EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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Por Juan Antonio Dengra* y José Ángel Rodríguez**


En este reportaje se dan novedosos datos sobre la presencia de la grulla común (Grus grus) en la Hoya de Baza (Granada) como especie invernante, un lugar del que no se tenía constancia de la presencia de la especie.  

 

© J. Daniel Fernández
Ejemplar adulto de grulla común, en la que se aprecian perfectamente sus características anatómicas

 

La grulla común (Grus grus), es un ave grande y esbelta, con el pico, que tiene una tonalidad gris verdosa, bastante largo y apuntado, cuenta además con patas y cuello largos, siendo la coloración dominante de su plumaje gris-ceniza, más oscura hacia el extremo de las alas. En los adultos destaca un penacho de plumas colgantes a modo de cola, que son en realidad las rémiges terciarias modificadas. En la cabeza, de color negro, destacan el píleo rojo y unas franjas blanquecinas a ambos lados que se extienden, a partir de los ojos, por las mejillas y el cuello. Los jóvenes presentan un color parduzco y carecen del diseño característico de la cabeza.


 
Una especie visitante invernal en la Península Ibérica

 

© J. Daniel Fernández

Grupo familiar de grullas fotografiadas en las inmediaciones de la Laguna de Gallocanta (Zaragoza), su principal lugar de invernada. Lo suelen formar los progenitores y uno o dos pollos

 

Las áreas de reproducción de la grulla común se extienden por una amplia franja que abarca el norte de Europa y el centro y noreste de Asia, con algunos otros núcleos en Europa suroriental y en las inmediaciones de los mares Caspio y Negro. A lo largo de la invernada alcanza España, Portugal, el sur de Francia, el norte y este de África y Asia meridional.

Las grullas comunes son unas aves netamente migratorias, efectuando largos vuelos, que en algunos casos pueden alcanzar los 5.000 Kms., desde sus territorios de cría a los de invernada. En sus desplazamientos vuelan con el cuello y las patas estirados, formando bandadas que se reconocen fácilmente, no solo por la característica formación en “V” que adoptan, sino por los potentes trompeteos emitidos continuamente por todos los componentes, que pueden escucharse a considerable distancia.

Todas las grullas que visitan la Península Ibérica lo hacen para invernar, comenzando su llegada hacia el mes de octubre de cada año y permanecen aquí hasta el mes de febrero siguiente.  En la información que se tenía sobre esta especie, muy estudiada dada las singularidades y atractivos de esta especie, se sabía que atraviesan el Pirineo navarro y siguen una ruta que las conducirá en primer lugar a Gallocanta; esta zona, desconocida hasta hace algunas décadas para la especie, representa en la actualidad no solo un lugar de paso obligado en las rutas migratorias, sino una importante área de invernada. Las aves que no permanecen en este enclave continúan camino hasta las dehesas del suroeste peninsular. El retorno hacia sus áreas de cría se inicia en el mes de febrero y se prolonga hasta finales de marzo. En esta época siguen una ruta más oriental, que las lleva a atravesar los Pirineos por su sector central, después de haber recalado nuevamente en Gallocanta y sus inmediaciones.

 

Presencia de la grulla común en Andalucía

 

© José Ángel Rodríguez
Pareja de grullas sobrevolando por un campo de cereales en la Hoya de Baza (Granada)

 

Según se destaca en el trabajo monográfico publicado por esta especie por la SEO/BirdLife con el título de “La grulla común invernante en España. Población en 2007 y método de censo”, del que son autores Javier Prieta y Juan Carlos del Moral, Andalucía fue la última región española que acogió grullas comunes nidificantes (Bernis, 1966). La población invernante, por el contrario, ha aumentado desde que se tienen datos. Las cifras son: 851 ejemplares en 1980, 6.944 en 1988, 5.892 en 2004 (sin incluir Doñana) y 14.715 en 2007 (Fernández-Cruz, 1981; Alonso y Alonso, 1990; De la Cruz y Montoya, 2004; presente censo). No obstante, este crecimiento ha sido menor que en el resto de España, pues su población ha pasado de suponer el 18% a ser el 10% del total nacional. El tradicional núcleo de invernada del norte de Córdoba ya contaba con unas 6.000 grullas en 1988, valores en los que se mantiene estable. En el resto de sectores ha aumentado en mucha mayor medida, sobre todo Doñana, con sólo 196 aves censadas en 1988 y unas 5.500 en la actualidad.

En el siguiente mapa de la SEO/BirdLife, se refleja gráficamente la distribución conocida hasta ahora de esta especie en la Península Ibérica:

 

Mapa de la presencia invernante de la grulla común en la Penúnsila Ibérica según la SEO/BirdLife-2015

 


Como puede comprobarse, por el examen de este mapa, la grulla aparece ausente, al no tenerse constancia de su presencia, en una amplia zona de Andalucía oriental y todo el sureste ibérico. Unos datos que se hacen necesario revisar ahora a la vista de estas nuevas localizaciones en la Hoya de Baza (Granada).
 

La grulla común en los terrenos esteparios de la Hoya de Baza



© José Ángel Rodríguez

Pareja de grullas comiendo en un campo de cereales de la Hoya de Baza (Granada), con las montañas de su entorno, al fondo, nevadas.

 


© José Ángel Rodríguez

Grullas en un campo de cereales de la Hoya de Baza (Granada) fotografiadas en el invierno 2014/2015.


Desde hace algunos años Juan Antonio Dengra Martínez venía estudiando y siguiendo los movimientos de la grulla común en los terrenos esteparios de la Hoya de Baza, habiendo podido comprobar cómo los ejemplares que nos visitaban todos los años, y siempre sobre la misma fecha, coincidiendo con los meses más fríos del año: desde diciembre hasta febrero, se localizaban en pequeñas vegas y campos de cultivo muy poco frecuentados por el hombre y alejados de los núcleos de población, en los que preferían para su pastoreo bancales en los que se había sembrado maíz, ya que al parecer sentían preferencia por este tipo de alimentación, dado su alto valor como nutriente, aunque también se les podía ver pastorear comiendo los brotes en los sembrados de cereales, en un número estimado para el conjunto de la zona en torno al centenar de ejemplares.

 


© Juan Antonio Dengra
Grupo de grullas comunes invernado en la Hoya de Baza (Granada)


 Este último invierno (2014/2015), hemos querido efectuar un mayor seguimiento de la especie en la Hoya de Baza (Granada), para confirmar la presencia de la grulla común y la misma ha dado resultados positivos en varias jornadas, habiendo tenido contactos visuales con la especia, a la que incluso hemos podido fotografiar a lo largo de varias jornadas, siendo la primera de ellas el pasado 20 de enero, fecha a la que corresponde esta imagen, en la que aparecen comiendo brotes  de cereales en un  campo de cultivo de la Hoya de Baza, con las montañas del entorno nevadas.



© Juan Antonio Dengra
Grulla común arrancando el vuelo en el Humedal del Baíco, dentro de la Hoya de Baza (Granada), un lugar muy importante en la invernada de la especie. Al fondo las cumbres nevadas de la Sierra de Baza


 La nueva localización de presencia invernante de la grulla común en la Hoya de Baza, coincide con la zona que se identifica en el mapa de la provincia de Granada que reproducimos a continuación, dentro de una amplia zona blanca, en la que no se tenía conocimiento, hasta ahora, de la presencia de la grulla común como especie invernante:

 


© Proyecto Sierra de Baza
Mapa de presencia invernante de la grulla común en la provincia de Granad, de conformidad con los nuevos datos aportados.

 

Una especie “De interés especial”


La grulla común se incluye en el Libro Rojo de las Aves de España en la categoría de “Extinguido” (como reproductor) y aparece como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Sus principales amenazas son La principal amenaza para la población reproductora de grulla común es la pérdida o degradación de su hábitat de cría en Europa, Rusia y Asia central. En la Península también se ve afectada por la alteración del hábitat (debido a las roturaciones en las dehesas de encina o a la implantación de regadíos), así como por la persecución directa a que se ve sometida por los agricultores a causa de los daños que puede causar en algunos cultivos.

 

*Juan Antonio Dengra Martínez, es monitor de educación ambiental y guía local en el Altiplano de Granada

**José Ángel Rodríguez Sánchez, es presiente de la Asociación proyecto Sierra de Baza y miembro de la SEO/BirdLife.