EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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UNA IMAGEN Y MIL PALABRAS

Por José B. Ruiz

 

© José B. Ruiz

Unido a su reflejo. Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros). Macho

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Ésta es una de esas imágenes que se preconciben con mucha antelación, aunque no por ello deja de sorprenderme cuando la contemplo. La realicé en un gran bebedero que construí en el terreno de mi propia casa para la toma de imágenes, en un huerto alejado, rodeado de matorral y con pinos dispersos. Proyecté la construcción de un bebedero de unos 25 m2 de superficie, con un hide hundido en el suelo que quedase a ras del agua y dotado de un cristal espía para que pasase totalmente desapercibido. La piedra con líquenes que serviría de posadero estaba aislada en el centro del agua para que las aves se posasen allí a beber.

El día que tomé esta imagen era un día despejado y fresco del mes de enero y, lo más importante, con una total ausencia de viento, el cual hubiera podido mover el agua y enturbiar el perseguido reflejo.

La Técnica:

El interior de hide era amplio y confortable, de hecho era una casa prefabricada de madera. En el suelo insonorizado se podía colocar el trípode e incluso desplazarlo para buscar el fondo deseado. Para estas tomas empleo una focal de 400 mm f/2,8 que pesa bastante más de 5 Kgs. por lo que utilizo una rótula tipo Gymbal o balancín que permite buscar el centro de gravedad del equipo, lo que hace que resulte muy sencillo tanto moverlo como estabilizarlo. Ajusté el valor mínimo de diafragma para lograr unos fondos muy desenfocados, que no distrajesen la atención sobre el motivo esencial de la toma.

Aunque se realizaron varias imágenes, ésta es la elegida por las siguientes razones: el ave está posicionada en paralelo al plano focal, por lo que aparece enfocada a pesar de la exigua profundidad de campo. El ave se posó en el borde más próximo de la piedra y se estiró para beber conformando un arco con su reflejo.

Datos técnicos:

Valor de exposición: Ajuste manual de la exposición ISO 200 - f/4 - 1/640 seg.

Temperatura de color: Ajuste manual a 3.800 kelvin para compensar la dominante excesivamente cálida del cristal espía.

Equipo: Cámara Canon EOS 5D. 400 mm f/ 2,8. Convertidor de focal 1,4x. Trípode. Cabeza Manfrotto.

La Composición:

El equilibrio en cualquier imagen, ya sea simétrico o asimétrico, es una formulación muy agradable para la vista. Es sin duda el principal valor de ésta que nos ocupa, una imagen especular, un reflejo casi tan detallado como el propio original y entre ambos esa unión puntual lograda a través del pico del ave. Los colores de la piedra armonizan bien con los del fondo (una mezcla de amarillos y verdosos) y permiten resaltar mucho más el color gris azulado del colirrojo mientras que combinan con el rojizo de su cola. El dramático desenfoque del fondo no permite apreciar detalles, sombras ni texturas, por lo que no nos distrae del sujeto. De esta forma, el borde lejano del bebedero se difumina y se funde con el fondo dando la sensación de que la piedra y el ave están flotando.

En el momento de la toma se decidió desplazar el encuadre hacia la base, dejando más aire por encima del sujeto y menos en la base, con el fin de dar una apariencia estable y de mayor peso, mientras que se dejó un espacio equidistante entre los márgenes de la cabeza y la cola.

A pesar de que el ave crea un ángulo, una diagonal dinámica e inestable, su propio reflejo contribuye a crear el equilibrio. La clave de esta imagen es sin duda la sorpresa visual que nos provoca el ave unida a su reflejo.