EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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El Peñoncillo de Juan

Por José Ángel Rodríguez

 

© José Ángel Rodríguez

El llamado “Peñoncillo de Juan” visto en la dirección Arredondo-Floranes del sendero. Sentido de la marcha en que queda a su izquierda. En la parte izquierda de la roca se aprecian rasgos de la figura humana que se ha formado de forma natural, aunque es desde la parte posterior desde la que se aprecian todos sus detalles y texturas.

 

Hemos querido conocer la historia de esta roca, y particularmente si era conocida por los serranos que habitaron en toda esta zona del Arroyo Bodurria, ya que pensábamos que una roca con esta curiosa forma, con un parecido tan increíble de un rostro humano no debía haber pasado desapercibido, para lo que hemos contactado con José Yeste Rodríguez, un pastor que nació y se crió en Arredondo y por tanto es perfectamente conocedor de la zona y al mostrarle la foto de Francisco Vélez no dudo en identificarla como “El Peñoncillo de Juan” ¿Por qué se llamaba así? ¿Quién era Juan? ¿Existió este personaje? ¿Qué historia esconde esta roca?... son algunas de las curiosidades que teníamos y que ahora se han visto desveladas en uno de los episodios más curiosos, enigmáticos, al tiempo que interesantes de la más reciente historia de la Sierra de Baza.

 

Juan “El Porquero de La Petronila”

 

© Fernando Lozano Cervantes

Recreación por Fernando Lozano de Juan “El Porquero de la Petronila” subido en el Peñoncillo vigilando a sus cerdos al pie del mismo, en la zona del Barranco de la Petronila.

 

Hasta que se llevaron a cabo las masivas reforestaciones de pinos en toda la Sierra de Baza en zonas como las del Arroyo Bodurria abundaban las encinas y a su sombra y cobijo se movían los rebaños de cerdos, que iban comiendo los frutos (bellotas) del encinar. Precisamente muy cerca de este lugar, aguas arriba del Arroyo Bodurria, en las proximidades del Encinar de La Carrasquilla, hay un Barranco que se llama “Barranco de los Porqueros” en recuerdo de esta ancestral actividad ganadera en la Sierra de Baza, hoy totalmente perdida.

Uno de estos porqueros vivía en el Cortijo de La Petronila, y su nombre era Juan, por eso era conocido como “Juan el Porquero de La Petronila”. Parece ser que este personaje se movía por toda esta zona del Barranco de La Petronila y el Arroyo Bodurria con su piara de cerdos a principios del pasado S. XX, ya que nuestro informador, José Yeste, nos comentaba que él no lo conoció y sabía de esta historia por el relato oral de su padre, por lo que situamos a nuestro personaje en este periodo de nuestra historia. 

Cuenta que Juan El Porquero acompañaba siempre a su cerdos, como ahora lo hacen los pastores con sus ovejas, y para vigilarlos tenía un lugar predilecto que utilizaba a modo de atalaya, era una gran roca de esquisto que ahora queda en la margen derecha del Sendero que discurre entre Floranes y Arredondo, dando vistas al Barranco de La Petronila, muy cerca del encuentro del sendero con el Arroyo Bodurria.

Toda esta zona del Arroyo Bodurria en la época que vivió Juan el Porquero estaba muy poblada, llegando a contar con un molino, el llamado “Molino de la Solana” del que se hundió su cubierta hace unos pocos años, por lo que ahora solo quedan sus paredes y la obra en piedra seca de la entrada del agua en la construcción. Todas las veredas y sendas de la zona eran muy frecuentadas por los serranos y cuando pasaban por esta zona solían encontrarse, subido encima de la roca, a Juan el Porquero. Como la roca no era muy grande, ya que apenas alcanza los 2 metros de altura, pasó ser conocida como “El Peñoncillo de Juan”.

Cuentan que cuando Juan murió dejaron de verlo subido en la piedra, sin que nadie volviera a ocupar su lugar, pero la sorpresa se hizo presente cuando un invierno muy lluvioso y frío se resquebrajó una parte de esta roca, dejando al descubierto un bajorrelieve en forma de rostro humano que los lugareños reconocieron pronto como la cara de Juan el Porquero de la Petronila. Era su mismo semblante serio, su mirada perdida mirando a los cerdos de su rebaño, la que aparecía perfectamente labrada en la roca.

La historia corrió pronto por toda la Sierra y a ver la figura humana acudían serranos desde las vecinas aldeas de Tablas, las Casas de Santaolalla, Los Mellizos o El Moro y mucho se comentó de quién había labrado esta figura humana en la roca, rodeándose todo de mucho misticismo y todo tipo de versiones, algunas de ellas esotéricas que atribuían a seres venidos desde el más allá la obra arquitectónica. Mucho se habló de esta aparición en la roca, hasta que entre los años 50 y 60 del pasado siglo comenzó a despoblarse la Sierra de Baza, a perder la vida que habían tenido todos estos valles y la figura humana de Juan El Porquero cayó en el mayor olvido, hasta el punto de que habiéndose acondicionado un sendero que pasaba junto a la misma, nadie de las muchas personas que por él lo habían transitado había deparado en esta curiosa roca de esquisto con forma de figura humana.

 

 

Fue en la mañana del 28 de mayo de 2016, cuando un fotógrafo llamado Francisco Vélez Valdivieso que procedente de Alfacar (Granada) participaba en el XX Safari Fotográfico Parque Natural Sierra de Baza, el que se detuvo a observar esta roca y dándole vueltas a la misma para  buscar los detalles y texturas más interesantes de esta roca, para presentar una foto de este objetivo de caza (texturas de esquistos) cuando se encontró con la figura humana frente a él. Nos contaba como quedó sorprendido maravillado, ante esa obra de la naturaleza y la perfección del rostro humano que representaba y que a él le recordaba la cara de un indio americano, plasmando una de las fotos más bonitas y originales que se han presentado en los 20 años de nuestro Safari Fotográfico.

Sin duda Francisco Vélez Valdivieso había captado una imagen histórica, una foto que ya ha sido muy comentada y valorada, pero sin duda lo va a ser mucho más en el futuro, cuando se conozca la historia que hay tras ella y estoy seguro que el rostro de Juan el Porquero de  la Petronila le va a acompañar a Paco Vélez en su intenso y fructífero trabajo como fotógrafo de naturaleza.

Enhorabuena amigo Paco, por haber dejado escrita con tu imagen una página de la historia de la Sierra de Baza, en tu paso por nuestro Safari Fotográfico.

José Ángel Rodríguez Sánchez