EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 214 –  ABRIL 2017
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Unos pinares que se encuentran en situación de manifiesto decaimiento forestal y están siendo masivamente invadidos por las plagas forestales de insectos perforadores

 

Textos e imágenes: © Proyecto Sierra de Baza

 

RESUMEN: Repoblaciones forestales llevadas a cabo en las décadas de los años 60 – 70 del pasado siglo en la Sierra de Baza (Granada), emplazadas fuera de su hábitat ecológico natural, con errores históricos de gestión forestal, que se han visto debilitadas por la sequía que arrastramos y los continuos ataques de la oruga de la procesionaria y el muérdago, están favoreciendo la presencia masiva de insectos perforadores, que están actuando como insectos oportunistas sobre estos debilitados árboles, lo que han supuesto ya la muerte de miles de pinos en la Sierra de Baza. Una cifra que puede elevarse hasta niveles impresionantes en los próximos meses.

En el reportaje, en el que se publican una selección de imágenes ilustrativas de la situación que se describe tomadas en el pasado mes de julio de 2016, se destaca como la naturalización de la vegetación propia de estos lugares debe de ser una prioridad en la gestión forestal de los próximos años, que debe de comenzar por el inmediato control de estas plagas, para evitar que las mismas se continúen extendiendo y se conviertan en epidémicas, afectando al conjunto de las masas forestales de coníferas de la Sierra de Baza.

 

PALABRAS CLAVE: Cambio climático, Decaimiento forestal, Gestión Forestal, Sequía, Repoblaciones forestales, Mortandad árboles, Plagas forestales, Coníferas, Perforadores de coníferas, Barrenillos de la madera, Escolítidos, Tomicus, Tomicus destruens, Tomicus minor, Ips, Ips acuminatus, Procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa, Patrimonio Forestal del Estado, PFE, ICONA, Sierra de Baza, Parque Natural Sierra de Baza, Sierras Béticas, Baza, Granada, Asociación Proyecto Sierra de Baza. 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Masa de pinos secos y afectados por insectos perforadores en el monte de Los Frailes.

Fotografía tomada el 14/07/2016

 

Fueron millones, se estima que entre setenta y ochenta millones, los pinos que se plantaron en la Sierra de Baza en las décadas de los años 60 – 80 del pasado siglo en un período mucho más húmedo y fresco que el actual, se ha llegado a decir que los años más húmedos del milenio, lo que permitió que arraigaran los pinos en más densidad y número del que se preveía y hoy en día tenemos extensas masas monoespecíficas de pinos cubriendo muchas de sus laderas, con una densidad muy alta, impidiendo penetre la luz entre los huecos de los árboles y sin que prácticamente exista sotobosque en estos “bosques oscuros”, como con acierto han sido denominados.

 

Control de la erosión, pero también dar jornales y producir madera

 

© Proyecto Sierra de Baza

Repoblaciones forestales con pino silvestre en el Calar de Rapa a 2.100 metros de altitud, en buen estado fitosanitario.

Fotografía tomada el 19/12/2016

 

La finalidad de todas estas repoblaciones era la de evitar arrastres de tierra vegetal y daños en las vegas inferiores de Caniles y Baza, que tras las intensas roturaciones y aprovechamientos del monte para leñas y carboneo habían quedado sin prácticamente cubierta vegetal, así lo indicaba el Decreto 2.478 de 20 de septiembre de 1962, con amparo al cual  se llevó a cabo la reforestación de toda la cuenca alta del Río de Baza (arroyos Balax, Uclías, Morax y Bodurria) al encontrarse comprendida dentro del perímetro de repoblación obligatoria establecido por esta normativa, que formaba parte de un más amplio y ambicioso plan forestal diseñado por el gobierno franquista para el conjunto de la nación, iniciado unos años antes, con el que se pretendía proporcionar empleo y un complemento de rentas a las familias campesinas y de los ámbitos rurales en una época de penuria económica, al mismo tiempo que se mejoraba el suelo, se frenaba la erosión y particularmente se instauraban las bases para la producción de un recurso escaso: la madera, de modo que se propiciara la obtención de madera para la industria papelera y tableros maderables, de modo que se esperaba que con estas masivas reforestaciones, en unos años, España pudiera dejar de depender del mercado extranjero y tuviera una producción autosuficiente de madera, dentro de la economía autárquica del franquismo.

 

Errores de diseño de unas reforestaciones que no tuvieron en cuenta las peculiaridades edáficas de cada lugar, tampoco la vegetación natural ni potencial

 

© Proyecto Sierra de Baza

Aterrazamientos en la zona del Monte de La Semana, con cultivo monoespecífico de pinos gravemente afectado por la oruga de la procesionaria. Al fondo se aprecian los terrenos esteparios de la Hoya de Baza.

Fotografía tomada el 25/05/2016

 

El error de partida de estas masivas reforestaciones, es que no solo no se respetó la vegetación natural de estos enclaves sino que no se tuvo presente que no todos los montes públicos eran aptos para la producción de especies maderables, como fue un error, evidenciado con el tiempo, que se alteraran los suelos y sus perfiles formados a lo largo de los millones de años, con  masivos aterrazamientos, que destruyeron todo vestigio de la vegetación arbustiva natural, para plantar en las artificiales explanadas que se formaban en las laderas de los montes, millones de pinos, lo que se hacía con unos criterios muy matemáticos y que venían impuestos desde las directrices fijadas por la Dirección General de Montes desde Madrid, siendo ejecutados a través de los llamados Distritos Forestales.

En concreto caso de la Sierra de Baza, se optó por: Pino carrasco (Pinus halepensis) en las cotas más baja, hasta los 1.100-1.200 metros aproximadamente; Pino resinero (Pinus pinaster) en las cotas intermedias, mezclándolo con Pino laricio (Pinus nigra) en las zonas más húmedas y Pino silvestre (Pinus sylvestris) y Lario (Pinus nigra) en las zonas más altas, por encima de los 1.700-1.800 metros de altitud, con algunas especies exóticas en las proximidades de las pistas forestales como Cedros (Cedrus atlantica), mientras que en los valles y riberas de los ríos y arroyos se plantaron frondosas maderables, fundamentalmente chopos (Populus sps.) y nogueras, (Juglans regia).  Restos de estas antiguas plantaciones de nogueras son apreciables aún en día en muy deficiente estado de conservación en algunos parajes como es en la zona de Arredondo, junto a la pista forestal del Pinarillo.

 

Las especies no maderables como la encina no se consideraban de utilidad para estos montes

 

© Proyecto Sierra de Baza

Solo se salvaron las encinas que se emplazaban entre las rocas o en lugares donde no pudieron llegar las máquinas.

Fotografía tomada en las proximidades de la Carretera de Caniles-Escúllar el 06/06/2009.

 

La encina, la especie más emblemática del bosque mediterráneo, también de la vegetación natural de la Sierra de Baza, no figuraba entre las especies a reforestar, no se le estimaba interés maderero, pero los desaciertos se acrecentaron cuando se llegaron a talar encinas de buen porte, en algunos casos centenarias, para poner pinos en el lugar dónde arraigaban estas encinas. Tan solo se salvaron algunas propiedades privadas como los encinares del Carrascalillo (Arroyo Morax) o de la Carrasquilla (Arroyo Bodurria), por citar algunos casos, o aquellas encinas que se emplazaban entre las rocas o en lugares donde no pudieron llegar las máquinas. Aunque los mayores errores podemos decir que se cometieron en la cara norte del Calar de Rapa, donde se llegaron a  talar Tejos (Taxus baccata) centenarios para aterrazar las laderas de este calar y poner en ellas pinos. Algunos de estos tejos que se talaron entre los años 60-70 del pasado siglo rebrotaron después y se está intentando recuperarlo por la actual administración forestal.       

 

El Patrimonio Forestal del Estado y el ICONA los artífices de este magno proceso forestador

 

© Proyecto Sierra de Baza

Escudo del Patrimonio Forestal en la Casa Forestal del Calar de Casa Heredia en la Sierra de Baza

 

Todo este magno proceso repoblador se llevó a cabo en dos grandes etapas. La primera de ellas corresponde a la actividad realizada por el Patrimonio Forestal del Estado (PFE) desde 1962 hasta el año 1971. La segunda se extiende desde la creación del ICONA, en el año 1971 hasta 1982, en que se produce el traspaso de las competencias forestales a las Comunidades Autónomas. 

En algunos enclaves de la extensa superficie que es el Parque Natural Sierra de Baza, se desarrollaron muy bien estas repoblaciones y pronto alcanzaron un gran porte y densidad de pies, cumpliéndose los objetivos pretendidos, mientras que en otros los años pasaban y los árboles no terminaban de desarrollarse, lo que es particularmente apreciable en la zona de la cuenca de los arroyos Balax y Uclías, creciendo muy debilitados los árboles de esta zona, sin terminar de alcanzar un buen porte, ya que en estas tierras, sobre micaesquistos y cuarcitas pertenecientes al Complejo Nevado-Filábride, los suelos muy pobres en bases y bajas precipitaciones, nunca hubo pinos con anterioridad a llevarse a cabo estas masivas plantaciones. Puede verse al efecto lo que comentamos en la página  60 de nuestra publicación “Guía Para Conocer y Visitar el Parque Natural Sierra de Baza”, comentando la descripción de este a oeste de los tres arroyos que allí se localizan:

“Toda esta zona de los Arroyos Balax, Uclías y Morax, originariamente pertenecían al exclusivo dominio del encinar. Así en las respuestas al Catastro de Ensenada llevado a cabo en esta ciudad en el año 1753 en relación con el “Auto para la averiguación del número de fanegas de monte alto y las especies y las especies y pies de árboles que contendrán”, en las declaraciones de los peritos del Arroyo Balax, se indica que había unas 32.000 encinas criadas, de las cuales 14.000 estaban en tierras de labor y las 8.000 restantes en tierra montuosa; aclarando que en dicho arroyo no hay pinar. Por su parte los peritos del arrollo Vellas (actual Uclías) indicaban que había unas 19.000 carrascas criadas, de ellas 7.000 en tierras de labor y las 12.000 restantes en tierras montuosas; destacando igualmente que no hay pinares en dichas tierras por componerse todo de encinas. Mientras que en el arroyo más oriental de esta zona, el más situado al oeste, el Morax, ya comenzaban a hacer acto de aparición los pinos, aun cuando se alternaban con las encinas, de forma que se señalaba que había unas 40.000 encinas y 8.500 pinos. Que eran definitivamente superados por los pinos en el Arroyo Bodurria, fuera ya de este sector, donde se indicaba que había unas 15.000 encinas y 25.000 pinos”

Este pinar de la zona de los arroyos Balax y Uclías, fue, por tanto claramente plantado fuera de sitio. Allí no había habido pinos nunca y la vegetación natural es ilustrativa de las potencialidades de sus suelos, también de las posibilidades de un territorio, por lo que salvo algunas pequeñas cuencas y umbrías en  que los pinos contaron con suelos más profundos y húmedos, no tuvieron el desarrollo esperado y aún hoy podemos encontrar pinos que después de llevar plantados 40 ó 50 años apenas alcanzan los dos metros de altura y no superan los diez centímetros de diámetro.

 

Errores históricos de gestión  forestal

 

© Proyecto Sierra de Baza

[Puede ampliarse la imagen pulsando sobre ella]

Masa monoespecífica de pinos, con alta densidad de pies, en la que se aprecian, intercalados, un alto número de pies secos.

Fotografía tomada el 14/07/2016 en el Monte de Las Hermanicas.

 

En los años posteriores a llevarse a cabo estas plantaciones, no se intentó tampoco reconducir la situación, y fueron  mínimas las entresacas que se hicieron, fuera de las áreas de cortafuegos y franjas de seguridad de los caminos y pistas forestales para disminuir la densidad de estos pinares, que cada vez tenía más competencia entre sí por el agua, el suelo y la luz. Continuaron los errores de gestión forestal al no favorecerse tampoco la regeneración de la vegetación natural potencial, como era la encina o especies arbustivas como las retamas, genistas, jaras, coscojas o las rascavieja, conocidos en la zona como aznacho (Adenocarpus decorticans) y cuando pasaron unos años y estos pinos ya tenían porte arbóreo, pasando a permitirse el pastoreo, todos estos pinares fueron sometidos a unos intensos aprovechamientos ganaderos, hasta el punto de que en algunos de estos parajes se mantenía el ganado durante los 365 días del año en el mismo lugar, con el lógico resultado de que no se dejaba crecer nada que no fuera pinos, lo que explica la pobreza florística que podemos encontrar en la visita a estos lugares, en los que sólo se ven pinos y más pinos e intercalados entre ellos, en las zonas más abiertas y soleadas, alguna que otra retama y entre los roquedos, a donde no pudo llegar la maquinaria, encinas raquíticas, pero faltan las encinas en el conjunto del territorio que se reforestó (entre el 50 y 60 % de la superficie de estas cuencas) y otras especies propias del monte mediterráneo, que sí están presentes en otros montes y parajes de estas mismas cuencas en los que no se llegaron a plantar pinos, como es el entorno  del Barranco de Las Asperillas, donde se localiza la popularmente conocida como Encina de Los Caler, y que nos permitir tener una idea de la vegetación natural de todos estos montes. 

 

El cambio climático está terminando de liquidar estas masas de coníferas

 

© Proyecto Sierra de Baza

Hay parajes, como el que refleja esta imagen, en el que han muerto todos los árboles que había en la redonda.

Fotografía tomada en el Camino de Benacebada el 03/07/2016

 

Ha sido la disminución de las precipitaciones, alarmantemente bajas en los dos últimos años (septiembre-2014 a agosto-2016), unido al aumento de las temperaturas que se han registrado en los últimos años, lo que ha acentuado el estrés hídrico-térmico de estos árboles, que se han visto cada vez más debilitados y las plagas, especialmente la de procesionaria, ha ido haciendo mella en los mismos y todos estos árboles, especialmente los pinos resineros  (Pinus pinaster), una especie completamente fuera de su contexto y sitio natural, han sido los primeros que han ido cayendo y hoy en día podemos ver extensas superficies de estos montes donde centenares, miles, de estos árboles se han secado y han muerto en los últimos meses, lo que es perfectamente apreciable en montes como el de Las Hermanicas en las proximidades de Los Frailes o desde el mismo cortafuegos que arranca desde el cruce de Los Frailes y se dirige en dirección noroeste por la llamada Loma Vieja. Posiblemente las zonas más afectadas por esta situación, y en la que se han centrado nuestros últimos trabajos de campo.

 

Unas masas forestales que van a desaparecer de forma irremediable

 

© Proyecto Sierra de Baza

Bosque de pinos resineros en situación de decaimiento forestal, con un alto número de árboles secos y el resto moribundos. Un paraje al que le quedan unos pocos meses para que desaparezcan todos los árboles vivos del lugar.

Fotografía tomada en el Camino de Benacebada a la altura del cruce de Los Frailes el 29/04/2016

 

Algo que es incuestionable, a la vista de la situación que estamos viendo, de los precedentes datos que ya se han constatado en sierras vecinas más sureñas, como la de Los Filabres, donde se ha documentado de forma abundante por la literatura científica el decaimiento forestal de las repoblaciones de Pinus nigra y Pinus sylvestris, es que toda estas masas forestales de las cuencas de los arroyos Balax y Uclías, en la Sierra de Baza (Granada) van a desparecer a corto-medio plazo y sólo van a quedar testimoniales vestigios de estas reforestaciones del pasado siglo.

 

Vamos a asistir -tenemos que estar preparados para ello- a la masiva muerte de miles de árboles en estos montes, que no van a poder resistir las nuevas condiciones climáticas que se nos presentan

 

Los gestores de estos montes, la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, tienen un importante reto en los próximos años de una envergadura comparable a la que supuso la masiva reforestación de estos montes en las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo, pero ahora para adecuar la vegetación actual a la natural, llevando a cabo una silvicultura adaptativa y preventiva ante el cambio climático, afrontando las medidas correctoras medioambientales sobre estas masas de coníferas en franco decaimiento forestal, lo que no puede esperar ni un año más sin ponerse en práctica en la Sierra de Baza, antes de que pueda ser más tarde, ya que como con acierto se ha dicho por algunos técnicos forestales “si la destrucción de un enclave forestal puede ser muy rápida, su reconstrucción será siempre larga y costosa, requiriendo muchos años, ya que la recuperación del equilibrio natural, es el resultado de la acumulación de un largo proceso evolutivo” (Marraco Solana, Santiago).

 

© Proyecto Sierra de Baza

Uno de los parajes en el que han muerto en los últimos meses todos los árboles que arraigaban en el mismo.

Fotografía tomada en el Monte de Los Frailes el 27/06/2016

 

Una zona con un paro superior al 40 %, como es la comarca de Baza, debe ser la gran beneficiada de los trabajos silvícolas que es necesario afrontar sin demoras para recuperar estos frágiles ecosistemas naturales, para que no continúe su proceso de degradación, poniendo en valor las potencialidades forestales y laborales de la Sierra de Baza, tan marginada en tantos y tantos temas, actuaciones e inversiones.

Sin duda será una actuación que va a precisar muchos medios técnicos y humanos, la que habrá de afrontarse en los próximos años en los montes públicos de la Sierra de Baza, todo ello va a ser muy costoso económicamente, pero factible, ya que hay mecanismo financieros hoy en día para abordarla, pero hay que saber plantear y encauzar estas prioridades y, sobre todo, no pretender esconden más la situación por la que está pasando las masas forestales de muchos enclaves de la Sierra de Baza y por el contrario hacerla pública y general conocimiento, para poder acogerse a las ayudas previstas en instrumentos como el Plan Forestal Español 2002-2032, en el que hay base legal y técnica para ampararse en el mismo (puede ampliarse información AQUÍ), en coordinación, también, con el propio Plan Forestal de Andalucía (puede ampliarse información AQUÍ). 

 

El mayor peligro del nuevo panorama, es que se puedan descontrolar, llegando a niveles epidémicos, las plagas forestales de insectos perforadores

 

© Proyecto Sierra de Baza

Pinos de gran porte han muerto en los últimos meses en la Sierra de Baza al no soportar la situación de debilitamiento que presentaban y las plagas de insectos perforadores que se han cebado en los mismos. La inclusión de la figura humana en la escena, permite apreciar la altura que habían alcanzado los árboles que se han secado.

Fotografía tomada en el monte de Los Frailes el 14/07/2016.

 

Desde el punto de vista ecológico, los insectos perforadores son indispensables para el buen funcionamiento de los ecosistemas forestales, ya que suponen el primer paso en la descomposición de la madera muerta de los bosques, permitiendo que más tarde se introduzcan en la cadena de los insectos xilófagos y los hongos saprófitos, los llamados popularmente de una forma muy descriptiva como “los enterradores de los bosques” que trituran y convierten en polvo las fibras de la madera, que de este modo se incorpora al suelo como materia orgánica, proporcionando nutrientes adicionales al resto del bosque, para que pueda seguir el ciclo de la vida.

Pero es de vital importancia el control de estos insectos perforadores, particularmente cuando pueden verse sometidos a factores bióticos o abióticos que potencien que su población se dispare hacia un estado de plaga, en la que alcance niveles epidémicos que hagan necesario su control. Este es precisamente el mayor peligro que está suponiendo la situación que se está viviendo en las cuencas de los arroyos Balax y Uclías de la Sierra de Baza, donde se localiza una masa arbórea en manifiesto decaimiento forestal, que está condenada a desaparecer, por mucho que no nos guste, ya que estos árboles debilitados están siendo masivamente colonizados por los insectos perforadores, hasta tal punto que trabajos de campo llevados a cabo a lo largo del pasado mes julio-2016 por la Asociación Proyecto Sierra de Baza, nos permitieron documentar la masiva presencia de insectos perforadores en todos estos pinos que se han secado en los últimos meses en los montes de Las Hermanicas, de Los Frailes y montes de su entorno más próximo, de modo que habiendo hecho un muestreo de 50 árboles que se habían secado en los últimos meses, conservando todavía las acículas en sus ramas, aunque secas, nos permitió comprobar cómo el 100 % de los ejemplares examinados presentaban insectos perforadores en el tronco, los que más que como plaga, como insectos-plaga primarios, habían actuado como oportunistas “carroñeros” o insectos-plagas secundarios y habían acelerado la muerte de unos pinos previamente debilitados y que, con toda probabilidad, con plaga o sin ella, hubieran muerto también, pero en este caso la presencia de esta legión de insectos perforadores había agravado su estado de salud y acelerado su muerte, sin tener capacidad los pinos para sobreponerse al masivo ataque de los perforadores.

 

Están presentes en estos pinares algunas especies de insectos perforadores muy dañinas, lo que nos debe hacer extremar las alertas fitosanitarias

 

© Proyecto Sierra de Baza

Las plagas forestales se están cebando en estos debilitados pinos y son miles los árboles que están muriendo en la Sierra de Baza.

Fotografía tomada en el monte de Los Frailes el 14/07/2016

 

Entre las cortezas y troncos de estos árboles secos se ha podido constatar, como todos ellos están masivamente afectados por plagas de insectos perforadores, habiéndose comprobado cómo están presentes algunas especies, que aunque propias de los montes ibéricos, son muy dañinas para los pinos como, Tomicus minor, Orthotomicus erosus o Pityogenes sps, entre otros insectos barrenadores de los pinos, algunos de los cuales hemos podido capturar y fotografiar, tanto en ejemplares vivos como en sus marcas en los árboles afectados, como reflejan estas imágenes en los que estos dañinos insectos han dejado impresas sus firmas en el tronco de los árboles secos, también en sus ramas y tallos. Aunque lo más preocupante, dentro de esta legión de ataque de insectos barrenadores, es la presencia del Tomicus destruens, una especie que ha matado 1.500.000 de pinos en la Comunidad de Valencia y 850.000 pinos en la región de Murcia en los últimos años, datos que pueden ilustrar bien del peligroso enemigo ante el que nos encontramos y que hace necesario extremar todas las alertas posibles ante el mismo en lo que debe de ser una silvicultura de precaución en la gestión forestal de este frágil y sensible espacio protegido.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Marca dejada en el tronco de un pino seco por el Tomicus destruens, sobre pino resinero (Pinus pinaster) en el monte de Los Frailes.

Fotografía tomada el 14/07/2016.

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Ramas terminales de un pino resinero (Pinus pinaster) en el que se aprecian las características perforaciones que dejan los imagos del Tomicus destruens.

Fotografía tomada en el Monte de Los Frailes el 14/07/2016.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Marca dejada en el tronco de un pino laricio (Pinus nigra) por el Tomicus minor, en la zona de Bastidas, en un pie previamente debilitado por el muérdago.

Fotografía tomada el 15/07/2016.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Marcas dejada en el tronco de un pino resinero seco por el Orthotomicus erosus. Se aprecia el pequeño insecto, de apenas unos milímetros, que se ha señalado con una flecha para su mejor identificación.

Fotografía tomada el 15/07/2016 en el Monte de Los Frailes.

 

Es necesario extremar las medidas de control de estas plagas para que no se extiendan

 

© Proyecto Sierra de Baza

[Puede ampliarse la imagen pulsando sobre ella]

Panorámica del monte de Las Hermanicas en la que se aprecia la gran cantidad de pinos que se han secado (color marrón) y aparecen afectados por los insectos perforadores.

Fotografía tomada el 14/07/2016

 

Una cuestión a tener especialmente presente, en la gestión forestal de los montes de la Sierra de Baza, es la de que se hace necesario controlar estas plagas, para que no puedan extenderse a los árboles sanos y resto de las masas forestales de coníferas de este Parque Natural, actuando estas zonas infestadas de los montes de las Hermanicas, El Valeroso, el Collado de Los Frailes o Loma Vieja… que son algunos de los parajes más afectados, como exportadoras de las plagas de insectos perforadores, lo que puede constituir una tragedia ecológica sin precedentes en los montes públicos de Andalucía, de no atajarse y controlarse pronto, dada la magnitud que ya tiene esta plaga y el altísimo número de árboles afectados, pudiendo hablar de miles de pinos secos y que han muerto ya, como ilustran las imágenes que publicamos y que documentan gráficamente esta situación en su efectiva magnitud.

 

© Proyecto Sierra de Baza

Bosquete de Pinos resineros que se han secado en el paraje de Loma Vieja, con pobreza de sotobosque y un suelo muy erosionado y lavado.

Fotografía tomada el 14/07/2016

 

Por ello el reto más inmediato que tienen los gestores y responsables públicos de este espacio protegido, es controlar las plagas de insectos perforadores que se han estableciendo de forma masiva en los debilitados pinos de la Sierra de Baza, para evitar se continúen extendiendo y puedan ocasionar daños epidémicos en los ejemplares sanos, garantizando así la salud forestal de estos bosques, que se enfrentan a nuevos e importantes retos de gestión en los próximos años, ante el panorama que se nos presenta, incentivado por el cambio climático y el decaimiento forestal constatado en grandes extensiones de sus masas de coníferas.

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Últimas luces de la jornada en el Monte de Los Frailes. Todos los árboles de color marrón que se ven, tanto en el primer plano como en las montañas del fondo, son pinos que se han secado en los últimos meses.

Fotografía tomada el 14/07/2016

 

 

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA UTILIZADA

Guía para conocer y visitar el Parque Natural Sierra de Baza. Asociación Proyecto Sierra de Baza. Baza, 1998.

Mapa de vegetación de la Sierra de Baza. F. Gómez Mercado y Valle Tendero. Granada, 1988.

La política forestal española: evolución reciente y perspectivas. Santiago Marraco Solana. Publicado en la Revista de Estudios Agrosociales, 1991.

Los impactos del cambio climático en la Sanidad Forestal. Documento de Trabajo FBS/34S de la FAO.

Causas climáticas del decaimiento forestal en las repoblaciones de pinos de las montañas mediterráneas. Sánchez Salgueiro, Navarro-Cerrillo, Camero & Fernández Cancio.

La sequía y la gestión histórica como factores del decaimiento forestal en poblaciones de Pinus sylvestris y P. nigra en el sur peninsular. R. Sánchez-Salguero y R.M. Navarro Cintas. Trabajo publicado dentro de la publicación Los Bosques y la Biodiversidad frente al cambio climático: Impactos, Vulnerabilidades y Adaptación en España (Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático). Madrid 2013.

Insectos perforadores de coníferas en la comunidad autónoma andaluza. Barrero Fernández, Gumersindo y otros.

Claves de perforadores de Coníferas. Edita Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Tomicus piniperda L. var. destruens. Documento monográfico editado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

 

              © Asociación Proyecto Sierra de Baza

Agosto-2016

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