EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 229 –  JULIO 2018
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Por Andrés García-Granados



Gabatos en verano

© Andrés García-Granados

 

En el año 2007 publiqué en esta misma revista electrónica un artículo de opinión titulado "MIS COMENTARIOS ACERCA DEL PLAN COMARCAL DE CAZA DE LA SIERRA DE BAZA". Ese Plan Comarcal estaba recién elaborado por la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente basándose en los estudios previos y directrices concretas del prestigioso técnico Paulino Fandos, elección realizada con muy buen criterio, todo hay que decirlo.

Como puede comprobarse en este artículo (que puede consultarse AQUÍ), ya que la técnica actual permite estos accesos online, el estudio realizado por este prestigioso técnico estaba enormemente trabajado, realizado todo lo bien que se puede hacer dadas las limitaciones de los transectos posibles debido a la orografía, densidad de bosque alto y trazado de los caminos de la Sierra. En este artículo señalé lo que en mi opinión no quedaba redondo debido a que la fecha de los conteos(mes de julio) primaba la cara norte de la Sierra y en que les había faltado incorporar al conteo puro y duro las aportaciones de gente que fuese muy conocedora de la Sierra y de los hábitos concretos del ciervo dentro de ella. Incluso los avistamientos en esta cara norte estaban muy polarizados hacia la zona de Las Canalejas, Collado del Toro y Prados del Rey. Había por tanto, a mi entender y como se ha ido demostrando, desproporción entre las densidades apreciadas por zonas, cuestión que se habría podido matizar por conteos, por ejemplo, en tiempo de berrea, pero que tuvo la virtud de descartar la existencia de aquellas barbaridades poblacionales defendidas años atras por opininiones interesadas indicando que en la Sierra de Baza había más de 10.000 ejemplares, cuando este primer estudio serio presentó una población global entre 1.400 y 2.000 ciervos. El problema no es el resultado de una apreciación poblacional sino las consecuencias que pueden derivarse. La gota que colmó el vaso de los despropósitos que se proponían fué un permiso (que llegó a estar escrito) autorizando 50 acechos nocturnos simultáneos y repetidos durante 90 días, dejando al libre albedrío de los "cazadores" el número de animales, su clase, sexo y edad y lugar del Coto de Caza Controlado. O sea, 4.500 acechos indiscriminados. No es cuestión de contar batallitas de cómo aquella salvajada se pudo desactivar pero se anuló un par de horas antes de que se empezara a realizar.
 
El estudio de Paulino Fandos determinaba que en lo que denominaba "Baza Norte" comprendida entre la A92, Fonfría, Barranco de Relumbre y linde nororiental del Parque Natural (proximidades de Caniles) había una densidad de de 6.6 ejemplares por kilómetro cuadrado (e.k2) (que son 100 Has) y una potencialidad de 7.32. Como se ha ido demostrando con el tiempo, la densidad existente estaba estimada muy al alza. Además, la desastrosa gestión realizada digamos en todo el área de influencia de Narváez ha llevado casi a la extinción práctica del ciervo en esa zona, particularmente de los machos.
 
Si nos vamos al otro extremo del Parque, lo que denominó Baza Sur (Benacebada, Beneroso, Los Birlaques, Tablas, Los Gómez y La Morota), la estimación, evidentemente muy a la baja, fue de 0.54 e.k2 y una potencialidad de 5.94. Obviamente la población de la zona en el mes de julio está en las masas de vegetación más frescas y sin caminos por lo que los avistamientos son claramente poquísimo representativos. Otra cosa es que se hubiesen realizado muestreos en tiempo de berrea y se habrían puesto las cosas más en su justo medio. Todo ello agravado porque hay un "lunar" con, a mi juicio, falta de transectos de conteo en las zonas de Cañada del Gitano, Beneroso y Benacebada, como puede observarse en el siguiente gráfico.


Transectos del estudio poblacional del ciervo en el P.N. Sierra de Baza

© Andrés García-Granados


En conjunto, la potencialidad media estimada del Parque, una vez descontado el consumo previsto de las ovejas autorizadas, es de casi 6 ciervos por km2, o sea que el Parque puede dar de comer a unos 3.300 ciervos, además de a la cabaña ganadera doméstica autorizada, que desgraciadamente no coincide con la real.


Ciervo en correal

© Andrés García-Granados


Quisiera hacer algunas reflexiones respecto a lo que el ciervo supone en Andalucía, por referirme a nuestro entorno más próximo. En primer lugar diré que es una especie absolutamente autóctona de la Sierra de Baza, hecho documentado desde la prehistoria hasta los manuscritos del Abad Dean de la Colegiata de Baza con ocasión de la formación de la Sociedad Amigos del País, en tiempos de Carlos III. Otra cosa es que la mano del hombre lo hubiese erradicado de la zona, junto al corzo, lince, lobo y otras especies. Creo que una función de un Parque Natural y de los Ayuntamientos con territorios dentro del mismo debe ser la de mantener y cuidar las especies propias autóctonas del Parque. Sin embargo creo que Baza (y poblaciones limítrofes) tiene el dudoso honor de ser el único sitio de Andalucía donde el ciervo no se considera un recurso tanto medioambiental como cinegético si no más bien una alimaña que hay que erradicar. Está claro que todo necesita una gestión, puesto que hay más recursos de toda índole que deben coexistir, pero me cuesta trabajo admitir que lo que en toda Andalucía se realiza cotidianamente no pueda hacerse en esta Sierra.

Yo he participado, en mis tiempos en la Federación Andaluza de Caza, en ciclos de conferencias organizadas, por ejemplo, por el Ayuntamiento de Hornachuelos tratando de promocionar los recursos naturales de su término municipal, muy dependiente del Parque Natural que lleva su nombre. Allí, la conciencia de que una parte muy importante de su atractivo para el turismo rural, senderismo, visitas masivas en berrea y por supuesto el valor directo de la actividad cinegética y de las fincas rústicas, depende absolutamente de su cabaña cervuna. Si alguien cree que un entorno natural, con pocos recursos de agua y con montes sin fauna visible puede atraer visitantes, está muy equivocado. Es lo que se conoce para el gran público como "montes muertos" que no presentan ningún atractivo.



© Andrés García-Granados
Grupo familiar abrevando al amanecer


Es importante resaltar que, aparte del estudio poblacional, el experto Paulino Fandos introdujo una serie de criterios de actuación de una enorme sensatez basada, desde luego, en el conocimiento de la especie, pues aunque a algunos les parezca increíble, el ciervo, su problemática y su gestión no se ha descubierto en Baza, y bastaría en ocasiones ver cómo el resto de Andalucía, al menos, lo gestiona en vez de dedicarse a descubrir la pólvora y a crear alarmas interesadas.

La realidad es que la gestión que se hace desde hace años no respeta en absoluto las recomendaciones del Propio Plan Comarcal y no sólo eso, sino que el planteamiento general que se lleva a cabo provoca la centrifugación del ciervo, aumenta la posibilidad de que el ciervo pueda ocasionar daños en cultivos periféricos y causa graves daños a la población de ciervos y a la calidad de estos animales. La consideración de que se trata prácticamente de alimañas termina de completar la faena del deterioro de la situación.


Familia de ciervos

© Andrés García-Granados


Hay al menos tres factores endémicos que dificultan el normal desenvolvimiento del ciervo dentro del Parque: Falta de parcelas de cultivo, hostigamiento permanente y procedimientos de caza expresamente desaconsejados por los redactores del Plan Comarcal.

Es bien conocido que en toda la Sierra de Baza existían parcelas de labor alrededor de los cortijos y aldeas habitadas. En los años 50, 60 y 70 gran parte de las fincas pasaron a propiedad de la Administración y 6 de octubre de 1978 se constituyó un Coto de Caza Controlada que incluía los terrenos propiedad del Ayuntamiento de Baza, hasta completar un total de unas 25.000 hectáreas. La Ley de Caza de 1970 creó este tipo de Cotos en que los cazadores locales disfrutaban de un 75% de las jornadas cinegéticas. Se trataba de una estructura social que centraba su labor en los cazadores locales y por ello el Ayuntamiento de Baza cedió sus terrenos para que fuesen incluidos en el Coto de Caza Controlada. Cuando la Sociedades de Caza de Baza y Caniles se hicieron cargo de la administración de este Coto de Caza Controlada, en aquel tiempo realmente Sociedades locales, se pusieron en cultivo una gran cantidad de estas parcelas antiguas y se acometieron aprovechamientos de fuentes para repartir agua por zonas donde no existían cauces permanentes. Se mantuvieron, ligeramente modificados, 35 cuarteles de caza, sólo cazados una vez al año con un máximo de 15 perros. Estas cacerías se realizaban sólo entre los meses de octubre y principios de enero. Toda la zona de Narváez y los terrenos del Ayuntamiento se consideraron como reserva y se cazaba mínimamente el jabalí.


Iniciando la cuerna

© Andrés García-Granados

 


El ciervo era respetado y las protestas por daños eran mínimas. Con el paso del tiempo el panorama cambió radicalmente porque, salvo en algún año concreto, se abandonaron las parcelas de labor, se duplicaron los cuarteles de caza por lo que se duplicó el  hostigamiento de los animales con motivo de las batidas de jabalíes y se organizaron grandes monterías con más de un centenar de posturas y centenares de perros, procedimiento expresamente desaconsejado por los Técnicos redactores del Plan Comarcal. Hay zonas especialmente castigadas por las monterías, precisamente las más susceptibles de ser disfrutadas por los visitantes no cazadores  y me estoy refiriendo al entorno del Centro Receptor del Parque y en los terrenos del Ayuntamiento, cedidos gratuitamente por su labor social pero que ahora no cumplen ese fin porque los cazadores de Baza han sido paulatinamente desplazados por amigos de los amigos de los amigos, por lo que el Ayuntamiento de Baza debía reconsiderar su postura.

 Concretamente en estas zonas se dan, desde hace más de 10 años y todos los años, tres monterías en las que se matan todo subadulto que se presenta, porque adultos hace ya tiempo que no queda ni uno. Hace unos días se ha realizado la última y según cuentan (yo no he estado presente) sólo se han podido cazar un par de marranetes y creo que cuatro primeras cabecillas que si se matan en una montería en Sierra Morena te ponen de vuelta y media. Esta situación poblacional no hace más que corroborar lo que los visitantes de la pasada berrea habrán comprobado si se han entretenido en escuchar el típico recorrido entre el Cortijo de Santaolalla y los Prados del Rey, pudiendo corroborar la práctica extinción de machos en toda esa zona.

Como se han duplicado, aproximadamente, los cuarteles de caza para las batidas de jabalíes debido a la gran presencia de cazadores no locales, se da la paradoja de que las posibilidades de caza de las Peñas locales se han reducido a la mínima expresión y sin embargo se produce un hostigamiento continuo desde primero de octubre hasta mediados de febrero que fuerza a los ciervos (los que sobreviven, claro) a abandonar el corazón del Parque y a intentar refugiarse en la periferia, normalmente cerca ya de zonas cultivadas susceptibles de sufrir daños, sobretodo si las vallas están como están.

Es fácil de comprender que si no se les proporcionan parcelas de siembra, sufren un hostigamiento permanente dentro del Parque y se utilicen procedimientos de caza absolutamente inadecuados los animales busquen zonas periféricas huyendo de la quema y allí es donde se pueden producir los daños. Al ciervo realmente no le falta alimento dentro del Parque, como bien señala Paulino Fandos, pero es cierto que le apetece cierto tipo de pradera o ramoneo que, si no se le proporciona en el interior lo busca en el exterior. Si para colmo, como se ha denunciado repetidamente ante la Administración, existen sabotajes sistemáticos de las cercas de protección que se instalaron por consenso en su día, pues es fácil de adivinar (y que cada uno piense lo que quiera) que puede haber daños en cultivos.....


    

© Andrés García-Granados
 Vallas cortadas con alicates y postes arrancados

 

Este año, que se sepa, hay circunstancias que tampoco favorecen que digamos a los ciervos de la Sierra de Baza. Como todos los años en que llueve en el tiempo de la Feria, los níscalos hacen su aparición en muchas zonas del Parque. El desbarajuste que se forma es también conocido. Desde esta Revista Digital ya se ha denunciado el descontrol absoluto en que se realiza esta actividad. Creo que con buen criterio se suspendieron las batidas y/o monterías que estuviesen programadas en las zonas de conflicto, pero es evidente que la cantidad de niscaleros que invadieron muchos pinares querenciosos para encames de los ciervos fueron hostigados y por tanto desplazados a zonas más abiertas, típicos barrancos de aznachos en las cabeceras de los arroyos de la sierra. Pues bien, el hecho es que justo en estas circunstancias se programan sendas monterías en Cotos que, además, no tenían que darse ningún tipo de montería si la Administración fuese consecuente con sus propios estudios y Planes Comarcales. En uno de esos Cotos, el Plan Comarcal dictaminaba la captura de 2 ciervos por temporada y, al parecer, su propio Plan Técnico autorizaba 6 capturas.

Parto de la base de que estos Cotos, localizados en el denominado sector Baza Sur en el Plan Comarcal de Ordenación Cinegética, poseen sin las circunstancias de hostigamiento de los recogedores de níscalos bastante más densidad de los 0.54 ejemplares por k2 Creo que desde el período 2005 a 2007 en que se gestó al Plan, tiempo ha habido de haberlo corregido/completado, pero si la Administración cree en sus propios dictámenes tú no puedes autorizar ninguna montería, batida, gancho o cualquier otro procedimiento de caza masiva que tenga más del doble de cazadores que piezas a cazar, estableciendo un cupo de un ejemplar por puesto. Así al menos aseguras que, como mucho, sólo cazarás el doble de lo autorizado. Obviamente sería mejor un puesto con cupo de un ejemplar por cada animal autorizado, pero este planteamiento, en sitios que se supone de baja densidad tampoco es razonable.

Sin embargo lo que es mucho menos razonable es que el sistema que la Administración autoriza (las célebres MONTERÍAS) den lugar a que se maten, según testigos, 124 (CIENTO VEINTICUATRO, SI) ciervos jóvenes zapeados de sus encames naturales por los niscaleros. Esto se ha repetido en otro Coto cercano, que tendrá autorizado un par de ejemplares y se han matado 24 (VEINTICUATRO; SI) animales y de nuevo con una edad que no se debían ni de matar mediante otra MONTERÍA que nunca debía darse. Para los no cazadores diré que los autores del Plan de Ordenación Cinegética aconsejan que se cace en la modalidad de RECECHO, en la que la posibilidad de selección es total y en la que el hostigamiento del resto de los animales es mínimo.

Yo pregunto: ¿Controla esto la Administración? ¿Qué marca la Ley de Caza de Andalucía si se sobrepasa gravemente lo autorizado en el Plan Técnico de Caza? Si en un Coto se mata de una sentada todo lo previsto en un Plan Técnico (o más), entre otras medidas, ¿Se anula el resto de las cacerías de ese Plan Técnico de Caza? Si no se actúa adecuadamente ¿No es cierto que la Administración propicia la catalogación por parte de la población del ciervo como alimaña a la que hay que exterminar?

Otro factor que llama la atención es la degeneración de cuernas que presenta el macho de ciervo en la zona del Parque. Si se sigue disparando a varetos, horquillones y primeras cabezas, la recuperación es imposible. Habrá alguno que apuntará enseguida: Sobran hembras, hay que matar hembras. Seguramente será alguno que aseguraba hace unos años "que había más de 10.000 ciervos en el Parque de Baza. O sea, que primero se aniquilan a los machos y luego, como sobran hembras, también se matan las hembras, y todo arreglado. Para arreglar este asunto primero se debería plantear una moratoria de la caza del ciervo macho en todo el Parque, realizar recechos selectivos paulatinos para eliminar los muy defectuosos (pero los de verdad, que puedo enseñar fotografías de "selectivos" que son medallas) y traer sangre nueva desde otros puntos de Andalucía.

Resumiendo:

- El ciervo en el Parque de Baza es un animal autóctono, que se debe proteger mediante una gestión adecuada.

- La gestión de cualquier población de un gran herbívoro no es posible si hay claros factores que la contradicen:  Me refiero a la falta de parcelas que propicien el asentamiento en el interior del Parque y al hostigamiento continuo y exagerado  mediante batidas y monterías que fuerza a los animales que sobreviven hacia la periferia del Parque.

- La densidad normal de animales en el Parque es incompatible con "procedimientos de hostigamiento y destrucción masiva" como son las monterías. En todo caso el número de puestos no debería duplicar el número de capturas autorizadas, asignando además un cupo de un sólo animal por puesto.

- Se debería hacer zona reserva todo lo que es la parte central del Parque, que por supuesto incluiría las zonas de mayor afluencia de visitantes de Narváez y TODOS los terrenos propiedad del Ayuntamiento, porque el ciervo es una riqueza faunística que los no cazadores también tienen derecho a disfrutar.

- Es importante tener una gestión ágil que sepa prever factores extraordinarios, algunos no tan extraordinarios como supone la temporada de recogida de setas, que alteren los hábitos de los ciervos e impidan situaciones de caza absolutamente desproporcionada como ha ocurrido este año.

- Se debería plantear una moratoria de la caza de machos durante cinco años y traer sangre nueva que revitalice al ciervo de Baza.

- Que sólo se realizase selección de hembras cuando hubiese moratoria en la caza de machos y que esta selección fuese con verdaderos criterios de buena gestión  y no disparándole " a la más tierna".
-Aun comprendiendo la presión que actualmente sufre la Administración por petición de daños, en gran parte provocada por omisión ante la falta de control de vallas y permitir el gran hostigamiento de los animales que se desplazan por ello a zonas más problemáticas, la gestión no debe estar condicionada por esta situación.

- Las medidas positivas de gestión, evidentemente más trabajosas y que pueden no gustar a algunos sectores con intereses contrapuestos, deben primar sobre la única medida que algunos comprenden: Que se maten muchos ciervos.