EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 238 –  ABRIL 2019
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RUTA 2: EL BOSQUE DE LOS ÁLAMOS CENTENARIOS 

 

Por José Ángel Rodríguez

 

© José Ángel Rodríguez

Impresionantes ejemplares de álamo negro podemos localizar en esta ruta.

 

La segunda de las rutas propuestas en nuestra publicación “Guía Para Conocer y Visitar el Parque Natural Sierra de Baza” es la denominada como “Ruta de Los Álamos Centenarios”, sin duda la más popular de nuestras rutas, incluida dentro de la Red de Senderos Señalizados de Uso Público del Parque Natural Sierra de Baza  que tiene editada la Junta de Andalucía, a cuya ficha técnica, imágenes y demás información publicada por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, puedes acceder pulsando AQUÍ.

 

Una visita a uno de los rincones más bonitos de la Sierra de Baza

 

© José Ángel Rodríguez

Fotografía toma da el 24 de mayo de 2009, cuando se inauguró el Sendero de Uso Público de Los Álamos Centenarios por la Junta de Andalucía.

 

Iniciamos esta ruta a unos cien metros del Km. 23 (monolito o 3,500 de la señalización con postes metálicos) de la carretera de Caniles a Escúllar, en cuya margen derecha, y habiendo partido previamente de Caniles, encontramos un camino de tierra a muy pocos metros de otro que más adelante y situado este otro a la izquierda de la misma carretera, lleva a la aldea de Tablas.

Pararemos nuestro vehículo a la altura del citado Km. 23 y tomaremos, ya a pie, el camino que arranca de su margen derecha. Es este un camino carretero, perfectamente acondicionado, que discurre entre pinares de repoblación, dejando al lado derecho un montículo, que rodea por su parte baja el citado camino, llamado "Loma de los Gómez", mientras que por su izquierda discurre, casi paralelo al mismo, el llamado Arroyo del Aguardentero.

Conforme descendemos la vegetación se hace más interesante y comienzan a hacer acto de presencia, en el margen izquierdo de nuestro camino, los árboles y arbustos de hoja caduca.

 

Tras casi 2 Kms. de continuo descenso llegamos a la base del valle, pudiendo apreciar como el camino se bifurca: uno, que continúa prácticamente recto a una cortijada abandonada situada a un centenar de metros, el llamado Cortijo de los Gómez; mientras que otro, que parte hacia la izquierda, desciende al mismo cauce del Arroyo Bodurria, nuestro objetivo.

Continuamos río abajo, dejando a la izquierda, en alto, una cortijada visible desde el inicio del recorrido por el valle. Es la cortijada de la Fragüilla, emplazada en un prado natural seco de acentuada pendiente, y rodeada por espesísimos pinares de repoblación en los que destacan entremezclados viejos y grandes ejemplares de pinos autóctonos de la especie pino silvestre y pino negral o laricio (Pinus sylvestris Subsp. nevadensis y Pinus nigra Subsp. clusiana).

 

El Bosque de Los Álamos Centenarios

 

© José Ángel Rodríguez

Magníficos ejemplares de álamos trasmochos, centenarios, arraigan a lo largo del arroyo Bodurria.

 

Apenas hemos caminado unos centenares de metros por el cauce del arroyo, ya comenzaremos a divisar la frondosidad de los álamos que se levantan a ambos lados del cauce del río. Ya en el bosque de los álamos, nos impresionará el tamaño de los ejemplares y la forma particularmente deforme de los más gruesos, aunque también hay que también hay álamos trasmochos, cuya peculiar forma de poda y aprovechamiento, dio forma a estos grandes troncos, ha sido esta aparente fealdad lo que les salvó de ser talados. Sus troncos torcidos y sumamente curvos no eran aptos para el aprovechamiento maderero, ni para la construcción. No merecía la pena emplear grandes esfuerzos para cortarlos primero y transportarlos después, desde este lejano lugar, que tampoco contaba con camino practicable.

            Aun cuando la vegetación que encontramos es la propiamente riparia, o higrófila, esto es la propia de márgenes de corrientes  de agua, del piso Supramediterráneo, constituida fundamentalmente por juncos, sauces, mimbreras, fresnos, rosales silvestres y chopos, destaca la presencia de álamos temblones (Populus tremula), llamados así por el ruido que producen sus hojas al ser movidas por el viento y, particularmente, álamos negros (Populus nigra): los de mayor tamaño y más interesantes de este bosque galería.

 

Toda esta zona fue conocida en la antigüedad como "Royo del Cerezo". Si queremos ver interesantísimos ejemplares de cerezos silvestres (Prunus avium), debemos de salir del bosque de los álamos por alguna de sus márgenes, particularmente, por la zona izquierda, según la dirección de descenso que llevamos, donde podremos localizar singulares ejemplares de estos cerezos, al pie del terreno donde comienza a empinarse el monte.

 

Cementerio y aldea de Los Mellizos

 

© José Ángel Rodríguez

Lápida funeraria del año 1953 en el Cementerio de Los Mellizos, que sigue recibiendo el cuidado de los familiares del difunto. 

 

Si continuamos descendiendo por el bosque galería, pronto divisaremos que arranca una pista forestal desde su lado derecho, acondicionada hace tan solo unos años, que nos lleva al antiguo cementerio de la aldea, que había quedado inaccesible y rodeado por los pinos. Fue un magnífico trabajo del entonces Director Conservador de este espacio protegido, Juan Romero Gómez, que dotó a este cementerio de un acceso propio, el que los serranos que tienen allí enterrados familiares lo continúan visitando.

Un poco más abajo, y también por su margen derecha, se levanta a unos 50 metros del cauce del río, un significativo grupo de casas de piedra con el tejado de pizarra y launa, también llamadas de "tierra roja", actualmente en situación lamentablemente ruinosa y de abandono. Es la Aldea o Cortijada de Los Mellizos, que ya fueron citados en el Catastro de Ensenada (1753). Otrora importante lugar de transacciones y mercado bisemanal de esta sierra. Las permutas e intercambios de mercancías eran lo más corriente; la moneda apenas se utilizaba y la mayoría de la población vivía al margen de la economía monetaria. Tal fue la importancia de este mercado, que era conocido fuera de las fronteras meramente comarcales y a él acudían vendedores ambulantes con caballerías cargadas para cambiar las mercaderías que transportaban por los productos que ofrecían los serranos: corderos, aves de corral, patatas, trigo, centeno, lentejas, queso, huevos y frutas, de modo fundamental.

 

El bosque de álamos temblones más meridional de Europa

 

© José Ángel Rodríguez

Panorámica de la tembleda de Los Mellizos.

 

El álamo temblón (Populus tremula) es la especie de álamo más extendida en el planeta, aun cuando en la Península Ibérica su área natural de localización está prácticamente limitada a la zona septentrional, fundamentalmente a los Pirineos, si bien también se localiza en la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central y el Sistema Ibérico, mientras que en la mitad meridional se ha considerado que su presencia era meramente testimonial, sin llegar a formar nunca una formación boscosa pura, ni de entidad. Constituyendo toda una rareza botánica la tembleda (como así se llama a los bosques de álamo temblón) que se localiza en el llamado Barranco de Los Mellizos, un subafluente del Arroyo Bodurria, muy cerca de la antigua aldea, y de la que puede ampliarse información en el reportaje que se publica en esta revista digital, pulsando AQUÍ.

 

Objetivos de esta ruta:

 

© José Ángel Rodríguez

Uno de los paneles informativos colocados al comienzo del sendero.

 

1) Contemplar la vegetación riparia del curso fluvial alto- medio, de más interés de la Sierra de Baza. A lo largo del recorrido tendremos ocasión de ver un elevado número de álamos centenarios, con un perímetro en su tronco superior a los 4 y 5 metros; así como el ejemplar de castaño de mayor tamaño de esta Sierra, con un perímetro de casi 5 metros.

2) Conocer uno de los más importantes núcleos de población con que contó la Sierra de Baza: la Cortijada o Aldea de Los Mellizos, de cuya importancia son muestra elocuente datos como los de que tenía iglesia (en honor de San Antonio) y contaba con cementerio propio; celebraba unas fiestas anuales el primer domingo de septiembre; así como mercado dos veces al mes (los días 2 y 16). Actualmente, y desde los años sesenta, está completamente deshabitada y abandonada la aldea. Debería intentarse su recuperación o rescate. Al menos de su iglesia o ermita (S. XIX), dedicada en sus tiempos a la devoción de San Antonio, un auténtico monumento y símbolo de su época, del que solo quedan ahora sus paredes maestras, habiéndose hundido totalmente la cubierta.

 

Cartografía

 

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Estas rutas quedan comprendidas dentro de la Hoja número 1.012-I (Los Frailes),escala 1:25.000, del Mapa Topográfico Nacional del IGN, representándose la misma en este mapa del que es autor el Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Juan Ismael Lozano, en el que se ha marcado con una flecha el punto de partida de la ruta.