EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 243 –  SEPTIEMBRE 2019
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Sin duda entre los reptiles más curiosos y desconocidos que habitan en nuestro medio más cercano, se encuentran los eslizones o lisas. Son animales de costumbres tímidas y muy esquivos, con los que rara vez tendremos la suerte de encontrarnos. Al observar uno de ellos, su aspecto nos puede hacer pensar que nos encontramos ante una  pequeña serpiente, aunque un examen más detallado nos desvela la presencia de pequeñas patas. En realidad podemos decir que se trata de lagartos que han quedado en mitad del proceso evolutivo que los fue transformando hasta dar lugar a las serpientes. Sus extremidades han quedado reducidas a la mínima expresión y para desplazarse reptan con inusitada rapidez mediante movimientos ondulatorios. Dos especies podemos encontrar en Granada, el eslizón ibérico al que dedicamos esta ficha y el eslizón tridáctilo del que hablaremos en otra ocasión. 

 

ESLIZÓN IBÉRICO (Chalcides bedriagai)

 Por Eduardo Escoriza, revisado por Luis García-Cardenete y la colaboración de Javier Benavides, Javier Fuentes, José Luis Esteban, Raúl León, Octavio Jiménez y José Manuel Gutierrez (A.H.G).

 

© Javier Fuentes

Adulto, Sierra Seca (Granada), julio 2007. 

Ficha técnica:

Clase: Reptiles

Orden: Escamosos

Familia: Escíncidos

Género: Chalcides

Especie: bedriagai (Boscá, 1880)

Estatus legal: Tanto en el Catálogo andaluz de especies amenazadas (Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la flora y la fauna silvestres), como en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas,  aparece incluida en la categoría “interés especial”, en la que se recogen aquellas especies que, no estando incluidas en otras categorías de protección superior (extinta, en peligro de extinción, sensible a la alteración de su hábitat, vulnerable), son merecedoras de una atención particular en función de su valor científico, ecológico, cultural, o por su singularidad.

A nivel mundial no aparece catalogada en las categorías de UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza).

El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España, editado en 2002, la incluye dentro de la categoría “Casi amenazado” (NT)  que recoge aquellas especies, que aunque no satisfacen los criterios de Vulnerable, están próximos a hacerlo de forma inminente o en el futuro. Las poblaciones de la isla de Nueva Tabarca y los islotes del Mar Menor se consideran “Vulnerables”, y las de las islas Cíes y Ons como “En Peligro” por encarar un riesgo muy elevado de extinción en estado silvestre en el futuro cercano.

Incluida también en el anexo II del Convenio de Berna (1979), como especie estrictamente protegida.

En cuanto a la ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, el eslizón ibérico aparece incluido en el ANEXO V que incluye aquellas especies animales y vegetales de interés comunitario que requieren una protección estricta.

  

 © Luis García-Cardenete

Ejemplar adulto,Sierra de Gredos (Ávila), octubre 2005. 

 

 

Cuerpo cilíndrico y alargado.

 

Como hemos señalado anteriormente, el aspecto general del eslizón ibérico recuerda al de una pequeña serpiente que tuviera pequeñas patas. Su cabeza es pequeña en comparación con el resto del cuerpo y tiene forma triangular, ensanchada en la parte posterior. No existe una zona delimitada (cuello) que la separe del resto del cuerpo, que es bastante alargado y de sección más o menos cilíndrica.

El hocico es romo y en ocasiones aparece ricamente coloreado de naranja o amarillo en su parte inferior. Los oídos aparecen reducidos, pero se observan con claridad a ambos lados de la cabeza, en un nivel inferior al de los ojos. Estos son muy pequeños, tienen párpados móviles y sus pupilas son circulares de color negro e iris amarillento.

En lo que respecta a la folidosis (conjunto de caracteres referentes a las escamas, típico de estudios con reptiles), destaca la presencia de una escama rostral grande más larga que ancha, acompañada de una escama postnasal a cada uno de sus lados. Hay 7 escamas supralabiales, de las cuales la cuarta y la quinta entran en contacto con el ojo. No tiene prefrontales aunque sí supranasales. Tampoco tiene collar de escamas ni pliegue bajo la garganta (pliegue gular).

 

 

© Octavio Jiménez

Detalle de la cabeza, Sierra de Guadarrama (Segovia) junio, 2006.

 

El resto del cuerpo es cilíndrico, grueso y relativamente corto. Tanto el dorso como la zona ventral aparecen cubiertos por escamas de igual tamaño anchas, lisas y brillantes, repartidas entre 22 y 28 filas contadas a mitad del cuerpo. La cola tampoco aparece diferenciada del resto del cuerpo y progresivamente va estrechándose hasta terminar en un extremo puntiagudo. Las patas han visto reducido su tamaño y son proporcionalmente cortas. Poseen cinco dedos alargados. Las traseras son más largas y robustas que las anteriores.

La longitud total puede llegar hasta 15 cms., repartidos casi a partes iguales entre el tronco (un poco más largo) y la cola. El peso no supera los 10 gramos.

La coloración y diseño del cuerpo varía de unas poblaciones a otras. Son habituales los tonos de fondo gris, verdoso y marrón. Habitualmente se pueden observar 3 líneas anchas y oscuras que recorren el dorso del animal, una en el lomo y otras 2 en los laterales. El espacio entre estas bandas tiene coloración más clara. Tanto en la cabeza como en el tronco y la cola puede aparecer una salpicadura de pequeños ocelos amarillentos bordeados de negro, más frecuentes en la parte posterior del dorso y laterales de la cola. El vientre suele ser más claro que el dorso, es de color crema, con reflejos azules y sin dibujo.

Generalmente los juveniles tienen un diseño más simple, con coloraciones oscuras y uniformes. Conforme van creciendo hacen su aparición los ocelos y las bandas longitudinales. Lo que sí destaca en ellos es la bonita coloración anaranjada del hocico y la cola y el vientre de color gris oscuro. Su cola es relativamente más larga, representando aproximadamente dos tercios de la longitud total del animal, unos 6 cms. de un total de 10 cms.

 

 © José Luis Esteban

Ejemplar adulto, Sierra de Huétor (Granada), abril 2008.

 

 

Hembras más largas y pesadas.

 

A simple vista no se observan caracteres definitorios que permitan asignar a los ejemplares a uno u otro sexo. De todos modos se ha observado que las hembras son algo más largas y pesadas y la distancia entre sus patas delanteras y traseras es menor. También tienen las patas traseras más largas. En los  machos la cabeza es más grande y robusta, la cola es más larga y cuando están en celo se les intensifica la coloración anaranjada del hocico.

 

© Luis Garcia Cardenete

Hembra adulta, Sierra Nevada (Granada), agosto 2006.  

 

 

Endemismo ibérico

Se trata de un endemismo ibérico, por lo que las únicas poblaciones naturales de esta especie se localizan en la España peninsular y Portugal.

Su distribución abarca la mayor parte de la península, a excepción de la franja cantábrica. El límite norte viene marcado por la línea imaginaria que recorriendo el sur de León y Palencia, une el sur de Galicia con la costa Mediterránea a la altura de la desembocadura del Ebro, pasando por las estepas navarras (Bardenas reales) y aragonesas (Monegros). Las citas situadas al norte de este río son muy raras.

Las poblaciones más densas y continuas se localizan a lo largo de la costa mediterránea al sur de la provincia de Tarragona. En el interior las citas se agrupan en torno a diferentes sistemas montañosos, destacando por su importancia las situadas en el Sistema Central, Sierra Morena y los sistemas Béticos, donde llega a ser localmente abundante, al igual que en todo el cuadrante suroeste.

Se trata de una especie típica de la región bioclimática mediterránea. Aun así también se localiza en zonas situadas fuera de ella, concretamente en el norte peninsular en una serie de valles con influencia marina. Esto se debe a que las condiciones climáticas, sobre todo las temperaturas, se asemejan bastante a las del clima mediterráneo.

Persisten algunas poblaciones insulares, concretamente en las Islas Cíes en Galicia, islotes del Mar Menor en Murcia y la isla de Nueva Tabarca en Alicante.

 

© Octavio Jiménez

Ejemplar adulto, Sierra de las Nieves (Málaga), abril 2007.

 

 Al tratarse de una especie que posee costumbres tímidas y recatadas, es difícil su localización tanto de forma fortuita como durante los muestreos herpetológicos. No se solean como otros reptiles, y al menor ruido escapan con inusitada rapidez, con lo que pasan fácilmente desapercibidos. Tampoco efectúan grandes desplazamientos por lo que no aparecen habitualmente entre las especies atropelladas, donde incluso también pasarían fácilmente desapercibidos por su pequeño tamaño. Por tanto no se conoce con precisión su distribución real en la península. La mejor forma de localizarlos es mediante el levantamiento de piedras, lo que supone un importante esfuerzo en los muestreos.

 

Distribución en Granada

Al igual que en el resto de la península, no se conocen con precisión ni su distribución ni su estatus en la provincia de Granada. Las poblaciones no son continuas y se agrupan en torno a los principales sistemas montañosos provinciales y la zona costera. Destacan las poblaciones situadas en laderas de media montaña de Sierra Nevada y en las sierras de la Sagra, Castril, Seca y de Baza. En zonas altas prefiere prados, laderas pedregosas situadas junto a arroyos así como bordes y claros de bosque, sobre todo pinares y encinares. En zonas bajas podemos encontrarlo en lugares más secos, matorral mediterráneo, arenales costeros, setos y borde de cultivos extensivos de secano. También en escombreras y terrenos incultos junto a poblaciones rurales. No habita en terrenos de cultivo, evitando sobre todo los intensivos. En nuestra provincia alcanza el mayor rango altitudinal de toda su área de distribución natural, pues en relativamente pocos kilómetros de distancia en línea recta, podemos encontrar eslizones desde el nivel del mar en la costa tropical hasta en laderas pedregosas situadas a 2.100 msnm. en Sierra Nevada.

Mapa de distribución provincial.

Variedades

Hasta la fecha se acepta la existencia de 3 subespecies de eslizón ibérico. La asignación de un ejemplar a una u otra a simple vista es complicada, pues se basa en el número de escamas contadas a mitad del cuerpo, la relación entre el tamaño del oído y del orificio nasal, la longitud de las patas anteriores y otras características concretas referentes al diseño y la coloración del cuerpo.

 

Chalcides bedriagai cobosi

Habita las costas del sureste peninsular desde Alicante hasta Granada.

Es un eslizón de pequeño tamaño, cuerpo fino de sección cuadrangular y extremidades cortas. No presenta el diseño típico con bandas longitudinales y abundantes ocelos. La coloración es uniforme, marrón o amarillenta y con algunos ocelos. Posee 25 líneas de escamas contadas a mitad del cuerpo. El oído es más estrecho que el orificio auricular. Su hábitat más característico son los arenales costeros, donde se desplaza con pasmosa facilidad, escondiéndose y enterrándose a la menor señal de peligro entre las raíces de los arbustos.

 

Chalcides bedriagai pistaciae

Distribuido por el extremo occidental y Portugal. Se trata de un eslizón grande y con extremidades largas. Las patas anteriores al extenderse hacia delante llegan al oído, que es de mayor tamaño que el orifico nasal. La sección de su cuerpo es cuadrada y tiene 28 filas de escamas a mitad del cuerpo. Posee el diseño típico de la especie, caracterizado por la presencia de 3 bandas longitudinales oscuras y abundantes ocelos. Algunos autores proponen su separación como nueva especie, aunque hasta la fecha este hecho no ha sido reconocido por la comunidad científica.

 

Chalcides bedriagai bedriagai

Ocupa el resto de su área de distribución peninsular. Animales grandes, robustos y con extremidades largas. Sección del cuerpo redondeada con 24 filas de escamas contadas a mitad del cuerpo. Diseño típico con bandas longitudinales definidas y abundantes ocelos.

No se han establecido con claridad los límites geográficos de las 3 subespecies.

 

© Javier Fuentes

Ejemplar de la subespecie bedriagai, laguna del Padul (Granada), abril 2006.

 

 

Especies parecidas

La única especie con la que podríamos confundir un ejemplar de eslizón ibérico en nuestro medio, sería el eslizón tridáctilo. El tamaño de este último es significativamente mayor, con el cuerpo más alargado y con patas más cortas. Como indica su nombre posee 3 dedos en cada pata, y al extender una de las delanteras hacia delante nunca alcanza al oído, circunstancia que si se producen en varias subespecies del ibérico. En cuanto al hábitat, el tridáctilo selecciona lugares más húmedos, generalmente prados en el centro de valles, mientras que el ibérico puede encontrarse en lugares bastante más secos y rocosos.

 

Hábitats despejados y con abundantes refugios

El eslizón ibérico presenta un amplio rango altitudinal, desde el nivel del mar hasta más de 2.000 msnm. en Sierra Nevada y otros macizos montañosos del sureste. En los sistemas Ibérico y Central también supera los 1.500 msnm.

Dentro de su amplia distribución ibérica y en el ámbito biogeográfico de la región mediterránea se le puede encontrar en variado paisajes y formaciones vegetales. Quizás tengan en común el ser sitios despejados y con la presencia de abundantes refugios tanto rocosos como raíces vegetales. Suele seleccionar suelos blandos y arenosos que le permiten cavar y ocultarse con rapidez. En cuanto a la orientación, lógicamente cuanto más al norte y a mayor altitud prefiere orientaciones de solana. Arenales costeros, pastizales, encinares y pinares aclarados, formaciones de matorral mediterráneo poco densas, albergan a nuestros eslizones que se refugian entre la hojarasca, las raíces y las piedras.

 

© Eduardo Escoriza

Hábitat típico, sierra de Castril (Granada), mayo 2008.

 

Una existencia tranquila y discreta

Los eslizones son animales de existencia tranquila y discreta que pasan fácilmente desapercibidos. A pesar de sus cortas extremidades, se desplazan con pasmosa facilidad y rapidez, mediante movimientos ondulatorios de su cuerpo. Precisamente la atrofia de las extremidades de los eslizones es un proceso evolutivo regresivo por el que fueron pasando distintas especies de lagartos hasta convertirse en serpientes. Podemos decir que los eslizones son un eslabón entre los lagartos y las serpientes. Cuando efectúa desplazamientos cortos y no se siente amenazado sí utiliza sus pequeñas patas. En cuanto presiente algún peligro, las repliega rápidamente y literalmente vuela sobre la arena o la hierba.

Su actividad es predominantemente diurna, permaneciendo fuera de sus refugios a primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde.A primera hora de la mañana buscan un lugar apropiado bajo los arbustos donde lleguen los rayos de sol para calentarse. Al contrario que otras especies de lagartos y lagartijas, no suelen colocarse en lugares expuestos y despejados como piedras o troncos. Aprovechan el calor acumulado en el suelo y el de las piedras bajo las que suelen pasar gran parte del día. A este sistema de captación de calor se le denomina Tigmotermia (absorción de calor por contacto directo con un objeto más caliente que el propio cuerpo). El sistema más habitual de captación de calor en reptiles es la Heliotermia (absorción del calor directamente de los rayos del sol).A lo largo del día van desplazándose de un lugar a otro para regular la temperatura en función de sus necesidades.

Como casi todos los reptiles de nuestro medio, al bajar las temperaturas buscan un refugio en el que reposan durante el periodo invernal, generalmente bajo una piedra grande o algún orificio en el terreno. Tanto el inicio como la duración de este periodo, está en función de la altitud y de la latitud en la que se encuentre cada población. Por lo general se extiende desde mediados de octubre hasta el mes de marzo. En localidades costeras y cálidas del sur y costa levantina, la hibernación es mínima y coincidente con las jornadas más frías del año. Por tanto en estas zonas no es raro observar eslizones activos en pleno mes de enero o febrero, siempre que la jornada se presente soleada y lo suficientemente cálida.

 

© Javier Fuentes

Adulto, Sierra Nevada (Granada), junio 2008. 

 

 

Un menú poco exigente

No tienen una dieta especializada. Todos aquellos animalillos que tengan el tamaño mínimo para poder ser ingeridos a través de su pequeña boca pueden formar parte del menú habitual. Entre ellos encontramos insectos y sus larvas, arácnidos, moluscos y anélidos (lombrices). A la mayoría de estas presas las localizan debajo de piedras, donde se protegen durante el día de las altas temperaturas típicas del clima mediterráneo.

 

Ovovivíparos

Nuestro eslizón ha adoptado la estrategia del ovoviviparismo. El desarrollo de los embriones se lleva a cabo en el interior del huevo permaneciendo este dentro del útero de la madre, que una vez finalizado el periodo de gestación da a luz pequeñas copias en miniatura completamente formadas e independientes.

La época de celo coincide con la primavera. Los machos son bastante territoriales, y luchan para defender sus dominios. Durante las peleas llegan a perder la cola de forma parcial o completa. Cuando localizan una hembra receptiva la inmovilizan mordiéndole el vientre y la cola, que también puede ser amputada. El periodo de gestación dura aproximadamente 2 meses en los que las hembras suelen exponerse algo más al exterior para alcanzar las temperaturas adecuadas para el desarrollo de los embriones. A lo largo del verano, en función de la altitud y la latitud, ven la luz los pequeños eslizones, en número de uno a seis en función del tamaño de su madre. Los partos más frecuentes son de cuatro. Al nacer miden unos 10 cms., 7 de los cuales corresponden a la cola. Alcanzan la madurez sexual a los tres años de vida.

 

© Javier Fuentes 

Pareja de eslizones adultos, Sierra Seca (Granada), julio 2007.

 

 

Depredadores especializados

Los eslizones cuentan con una gran ventaja frente a los depredadores. Al no necesitar exponerse en lugares despejados para calentarse, no suelen ponerse al alcance de muchos animales que no dudarían en capturarlos. Aún así deben enfrentarse a depredadores especializados que acceden a sus refugios situados bajo tierra o piedras. Entre ellos se encuentran algunas culebras saurófagas (especializadas en la captura de lagartos), como la bastarda, las lisas meridional y europea, la de herradura y sobre todo la de cogulla. También el lagarto ocelado. Mamíferos como el jabalí, y el zorro que suelen levantar habitualmente piedras, capturan eslizones. Rapaces diurnas, como milanos y cernícalos, y nocturnas como el mochuelo, ocasionalmente consiguen atrapar alguno. Algunos córvidos también han aprendido a levantar piedras y los alcanzan. No es raro observar grupos de cuervos que van levantando las piedras en los prados de la sierra de Baza o de Castril en busca de aquellos animalillos que se refugian debajo. Por último indicar que pueden formar parte de las despensas que los alcaudones sitúan en arbustos espinosos y alambradas.

El principal mecanismo de defensa con el que cuentan es la rapidez de su huida hacia sus refugios situados debajo de piedras y entre las raíces y su gran capacidad para cavar en suelos sueltos.

 

© Ángel Pulido 

Macho de abubilla (Upupa epops) con un eslizón recién capturado.

 

© Ángel Pulido 

Detalle del eslizón en el pico.

 

© Ángel Pulido 

Hembra de abubilla dando buena cuenta del eslizón capturado por su pareja.

 

© Octavio Jiménez 

Ejemplar camuflado entre la hojarasca, Sierra de Guadarrama (Segovia), junio 2006.

 

 

Amenazas para su supervivencia

Las principales amenazas para la supervivencia de los eslizones, como no podía ser menos, derivan directamente de las actividades humanas.

Todas aquellas circunstancias que conlleven la transformación o destrucción de su hábitat conllevan la progresiva desaparición de los eslizones.

Sin duda las poblaciones más amenazadas son las costeras. La mayor parte de las dunas y arenales han sido ocupadas por el urbanismo y las infraestructuras turísticas, sobre todo en Galicia, fachada mediterránea y Andalucía. Incluso en lugares supuestamente protegidos no se libran del pisoteo de miles de visitantes, y las molestias producidas por gatos y perros asilvestrados.

En zonas del interior, donde el urbanismo por suerte no alcanza hoy en día los niveles destructivos de la costa, otras actividades tienen graves efectos sobre los eslizones. Las repoblaciones masivas con coníferas y eucaliptos reducen la calidad del hábitat y favorecen la proliferación de incendios de grandes dimensiones. Precisamente las zonas incendiadas, pasado un tiempo pueden convertirse en óptimas para su colonización por parte  de los eslizones.

 

 

© José Luis Esteban

Hábitat bien conservado, Sierra de Huétor (Granada), abril 2008.

 

 

Propuestas de conservación

Al tratarse de un animal que por sus costumbres pasa fácilmente desapercibido, no somos conscientes de la magnitud de sus descensos poblacionales. El eslizón ibérico merece un poco más de atención por parte de nuestra sociedad, aunque solo sea por el hecho de que sus únicas poblaciones mundiales se localizan en la península Ibérica. Es nuestra responsabilidad intentar conservarlos al igual que ya hacemos con otras especies endémicas como el lince ibérico o el águila imperial.

Proponemos una serie de medidas que sin duda favorecerán a esta y otras muchas especies de nuestros ricos, aunque gravemente amenazados ecosistemas mediterráneos.

 

1.       Conservación de los setos y muros de piedra tradicionales.

2.       Promoción de la agricultura y ganadería tradicional.

3.       Educación ambiental en los colegios sobre la fauna herpetológica.

4.       Control de gatos y perros asilvestrados.

5.       Proyecto de control de las poblaciones de jabalí en toda la provincia, usando métodos selectivos de captura.

6.       Tratamiento forestal de las repoblaciones de coníferas llevadas a cabo en el siglo pasado y que pueblan gran parte de nuestra provincia, favoreciendo la creación de un paisaje en mosaico que proteja a nuestros montes de los incendios.

7.       Protección de los escasos tramos de litoral que todavía no han sucumbido al urbanismo salvaje.

8.       Muestreos provinciales encaminados a conocer mejor el estatus poblacional de esta especie.

 

© Luis García Cardenete

Ejemplar adulto, Sierra de la Almijara (Granada), mayo 2008.

 

 

El eslizón ibérico en la Sierra de Baza

 

No se existen datos sobre el estado de las poblaciones de eslizón ibérico en los terrenos del parque natural. De todos modos no debe ser una especie escasa, tanto en zonas bajas como medias y altas. Sin duda al igual que el resto de especies de reptiles del parque, se vería beneficiada de todos aquellos trabajos forestales que permitan el clareo de los densos pinares procedentes de las repoblaciones de los años 50 a 70 del siglo pasado, con vistas a conseguir un paisaje en mosaico que igualmente protegería a  la sierra de posibles incendios monstruosos. Se agradecen citas de la especie tanto del parque natural como del resto de comarcas orientales granadinas.

 

 © Javier Fuentes

Espléndido ejemplar adulto, laguna del Padul (Granada), abril 2006.