EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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Don Martín

Foto: Proyecto Sierra de Baza

Detalle de la aldea minera de Don Martín.

 

 

 

Don Martín es una aldea minera de la Sierra de Baza, perteneciente al término municipal de la aldea su nombre, que se emplaza a 1.600 metros de altitud, junto al Barranco de Don Martín o de Los Chortales, un subafluente del arroyo Uclías, a casi 2 kilómetros de otra aldea más nombrada: El Tesorero.

La aldea de Don Martín, actualmente abandonada, contaba con dos núcleos de población perfectamente definidos: un grupo de dos viviendas que se emplazan en la margen derecha (siempre aguas abajo) del Barranco de Don Martín, conocidas como El Zambombo y otro grupo de al menos 8 viviendas que se emplazan en la margen izquierda del mismo barranco, orientadas al mediodía, que es la aldea propiamente conocida como Don Martín.

Don Martín era una aldea netamente minera y de hecho es marcadamente visible desde la propia pista forestal que conduce desde El Tesorero a la Carretera de Escúllar, desde la que se aprecia las escombreras de la misma, que desde la misma puerta de la aldeas caen hacia el barranco. Esta escombrera ahora aparece adornada con el alóctono álamo boleana (Populus boleana) que hacía los años 60 del pasado siglo fueron plantados por uno de sus vecinos, en concreto por Agustín Martínez Alpiste, en aquélla época encargado de los riegos de mantenimiento de vegetación que efectuó el Patrimonio Forestal en las riberas de la cuenca del Uclías.

De la mina de Don Martín se estuvo extrayendo hierro desde comienzos del S. XIX hasta el inicio del pasado siglo, en que el filón se agotó y dejó de ser rentable. Pero como si la vieja mina quisiera continuar acompañando a estos serranos en sus nuevas tareas, cambiando la minería por la agricultura, a los pocos días de dejar de dar minerales comenzó a aflorar por su boca  la necesaria agua con la que regar la huerta del poblado. Cuenta el historiador local José Sánchez que “Es un tanto misteriosa la historia de este manantial. Lo único que se da por cierto es que cuando la mina ya permanecía inactiva, alguien tocó en sus entrañas a la altura del barranco de Las Cañaillas y empezó a crecer el agua que afloraba mina abajo al tiempo que se mermaron las aguas que regaban las extensas vegas del viejo Cortijo de Birlaque Alto y Bajo. Los más beneficiados fueron los Moreno, propietarios de la mayor parte de las vegas de Don Martín; y los perjudicados los labradores de Birlaque”.

En toda esta zona abundaba la encina y en torno a ella era una actividad muy frecuente la del carboneo, José Sánchez cuenta como en todo este barranco nos encontramos con muchos carboneros que practicaron su actividad hasta mediados del S. XX; uno d e estos carboneros era el Tío Nicasio, el que tenía el poco agraciado apodo de “El Poyafría”, pero el Poyafría no es recordado en la historia serrana por su actividad de carbonero, sino por haber muerto un día de verano de una indigestión de albaricoques. No me resisto a copiar lo que de este curioso personaje cuenta José Sánchez:

 

        “Debió de ser en los postreros días de julio o quizá primeros de agosto en la Sierra, cuando las faenas de trilla se atrasaban lo indecible. Y debió de ser hacía la hora de la siesta, cuando la chiquillería de Don Martín vio venir hacía la minilla de agua ferruginosa un hombre que se tambaleaba vereda adelante. Pero antes de llegar al agua cuentan que cayó de bruces y a gatas continuó intentaba continuar andando. El Tío Nicasio, el Poyafría, había reventado. El Tío Nicasio, mientras trillaba en la era de Emilio El Zambombo, se subió un saco de albaricoques de la vega de Las Majadillas. Sentado en el pretil de la era, a pleno sol de la trilla, se entretuvo en meterse entre pecho y espalda una cuartilla de la calentica fruta. Luego la rocío con un bote de los antiguos del agua de caravana lleno de vino y...  el cuerpo no pudo aguantar. El cura Emiliano certificó que de úlcera había muerto el Nicasio”.

 

Como ir a Don Martín: el camino más fácil es por la pista forestal que parte de la margen izquierda del Km. 29 de la Carretera de Escúllar a Caniles (dirección Escúllar) y tras pasar por la vaguada natural del arroyo de Moras continuar por la zona llamada Cuatro Caminos en dirección a El Tesorero, unos 2 Kms. antes de la aldea de El Tesorero, desde la izquierda del camino, es visible el poblado minero, al que podemos acceder por una pista forestal en buenas condiciones para todo vehículo que pasa junto a la histórica boca de la mina, ahora uno de los más importantes manantiales de esta Sierra.

 

Situación actual de la aldea: totalmente abandonada.

 

UTM: Hoja de Los Frailes (1012-I) del IGN escala 1:25.000, 265235.