EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 232 –  OCTUBRE 2018
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 © José Ángel Rodríguez

Garranchuelo en floración en junio-2018, en su hábitat natural de la Sierra de Baza.

 

Conocido también con el nombre de zajareña, zahareña o rabo de gato, entre otros, el garranchuelo (Sideritis hirsuta), es una planta arbustiva de bajo porte (semiarbusto) de la familia de las lamiáceas, una familia de plantas con flores, que comprende unos 245 géneros y alrededor de 7.900 especies. Considerado un endemismo Mediterráneo occidental, se localiza en terrenos secos y pedregosos, también en prados ecos, en cunetas y en antiguos campos de cultivo de la Península Ibérica y sur de Francia y península de Italia, desde el nivel del mar hasta los 1.500 de altitud. Está presente en la mayor parte de Península Ibérica, excepto la Cornisa Cantábrica y el tercio Oeste.

El garranchuelo, alcanza poco porte, ya que no suele superar los 20/30 centímetros de altura, siendo su aspecto el de una masa compacta y densa, lignificada en la base, muy pelosa y de tallos erectos y patentes, de la que arrancan los tallos con pilosidad, que terminan en largas espigas florales, de color blanquecino, que aparecen en el mes de mayo y continúa durante el verano.

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Detalle de los tallos florales del garranchuelo.

 

El garranchuelo ha sido considerado tradicionalmente como una planta medicinal, siendo conocida y aprovechada por el hombre desde la antigüedad, de hecho su nombre genérico (Sideritis) que procede del griego y significa “que es, o tiene hierro” se ha estimado que era una referencia genérica para plantas capaces de la curación de heridas causadas por armas de hierro en las batallas; sin embargo otros autores sostienen que el nombre se deriva de la forma del sépalo que se asemeja a la punta de una lanza de hierro. El nombre científico (hirsuta) es un epíteto latino que significa “color gris” y hace alusión al aspectos ceniciento de la mata. Aunque parece ser que fue en la medicina árabe de Al-Andalus donde alcanzó su máximo reconocimiento, hasta el punto de considerarse como una de las “plantas mágicas” de la medicina árabe, siendo especialmente usada en infusión, como tratamiento antiulceroso. De hecho su nombre popular de zahareña deriva del árabe hispánico (ṣaẖrí) y este a su vez del árabe clásico (ṣaẖr) y significa roca o peña, en alusión al lugar donde crece: en zonas rocosas.

El principal y más conocido uso del garranchuelo, que se mantiene en la actualidad, es para tratar problemas gástricos e intestinales, también para aliviar los dolores de vientre de los niños, para lo que se toma en infusión o tisana, preparada con agua hervida en la que se introducen tallos en floración secos, siendo el líquido resultante un poco amargo, por lo que se suele endulzar con azúcar, para hacerlo más agradable.

El garranchuelo tiene también propiedades vulnerarias, al contener flavonoides de acción desinfectante, por lo que se utiliza como desinfectantes y cicatrizante, para lo que se emplea su infusión para lavar y limpiar las quemaduras y heridas; también los ojos lagañosos de los infantes y ancianos.