EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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Un viejo macho, con el característico y llamativo color rojo carmín, observa como una hembra sacia su sed introduciendo la cabeza en el agua

 

 

 

Fecha y hora de imagen: 24-11-2006. 14:45:14

 

Equipo: Cámara Digital Canon 350D. Objetivo 100-400 USM. Longitud focal: 400mm,

 

Datos técnicos: Av (Valor de apertura) f8.0. Tv (Velocidad del obturador), 1/1000. ISO 400. Compensación de Exposición: -2/3. Balance de blancos en automático. Ajustes en PC: Imagen tomada en formato horizontal, pasada e vertical con el correlativo recorte.

 

   

 

El Hide de los Arrendajos lo he visitado en una decena de ocasiones desde que en el mes de agosto de 2006 tuve el honor de inaugurarlo, hasta el pasado mes de enero de 2007, fecha a la que vienen cerradas y referidas estas valoraciones. Son más de doscientas imágenes las que integran mi archivo fotográfico de este lugar. Todas de aves, pertenecientes a una docena de especies diferentes, obtenidas en estos seis meses. Al intentar seleccionar cinco de estas imágenes para participar en esta sección, me he visto ante un gran dilema, por lo que he obstado por una de las especies fotografiadas: el piquituerto y me he limitado a una sola jornada fotográfica: la del 24 de noviembre de 2006, para mi, la mejor jornada fotográfica que he pasado en este inolvidable lugar y que inicié a las 14:30 de la tarde con la fotografía de un escribano montesino en el comedero invernal que se había habilitado unos días atrás, para cerrarla con un pinzón vulgar a las 16:40 de la tarde. En estas poco más de dos horas, efectué un centenar de imágenes en formato Raw, de las que posteriormente seleccione aproximadamente un 60 %, aunque el mejor recuerdo de esa jornada es para los piquituertos, los verdaderos protagonistas de este mes en esta sección, y a los que va dedicado este breve trabajo.

 

 

 

    

 

LOS COLORES DEL PIQUITUERTO

 

 

 

 

 

 

Vista frontal y lateral de dos hembras de piquituerto, en las que se aprecia la característica forma encorvada de su pico.

 

 

 

Fecha y hora de imagen: 24-11-2006. 14:44:57

 

Equipo: Cámara Digital Canon 350D. Objetivo: 100-400 USM. Longitud focal: 400mm,

 

Datos técnicos: Av (Valor de apertura), f8.0. Tv (Velocidad del obturador), 1/640. ISO 400. Compensación de Exposición: -2/3. Balance de blancos en automático. Ajustes en PC: Aumento del contraste y ligero recorte.

 

 

 

 

 

El rasgo anatómico más característico del piquituerto, al que debe tanto su nombre común como científico, es la forma encorvada de su pico, que no guarda una forma simétrica, sino que apartándose de la simetría que domina en las especies animales, incluido el hombre, cuenta con un pico cruzado que se ha venido adaptando genéticamente al hábito del animal para extraer con él piñones de las piñas de pino y abeto, su principal base de alimentación. El nombre científico del piquituerto es Loxia curvirostra y deriva de las palabras griega loxos (encorvado hacia un lado) y latinas curvun (encorvado) y rostrum (pico), lo que podemos traducir como “pico encorvado” y describe perfectamente el rasgo anatómico característico del piquituerto.

 

 

 

Pero si este rasgo del piquituerto es lo más popular  de éste ave, menos conocida es otra peculiaridad de la misma, que algunos naturalistas como William Marshall describen de una forma muy ilustrativa y que a mí me ha atraído también en la fotografía de esta singular ave: los cambios de colores que tienen lugar en los machos. De modo que si es patente la diferencia entre los machos y las hembras por el aspecto externo del color de su plumaje (dicromismo sexual), más curiosa es la peculiaridad de los machos de piquituerto de cambiar en la coloración de su plumaje a lo largo de su vida.

 

 

 

 

 

 

El dicromismo de los piquituertos permite apreciar perfectamente su sexo: los colores del macho, a la derecha de la imagen, son de unas totalidades más vivas, que las de la hembra, a la izquierda y centro.

 

 

 

Fecha y hora de imagen: 24-11-2006. 14:46:12

 

Equipo: Cámara Digital Canon 350D. Objetivo: 100-400 USM. Longitud focal: 400mm,

 

Datos técnicos: Av (Valor de apertura), f8.0. Tv (Velocidad del obturador), 1/800. ISO 400. Compensación de Exposición: -2/3. Balance de blancos en automático. Ajustes en PC: Aumento del contraste, más brillo.

 

 

 

 

 

Pero conozcamos algunos de estos detalles. En líneas generales, y salvo algunas excepciones, en el primer año de vida, tanto los machos como las hembras, son de un color gris-verdoso, con  motas claras y oscuras; después tras la primera muda, que tiene lugar una vez entrada el otoño, aparece un colorido más vivo, y el plumaje resulta ya amarillo verdoso, con tendencia a amarillear cada vez más. A partir de este momento los machos comienzan a presentar algunas plumas aisladas, especialmente en el pecho y en la rabadilla, con una orla anaranjada o roja, mientras que las restantes partes de su plumaje siguen siendo grises y oscuras, más en la raíz y en los cañones. Después de la segunda muda el macho es rojo. Excepto las plumas de su cola, alas y ano, pero el rojo se irá extendiendo cada vez más, enrojeciéndose por completo, hasta adquirir en los machos adultos un llamativo y vistoso color carmín muy vivo y atractivo.

 

 

 

 

 

 

 

Mientras una hembras sale del agua, tras darse un fugaz baño, otra la observa con curiosidad.

 

 

 

Fecha y hora de imagen: 24-11-2006. 14:46:59

 

Equipo: Cámara Digital Canon 350D. Objetivo: 100-400 USM. Longitud focal: 400mm,

 

Datos técnicos: Av (Valor de apertura) f8.0. Tv (Velocidad del obturador), 1/1800. ISO 400. Compensación de Exposición: -2/3. Balance de blancos en automático.

 

 

 

Todas estas graduaciones de color se realizan de una manera muy irregular y variable, lo que motiva que a partir de la tercera muda la variedad en el colorido de los machos de piquituerto es tal, que apenas se encuentran dos machos de piquituerto presenten un similar colorido.

 

 

 

Este cromatismo del piquituerto, es el que yo he querido destacar desde mi angular, y que considero bien puede ilustrarse con esta pequeña muestra de una singular y bella ave, que para mi ha supuesto todo un deleite fotografiarla desde su contemplación en libertad, en el Hide los Arrendajos, donde constituye un asiduo visitante.

 

 

 

 

 

COMO SE REALIZARON ESTAS IMÁGENES

 

 

 

 

 

 

Macho de primera muda, de color anaranjado, chorreándole el agua del pico.

 

 

 

Fecha y hora de imagen: 24-11-2006. 14:46:52

 

Equipo: Cámara Digital Canon 350D. Objetivo: 100-400 USM. Longitud focal: 400mm,

 

Datos técnicos: Av (Valor de apertura) f8.0. Tv (Velocidad del obturador), 1/500. ISO 400. Compensación de Exposición: -2/3. Balance de blancos en automático. Ajustes en PC: Imagen tomada en formato horizontal, pasada a vertical con el correlativo recorte.

 

 

 

Entre la primera imagen que efectué de un piquituerto en la jornada del 24-11-06, la número 8 de orden de aquella sesión, a las 14:44:50 horas, y la última, número 68 de la jornada, a las 14:46:59, pasaron tan solo poco más de dos minutos. Exactamente 2 minutos y 9 segundos. Aunque a mi pareció toda una eternidad por la intensidad del momento vivido, pero el examen de los metadatos de las imágenes tomadas en esta jornada me han permitido comprobar con total objetividad estos extremos. En estos dos minutos, en que realice 60 imágenes, fueron al menos cuatro los grupos de piquituertos diferentes que entraron al abrevadero, haciéndolo tanto machos como hembras, en grupos de 5 ó 6 individuos, aunque sin poder precisar números exactos, los que con una velocidad vertiginosa se bañaban o bebían agua para retirarse con la misma prontitud que aparecieron y sin prácticamente dejarte tiempo a reaccionar. Los pinzones vulgares que estaban apostados en los árboles de las proximidades, recelosos de acercarse, también se animaron y lo hicieron con gran ímpetus y con sus revuelos me limitaron algunas imágenes y me perjudicaron otras.

 

 

Como las condiciones luminosas no eran muy buenas, de modo que aunque era medio día estaba el día cubierto, con falta de luz, para intentar congelar estos fugaces movimientos me vi en la necesidad de abrir el diafragma (bajar número), aunque sin cerrarlo al máximo posible, para que no perdiera el enfoque del conjunto de las escenas que quería captar, lo que me obligó a dejar el diafragma en F8.0 y trabajar con los ISO, para ganar en velocidad, por lo que subí a 400 ISO, lo que me permitió trabajar con una velocidad alta (entre 1/640 y 1/1000) congelando e inmortalizando estos fugaces movimientos de los piquituertos. La decisión se adoptó con  mucha rapidez, por la improvisación vivida en esta situación, comprobando con el examen posterior del material fotográfico, que fue todo un acierto trabajar con estos parámetros.