EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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Una imagen y 1.000 palabras

Por José B. Ruiz.

 

© José B. Ruiz

Final del viaje. Barcas varadas en Cabo de Gata. Almería.

Para visionar la imagen a gran formato pinchar sobre la imagen.


Comentario: Dos barcas abandonadas en la arena y deterioradas por el paso del tiempo han creado una sutil protección a su alrededor. Al abrigo del viento salado y a veces violento, se ha creado un poco de suelo que permite la colonización del medio adverso por diversas especies vegetales muy adaptadas.

El encuentro con la escena y la situación fue fortuita: una de esas escasas ocasiones en la que todo parece conjugarse para la realización de una idea y el fotógrafo apenas aplica una técnica y unas nociones básicas sobre composición.

La Técnica: Uno de los grandes cambios en la técnica fotográfica de un autor es el descubrimiento del trípode, que frecuentemente va acompañado de la incorporación al equipo de un cable disparador y la preocupación por reducir cualquier tipo de trepidación que pueda afectar negativamente a la calidad de la imagen resultante. Pronto también se busca la forma de levantar el espejo de reenvío de la imagen para evitar su impacto y transmisión de vibraciones.

La aplicación de una técnica tan simple y básica nos abre grandes posibilidades que teníamos vetadas: hay muchas más condiciones de luz y opciones creativas por debajo de 1/30 de velocidad de obturación que por encima.

Sin embargo la complejidad de la técnica en la realización de esta imagen se debe al ajuste de la temperatura de color, que refuerza la atmósfera fría de la escena y le aporta un cierto drama y misterio, reforzando el mensaje a transmitir. Ese ambiente se logra también al elegir una velocidad baja de obturación, que permite que los elementos dinámicos, el agua y las nubes, aparezcan movidos, con sensación de neblina.

Los 15 segundos de exposición determinaron el uso simultáneo de dos flashes disparados a mano y en movimiento para que hubiera tiempo suficiente de iluminar la escena, sobre todo la barca principal y la vegetación de su perímetro, con una luz lateral y bastante a ras de suelo.

Valor de exposición: Ajuste manual de la exposición ISO 50 - f/11 - 15 seg. Temperatura de color: Ajuste manual a 4.000 Kelvin para crear una atmósfera muy fría. Filtro cálido de celofán para crear luz blanca con el flash y equilibrarlo con la temperatura de color en la cámara.

Equipo: Cámara Canon EOS 50. 17-40 mm f/4. Trípode. 2 flashes disparados seis veces cada uno en modo manual.

La Composición: En este caso la propia disposición de las barcas ya sugería una composición acertada o, cuando menos, correcta. La escena cumplía una de las normas básicas de composición: un sujeto en primer plano y un fondo con interés. La barca apunta con su forma triangular hacia las rocas que destacan en fondo como emergiendo del mar. El movimiento visual está así asegurado en una imagen de mensaje muy estático.

La atmósfera, sin embargo, fue bastante reforzada con la técnica, casi creada de cero. Se trataba de transmitir una sensación algo irreal pero con un mensaje claro, el drama que supone la muerte, el final del viaje, de cualquier viaje incluso.

Esta es, en mi opinión, la tercera dimensión compositiva de la imagen, la metáfora visual, el mensaje a transmitir. Una barca rota, desvencijada, ya no puede navegar, sólo aguarda a su descomposición en la arena, completamente abandonada e inútil. Y al mensaje dramático cabe oponer otro esperanzador, esos signos de vida, de floreciente actividad al amparo del esqueleto de la embarcación, una nota verde que destaca con fuerza en la composición.