequeño roto en su centro (un indicio casi seguro de que el murciélago ratonero pardo pasó por allí).

 

© José Ángel Rodríguez

Ejemplar de la popularmente conocida como araña de cruz (Araneus diadematus), una especie del género Aranea, la presa preferida del murciélago ratonero pardo.

 

Su segunda presa más codiciada son las moscas diurnas, a las que caza mientras duermen posadas en ramas o paredes, especialmente allí donde más abundan, los establos o sus cercanías.

Hábitats: Muy variado, aunque prefiere espacios con bosques abiertos, matorrales altos, setos y/o bosques de ribera en los que abundan sus presas.

Indicios: Los excrementos no son fáciles de diferenciar, aunque la bibliografía cuenta que suele tener un aspecto líquido y pastoso. Sin embargo, sobre ellos aparece una pista interesante. Al cazar entre la vegetación, se le adhieren al pelaje pequeñas briznas, acículas de coníferas y otros restos vegetales que, al limpiarse durante el descanso, caen sobre o entre el guano. Sin embargo, se ha de destacar que estos mismos restos vegetales también pueden aparecer en las colonias de murciélago ratonero gris (Myotis nattererii), tal y como hemos podido comprobar en algunas colonias granadinas de esta especie.

 

Enemigos naturales: No suele ser víctima de depredadores, aunque se ha constado su presencia en egagrópilas de algunas rapaces nocturnas.

 

Problemáticas: Como en el conjunto de las especies de murciélagos la destrucción de hábitats naturales, las fumigaciones y visitas humanas a las cuevas son sus principales problemáticas.  La rehabilitación de viviendas rurales también parece haber afectado de modo importante a la especie.

 

 

 

EL MURCIÉLAGO RATONERO PARDO EN LA SIERRA DE BAZA

 

Esta especie concentra sus poblaciones granadinas en el extremo occidental de la provincia (comarca de Alhama) y es más escasa hacia el este, tanto en la densidad de colonias como en la cantidad de animales que agrupa cada una. Sin embargo, está presente en las partes medias y bajas de Sierra Nevada y, aún en menor número, en Baza-Filabres occidentales. Sin embargo, su costumbre de entremezclarse dentro de colonias de murciélagos grandes de herradura hace que muchas veces su presencia pase desapercibida, y hemos comprobado que un estudio minucioso permite detectar su presencia en casi todas las colonias de este Rhinolophidae, aunque sea en escaso número. Por tanto, es posible que sea algo más frecuente de lo que parece.

 

En la Sierra de Baza se encuentra la mayor cita altitudinal de esta especie para la Península Ibérica (1.780 metros), y se conocen dos pequeñas colonias de cría, en ambos casos con unas pocas decenas de individuos, una en una cueva y otra en un cortijo abandonado situado en el extremo occidental de la vertiente sur de la sierra de Filabres, ya en la provincia de Almería, pero a muy escasa distancia del territorio del Parque Natural de la Sierra de Baza.

  

 

Texto: José Antonio Garrido García

 

 

 

 

 

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