EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 239 –  MAYO 2019
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Conoceremos en esta ficha a uno de los reptiles más curiosos de todos los que podemos encontrar en nuestra provincia. La primera impresión al ver una culebrilla ciega (Blanus cinereus) seguramente será pensar que no se trata de un reptil, sino más bien de una lombriz de tierra. Y si alguien insiste indicando que efectivamente es un reptil, diríamos en tal caso que es una culebra o serpiente de pequeño tamaño. Segunda equivocación, aunque carezca de extremidades, sus parientes más cercanos no son las serpientes sino las lagartijas y eslizones. Ampliamente distribuida por toda la provincia, aunque difícil de observar a causa de sus hábitos subterráneos, en algunos lugares está considerado como uno de los animales más peligrosos del campo, aunque realmente es completamente inofensiva. Tal vez esta creencia tenga mucho que ver con su relación con una criatura perteneciente a la mitología griega.

 

CULEBRILLA CIEGA

(Blanus cinereus

 

Por Eduardo Escoriza y la colaboración de Javier Benavides, Javier Fuentes, Luis García-Cardenete. José Luis Esteban, Raúl León y Octavio Jiménez (A.H.G).

 

 

© Luis García-Cardenete

Adulto, Rosal de la Frontera (Huelva), marzo 2006. 

 

Ficha técnica:

Clase: Reptiles

Orden: Escamosos

Familia: Anfisbénidos

Género: Blanus

Especie: cinereus(Vandelli, 1797)

Estatus legal: Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990) aparece incluida en la categoría “interés especial”, en la que se recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras categorías de mayor amenaza de desaparición (extinta, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad. El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, propone su inclusión en la categoría  “Preocupación menor” (LC). Un taxón será considerado como tal cuando no cumple ninguno de los criterios necesarios para ser incluido en alguna de las categorías que valoran el riesgo de extinción. Esta misma categoría “Preocupación menor” (LC), es la que establece la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) para esta especie a nivel mundial. También aparece incluida en el ANEXO II del convenio de Berna. En cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, no aparece incluida en ninguno de sus apartados.

 

Una refinada tuneladora en miniatura

 

La culebrilla ciega ha sido modelada perfectamente para la vida subterránea y la actividad minadora. Su cuerpo es cilíndrico, alargado y carece de extremidades. La cabeza, pequeña y con forma ligeramente triangular, presenta un diseño acorazado, macizo, con grandes escamas cuadradas en la parte superior y una gran placa frontal. El hocico es redondeado y muy duro. Los ojos se han atrofiado hasta perder prácticamente su función, y no son más que dos pequeños puntos negros cubiertos por escamas. Carece de oído externo y sí son visibles los pequeños orificios nasales. Tanto el olfato como el oído cumplen a la perfección sus cometidos. La boca es ancha y posee una mandíbula fuerte recubierta por pequeños dientecillos. Un surco transversal bien visible a corta distancia, separa la cabeza del resto del cuerpo.

 

© Octavio Jiménez

Detalle de la cabeza, Padul (Granada), febrero 2007.

 

El tronco da la impresión de ser anillado, pues las escamas que lo cubren, cuadradas y todas de similar tamaño, se agrupan en filas longitudinales formando bandas que lo rodean completamente. La cola es corta y termina en punta redondeada. Tiene un número variable de poros precloacales. Puede alcanzar hasta 25cm. de longitud total, aunque las medidas más habituales están entre los 15-20cm.

 

Su coloración es brillante y uniforme, con tonos que van del rosa al marrón pasando por el violeta, sin dibujos ni diseño peculiar. El vientre es algo más claro. Algunos ejemplares muestran albinismo parcial.

 

  

© Luis García-Cardenete

Detalle del surco transversal y el cuerpo anillado. Rosal de la Frontera (Huelva), marzo 2006.

 

A simple vista es fácil diferenciarla del resto de reptiles con los que comparte hábitat y aunque tiene gran parecido superficial con las lombrices de tierra, podemos reconocerla sin problemas gracias a la presencia de escamas, cuerpo anillado y ojos.

 

No existe dimorfismo sexual aparente, aunque los machos tienen la cabeza un poco más grande que las hembras.

 

La anfisbena mitológica de los griegos

 

El hecho de que a simple vista sea fácil confundir la cabeza con la cola por tener ambas la misma forma, y que puedan desplazarse tanto hacia delante como hacia atrás, determina el nombre de la familia a la que pertenece la culebrilla ciega, anfisbénidos.

 

Anfisbena en griego significa “que va en dos direcciones” y así se denomina a una criatura mitológica perteneciente a esa cultura. Se trataba de una serpiente comedora de hormigas (también la llamaban reina de las hormigas) que tenía dos cabezas, una en cada extremo del cuerpo y los ojos nublados .Esta serpiente bicéfala había nacido de la sangre que goteó de la cabeza de la gorgona Medusa, después de que Perseo, hijo de Zeus, la cortara.

 

Según la mitología, la mordedura de ambas cabezas era muy venenosa y podía desplazarse a gran velocidad en ambas direcciones. También tenía la posibilidad de rodar, uniendo ambos extremos del cuerpo formando un aro, y su sangre era caliente, al contrario que la del resto de serpientes.

 

Se le atribuían poderes curativos en artritis y resfriados y como amuleto daba buena suerte a las embarazadas. También era capaz de regenerar el cuerpo entero si se cortaba por la mitad.

 

Endemismo de la Península ibérica

 

Hasta hace poco tiempo se consideraba que el género Blanus solo incluía una especie cuya distribución abarcaba la península Ibérica y Marruecos. A finales de los años 80, en base a diferencias genéticas importantes halladas en diversos estudios, se determinó su separación en 3 especies distintas. Blanus tingitanus y Blanus mettetali, exclusivas de Marruecos y Blanus cinereus, endémica de nuestra península. A simple vista las tres especies son muy parecidas.

 

Nuestra culebrilla se distribuye ampliamente por los dos tercios meridionales de la península. No aparece ni en Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra ni en gran parte de Cataluña. Tampoco sobrepasa al río Ebro por el norte. Las citas más septentrionales corresponden a Orense, Zamora, Valladolid, Burgos, Zaragoza y Tarragona.

 

No existen variaciones geográficas ni subespecies aunque se han observado diferencias en la disposición de los poros precloacales.

 

En Granada es común, más abundante en la mitad occidental y escasa en las depresiones de Baza y Guadix, pues los suelos arcillosos e impermeables no favorecen su actividad cavadora. Podemos encontrarla en toda la provincia, tanto en comarcas llanas como en la mayoría de sistemas montañosos.

 

© Luis García-Cardenete

Hábitat, Sierra de Loja (Granada), abril 2007. 

 

Mapa de distribución provincial.

 

Amplia variedad de hábitats

 

Se trata de una especie termófila (adaptada a soportar altas temperaturas) típica integrante de los ecosistemas mediterráneos. Habita formaciones vegetales muy variadas. Encinares, pinares, matorral mediterráneo, pastizales, cultivos. No rehuye las cercanías de pueblos y ciudades, donde podemos encontrarla en escombreras, edificaciones ruinosas e incluso en parques y jardines.

 

© Raúl León

Hábitat. Puertollano (Ciudad Real), abril 2009. 

 

Aunque no sea muy exigente para seleccionar su hábitat, prefiere las zonas de vegetación poco densa, los claros y bordes de bosque, que tengan abundantes refugios rocosos y algo de humedad. Los suelos preferidos son aquellos fácilmente excavables, profundos, arenosos y con abundante mantillo. No puede habitar los suelos arcillosos e impermeables, ni terrenos encharcados, pues al ser muy compactos y duros no pueden excavar sus galerías.

 

Ocupa los pisos bioclimáticos termo, meso y supramediterráneo, desde el nivel del mar hasta más de 2.000msnm., aunque es más frecuente por debajo de los 1.000msnm. Precisamente en Granada se han localizado los ejemplares situados a mayor altitud de toda su área de distribución natural, concretamente a 2.430 msnm en la vertiente norte de Sierra Nevada. Es probable que en la vertiente sur se supere esta cota, pues es relativamente abundante por encima de los 2.000msnm en laderas bien expuestas y con abundantes piedras. En el resto de la provincia también supera los 1.500msnm, por ejemplo en la Sierra de Loja, Sierras del Noreste y Sierra de Baza.

 

© Luis García-Cardenete

Hábitat, Sierra de Segura (Jaén), junio 2007. 

 

Una vida estrictamente subterránea

 

Su actividad es predominantemente diurna, aunque en verano la amplían hasta después del anochecer. Entre noviembre y febrero, siempre en función de la altitud, latitud y orientación de cada población concreta, hibernan en galerías que ellas mismas excavan o directamente debajo de las piedras. El periodo en que se encuentra más activas coincide con el final de la primavera y comienzos del verano.

 

Su dominio vital se sitúa a pocos centímetros de la superficie, 15-20, que es donde encuentran mayor número de presas, pueden cavar fácilmente y aprovechan eficazmente el calor del terreno circundante.

 

A primera hora de la mañana podemos localizarlas bajo las piedras inactivas y con el cuerpo aún frío. Permanecen bajo ellas aprovechando el calor que irradian, hasta que alcanzan los 22 grados de temperatura corporal que necesitan para moverse con fluidez. Llega el momento de desplazarse por sus galerías. A lo largo de la jornada, vuelven a colocarse bajo alguna piedra para termorregularse. El grosor de las rocas seleccionadas, depende tanto de la época del año como de la hora del día. A este sistema de captación de calor se le denomina tigmotermia(absorción de calor por contacto directo con un objeto más caliente que el propio cuerpo). El sistema más habitual de captación de calor en reptiles es la heliotermia (absorción del calor directamente de los rayos del sol).También obtienen calor gracias a los movimientos subterráneos. Para desplazarse pliegan la piel de su cuerpo como si se tratara de un acordeón.

 

Es raro observarlas en superficie, aunque es más probable tras la lluvia al inundarse sus galerías.

 

© Javier Benavides

Ejemplar hallado en la superficie tras una lluvia abundante, Sierra Elvira (Granada), abril 2006.

 

Descendencia poco numerosa

 

El periodo reproductor se extiende de marzo a junio, y las copulas tienen lugar durante los meses de abril y mayo. Ambos géneros segregan feromonas (hormonas de atracción sexual) por los poros precloacales. Utilizando el órgano vemoronasal pueden reconocer gracias a ellas, el sexo de otro ejemplar. Se trata de una estructura sensorial situada bajo la cámara nasal, especializado en la recepción de estímulos químicos. Los estímulos externos son transportados mediante la lengua hacia atrás. Este es el motivo, por el que tanto la culebrilla ciega como otros reptiles, sobre todo las serpientes y culebras, saquen continuamente la lengua de la boca.

 

Cuando una pareja se encuentra, entrelazan sus colas y consuman la cópula. Pasado un tiempo la hembra deposita uno o dos huevos alargados (2,5cm) de consistencia gomosa y muy grandes en relación a su tamaño corporal. Los abandona bajo una piedra, tronco o enterrados a poca profundidad. Se incuban gracias al calor del terreno circundante durante 70-80 días. Las pequeñas culebrillas miden al nacer 8-9cm y son perfectas réplicas en miniatura de los adultos.

 

© Eduardo Escoriza

Ejemplar de Colomera (Granada), julio 2008.
 
 

Alimentación variada y de pequeño tamaño

 

Su dieta es muy variada, e incluye gran número de invertebrados de pequeño tamaño que localiza activamente en sus galerías y bajo las piedras gracias a su excelente olfato y oído. Insectos y sus larvas, arañas, cochinillas, lombrices, escarabajos y sobre todo hormigas. Es capaz de reconocer especies venenosas de hormigas por su olor. Su territorio de caza preferido es bajo piedras, donde muchos de estos animalillos se refugian buscando protección y humedad.

 

Numerosos predadores

 

Cuenta con un gran número de enemigos naturales que pueden capturarla en sus ocasionales salidas a la superficie o más habitualmente en sus refugios subterráneos. Lagarto ocelado, víbora hocicuda, culebras bastarda y de herradura. También aves rapaces como el milano real, el mochuelo, el cernícalo y mamíferos como el  meloncillo, la garduña y el zorro. La culebra de cogulla se ha especializado en su captura y gran parte de su dieta está formada por culebrillas. Hoy en día su principal depredador sin duda es el jabalí, que prolifera por todas partes. En sus correrías nocturnas levanta multitud de piedras y hoza levantando las capas superficiales del suelo. Así consigue capturar muchas culebrillas.

 

Su estrategia defensiva es variada. En primer lugar intentará huir buscando una galería subterránea. Si se ve acorralada se enrolla sobre sí misma o sobre un palito o resto vegetal, intentado aumentar su volumen evitando de este modo su ingestión, por ejemplo por parte de alguna culebra. También pueden desprender voluntariamente la cola. Este mecanismo de defensa pasiva que comparte con otras especies de anfibios y reptiles capacidad se denomina autotomía caudal””. Bajo esta científica denominación se oculta un fenómeno conocido por la mayoría de la gente. Se trata ni más ni menos que de la capacidad que tienen para desprender un trozo de su cola a voluntad cuando son atrapadas. Esta auto-amputación provoca la distracción del depredador que se ensaña en el apéndice mientras este no para de moverse compulsivamente permitiendo escapar a su antiguo poseedor. Al contrario que ocurre con otras especies, la culebrilla ciega no tiene la capacidad de regenerar el trozo de apéndice perdido.

 

© Eduardo Escoriza

Ejemplar enrollado en los restos de vegetación, como mecanismo defensivo. Colomera (Granada), julio 2008.

 

Si la víbora oyera y el can viera...

 

Como indicábamos al inicio de la ficha, en algunas comarcas granadinas la culebrilla ciega, a la que llaman can, está considerado como uno de los animales más venenosos y peligrosos. Así queda reflejado en un refrán que todavía podemos escuchar en nuestros pueblos. “Si la víbora oyera y el can viera, no habría persona que al campo saliera”. Si se te ocurre mostrar un ejemplar en público, la gente corre escandalizada.

 

Este refrán al igual que muchas otras tradiciones que incuben a reptiles y anfibios, no hace honor a la realidad, pues si bien acierta al indicar que es un animal casi completamente ciego, se equivoca completamente al equipararlo en peligrosidad con la víbora.

 

La culebrilla ciega es un animal completamente inofensivo. Si es capturada se enrosca llegando a formar un nudo y es bastante agresiva e intenta morder, aunque poco daño puede hacer con un tamaño tan pequeño y sin tener veneno.

 

© Raúl León

Ejemplar del  Padul (Granada), abril 2005. 

 

No amenazada de desaparición

 

Debido a sus hábitos subterráneos no es una especie que se vea muy afectada por la actividad humana, por lo que actualmente no se considerada una especie amenazada. De todos modos, muchas de sus poblaciones se ven afectadas por los procesos de cambio de uso del suelo asociados al incremento de las áreas urbanas y las infraestructuras de transporte. También sufre la contaminación del suelo por pesticidas y herbicidas. Muchos ejemplares sucumben bajo el azadón o la bota por parte de personas que las encuentran durante las labores agrícolas a causa de su inmerecida mala fama.

 

No se conoce con precisión ni su distribución exacta ni el estado de sus poblaciones por la dificultad para localizar ejemplares.

 

Propuestas de conservación

 

Sería interesante la realización de programas de educación ambiental, que permitan divulgar la vida de tan curioso animal y desterrar de este modo las falsas creencias que se tiene sobre ella. Así se evitaría la muerte de muchos ejemplares. También es necesaria la realización de muestreos que permitan establecer con mayor exactitud tanto su distribución como el estado de las poblaciones.

 

 

© Eduardo Escoriza

Ejemplar de Puebla de Don Fadrique (Granada), junio 2009.  

  

La culebrilla ciega en la Sierra de Baza 

 

Aunque menos frecuente que en otras comarcas granadinas, la culebrilla ciega está presente en el Parque Natural de la Sierra de Baza, tanto en zonas bajas como en la media y alta montaña. No se conoce ni su distribución exacta ni su abundancia. Seguramente en el pasado se vio negativamente afectada, al igual que otras especies de reptiles, por las masivas repoblaciones de coníferas, que sustituyeron al matorral mediterráneo en regeneración. Agradecemos la notificación de citas por parte de los lectores del boletín.