EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 219 –  SEPTIEMBRE  2017
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LOS MURCIÉLAGOS RATONEROS (género Myotis)

© Alfonso Roldán Losada
Murciélago ratonero mediano (Myotis blythi)
Imagen cedida por su autor fuera de concurso

Los murciélagos de herradura (Rhinolophidae), a los que hemos dedicado las anteriores entregas dedicadas a este grupo de mamíferos, son un grupo muy abundante en los trópicos africanos y indo-malayos, mientras que en nuestro continente son una minoría frente a otra familia a la cual dedicaremos la mayor parte de nuestra atención al continuar con la fauna de murciélagos de la Sierra de Baza, Vespertilionidae.

En general, sus componentes se caracterizan por una estructura facial sin modificaciones especiales, ya que al emitir los ultrasonidos por la boca no necesitan estructuras en torno a la nariz para concentrarlas y dirigirlas. La cara de estos animales, parece pues, y salvado el tamaño, la de un perro. Por otra parte, sus orejas muestran un lóbulo interno desarrollado como una lámina, el trago, sobre el que rebotan las ondas sonoras captadas por el pabellón auricular, enviándolas a su vez al orificio auditivo. El trago puede presentar muchas formas, desde una lámina redondeada o arriñonada a la de una larga lanceta, como la que muestran los murciélagos ratoneros.

El género al que pertenecen estos últimos (Myotis) es el más variado de todos los mamíferos, con más de 90 especies, y uno de los que muestra una distribución ecológica y geográfica más amplia. Habitan en todos los continentes, excepto la Antártida, y se les puede encontrar desde las tundras árticas hasta las selvas y desiertos tropicales. Incluso existe una especie en el NW de Méjico, Myotis vivesi, que es el único murciélago plenamente adaptado al medio marino, en el que se adentra cada noche para pescar con sus grandes patas traseras. Sin embargo, es un grupo que alcanza su máxima diversidad en los ecosistemas de clima templado del Hemisferio Norte. Precisamente su éxito evolutivo ha consistido en ocupar, en este tipo de medios, el vacío dejado por las formas tropicales que no pudieron adaptarse a la aparición de los climas con estación fría al comienzo del Pleistoceno, y que hoy aparecen relegadas a los trópicos.

Para ocupar con éxito todos los nichos ecológicos disponibles, dentro del género se produjo una verdadera explosión de adaptaciones partiendo de un murciélago “todo terreno”, capaz de cazar con relativo éxito en espacios abiertos o cerca de superficies. Así, mientras entre los murciélagos de herradura españoles encontramos siempre animales capaces de perseguir a sus presas entre la vegetación, y que explotan distintos tipos de insectos en función del tamaño de cada cazador (el nombre de murciélagos de herradura grandes, pequeños y medianos es bastante ilustrativo al respecto), entre los Myotis lo que se ha producido es una especialización gracias a la cual, aunque todas las especies cacen sobre superficies, cada una centra su atención en una diferente: el agua, las hojas y ramas de árboles y arbustos, las praderas de hierba alta, los suelos desnudos…El resultado es que el medio es capaz de soportar la presencia de más especies.

PARA CITAR ESTA PUBLICACIÓN EN BIBLIOGRAFÍA: Fichas de Fauna Silvestre Ibérica. Revista Digital Sierra de Baza, 2004-2007 (www.sierradebaza.org) 

 

Texto: José Antonio Garrido García

 

 

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