EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 246 –  DICIEMBRE 2019
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

 

Un documentado trabajo de Gabriel Pozo, publicado en el Independiente de Granada

 

© José Ángel Rodríguez

Lobo ibérico.

 

Con el título de “Granada, tierra infestada de lobosse publica en el Independiente de Granada un documentado y riguroso trabajo sobre la histórica presencia del lobo ibérico en la provincia de Granada, del que es autor el periodista de investigación Gabriel Pozo Felguera, el que destaca como “Los lobos fueron extinguidos en las tierras de Granada hace poco más de ochenta años. Los últimos fueron vistos en Sierra Nevada y Baza en la década de los años treinta. Hasta su extinción, el lobo infestó unos campos muy montañosos; la literatura y la prensa están repletas de referencias a la lucha encarnizada que sostenían los dos principales depredadores del territorio, los hombres y los lobos. Las jaurías lobunas se extendieron prácticamente por toda la provincia, causaron pérdidas enormes a ganaderos y animales domésticos. Hubo algún que otro ataque, con muerte, a humanos. El último fallecimiento de un granadino por ataques de lobos documentado ocurrió en 1925, en las laderas de la Alpujarra. La pugna entre el hombre y el lobo por tierras granadinas en los últimos cinco siglos no han sido leyendas ni cuentos al calor de la hoguera invernal. Esta zona tuvo una de las mayores concentraciones de lobos de España, hasta que la estricnina acabó con ellos”.

 

Un animal presente en la Sierra de Baza hasta la década de los años treinta del pasado siglo

 

© José Ángel Rodríguez

Calar de Rapa, la última zona en que se refugió el lobo en la Sierra de Baza.

 

En la misma publicación se destaca como “la Sierra de Baza era un corredor perfecto para que los lobos se desplazaran hacia los Filabres, María, Los Vélez, Sierra de Segura, Cazorla y enlazasen con Sierra Morena. También hacia las sierras murcianas y levantinas. Pero no sólo aparecen referencias a la abundante presencia del lobo en la Sierra de Baza, también en zonas llanas del Altiplano” y hay profusas referencias en las actas del Ayuntamiento  de Baza a la lucha del hombre contra los abundantes lobos de la zona, especialmente en los siglos XVI y XVII, lo que estudiado con rigor por el profesor Francisco Tristán García, en su publicación VA EL LOBO”. APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL DEPREDADOR EN LA TIERRA DE BAZA EN LA ALTA EDAD MODERNA.  En la que destaca como en los primeros años de la Baza cristiana (a partir de 1489) y en los primeros decenios de la centuria siguiente, los viajeros que atravesaron el oriente Granadino nos describen una naturaleza, muy distinta a la actual, “con abundancia de bosques y de animales que viven en ese medio: venados, puercos de monte (jabalíes), cabras salvajes, lobos, linces, zorros e incluso osos. Esta visión se mantendrá durante toda la Edad Moderna (aunque el último citado desapareció a principios del S. XVI)”.

La lucha encarnizada por dominar el territorio entre el hombre y el lobo se mantuvo con altibajos durante los cuatro siglos de dominación cristiana en el Reino de Granada. “Aunque siempre la mayoría de los pulsos los perdía el Canis lupus. Las ballestas, los arcabuces, escopetas, los venenos, las trampas loberas, la búsqueda de parideras de lobas dieron resultados parciales. Pero el hombre quería aún más. Buscaba la extinción total de la especie”. Destacando el autor como “El momento de dominio absoluto le llegó al hombre a principios de siglo XX, con la perfección de las armas de caza y, sobre todo, con la aparición de potentes venenos. Fue realmente la estricnina la que acabó con las poblaciones de lobos de España, a excepción de las zonas montañosas de Zamora, León y Galicia”. Desapareciendo definitivamente de Sierra Nevada y la Sierra de Baza, sus últimos reductos en la provincia de Granada, en la década de los años treinta del siglo pasado.

 

Los últimos lobos de la Sierra de Baza-Los Filabres

 

© José Ángel Rodríguez

Pareja de lobos ibéricos.

 

El lobo en la Sierra de Baza-Filabres corrió suerte paralela al de Sierra Nevada. Hacia 1880 se menciona su presencia por estas tierras, pero la presión del hombre los había reducido a las cumbres. El lobo acabó por extinguir la población de ciervos y empezó a tener problemas de subsistencia. A principios del siglo XX, ya sin venados que comer, volvió nuevamente sus ojos a la cabaña ganadera y ésa fue su tumba definitiva. Víctor Gutiérrez Alba, en su libro El lobo ibérico en Andalucía, escribe lo siguiente acerca del final del lobo en la comarca bastetana: “El lobo sobrevivirá aún en las tierras de Baza y Gor, así como en algunos puntos de la Sierra de Lúcar y el extremo más occidental de la de los Filabres hasta los primeros años de la década de los 30 del siglo XX. Con posterioridad algunos individuos errantes fueron avistados en el macizo central de la Sierra en zonas como el Calar de Rapa todavía durante la Guerra Civil española”.

Para acceder al texto completo del artículo, pulsar AQUÍ.