EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 213 –  MARZO 2017
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MURCIÉLAGO DE CUEVA

 

  (Miniopterus schreibersii)

 

 

©  Alfonso Roldán Losada

 

Ejemplar adulto de murciélago de cueva

 

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Orden: Chiroptera.

Familia: Vespertiliónidos. Algunos autores lo incluyen en una subfamilia propia (Miniopterinae) o, incluso, en una familia aparte (Miniopteridae).

Género: Miniopterus.

Especie: Miniopterus schreibersii (Kuhl, 1819)

Subespecies presentes: No hay subespecies definidas.

Longitud de la cabeza y cuerpo, sin incluir la cola: entre 48  y 62 mm.

Longitud de la cola:de 47 a 64 mm.

Longitud del antebrazo: entre 44 y 48 mm.

Peso: de 9 a 16 gramos.

Status de la especie:Protegido. Especie de interés especial (categoría II del R.D. 439/1990 del Catálogo Nacional de Especies Amenazadas). Catalogada de interés comunitario en el anexo II del RD 1977/1995 de espacios Naturales, para cuya conservación es necesario designar zonas especiales de conservación. Incluida en los anexos II y IV de la Directiva Hábitats 43/94 CEE. En el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas (Ley 8/2003 de 28 de octubre de la Flora y Fauna Silvestre), aparece igualmente protegida. En el Libro Rojo de los Vertebrados de España (1992) se considera una especie insuficientemente conocida, con la categoría de indeterminada (I).

 

 

 

 

DESCRIPCIÓN DE LA ESPECIE

 

 

 

 

Murciélago de tamaño mediano, con las orejas pequeñas y de forma triangular, con el trago corto, de forma arriñonada y con la punta redondeada y proyectada hacia adelante. El aspecto del rostro de este murciélago es achatado, al ser el hocico muy corto, con la frente alta y protuberante, habiéndose comparado ilustrativamente con el rostro de un perro pequinés. Otro rasgo propio de esta especie es la forma de sus alas, muy largas, estrechas y puntiagudas, dotadas de dedos muy largos, de los que el segundo hueso del dedo es casi tres veces más largo que el primer hueso.

 

El vuelo del murciélago de cueva es muy ágil y rápido, aunque irregular, pudiendo alcanzar los 50-55 Km/h., siendo comparable al de las golondrinas y vencejos.

 

Tradicionalmente, se ha considerado a este murciélago como uno de los que cuentan con una distribución más amplia, desde la Europa mediterránea por el norte, hasta el Japón y Filipinas por el este, mientras que por el sur ocupa gran parte de África, Asia y Australia. Sin embargo, recientes estudios genéticos dividen a esta supuesta especie en varias, limitando la distribución del verdadero Miniopterus schreibersii a Europa, norte de África y Oriente Medio. En España está también ampliamente representado allí donde cuenta con refugios adecuados, extendiéndose por todo el territorio peninsular e Islas Baleares, y faltando tan solo en Ibiza, Formentera y las Islas Canarias.

 

En cuanto a su rango altitudinal, puede encontrarse desde el nivel del mar hasta los 1.000 metros de altitud, ascendiendo hasta los 1.500 metros ejemplares aislados no reproductores.

 

El nombre de murciélago de cueva se debe a sus hábitos estrictamente cavernícolas, ubicando sus refugios en cuevas, simas, minas y túneles abandonados, siempre en las áreas de microclima más estable. Sin embargo, también puede aparecer de forma muy ocasional en edificios y puentes. Los refugios de invernada, estrictamente cavernícolas, son ocupados por la especie desde mediados de noviembre hasta febrero o marzo, mientras que los de cría son ocupados desde mediados de la primavera hasta finales de agosto.

 

Entre las especies ibéricas, es la que muestra unos hábitos migradores más marcados, aunque no se puede hablar de una migración en el sentido que se aplica el término a las aves. En realidad, la población de una extensa área geográfica se agrupa en unas pocas cavidades de hibernación para distribuirse en la época de cría en varias colonias reproductoras. En el desplazamiento que realiza entre unas y otras colonias, que a veces superan los 350 km de recorrido, usa numerosos refugios de paso que son visitados durante unos días en los primeros meses de primavera y otoño.  La población mejor estudiada en este aspecto distribuye sus colonias de cría por Cataluña, el este de Aragón y el SE de Francia, y en su mayor parte se reúne a pasar el invierno en 3 cuevas del centro de Cataluña. Sin embargo, se han reunido pruebas a partir de anillamientos y recapturas de ejemplares que demostrarían que existen comportamientos parecidos en las poblaciones de Andalucía occidental, sur de Extremadura y Portugal por un lado, y las de Andalucía Oriental, Ciudad Real y Murcia por otro.

 

     DATOS DE LA ESPECIE

© José Antonio Garrido García

Grupo de murciélagos de cueva en celo en una galería minera del norte de Jaén

 

 

Longevidad: El máximo registro conocido es el de 25 años, estando la media en torno a los 10 años.

 

Celo: La cópula tiene lugar en otoño-invierno. A diferencia del resto de los murciélagos europeos, la fecundación de la hembra se produce inmediatamente después de la cópula con el macho e inseminación por éste. Sin embargo, la hembra cuenta con mecanismos hormonales que dan lugar a la paralización del desarrollo del feto durante el invierno, para reiniciarlo a principios de primavera.

 

Gestación, parto y lactancia. La gestación es muy larga, la mayor de los murciélagos europeos, en torno a los 8 ó 9 meses (debido al antedicho mecanismo de retardo), tras los que da a luz una sola cría por hembra. Estas se reúnen en colonias que pueden estar integradas por miles de hembras y crías (en realidad, las mayores que pueden formar los murciélagos ibéricos). El destete de las crías se produce entre las 7 y 9 semanas de vida, comenzando a volar en torno a los 40 días y estando completamente desarrollado a los 60 ó 70 días.

 

Madurez sexual. Los machos puedenalcanzar su madurez sexual en el primer año de vida, mientras que las hembras lo hacen en el segundo año.   

 

Alimentación. Se basa en insectos de cutícula blanda, especialmente polillas, aunque también captura mosquitos y pequeños escarabajos. Se trata de un especialista en la explotación del “plancton” aéreo, que caza a 10 – 20 m altura con un vuelo muy veloz facilitado por sus alas largas y estrechas. Se le puede considerar el sustituto nocturno de los vencejos, o como un “murciélago-halcón”.

 

Hábitats. Al cazar en espacios aéreos abiertos, sus hábitats preferidos dependen más de la disponibilidad de insectos que de la estructura de la vegetación. Por tanto, concentra su actividad predadora sobre valles fluviales cultivados o no y sobre marismas o bosques, dehesas y pastizales ricos en presas. El otro factor que determina su presencia es la existencia de refugios adecuados, lo que les hace depender de las áreas calizas o zonas mineras abandonadas situadas a una altitud baja o media. Refugios y cazaderos no tienen por que estar próximos. De hecho, la velocidad del vuelo de este murciélago (más de 50 Km/h) le permite desplazarse cada noche a áreas de caza bastante alejadas. Como ejemplo, se ha comprobado que algunos de los ejemplares que se refugian durante el día en colonias de cría del SW de Cádiz van cada noche a cazar a las marismas de Doñana.

 

Indicios: La gran cantidad de ejemplares que agrupan sus colonias de cría producen grandes cantidades de guano, dando lugar a montones de decenas de metros cúbicos. Por desgracia, este guano puede ser confundido con el de otros murciélagos, complicándose aún más su distinción debido a que en sus colonias se mezclan con varias especies de Myotis y rinolofos. Lo que sí es un indicio seguro de su presencia son las manchas que dejan en los posaderos, que muestran una distribución regular formando en conjunto un dibujo similar a las manchas de la piel de un leopardo. En algunas ocasiones, estas manchas han sido confundidas por los arqueólogos con pinturas rupestres, aunque no pudieran explicar como se habían encaramado sus supuestos autores a las alturas en las que pueden aparecer.

 

© José Antonio Garrido García

Manchas de posadero en "piel de leopardo", un indicio inequívoco de la presencia de una colonia de murciélagos de cueva

 

 

Enemigos naturales. No suele ser víctima de depredadores naturales, aun cuando hay citas de capturas de estos murciélagos por rapaces nocturnas, halcones, garduñas e incluso el lirón careto.

 

Problemáticas: Aunque comparta con otros murciélagos troglófilos los problemas derivados de las pérdidas de refugios por molestias, en esta especie sus efectos pueden resultar especialmente graves. Por una parte, al ser un animal extremadamente gregario, la desaparición de una colonia puede suponer, en realidad, la de varios miles de animales  y su extinción en un territorio muy extenso. Esto puede resultar especialmente grave si se trata de una colonia de invernada. Por ejemplo, si desaparecieran las 3 colonias de este tipo que se conocen en Cataluña, esto pondría en grave riesgo de extinción al murciélago de cueva en todo el NE ibérico y SE de Francia.

 

De otro lado, sus grandes colonias de cría crean un ambiente cálido que es aprovechado por otras especies que no pueden reunir poblaciones tan numerosas para dar lugar a un microclima adecuado para la cría. Esto es especialmente importante para el murciélago ratonero patudo (Myotis capaccinii Bonaparte 1837), una especie en grave peligro de extinción que sólo cría en el interior de las grandes colonias de murciélago de cueva.

 

La situación de esta especie, que es muy importante para el conjunto de las comunidades de murciélagos cavernícolas andaluces, es cada vez más delicada ante el aumento de visitantes que se registra en las cuevas y de las iniciativas de conservación de yacimientos arqueológicos y otros valores de las cavidades, que en muchas ocasiones llevan a su cierre con verjas inadecuadas para esta especie, que ya no puede acceder a los refugios. Además, y para agravar su situación, en 2002 esta especie padeció una importante epidemia en toda Europa occidental que afectó a colonias enteras. Nosotros pudimos ver el suelo de algunas de sus colonias de cría granadinas y almerienses cubiertas de cientos de cadáveres.

 

 

EL MURCIÉLAGO DE CUEVA EN LA SIERA DE BAZA

 

La sierra de Baza parece resultar demasiado fría y seca para esta especie, que Andalucía oriental concentra sus colonias reproductoras en los afloramientos calizos de Filabres, Alpujarras, sierras de los Montes occidentales y vertientes sudorientales del macizo de Cazorla – Segura. En el resto del territorio, incluidas las zonas bajas de la sierra de Baza, sólo parecen presentarse en cavidades usadas durante el paso primaveral y otoñal por animales aislados (cuevas-vivienda) o grupos de hasta uno o dos centenares de animales (en cuevas y minas). Sin embargo, no se puede descartar que las poblaciones de las colonias reproductoras de los Montes occidentales o Cazorla–Segura utilicen como cazaderos los valles fluviales de la depresión de Guadix–Baza. De hecho, no es raro detectar sus chillidos de ecolocalización (e incluso ver algún ejemplar) durante las noches de verano en la vega de Guadix.

  

 

Texto: José Antonio Garrido García

 

 

 

 

 

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