EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXIII
Nº 262  ABRIL 2021
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 © José Ángel Rodríguez

Retama blanca en su hábitat natural del Parque Natural Sierra de Baza. Rambla del Agua.

 

 

PSB 01/04/2021

También conocida con el nombre de retama de flor blanca, el nombre vernáculo de retama blanca hace alusión al color blanco de las flores de esta retama, que las diferencia de otras especies próximas, que presentan las flores de color amarillo, como la retama común, la retama de olor o la retama negra, especies a las que ya nos hemos referido previamente en esta publicación, pudiéndose consultar las diferentes fichas que hemos publicado de las mismas.

En nombre específico de monosperma (mono = uno) procede del latín y hace alusión a la única semilla que contiene cada fruto.   

La retama blanca, pertenece a la familia de las leguminosas y es un arbusto monoico, de 1 a 3 m de altura, con ramas junciformes, de color verde, estriadas longitudinalmente. Lo más característico de esta especie son sus llamativas y atractivas flores blancas, las que se presentan amariposadas, de 9-12 mm, dispuestas en racimos laterales cortos y con racimos florales. La floración de este arbusto es muy temprana, de forma que al final del invierno y principios de la primavera, ya podemos encontrarlo en abundante floración, produciendo un olor dulce e intenso. Están formadas por un cáliz tubular de color rojizo, con dientes triangulares; la corola tiene la forma amariposada de las leguminosas, es de color blanco, y tiene un tamaño de alrededor de 1 cm.

Originaria del sur Europa, se distribuye de forma natural en la zona baja de Andalucía, Portugal y Norte de África, particularmente en las proximidades del litoral marino.

En la Sierra de Baza, es una especie escasa, que únicamente hemos podido encontrar en su cara sur, en las proximidades de la aldea de la Rambla del Agua, en la zona de Charches, en los límites de algunas ramblas con antiguos terrenos de cultivo, donde posiblemente fue plantada para sujetar los taludes de los bancales, habiéndose naturalizado estos ejemplares.  

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Detalle de la floración de la retama blanca.

 

El principal uso de esta planta es ornamental, para la fijación y recuperación de taludes y dunas, también en rocallas y jardines naturales propios de zonas secas, dada su rusticidad. También se usa por la floración y su agradable aroma, aunque deben de excluirse su uso de los lugares muy fríos y altos, ya que como venimos comentando tiene una mala tolerancia a las heladas.

La madera de este arbusto, que es muy dura y resistente, es muy buen combustible, por lo que se ha utilizado para encender fuegos y hornos.

En la aplicación medicinal de esta planta, hay que tener un estricto y cuidado control médico, ya que las semillas contienen citisina, un alcaloide tóxico, por lo que debe de evitarse su ingesta.