EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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La Tejera

 

Vista general del Valle de la Tejera con el Calar de Rapa a la izquierda y el Calar de Casa Heredia a la derecha.

 

 

 

            

Aun cuando la zona de la Tejera no forma un núcleo de población propiamente dicho, la entidad histórica, geográfica y humana de este paraje bien merece un tratamiento particularizado, el que intentamos esbozar por medio de estas líneas.

El valle de la Tejera aparece medulado en torno al arroyo de su nombre, el que descendiendo de los macizos calizos de la zona central de la Sierra de Baza que se forma por la intersección de los Calares de Rapa y Casas Heredia, ambos con alturas superiores a los 2.200 metros, confluye en el arroyo Bodurria a 1.200 metros de altitud, con lo que el arroyo supera un desnivel de 1.000 metros en los poco más de 7.000 metros de su recorrido, lo que puede darnos una idea de lo accidentado del terreno, particularmente en el nacimiento o arranque del arroyo.

Geológicamente toda esta zona es de composición básica de rocas carbonatadas de origen sedimentario: calizas y dolomías, que forman parte de la llamada Unidad de Santa Bárbara, o macizo central de la Sierra de Baza.

Tal ha sido la entidad histórica y humana de este lugar que en las preguntas y respuestas del Catastro de Ensenada (1752), se incluye como una de las zonas en que se dividieron los arroyos serranos: El Balax, Vellas (actual Uclías), Moras, Bodurria, y la zona de Tejera, Losales y Baúl, esta última con tres subzonas, coincidentes con las tres citadas denominaciones, de las que ahora nos ocupamos de La Tejera.

En la zona de la Tejera tradicionalmente ha predominado el pinar, de forma que en el ya referido Catastro de Ensenada se indica que en la zona había unos 50.000 pinos y unas 5.000 encinas "criadas y en tierras de labor 2.500 encinas y las otras 2.500 en tierras incultas y montuosas", con lo que podemos decir que la encina tan solo representaba en la zona un 10 % de la superficie arbórea aproximadamente, porcentaje que prácticamente se mantiene. Lo que sí hay que añadir es que en la zona podemos localizar todavía encinas de un especial porte y tamaño, como la que se localiza bajando desde Las Balsillas a unos 30 metros de la margen izquierda del camino y a un centenar de metros del arroyo.

Todo el valle de la Tejera ha estado densamente poblado, aprovechando la profundidad de las tierras de este valle y la abundante agua que durante todo el año corre por este arroyo. Pero vamos a efectuar un recorrido desde la confluencia del arroyo de La Tejera con el Bodurria, en la cerrada que es conocida como La Herradura, donde afloran de modo espectacular los mármoles cipolínicos (llamados así por la peculiar forma hojosa que presentan, en forma de cebolla), para continuar nuestro recorrido aguas arriba.

El primer cortijo que aquí se localizaba era el Cortijo de La Herradura, actualmente desaparecido al encontrarse localizado junto al mismo arroyo en el lugar donde ahora aparece construido un dique de regulación. Pero si desapareció la casa del Cortijo de la Herradura lo que sí quedan ahora son sus terrenos de cultivo abancalados, que bien pueden merecer una visita y sobre todo su reconstrucción, con unas majestuosas paredes en piedra seca que sujetaban el terreno, de los que resultan espectaculares las que rodean completamente, levantándose hasta su cumbre, el cerrete que aquí se localiza, recordándonos las construcciones (con todos los respetos) de las pirámides o los aztecas y donde aun podemos localizar además de olivos restos de las viñas que cubrían todo este lugar. Refiere el historiador de la Sierra de Baza José Sánchez que aquí vivían dos familias y el último propietario de estos bancales fue el Tío Tuto, del que hablamos al ocuparnos de POCOPÁN, y es que de estos bancales partía una senda que subía a Pocopán conocida como Cuesta de Pocopán.

Si seguimos aguas arriba, el primer cortijo que encontraremos en su margen derecha (sentido ascendente) será el conocido como Cortijo del Gigante, el que tomó su nombre del apodó que recibió su último propietario, Juan de Dios, hijo de una mujer conocida como María la Giganta, que nos han contado tenía casi dos metros de altura y estaba ciega, permaneciendo largos períodos de tiempo sentada en una silla en la puerta del cortijo, el apodo de esta señora pasó a su hijo: "El Gigante" con el que quedó nombrado el cortijo.

Aguas arriba y a poca distancia del Cortijo del Gigante se localiza otra propiedad, el Cortijo de la Fuentecilla en el que vivían dos familias y más adelante (siempre sentido ascendente) y en la misma margen derecha del arroyo el conocido como Cortijo Nuevo, donde vivió Juan Bautista Masegosa (El Manco), que tenía 14 hijos, el que dejó el nombre de Cortijo Nuevo a esta construcción al levantar de nueva planta una construcción en la que alojar a su numerosa prole, que edificó sobre la cortijada que antiguamente ya existía aquí y se le había quedado pequeña para atender sus necesidades familiares.

Desde Cortijo Nuevo pasamos al margen izquierdo del arroyo (seguimos aguas arriba) donde encontramos nuevas construcciones, igualmente abandonadas en la actualidad y que corresponde a La Tejera, cortijada que recibe el nombre del valle en que se localiza, quizá por emplazarse en su parte más central, en la zona en que más se ensancha el barranco, muy aplomado y cerrado desde su nacimiento hasta prácticamente La Herradura en que confluye con el arroyo Bodurria yen sus inmediaciones, separado el terreno de un cortijo de otro, por el Barranco de los Paradores, La Tejerilla.

La Tejera hasta que fue vendida en el año 1956 al Patrimonio Forestal por 700.000 Pts. y como último propietario tuvo a Don Juan Suárez Saavedra, una familia de Tíjola (Almería); precisamente con uno de sus hijos, Servando, hemos tenido ocasión de entrevistarnos con motivo de la documentación de este trabajo, el que nos contaba como en esta finca sus últimos cultivadores eran Serafín Bautista; Juan Cano (padre de Serafín Cano Martínez, pastor que aún anda por la zona de Calar de Santa Bárbara con ganados); y, Manuel Lozano Domene, conocido como el Alcaldón, uno de los más celebres personajes de esta Sierra y del que desde hace tiempo nos atrae la idea de ocuparnos de su biografía. Manuel Lozano, El Alcaldón, era el encargado de la finca y todos los años el día de San Juan (onomástica del propietario de la finca) bajaba hasta Tíjola para pagar la renta del cortijo que consistía en 150 fanegas de grano, más animales como gallinas, cabras y alguna oveja, si bien nos contaba Servando que no faltaba nunca el regalo de una piel de zorro.

En la Tejera, antes de que comenzara la Guerra Civil, existió un ambicioso proyecto de construir un balneario, que se comunicaría mediante un teleférico con la Estación de Caniles, de donde estaba previsto arrancara, pero los acontecimientos militares posteriores y el optar los promotores de la idea por Sierra Nevada (más próxima a la capital) no terminó en nada concreto y la idea se esfumó, quedando tan solo en el recuerdo de los últimos propietarios de esta finca.

En el otro cortijo, La Tejerilla, que también pertenecía a la misma familia Suárez Saavedra, vivían Cristóbal Lozano y Eloy Manzano. Con lo que en total eran cinco familias, con sus respectivos hijos, los que vivían de esta finca de la Tejera-Tejerilla, lo que nos puede dar idea de su importancia.

A partir de aquí se empina considerablemente el terreno, pero aún quedaba terreno fértil para permitir los asentamientos humanos. Toda la margen derecha de esta zona de La Tejera -aguas arriba siempre- es conocida como Solana de Baldos, aquí se localiza otra importantísima cortijada, el Cortijo de Baldos que contaba con una superficie de más de 100 Has. y donde vivían como últimos moradores cuatro familias, con sus respectivas esposas e hijos: Amador Lorenzo; Manuel Yeste; Juan Manzano Lozano; Domingo Yeste. Frente a Baldos y al otro lado del arroyo de La Tejera otra importante cortijada, que originariamente fue una capellanía, fundada en el año 1694 por Don José García de Ávila y Doña Lucia Ruiz Narváez, el Cortijo Rincón. Lugar que levantó largos pleitos entre la Diócesis de Guadix y el Ayuntamiento de Baza por su propiedad, y es que como refiere el historiador de la Sierra de Baza José Sánchez, el Ayuntamiento de Baza ha estado históricamente muy sensibilizado en al defensa del Monte del Común de vecinos y que se recibió en donación de los Reyes Católicos, de modo que a lo largo de la historia aparece nuestro Ayuntamiento defendiendo el terreno:

"Contra las ambiciones particulares, contra colindantes, contra Capellanías, contra La Marina, contra sus majestades, se defendió el Cabildo siempre para que no le usurparen lo que era y es legítima herencia del pueblo de Baza".

¿Cómo ir a La Tejera? Este valle tiene su acceso más cómodo por la Carretera Local de Caniles a Escúllar, en la que tomaremos, a la altura del Km. 34,5, una pista forestal que a unos 3 kilómetros y en sentido siempre descendente nos llevará hasta el Área Recreativa de Bastidas, desde aquí se continúan otros 3 kilómetros más, ahora en sentido prácticamente ascendente en dirección al Área Recreativa de la Fuente el Pino, que nos llevará a Las Balsillas primero y al Valle de la Tejera, cuando el camino alcanza su máximo descenso y confluye con el arroyo de la Tejera.

Cartografía: Hoja de Las Balsillas del IGN 994-III escala 1:25.000.

Situación actual de las cortijadas de la zona: totalmente abandonadas.