EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 213 –  MARZO 2017
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MURCIÉLAGO RATONERO GRANDE

 

 (Myotis myotis)

 

 

 ©  José Antonio Garrido García

 

Ejemplar adulto de Myotis  myotis. La comparativa del animal con la mano de la persona que lo sujeta puede darnos una idea de su tamaño.

 

 

 

 

 

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Chiroptera.

Familia: Vespertiliónidos

Género: Myotis

Especie:Myotis myotis(Borkhausen ,1797)

Subespecies presentes: A nivel mundial se han descrito dos subespecies: Myotis myotis myotis y Myotis myotis macrocephalicus. La primera habita en el centro y sur de Europa (incluida España) y en Asia Menor. La segunda es propia del Líbano y Palestina.

Longitud de la cabeza y cuerpo, sin incluir la cola: entre 65 y 84 mm.

Longitud de la cola: de 40 a 60 mm.

Longitud del antebrazo: de 56,5 a 66,1 mm. en las hembras y de 55,8 a 62,3 mm en los machos.

Peso: de 20 a 40 gramos.

Status de la especie: Protegido. Especie vulnerable catalogada de interés especial (categoría II del R.D. 439/1990 de Especies Amenazadas). Catalogada de interés comunitario en el anexo II del RD 1.977/1995 de espacios Naturales, para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación. Incluida en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas (Ley 8/2003 de 28 de octubre de la Flora y Fauna Silvestre).

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

 

 

Es el mayor Myotis y uno de los murciélagos más grandes de Europa, con un peso en los ejemplares adultos en torno a 30 a 40 gramos. El pelo de los ejemplares adultos es corto y denso, con dorso que va de castaño a pardo-grisáceo, mientras que el vientre es casi blanco. La forma del hocico es otro rasgo característico de la especie, siendo largo y ancho, contando con abultamientos glandulares a ambos lados.

 

Los jóvenes tienen el dorso color gris ceniza y, como el resto de los Myotis, los individuos inmaduros muestran una pequeña mancha gris oscura en el centro del labio inferior.

 

Se distingue de otros murciélagos ratoneros por su tamaño, ya que la longitud de los antebrazos en el resto de los Myotis españoles nunca supera los 50 mm. La única excepción es el murciélago ratonero mediano (Myotis blythii Tomes 1857), cuyo tamaño y aspecto general es muy similar (antebrazo de hasta 61,5 mm). Su parecido es tal que hasta que en la década de los ’90 no se realizaron estudios en los que se combinaban análisis bioquímicos y genéticos con estudios anatómicos no fue posible detectar caracteres diferenciadores claros entre las dos especies.

 

En cualquier caso, para distinguir M. myotis y M. blythii es necesario capturar al ejemplar o, al menos, tener la oportunidad de observarlo a corta distancia. El carácter más claro para distinguir a los ejemplares de las poblaciones ibéricas es la longitud existente entre el canino y el último molar de la serie dentaria superior (que es denominada Longitud C-M3). Esta siempre mide más de 9 mm en M. myotis y menos de 9 mm en M. blythii. Si no fuese posible la captura, o no tuviésemos permiso para ello, pero pudiéramos ver al animal a corta distancia, es muy útil tener en cuenta que el 90 % de los ejemplares de M. blythii presentan en el pelaje de su frente una pequeña mancha blanca que nunca aparece en la especie que nos ocupa.

 

 ©  Alfonso Roldán Losada

Detalle del rostro de un murciélago ratonero mediano (Myotis blythii), en el que es apreciable la característica mancha blanca en la frente de esta especie.

 

 

El grupo de los murciélagos ratoneros grandes y medianos ha sido un quebradero de cabeza para los zoólogos durante los últimos dos siglos. Los ejemplares de este grupo procedentes de Europa, SW de Asia y norte de África parecían muy similares entre sí, pero mostraban a veces diferencias sutiles que llevaban a identificaciones confusas. Los estudios realizados por el equipo de Raphaël Arlettaz en el centro de Europa hace 10-15 años han aclarado definitivamente la estructura de este grupo en Europa occidental y el norte de África, contándonos de paso una interesante historia sobre las consecuencias que tuvieron los periodos glaciares para la fauna europea, y dándonos un buen ejemplo de los mecanismos evolutivos que han generado la extraordinaria diversidad que muestra hoy el género Myotis.

 

Según este equipo de investigación, en el oeste del Paleártico habitarían tres especies de este grupo: M. myotis y M. blythii en Europa y Oriente Medio, y Myotis punicus Felten 1977 en el norte de África.

 

El registro fósil muestra que el grupo ya habitaba la región hace unos 2 millones de años. Posteriormente, las glaciaciones hicieron que, la especie ancestral desapareciera de casi toda su antiguo territorio (igual que ocurrió con otros muchos organismos de los ecosistemas de clima templado), quedando poblaciones aisladas en el norte de África, SW de Asia y la península Ibérica. Estas últimas, aisladas del resto de sus congéneres, evolucionaron por separado dando lugar a M. myotis. Al mismo tiempo, algo similar ocurría en el SW de Asia, surgiendo M. blythii. Finalmente, cuando hace 10000 años acabó la última glaciación, el murciélago ratonero grande cruzó los Pirineos acompañando a la expansión de los bosques mediterráneos y caducifolios por el NW y centro de Europa. Posteriormente ocurrió algo similar con el murciélago ratonero mediano, pero en este caso aprovechando las deforestaciones que acompañaron a los hombres del neolítico mientras difundían la agricultura y la ganadería desde Oriente Medio a lo largo de la orilla norte del Mediterráneo y las tierras del Danubio.

 

Como resultado, hoy conviven en Europa estas dos especies, muy parecidas entre sí, pero que reducen su competencia gracias a que explotan hábitats y alimentos muy distintos, como veremos al hablar de la alimentación y costumbres de M. myotis más adelante.

El murciélago ratonero grande vive en Europa Central y del sur, desde las costas atlánticas de Holanda, Francia y Portugal por el oeste, hasta Ucrania y el Cáucaso por el este y, aunque esto último no está del todo claro, ya que podría existir otra especie distinta aún por definir, también extendería su área de distribución a Asia Menor, Líbano y Palestina. También está presente en la mayor parte de las islas mediterráneas y en las Azores. En los años ’50 se encontraron algunos ejemplares aislados en el sur de Inglaterra, aunque no se han producido citas posteriores.

En España parece relativamente frecuente, extendiéndose prácticamente por todo el territorio peninsular y alcanzando en algunas regiones densidades relativamente altas, como en el centro de Sierra Morena y en algunas zonas del sur de la meseta del Duero. Por el contrario, parece bastante escaso en la vertiente cantábrica y en los ecosistemas semiáridos del SE. También está presente en Mallorca, y se extinguió hace unas décadas en Ibiza. Falta en las islas Canarias. El record altitudinal para la especie se ha encontrado en la Sierra de Almijara (Granada) a 2060 m. de altitud.

Es una especie que suele elegir para instalar sus colonias de cría cavidades subterráneas de gran tamaño (túneles, minas, simas), mientras que los machos suelen pasar el periodo de actividad en los mismos refugios, pero en zonas próximas a la entrada, o en otros de menor tamaño. En Europa Central usa para criar sólo grandes desvanes cálidos, algo poco usual en el sur de Europa, donde cuentan con cavidades subterráneas cálidas. Durante el invierno, se han descrito en el centro y este de Europa grandes colonias de hibernación en cuevas, minas o grandes estructuras militares subterráneas abandonadas que pueden agrupar a cientos o miles de animales. Este fenómeno es prácticamente desconocido en la península Ibérica, hasta el punto de que no sabemos que hace en invierno la mayor parte de la población española. En Andalucía se han encontrado algunos ejemplares aislados invernando en simas situadas a gran altura (Sierra Nevada y Sierra Tejeda), a veces embutidos en grietas, por lo que es posible que buena parte de los animales tenga esta costumbre y pasen desapercibidos. Sin embargo, lo más sorprendente es que una pequeña parte de la población de las zonas costeras y de las tierras más cálidas del valle del Guadalquivir o Sierra Morena permanece en los refugios de verano y algunas de las hembras se quedan embarazadas y tienen partos en pleno invierno.

Las colonias de cría se sitúan en el seno de áreas con bosques maduros abiertos o pastos arbolados, siempre que cuenten con zonas de suelo despejado o con pasto corto. Las mayores colonias andaluzas se concentran en áreas de monte mediterráneo combinado con dehesas, y también se sitúan en relación con extensos pastizales (caso de la provincia de Cádiz) o chaparrales abiertos (comarca de los montes de Granada). Algunas poblaciones de machos se sitúan en verano en pequeñas cavidades situadas junto a regadíos tradicionales y se ha visto a animales aislados cazando en olivares. Lo que parece claro es que las colonias evitan las cavidades situadas en pinares, en seudo-estepas cerealistas o en matorrales semiáridos.

Salen a cazar cuando ya ha desaparecido prácticamente la luz. Buscan sus presas volando a 30-70 cm. sobre suelos desnudos o cubiertos de hierba corta, de un modo similar al de los aguiluchos durante el día. Las poblaciones del NW y centro de Europa se alimentan sobre todo de escarabajos de la familia Carabidae, pero en el sur de su área de distribución su dieta es mucho más diversa. Los miembros de una colonia estival de machos estudiados en el Marquesado del Cenete (Granada) centraban su atención en pequeños escarabajos sanjuaneros del género Rhizotrogus, aunque también cazaban carábidos, grillos, grillos-topo, ciempiés, solífugos y tarántulas del género Lycosa. En suma, para alimentarse depende de artrópodos que no pueden volar, o como en el caso de Rhizotrogus, que vuelan lentamente y muy cerca del suelo. El hallazgo de pelos de musaraña común en excrementos estudiados en el sur de Francia podría indicar que a veces también cazan pequeños mamíferos.

El murciélago ratonero mediano caza sobre pastizales altos y densos, en los que busca saltamontes de la hierba (Tettigonidae), o revolotea en torno a grandes árboles aislados para cazar escarabajos sanjuaneros grandes (Melolontha).

La llegada a los refugios de cría suele producirse en torno a los meses de marzo – abril. En principio son compartidos por ambos sexos, pero al iniciarse los partos a principios de junio, los machos se desplazan a otras áreas del refugio o a otras cavidades, buscando temperaturas más bajas y formando a veces pequeñas colonias de unas decenas de animales. Las hembras llegan a agruparse por centenares, llegando a veces a sumar 2000 ejemplares, a los que se unen grupos reproductores de murciélago ratonero mediano, murciélago grande de herradura, murciélago mediterráneo de herradura, murciélago ratonero pardo y/o murciélago de cueva.

     DATOS DE LA ESPECIE

 

©  Alfonso Roldán Losada

Aspecto parcial de una colonia de cría de murciélago ratonero grande

 

 

Longevidad: De 4 a 5años de vida como promedio.El máximo comprobado en Europa es de 22 años.

 

Dimorfismo sexual: Las hembras son mayores que los machos, y estos muestran un mayor desarrollo de sus glándulas nasales, especialmente en otoño.

 

Celo: Los apareamientos suelen comenzar en los primeros días de agosto y se prolonga hasta la primavera disminuyendo el ritmo sexual conforme avanza el año. Los machos suelen formar harenes de hasta cinco hembras claramente separados entre sí.

 

Gestación, parto y lactancia. Las hembras ocupan las colonias de cría de hasta 2000 animales entre marzo y abril y mayo. La gestación dura de mes a mes y medio, produciéndose los partos (siempre con una sola cría) a finales de junio o principios de julio. Los recién nacidos pesan al nacer unos 6 gramos y al mes ya alcanzan un tamaño similar al de los adultos, con 19 gramos de peso y antebrazos de 55,4 mm. A los 40 días de edad comienzan a volar fuera de los refugios.

 

Madurez sexual. Las hembras alcanzan su madurez sexual en el primer otoño, por lo que pueden participar en el celo en su primer año de vida. En los machos, en cambio, la madurez sexual se retrasa hasta el año siguiente.

 

Indicios: Producen los excrementos de mayor tamaño de entre todos los murciélagos cavernícolas ibéricos, con hasta 12 mm de largo y 4 de ancho. Bajo los posaderos de animales aislados en cavidades secas o desvanes, los excrementos mantienen su forma. Sin embargo, en las grandes colonias, la gran cantidad de orina que producen y, a veces, la humedad del refugio, acaban dando lugar a un lodazal pastoso. Otro indicio importante son las manchas que deja en los posaderos, producidas por el roce del animal y, sobre todo, por las secreciones de sus glándulas nasales. Se trata de manchas de color similar al de la miel, de brillo céreo, y su tamaño dependerá del número de animales que las producen, desde el palmo en el caso de los posaderos estivales de machos solitarios a varios metros cuadrados en las grandes colonias de cría.

 

 ©  José Antonio Garrido García

Macho de M. myotis en una cueva vivienda abandonada en Benamaurel (Granada) en la que se aprecia la característica mancha que forma esta especie en sus posaderos.

 

 

 ©  José Antonio Garrido García

Montón de excrementos de M. myotis en los que se aprecia sus características y tamaño.

 

Enemigos naturales. No suele ser víctima de depredadores, aunque se ha constado su presencia en egagrópilas de algunas rapaces nocturnas, sobre todo de lechuza (Tyto alba).

 

Problemas de conservación: Como en el conjunto de las especies de murciélagos la destrucción de hábitats naturales, las fumigaciones agro-forestales y visitas humanas a las cuevas son los principales problemas que les afectan. En nuestro entorno inmediato se han perdido grandes colonias al cerrarse los accesos en edificios (catedral de Guadix) o debido a la instalación de rejas inadecuadas sumada a las molestias producidas por visitas organizadas a cuevas (Cueva de las Ventanas de Piñar).

 

 

EL MURCIÉLAGO RATONERO GRANDE EN LA SIERRA DE BAZA

 

En la cuenca del Guadiana Menor, el murciélago ratonero grande concentra sus efectivos en colonias de cría en las sierras calizas del norte de Filabres (Serón), el sur de Cazorla (Pozo Alcón), o en las sierras de Iznalloz y Piñar, aunque esta última colonia está muy deteriorada. En la depresión de Guadix-Baza, una vez que desapareció la colonia reproductora de la catedral de Guadix en la década de los ‘90 (por deseo expreso del Obispado y mientras la Consejería de Medio Ambiente miraba a otro lado: con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho), su presencia parece reducirse a una colonia de machos de unos 40 ejemplares en unas minas del Marquesado del Cenete y machos aislados en cuevas-vivienda abandonadas situadas en el límite entre las vegas y los bad-lands, tanto en el entorno de Guadix como en la zona de Benamaurel y Castillejar.

 

En la Sierra de Baza parece existir otra pequeña colonia de machos en una mina de su vertiente NW y es posible que en el piedemonte de Baza y Caniles se reproduzca el esquema detectado en otras zonas de la depresión, con colonias de machos o machos aislados en minas y cuevas-vivienda.

 

Aunque no ha sido detectada hasta ahora, no se puede descartar la presencia en la Sierra de Baza de M. blythii, ya que la colonia de cría de Serón está formada por las dos especies y hay citas de ejemplares no determinados con exactitud en las partes bajas de la sierra, pero siempre de animales aislados.

 

 

Texto: José Antonio Garrido García

 

 

 

 

 

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