EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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La diversidad ecológica de la Sierra de Baza, en contraposición con las zonas llanas que la circundan, ha motivado que el Hombre se estableciese en ella de forma continuada desde hace al menos 7.000 años. Estas comunidades prehistóricas aprovecharon la variada oferta de recursos que una montaña mediterránea, como es el caso de la Sierra de Baza, les brindaba: agua abundante y segura todo el año, fértiles suelos en los pequeños valles fluviales, densos bosques constituidos por muchas especies diferentes de arbolado, caza, buenos pastos para el ganado, y, abundancia y variedad de minerales.

Desde al menos el V milenio a/C. o lo que en arqueología se conoce como Neolítico Medio, la Sierra de Baza comienza a albergar de forma más o menos estable a pequeñas comunidades de campesinos (agricultores y pastores) que refugiándose en algunas de sus cuevas y abrigos naturales o en pequeños poblados al aire libre de muy frágiles y perecederas construcciones, comienzan a extenderse por todo su territorio. Estas primeras comunidades campesinas cultivaban, aún de forma rudimentaria, las mejores tierras, mediante un sistema de rozas, que consistía en el aclarado de pequeñas extensiones de bosque o zonas de inundación fluvial, que eran abandonadas rápidamente, en cuanto perdían sus nutrientes los suelos, trasladándose a otro lugar próximo, donde de nuevo se repetía el mismo proceso, acompañados de sus rebaños de ovejas y cabras. A su vez, seguían practicando, para completar su dieta, la recolección y la caza.

No cabe duda de que nuestra sierra había sido ya explotada y conocida en tiempos anteriores a la conquista cristiana de 1.489 por los Reyes Católicos. Lo atestiguan más que nada los topónimos moriscos de Beneroso, Benajara, Benacebada.... entre otros, que nos dan claros indicios de la presencia árabe en la sierra.

Después de la Conquista Cristiana, la sierra no entró en el reparto que se hizo de las huertas y cercados, junto con las casas, entre los caballeros principales y tropa, lo que sí se hizo en 1523 por Real Cédula del Emperador Carlos V su reparto.

En el siglo XIX va a suponer un profundo cambio en la Sierra de Baza en cuanto se refiere a la propiedad, a la población y a la vegetación y paisaje. Los tres aspectos interrelacionados entre sí y que se deben a muy diferentes razones: por un lado, y con motivo de la fiebre minera que se despierta en todo el Sureste Español a partir de las leyes liberalizadoras de la explotación del subsuelo, que hasta 1.825 era un monopolio real; y por otros factores como la explotación del suelo y las maderas y leñas. De forma que si en el Catastro de Ensenada se contaban no más de 140 cortijos, con el paso de los tiempos veremos esta cifra acercarse casi al millar.

Actualmente la Sierra de Baza, declarada Parque Natural por Ley Autonómica 2/1989, de 18 de julio, se encuentra prácticamente despoblada, con muchas bellas aldeas como El Tesorero, Tablas, Casas de Santaolalla, Los Mellizos... deshabitadas.

Más información puede encontrar en nuestra publicación "Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza". Para información de esta publicación pincharaquí.