EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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Ejemplar macho de gavilán común (Accipiter nisus)

Fecha de imagen: 15-09-2006

Equipo: Cámara digital canon 30D, a 400mm,

Datos técnicos: f9, v 1/160, ISO 100 y balance de blancos en automático. Ajustes en PC: aumento ligero de saturación de color y recortada para encuadrar.

 

   

Se presenta la oportunidad de aprender más de la fotografía de naturaleza con las experiencias de “El Hide de los Arrendajos”, una iniciativa que desde el principio acogí con entusiasmo, dada la dificultad para encontrar hides fijos donde poder realizar observaciones de la fauna silvestre en un entorno de alto valor ecológico.

 

Como es lógico,  cada fotógrafo realiza su trabajo de una manera diferente, en mi caso, no sé si  aportaré algo nuevo a los lectores de la revista, lo que sí sé es que a mí siempre me han enseñado algo nuevo las experiencias de otros fotógrafos, ahí va la mía:

  

El gavilán (15 de septiembre de 2006)

 

Llevo dos horas dentro del hide y para mi sorpresa aparece un gavilán; tengo la cámara preparada, es decir, trípode estable y las funciones de la cámara adaptadas a las condiciones lumínicas de la escena: prioridad a la apertura de diafragma (f5,6)  y sensibilidad a 100 ISO, el tipo de archivo es RAW y procuro tener el punto de enfoque situado en el centro del visor, para evitar desenfoques inesperados, también procuro tener la función de disparo en ráfaga activada y el balance de blancos en automático. Al principio me entran muchas ganas de disparar, pero menos mal que  me acuerdo de la importancia de esperar a que el ave se muestre más confiada para realizar tomas más naturales y evitar que se espante nada más llegar. El gavilán es una especie muy desconfiada, de ahí que procuro mantener la calma conteniendo casi la respiración y moviendo el objetivo lentamente hasta quedar en el centro del encuadre. Realizo uno o dos disparos de seguridad. Compruebo que el gavilán  no se asusta y cambia de posadero. Está ahora sobre una rama, aprovecho para realizar nuevas tomas, pero ahora intento cuidar más la composición, procurando no situar elementos innecesarios en la escena y no centrar excesivamente al gavilán. Además aprovecho para cambiar el diafragma de 5,6 a 8 e incluso a 9 para garantizar un poco más el enfoque de la escena. También muevo el punto de enfoque, realizando varias tomas enfocando a partes diferentes del ave, aunque lo más apropiado es apuntar a los ojos. Cada vez que cambia de posadero se va acercando al bebedero un poco más hasta salir volando. Me quedo satisfecho, ha sido una gozada disfrutar de un ave tan espectacular y tan hermosa a pocos metros, además  la luz me gustaba y el ave ha sido muy generosa conmigo, dejándome retratarla con cierta confianza y además sobre diferentes posaderos.

 

  

 

Ejemplar macho de Piquituerto (Loxia curviostra)

Fecha de imagen: 17-09-2006

Equipo: Cámara digital canon 30D, a 400mm más 1,4x (560 mm)

 Datos técnicos: f8, v 1/200, ISO 100 y balance de blancos en automático. Ajustes en PC: aumento ligero de saturación de color y luminosidad, recortada un poco para encuadrar.

 

 

El piquituerto (17 de septiembre de 2006)

 

Llevo un rato esperando a que entre algún ave, son casi las siete de la tarde y la luz comienza a ser idónea, ya que el sol está más bajo, dando mayor calidez a la imagen.  De repente…. aparece un macho de piquituerto y se posa encima de una rama colocada cerca del bebedero. Su color me deja fascinado, ya que es un rojo anaranjado muy llamativo. Como el posadero estaba un poco lejos tenía ya instalado en la cámara un multiplicador 1.4x para captar más de cerca el ave, aunque ahora estoy obligado a utilizar el enfoque manual, ya que mi cámara y la luminosidad de la escena no me permitían el enfoque automático. Una vez que creo tenerlo a foco, y digo “creo”, porque muchas veces he creído enfocar bien y luego no lo he conseguido. El multiplicador me obliga a efectuar las tomas con una apertura mínima de f8, lo cual provoca un aumento de la profundidad de campo y una menor velocidad de obturación.

 

Logro realizar tres disparos antes de que se vaya y al comprobar los resultados me doy cuanta de que hubiera quedado mejor el formato vertical que el horizontal, pero si llego a cambiar la cámara de posición se hubiera espantado posiblemente antes de retratarlo. Los multiplicadores disminuyen la calidad de la imagen, pero a cambio permite ver al ave más cerca.

 

 

 

Ejemplar adulto de arrendajo (Garrulus glandarius)

 

Fecha de imagen: 29-09-2006

Equipo: Cámara digital canon 30D, a 340mm

Datos técnicos: f 5,6, v 1/60, ISO 125 y balance de blancos en automático. Ajustes en PC: aumento ligero de luminosidad y formato original (sin recortes).

 

 

El arrendajo (29 de septiembre de 2006)

 

Aunque es un ave muy frecuente de ver en este lugar, no deja de ser una maravilla poder observarla  ya que,  detrás de ese carácter impetuoso e indiscreto, es un ave de una gran belleza y personalidad. Cuando realicé esta toma ya llevaba viéndola entrar varias veces al bebedero, pero la suerte de ser muy habitual es que me permitió esperar a que las condiciones de luz fueran algo más generosas.

 

Técnicamente la foto no era muy complicada, aunque el hecho de tener un fondo más luminoso que el motivo me obligaba a utilizar flash de relleno, pero al no tenerlo, me fié de la medición con prioridad al centro de la imagen, procurando no dejar al ave demasiado oscura. El arrendajo no paraba de mirar a un sitio y a otro, bastante inquieto, pero en el momento de dar un salto y colocarse en la ramita aproveché para fotografiarlo. Estaba demasiado cerca, por lo que tuve que abrir el campo de visión, hasta dejar una composición más equilibrada. La sensibilidad era de 125 ISO ya que estaba en sombra y la velocidad de obturación ya había bajado a 1/60.

 

 

 

Ejemplar de mirlo capiblanco (Turdus torcuatus)

 

Fecha de imagen: 22-11-2006

Equipo: Cámara digital canon 30D, a 400mm.

Datos técnicos: f 5,6, v 1/40, ISO 500, -1/3 de compensación de la exposición  y balance de blancos en automático. Ajustes en PC: aumento ligero de saturación de color y recortada un poco para encuadrar.

 

 

El mirlo capiblanco (22 de noviembre de 2006)

 

Después de cinco horas de hide y soportando bastante frío, estaba a punto de abandonar la sesión, ya que casi era de noche y la actividad del bebedero era nula. Había un silencio absoluto. Debía haber colocado el flash, pero la pereza se adueño de mí una vez más y no había traído el cable alargador en la mochila. Llevaba un rato sin hacer fotografías, tiempo en el que la luz había disminuido, pero la sensibilidad de la cámara era de 125, dato del que no me había percatado, ya que con esa luz saldría movida la imagen con toda seguridad. Para colmo el trípode que utilicé esa tarde era bastante ligero y no había traído tampoco disparador a distancia, errores que no debí de cometer.

 

De repente aparece un mirlo, al principio como estaba de espaldas no me di cuenta que era un mirlo capiblanco, pero al girarse pude ver el babero de color blanco que lo diferencia del común a primera vista. Sentí mucha alegría -ya que era la primera vez que aparecía esta especie en el bebedero-, y realicé un primer disparo, cuando observo en el visor informativo de la cámara que la velocidad de obturación es de 1/10, inmediatamente reacciono y giro el dial de la sensibilidad hasta 500 ISO, de manera que realicé otra toma y esta vez marcaba 1/40,  No me dejo más tiempo, se introdujo en el bebedero a bañarse (escena que no pude ver bien ya que estaba el nivel del agua muy bajo y solo vi las gotas del chapoteo que se dio antes de salir volando precipitadamente). De las dos tomas sólo la segunda me quedó nítida, tuve suerte de reaccionar a tiempo y cambiar la sensibilidad, aunque lo prudente sería,  cuando se lleva un tiempo sin realizar fotos,  ir ajustando  los parámetros de la cámara a la nueva luz ambiental para evitar sorpresas.

 

 

 

Ejemplar de zorzal común  (Turdus philomelos)

 

Fecha de imagen: 29-09-2006

Equipo: Cámara digital canon 30D, a 400mm

Datos técnicos: f 8, v 1/640, ISO 100 y balance de blancos en automático. Ajustes en PC: ligero recorte para encuadrar.

 

El zorzal común (22 de diciembre de 2006)

 

El zorzal común entró directa y silenciosamente al bebedero, si no llego a estar mirando seguramente ni me percato de su presencia ya que fue muy silencioso. La luz era perfecta, y tenía preajustada una sensibilidad de 100ISO y una prioridad de abertura de diafragma de f8, pude realizar cuatro tomas, pero no me permitió más saliendo a volar una vez que ya había bebido.

 

Un poco más tarde me volvió a sorprender ya que nuevamente estaba frente a mí, pero no me había dado cuenta de su presencia al principio; así que, nada más observar el movimiento del objetivo, salió volando sin dejar hacerle una foto. Me conformaba con esta toma y pese al frío que imperaba en el hide, pude disfrutar de ver a una especie – tan apreciada por los cazadores- en libertad y llena de vida, además de comprobar una vez más lo poco que necesitan las aves para sobrevivir y ser felices.