EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 239 –  MAYO 2019
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En esta ficha conoceremos a una auténtica joya de la fauna granadina. La lagartija de Valverde (recibe su nombre común en honor a su descubridor, José Antonio Valverde) es un pequeño lacértido que cuenta con un área de distribución mundial muy escaso, limitado a algunas sierras del sistema Bético. Muy exigente a la hora de seleccionar su hábitat, se trata de una especie de indudable interés faunístico. Su existencia pasó inadvertida para la ciencia hasta fechas más o menos recientes, convirtiéndose en uno de los últimos vertebrados descritos en nuestro país, allá por los años 50 del siglo pasado. Granada cuenta con poblaciones situadas en la Sierra de Castril, y las proximidades de la Puebla de Don Fadrique, que constituyen el límite suroriental de toda su área de distribución mundial. Es fundamental conocer con precisión su distribución actual, así como analizar todos aquellos factores que puedan poner en peligro su supervivencia.

 

LAGARTIJA DE VALVERDE

(Algyroides marchi

 

Por Eduardo Escoriza y la colaboración de Luís García-Cardenete, Pedro Cánovas y Javier Gállego.

 

 

Adulto, Sierra de Cazorla (Jaén), mayo 2006. 

Ficha técnica:

Clase: Reptiles

Orden: Escamosos

Familia: Lacértidos

Género: Algyroides

Especie: marchi  Valverde, 1958

Estatus legal:Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas (Real Decreto 439/1990), aparece incluida en la categoría “De interés especial”, en la que se recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras categorías de protección superior (extinta, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad.

El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002 y basándose en los criterios establecidos por  la U.I.C.N (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza y de los Recursos Naturales), la incluye dentro de la categoría “Vulnerable” (VU). Un taxón será considerado como tal cuando sin estar en peligro de extinción se enfrenta a un alto riesgo de desaparición en la naturaleza a medio plazo. La justificación para esta categorización viene dada por el hecho de tener un área de distribución inferior a 2000 km² y por poseer poblaciones muy fragmentadas, muchas de ellas en declive, a causa del deterioro de su hábitat. A nivel mundial ha sido catalogada por la UICN  “En Peligro” (LC), según el catálogo del año 2008. Se considera en peligro de extinción, porque se encuentra comprometida su existencia globalmente. Esto se debe tanto a la acción directa del hombre, los cambios en el hábitat, el riesgo de hechos fortuitos (como desastres naturales) y los cambios graduales del clima. En cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, la lagartija de Valverde aparece incluida en el ANEXO V, que recoge aquellas especies de animales y vegetales de interés comunitario que requieren de una protección estricta.

 

Una lagartija pequeña y esbelta

 

Se trata de una lagartija de pequeño tamaño que no supera los 5 cm de longitud sumando la cabeza y el cuerpo. Si incluimos la cola, que supone casi 2/3 de la longitud total, puede llegar hasta 12-14cm. Su aspecto general es el de un animal esbelto y ágil, con la cabeza y el cuerpo aplastados, que le otorgan la rapidez de movimientos y la facilidad para encontrar refugio en las pequeñas grietas que caracterizan su hábitat rupícola.

 

 

Adulto, Sierra de Castril (Granada), junio 2004. 

 

Su cabeza es grande, desproporcionada con respecto al resto del cuerpo y recubierta en su parte superior por grandes escamas protectoras. Los ojos son pequeños, poco prominentes y tienen la pupila de color negro. El hocico es bastante afilado. En el cuello se aprecia un collar formado por multitud de escamas pequeñas y apretadas entre sí.

 

En lo que respecta al cuerpo, es característica la presencia de grandes escamas dorsales de diseño hexagonal y aquillado, que contrastan con las de los costados, mucho más pequeñas y granulares. También destaca la presencia de 2 escamas postanales superpuestas. Las patas son bastante largas y están dotadas de cinco dedos igualmente largos, sobre todo los situados en las traseras. El cuerpo presenta continuidad con la cola, muy larga y de sección cilíndrica, que utilizan a modo de timón durante sus rápidos desplazamientos.

 

  

Primer plano, Sierra de las Villas (Jaén), septiembre 2005.

  

Su coloración es muy característica y permite diferenciarla rápidamente y a simple vista del resto de especies de lagartijas que viven en nuestra provincia.

 

Aunque puede haber pequeñas diferencias en cuanto al tono general entre distintos ejemplares, el diseño habitual responde a los siguientes caracteres:

 

Vista desde arriba se observan 3 bandas longitudinales. La central, que discurre por la parte superior del cuerpo desde el hocico hasta la punta de la cola, es de color grisáceo o marrón, salpicada por puntos redondeados de color más oscuro y distribuidos irregularmente. Las franjas laterales, situadas en ambos costados, poseen un tono notablemente más oscuro, casi negro con manchas pequeñas de color crema que salpican igualmente las patas, los dedos y la cola. En esta última a veces son de mayor tamaño, llegando a unirse las de ambos laterales formando anillos.

 

Diseño dorsal, ejemplar adulto. Sierra de Segura (Jaén), mayo 2009.

 

El vientre es más claro con tonos que van desde el blanco, al amarillo e incluso a veces verde brillante. La parte inferior de la cola también es de color claro.

 

Los juveniles tienen un diseño similar al de los adultos, aunque no suelen tener manchas en el dorso y sus costados son más oscuros.

 

La diferenciación con especies de tamaño similar con las que ocasionalmente puede compartir hábitat, como la lagartija ibérica (Podarcis hispanica) es sencilla. Aparte de la coloración anteriormente descrita, nos basta con observar la gran diferencia de tamaño que hay entre las escamas del dorso y las de los laterales.

 

Dimorfismo sexual

 

Aunque los machos tienen la cabeza más grande y robusta, las diferencias entre ambos géneros, como suele ser habitual en otras lagartijas, son más evidentes durante la época de celo. La coloración de estos alcanza tonos más intensos, sobre todo en el vientre, adquiriendo una coloración amarillo-verdosa muy bonita. En el dorso suelen tener mayor punteado en la zona central y los costados son notablemente más oscuros. También pueden aparecer tonos azules en el collar.

 

 

Coloración del vientre en un macho en celo. Sierra de Castril (Granada), junio 2004.

 

Endemismo del sistema Bético Oriental (Prebético)

 

El descubrimiento de esta nueva lagartija por parte del profesor José Antonio Valverde, supuso una gran sorpresa en medios científicos a mediados del siglo pasado. La descripción de nuevas especies de fauna está a la orden del día, pero la mayoría de ellas pertenecen a grupos zoológicos inferiores, sobre todo invertebrados. Hasta entonces, esta pequeña lagartija había pasado desapercibida para la ciencia, gracias en parte a su restringida distribución y sus discretos hábitos.

 

Extiende sus dominios por un pequeño grupo de sierras del macizo Prebético. Las de Segura, Alcaraz, Cazorla, Las Villas y Castril contienen el núcleo principal de esta especie, apareciendo otras poblaciones de menor entidad y aparentemente aisladas del resto en la sierra del Saúco en Albacete y en la Puebla de Don Fadrique (Granada). Solamente 3 provincias españolas tienen la suerte de contar con ejemplares de tan valioso reptil, Jaén, Granada y Albacete. Existe la posibilidad de que también ocupe territorio murciano, sobre todo en la cabecera de los ríos Segura y Taibilla, que se sitúan cerca de poblaciones ya citadas hasta la fecha en provincias vecinas.

 

El límite norte de su área de distribución lo encontramos en la sierra de San Pedro (Albacete), que contiene también las poblaciones más orientales. El límite sur lo constituyen la sierra de Castril y el Pico Lobos en las proximidades de la Puebla de Don Fadrique.

 

Mapa de distribución provincial.

 

Las poblaciones granadinas fueron descubiertas recientemente. A principios de los años 90 se localizan los primeros ejemplares en la sierra de Castril, en el valle del río del mismo nombre. Posteriormente se descubre otra pequeña población completamente aislada, que como hemos comentado anteriormente, se sitúa en las proximidades de la Puebla de Don Fadrique. En más que probable la existencia de otras en territorio granadino. Precisamente en recientes prospecciones que hemos llevado a cabo, hemos encontrado una situada en suelo manchego en el vértice donde confluyen las provincias de Granada, Jaén y Albacete, a escasos metros del límite con Granada. Por ello es posible que próximamente se localicen poblaciones en el amplio sector de la sierra de Guillimona.

 

Hábitat, Sierra de Guillimona, (Granada), noviembre 2007.

 

Muy exigente en la selección del hábitat.

 

Efectivamente la lagartija de Valverde es muy exigente a la hora de seleccionar su hábitat. Ocupa los pisos meso, supra y oromediterráneo entre los 700 y 1.700 mnsm, encontrando su óptimo entre los 1.000 y 1.500. Sus requerimientos y por tanto, el hábitat que elige, poco se parece al del resto de lagartijas que podemos encontrar en Granada. Su “casa” ideal (es muy raro encontrarla en zonas que no cumplan las condiciones siguientes) estaría situada en el fondo de un valle por el que discurre un río o arroyo de pequeñas o medianas dimensiones, abundante cobertura vegetal (no necesariamente forestal), orientación en umbría y que cuente con la presencia de grandes rocas situadas a escasos metros del agua.

 

Hábitat típico, Sierra del Pozo (Jaén), mayo 2009.

 

Como vemos poco se parece al sitio que escogería una lagartija colilarga (Psammodromus algirus) o una lagartija cenicienta (Psammodromus  hispánicus), que ante todo buscan zonas abiertas y bien expuestas a la insolación. La de Valverde se ha especializado de tal modo, a estos microambientes húmedos que rara vez encontraremos otra especie de lacértido que la acompañe.

 

Tal especialización conlleva que sus poblaciones no se distribuyan de modo uniforme, sino que lo hacen en forma de pequeñas manchas situadas en los valles de ríos y arroyos, muchas veces aisladas entre sí. Aunque es una especie rara, en determinadas zonas favorables puede alcanzar densidades altísimas de hasta más de 200 ejemplares por hectárea, aunque este hecho es poco frecuente.

 

Gracias a sus hábitos rupícolas, ha podido aprovechar algunas de las infraestructuras construidas por el hombre en sus dominios (muros de puentes, pistas forestales y diques) tal y como podemos comprobar fácilmente en la Sierra de Castril.

 

 

Muro colonizado por lagartija de Valverde, Sierra de Cazorla (Jaén), mayo 2006.

 


Muro de presa colonizado por lagartija de Valverde, Sierra de las Villas (Jaén), septiembre 2005.

 

Hábitos discretos y corto periodo de actividad anual

 

Su pequeño tamaño (se trata del lacértido más pequeño de todos los presentes en la Península Ibérica) le permite obtener el calor necesario para mantenerse activa con exposiciones muy reducidas al sol. De este modo consigue sobrevivir en un hábitat en apariencia tan poco apropiado para un reptil, caracterizado por bajas temperaturas, alta humedad y escasa insolación.

Ejemplar soleándose sobre una piedra, Tinjarra, Yeste (Albacete), julio 2008.

 

 

Exclusivamente diurna, selecciona aquellas zonas del roquedo que reciben los rayos del sol, permaneciendo expuesta hasta que alcanza la temperatura necesaria para iniciar su actividad. Su área de campeo la constituyen habitualmente grandes rocas, bajando raramente al suelo. Sus desplazamientos son rapidísimos y le permiten tanto capturar a sus presas (invertebrados, principalmente arañas) como ocultarse en cualquier pequeña grieta ante el menor signo de peligro.

Ejemplar devorando un invertebrado recién capturado, Sierra del Pozo (Jaén), mayo 2009.

 

Su periodo de actividad abarca gran parte de la primavera y el verano, dependiendo en gran medida de las condiciones ambientales, que pueden cambiar mucho de una temporada a otra.

 

El celo comienza a finales de marzo y principios de abril. Nada más salir de la hibernación, los machos persiguen a las hembras por el roquedo y una vez que alcanzan alguna, la inmovilizan con un mordisco en el costado para consumar la cópula. Las puestas constan de pocos huevos, raramente más de 3 y las sitúan en grietas o bajo piedras. La incubación dura unos 2 meses, por lo que en agosto y septiembre es posible localizar a los pequeños juveniles del año, que no superan los 5cm de longitud incluida la cola. Durante el mes de octubre, cuando los días se hacen más cortos y fríos, las lagartijas se retiran a sus refugios de hibernación, generalmente grietas o huecos bajo las piedras.

 

Debido a su pequeño tamaño tiene un elevado número de depredadores potenciales, entre los que se incluyen culebras, pequeños y medianos carnívoros como el turón, la comadreja, la gineta, y como no, al jabalí, verdadero azote hoy en día de nuestras poblaciones de anfibios y reptiles, a causa de su proliferación desmedida.

Ejemplar de la Sierra de Cazorla (Jaén), mayo 2006.

Su principal mecanismo defensivo es la rápida huida hacia una grieta que le sirva de refugio. Si son capturadas, ponen en marcha un sofisticado mecanismo de defensa pasiva que comparten con otras especies de anfibios y reptiles denominado ”autotomía caudal. Bajo esta científica denominación se oculta un fenómeno conocido por la mayoría de la gente. Se trata ni más ni menos que de la capacidad que tienen para desprender un trozo de su cola cuando son atrapadas. Esta auto-amputación provoca la distracción del depredador que se ensaña en el apéndice mientras este no para de moverse compulsivamente permitiendo escapar a su antiguo poseedor. Posteriormente la cola es regenerada, aunque ya no alcanzará la longitud de la original.

 

 

Ejemplar soleándose sobre una rejilla, Sierra de las Villas (Jaén), septiembre 2005.

 

Peligros para su supervivencia

 

El hecho de vivir en zonas alejadas de núcleos habitados, en mitad de la sierra podría hacernos pensar que no se ve gravemente afectada por las actividades humanas. Pero no es así, desgraciadamente, muchas de las labores que se llevan a cabo en el ámbito forestal pueden perjudicarla. Entre ellas tenemos:

·         La  apertura de nuevas pistas y el asfaltado de las mismas con el consiguiente incremento del tráfico rodado.

·         Las talas de árboles, sobre todo de vegetación ribereña.

·         La construcción de diques y embalses. El entubamiento de acequias tradicionales.

·         Los incendios y las canteras.

·         El coleccionismo. Al tratarse de una especie rara y endémica de nuestro país, muchos ejemplares terminan en las colecciones herpetológicas de individuos sin escrúpulos, siendo una especie muy cotizada en el mercado negro de animales.

·         El incremento de las áreas urbanas y las urbanizaciones.

·         La proliferación del jabalí.

  

La importancia de las poblaciones granadinas

 

Se trata del lacértido más escaso de todos los que podemos encontrar en Granada, que constituye el límite suroriental de su área de distribución, con poblaciones de pequeño tamaño y por tanto muy vulnerables ante cualquier catástrofe, por ejemplo un incendio. Es preciso conocer con exactitud su situación poblacional y evitar aquellas actuaciones que puedan amenazarsu futuro, tal y como sucedió con la construcción del embalse del Portillo, en el río Castril, que anego varios kilómetros de valioso hábitat.

 

También es fundamental la elaboración de un programa de educación ambiental dirigido tanto a los habitantes del entorno como de los visitantes del parque natural, para que conozcan tan valiosa especie y colaboren en su conservación. A nivel faunístico, se trata sin duda del elemento más valioso del parque natural de la Sierra de Castril.

Ejemplar de la Sierra de Segura (Albacete), septiembre 2005.

 

La lagartija de valverde en la Sierra de Baza 

La Sierra de Baza se encuentra fuera de los límites de distribución natural de esta especie. Las poblaciones más cercanas son las que se localizan en la Sierra de Castril.

Agradecemos la comunicación de citas de esta singular especie por parte de los lectores del boletín.