EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXII
Nº 256 OCTUBRE 2020
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Un proyecto de Miguel José Ávalos

Fotógrafo del Reino de Granada

 

BALANCE TRIMESTRAL

Sistema Penibético

 

BANDERA ATEMPORAL:

 

En la parte inferior izquierda una de las faldas de Santa Bárbara. Al frente, Prados del Rey y Calar de Los Tejoletos. Y a la derecha, anda escondido (y abandonado) el Refugio del Pozo de la Nieve, en las faldas de La Boleta.

 

Para el último periodo invernal, tenía previstas misiones alrededor de la cima del Calar de La Boleta (2.202 m.). Tengo puestas muchas esperanzas en la singularidad de este enclave de la Sierra de Baza. Tras documentarme en esta revista, escuchar testimonios de compañeros de batallas y recordar algunos de mis paseos en otros tiempos, podría afirmar “de oídas”, aunque seguramente sin equivocarme, que la riqueza de los pinos en este enclave es extraordinaria. El corazón del relicto eurosiberiano anda por estos lares. La zona de los Prados del Mayoral es extraordinaria y en la otra cara del calar, en su cima, hacia el barranco de La Fonfría hay algunos individuos “bandera” más que interesantes que tengo localizados desde la época de la berrea. Espero impacientemente poder daros testimonio de mis trabajos in situ.

 

El Pozo de la Nieve de la Sierra de Baza. Su valor patrimonial es incalculable. Pide a voces, como el refugio que lleva su nombre, una limpieza, apuntalamiento, restauración y puesta en valor.

 

Pero todo anda paralizado. Mi trabajo en Rapa tuvo que retrasarse un mes por la última gran nevada. Ahora, por otras circunstancias, La Boleta tendrá que esperar. La llegada de la pandemia global del Covid-19 nos obliga a quedarnos en casa. Así, este mes os traigo un episodio sin número. Personalmente este tiempo de encierro estoy tratando de aprovecharlo para hacer mis propios análisis y valoraciones. El fin último es la consecución de los diferentes objetivos que me propuse con este proyecto. Durante estos días de confinamiento pude realizar algunas gestiones que dejaré para el final de este artículo. También hice algunos números: contabilicé las rutas realizadas y medí en mapas la distancia de espacios recorridos. Desde que empecé mis colaboraciones para esta revista llevo 29 expediciones, 92 kms. a pie y 2.448 kms. en 4x4. Estas cifras más allá de fríos datos me hacen extraer, entre otras, estas conclusiones:

 

  • He realizado misiones que, para entendimiento propio y espero que vuestro, vengo a llamarlas específicas o mixtas. Específicas, que han sido de dos tipos: aquellas que me han servido de “exploración” de localizaciones; o aquellas que me han servido de culminación del trabajo expedicionario y, por tanto, de “recolección” de material. Y mixtas, aquellas que han mezclado ambos cometidos. A todo esto, habría que sumarle, a parte del trabajo con estos pinos singulares, la posibilidad de recoger fotografías de aquella fauna que por suerte he podido encontrarme por estos caminos.

 

Paisaje eurosiberiano onírico en la Sierra de Baza.

 

  • Aproximadamente la mitad de las misiones que he realizado han servido para explorar las zonas sin recoger ningún material foto/vídeo-gráfico.
  • La otra mitad de las misiones me han valido para “recolectar” esas imágenes buscadas en condiciones climatológicas específicas o encontradas por cambios imprevistos.
  • Solo cuatro de las misiones han sido mixtas y/o fructíferas en el sentido de explorar un lugar y encontrar fotografías que para mí fueran sinceras con estos árboles asalvajados. Esto habla mucho del trabajo constante que debe de haber detrás de la fotografía de naturaleza. Y con todo ello nada te da la seguridad de conseguir lo que andas buscando. He aquí un buen motivo para la adicción.
  • Una de las misiones tuvo un carácter especial: la exploración de una zona de Sierra Nevada con unos pinos extraordinarios en portes y formas, tanto Sylvestris nevadensis (hermanos de los que podemos disfrutar en nuestra sierra) como de otras especies, todos ellos autóctonos. Desde aquí me gustaría agradecer la colaboración, el interés y el ofrecimiento altruista mostrado por el doctor en ciencias biológicas Francisco Bruno Navarro Reyes, tanto por aquella extraordinaria ruta por la zona del Pico Trevenque como por cualquiera de las consultas científico-técnicas que suelo hacerle. Gracias.

 

Paisaje eurosiberiano crudo en la Sierra de Baza.

 

  • Dos misiones tuvieron como localización el Calar Alto de la Sierra de los Filabres. Es un lugar con mucha facilidad para poder acceder a la cima debido al funcionamiento del observatorio hispano-alemán y en consecuencia de las máquinas quitanieves que permiten el trabajo de los astrónomos y científicos. Aunque la mayoría de sus pinos son de repoblación. Acudí un poco tarde a la cita, pero es una localización muy a tener en cuenta para la próxima llegada del frío.
  • Y como última conclusión principal, los accesos a la “zona de calares” de la Sierra de Baza son bastante peligrosos en tiempos invernales, debido a la gran cantidad de umbrías en pendientes con mucho desnivel. A mí me da igual andar. Pero he visto situaciones peligrosas de otras personas que usan el coche en condiciones casi suicidas y que algún día acabarán en tragedia si no se toman medidas. Me explico a continuación.

 

LA CABRA SIEMPRE TIRA AL MONTE:

 

Teniendo en cuenta estas dos últimas conclusiones y habiendo comprobado en el terreno el funcionamiento de las máquinas de mantenimiento de los accesos al Parque Natural de la Sierra de Los Filabres, no comprendo como en nuestra sierra no haya una unidad de palas quitanieves, a pleno funcionamiento, en épocas invernales.

Es imprescindible un equipo de trabajo que retire de las pistas forestales la nieve y evite la formación de placas de hielo. Nuestros accesos son mucho más peligrosos que los de Filabres, donde sí se limpian. En nuestra sierra la mayoría de las pistas no disponen de asfalto lo que aumenta el desgaste de estas vías. Además, hay muchas más umbrías con pendientes que tienden a llevarte hacia barrancos sin protección. Por otra parte, el acceso hacia Escúllar sí que dispone de asfalto para la retirada sin dificultad de la nieve y de las placas de hielo y tampoco se hace. La pregunta es, ¿por qué? ¿Por qué tanta dejadez? Existen muchas formas de abordar la llegada de la nieve y de otras problemáticas en la Sierra de Baza. Todas las soluciones se dirigen a trabajar en ella con cariño y dedicación.

 

Cae la noche y los machos deambulan aún por el horizonte.

 

Desde aquí hago un llamamiento a todas las instituciones con responsabilidad en el parque, de cualquier signo político. No debe de suceder una desgracia para que se empiecen a limpiar unos accesos que se convierten en puntos negros en el crudo invierno. No son tantos el número de vías para acceder a las zonas altas, ni el número de kilómetros es tan importante. El fin último es el disfrute de ecoturistas y más aún la preservación de sus vidas. Y si, ojalá así sea, las cantidades de nieve llegan a ser ingentes y no permiten su retirada con los medios existentes, cosa poco probable, deberían de cortarse los accesos de manera clara y rotunda. Posteriormente, con la desaparición de los mantos blancos, se deben recomponer el estado de las pistas, muy rotas en la actualidad.

 

EMOCIONES DE UN FOTÓGRAFO DE NATURALEZA:

 

Pero volviendo a lo importante, a la naturaleza… En estos días, el confinamiento me trae emociones de todo tipo. Impotencia al mirar de reojo a mi montaña nevada, con temporales que van y vienen... Estoy enjaulado en mi propio pozo de la nieve. Maniatado. Es lo que toca, toca adaptación. Y después reinvención a la llegada del calor. Las condiciones se dieron y se fueron. Vendrán otras. Deben venir. Ojalá pueda estar.

Esto inmediatamente me hace pensar en el año que viene, en el disfrute y la valoración de una nueva llegada del frío. Ojalá tengamos la suerte de poder disfrutar de la naturaleza con prontitud y que por fin agradezcamos cada momento en el que convivimos en libertad con otros seres vivos a los que maltratamos de todas las formas posibles. Estos pinos y otros árboles nos limpian de todo. Menudo descanso el que le estamos dando al planeta durante este enrarecido confinamiento.

Como fotógrafo de naturaleza, debo seguir simplificándome en lo que llevo a cuestas. El análisis de los datos de mis expediciones, me hacen ir entendiendo mejor este campo tan complejo. Hay misiones de diferentes tipos. De nada vale llevar de todo encima y menos hacia una cima. La planificación es importantísima. La alta montaña requiere de una preparación específica y bien pensada. Su trabajo de campo, el de scouting, es ineludible. Estos territorios son inmensos e inabarcables y pocas veces puedes decir que los dominas, por no decir ninguna. Todo debo enfocarlo a la simplicidad, al menos es más. Porque es así, siempre menos es más. Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Sólo en estas circunstancias las herramientas no son cargas y puedes fluir. Es fundamental buscar la esencia. Llevar de todo y que todo sólo sea lo imprescindible. Solo entonces las condiciones climatológicas que sean pueden llegar solas de la manera que le plazca a la rosa de los vientos, que allí estarás tú, mimetizado, ligero y ágil para moverte a favor del rumbo que marque la madre naturaleza.

 

 

Este pino albar está situado poco más abajo de “El Bárbaro Jorobao” que os traje en capítulos anteriores, en el Calar de Santa Bárbara. En lo que a este proyecto se refiere creo que es una de las fotografías más sinceras que he realizado hasta la fecha. Corresponde al pasado mes de abril de 2.019. Esta instantánea tiene un defecto bajo mi juicio que me gustaría contaros. Pienso que no hace justicia al porte de nuestro protagonista. Es de mayores dimensiones de lo que aparenta en la toma. La foto está realizada con una lente 8mm (ojo de pez) a tan solo un metro de su tronco. Recuerdo planificar una subida en búsqueda de cencellada… el regalo fue una tormenta de granizo. El árbol me sirvió de refugio. La luz que hace posible esta toma es una linterna de luz continua como las que usan los mecánicos bajo nuestro vehículos. No usé flash. El ISO es de tan solo 160. Esta escena que veis recoge 1,3 segundos de una noche oscura y un tanto fría. Los pinos son extraordinarios por su aguante. Imaginad la violencia de aquel temporal; cada línea blanca es una bola de granizo cayendo.

Y hablando de imaginaciones. Imagino a la fauna del parque (y también de la poca estepa ibérica que vamos dejando con vida) extrañada de tan poco movimiento del ser humano, su mayor depredador. Que felices deben de estar los animales con estas más que merecidas vacaciones que les estamos regalando sin nuestras actividades molestas, insostenibles y fatídicas para su supervivencia. Porque hemos estado matando el planeta. Yo mismo me incluyo con mi todo terreno y mis basuras generadas. Al empezar el artículo os contaba la cantidad de kms. realizados. Y las emisiones que estoy produciendo me hacen reflexionar. Es evidente que nadie estamos “libre de pecado”. Pues bien, creo que he encontrado una posible alternativa para compensar esta contradicción que me trae un tanto de cabeza. La idea es bien sencilla. Árbol por árbol. Me explico.

Si estoy recogiendo este material fotográfico es para que sirva de algo, principalmente para el disfrute de personas que aman la naturaleza y para formar a nuevas generaciones hacia la sostenibilidad. En el horizonte veo un libro fotográfico, quizá alguna exposición... un horizonte complicado y difícil aunque no imposible. Y en esa misma línea, tras algunas gestiones, a partir del próximo mes, si así lo decidís, podréis llevaros a vuestros hogares mis fotografías. Pero esto no será lo más importante. Lo más interesante será que con cada foto regalaré un árbol plantado gracias al acuerdo de colaboración que he conseguido firmar con una ONG medioambiental (Tree-Nation).

 

Proyecto de plantación de árboles de Tree-Nation en Madagascar.

 

Ahora toca trabajar en una tienda sostenible, un bosque virtual que acabe en bosque real. Así, cada fotografía mía de un árbol acabará siendo un árbol plantado. Como os decía: árbol por árbol. Esto me hace sentir muy esperanzado. Pienso que así voy en el rumbo adecuado con este proyecto de pinos salvajes. Cambiemos de actos hacia nuestro planeta. No dicen que nuestros actos son los que nos definen, pues eso.

 

Fdo. Miguel José Ávalos

Fotógrafo del Reino de Granada

www.migueljoseavalos.com

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