EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 234 –  DICIEMBRE 2018
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Por Andrés García-Granados

 

Un “abuelo”

 

         La gestión de la caza en España data de 1970, año en el que se promulgó la Ley de Caza que desarrolló su Reglamento en el año 1971. Fue una magnífica Ley para toda España (qué raro nos suena eso hoy en día) en cuya elaboración participaron verdaderos especialistas del mundo cinegético. Con la evolución de los tiempos, y con la excusa de que esa Ley era “preconstitucional”, se comenzaron a hacer refritos por parte de la nuevas Comunidades Autónomas, con mejor o peor suerte, y en algunos casos sin querer ni siquiera darle el nombre de Ley de Caza e incluso promulgando Reglamentos, que siempre desarrollan una Ley, antes que la propia Ley. Los especialistas en Derecho que lean esto a lo mejor pueden explicármelo. 

         El hecho es que en esa Ley del 70 ya se contemplaba la creación, entre otras figuras jurídicas, de los denominados Cotos de Caza Controlada y se preveía que pudieran ser administrados por las denominadas Sociedades Colaboradoras, al tiempo en que se hacía hincapié en la prevalencia de su carácter social y muy preferentemente local, hasta el punto de que el 75% del aprovechamiento cinegético debía recaer en cazadores locales, indicándose además que todo el beneficio económico que pudiera derivarse debía invertirse íntegramente en el territorio integrado en ese Coto de Caza Controlada. La vigencia de los Cotos así creados era de 5 años si sólo se gestionaba caza menor y de 9 años si también se gestionaba caza mayor.

        El punto de partida desde el punto de vista cinegético y de gestión global de fauna en la Sierra de Baza podemos considerarlo desde el momento en que el antiguo ICONA creó el Coto de Caza Controlada Sierra de Baza, basándose en la legislación anteriormente indicada allá por el año 1978. Hasta ese momento los distintos montes de propiedad pública habían sido adjudicados a particulares e incluso a la propia Sociedad de Cazadores “La Perdiz” de Baza. No fueron años buenos para la gestión: Se cazó sin limitación ni control alguno en el tiempo, espacio y cantidad. Hubo gente que no hizo otra cosa más que cazar hasta dejar, en muchas zonas, casi esquilmadas las poblaciones cinegéticas de caza menor, que era lo que entonces había. Los que ya tenemos bastantes años nos acordamos perfectamente de nombres, lugares y circunstancias, aunque ahora no vienen al caso.

 

Madre e hijos

 

Puede comprenderse que la creación del Coto de Caza Controlada (Resolución de 6 de Octubre de 1978, B.O.P. de 27 de Octubre)  con la división territorial en  35 cuarteles, cupos de cazadores y caza, restricción de caza a los domingos (excepto para el reclamo que siempre ha sido muy “sui géneris”) y otras muchas limitaciones supuso un evidente avance en el control de la gestión en la Sierra de Baza. 

Cuando llegó el momento de renovar legalmente este Coto de Caza Controlada, la Sociedades de Cazadores de Baza ya tenía el nombramiento de Sociedad Colaboradora y, previo pacto por escrito con la Sociedad de Cazadores de Caniles, abordaron en conjunto los trámites para poder gestionar el Coto de Caza Controlada según lo previsto en la entonces vigente legislación, elaborándose un pionero Plan Cinegético del que los Cotos Privados de Caza todavía no disponían, con especial atención a un plan de mejoras del territorio a base de rescatar parcelas agrícolas abandonadas y el establecimiento de redes de agua y abrevaderos, además de establecer amplias zonas de reserva no cazables. Las Sociedades de Baza y Caniles eran realmente Sociedades de marcado carácter local, se constituyó una Junta Directiva conjunta y la adjudicación de permisos de caza en las zonas de propiedad de la Junta de Andalucía se repartieron proporcionalmente al número de cazadores y peñas reales en cada Sociedad.

Tras esta puesta al día, aunque resumida, de la situación histórica, llego al punto crucial de este artículo de opinión: La mayoría de los terrenos integrados en el Coto de Caza Controlada eran y son propiedad de la Junta, pero también se integraron casi 2.500 hectáreas del Ayuntamiento de Baza, terrenos que estaban consorciados con ICONA a efectos de gestión del monte. Con fecha 27 de Septiembre de 1978 el Secretario del Ayuntamiento de Baza certificó la cesión al I.C.O.N.A. de estos montes por un período de 12 años para ser incorporados al Coto de Caza Controlada. Cuando se abordó la renovación del Coto de Caza Controlada en el año 1990, la Sociedad de Cazadores La Perdiz de Baza dirigió un escrito al Ayuntamiento de Baza solicitando del mismo que los terrenos del Ayuntamiento se incorporasen al Coto de Caza Controlada siempre que se admitiese por parte de la Junta que estos terrenos, en el Plan Cinegético, tuviesen un “status” especial en el que sólo los cazadores de Baza pudiesen aprovecharlos mediante unas cacerías del conjunto de la Sociedad de Baza para el control de jabalíes y la prevención de sus daños. En realidad, y sólo con esas excepciones, casi todo el territorio se constituyó como zona de reserva no cazable.

 

Familia en periodo post-celo

 

Mucho ha cambiado el panorama desde entonces: El conjunto de la denominada Sierra de Baza se declaró Parque Natural y, paradójicamente, las zonas aledañas al Centro Receptor del Parque han pasado de zona de reserva y santuario de los animales a la zona más sobreexplotada cinegéticamente hablando de todo el Parque, la antigua Sociedad de Cazadores “La Perdiz” de Baza hace muchos años que no tiene en absoluto carácter local, más bien al contrario, los cazadores locales han sido desplazados por gente de afuera en gran cantidad a la olisca de los ciervos. La Junta de Andalucía, aunque incluyó originariamente (y no ha sido derogada) la figura del Coto de Caza Controlada en su legislación, ha desechado de facto tal figura y adjudica además “por convenio”, que dicho en román paladino es casi a quien le da la gana (desconozco el soporte legislativo al respecto, si es que lo hay) y de todos es conocida la desastrosa gestión que, por muchas razones, se ha llevado a cabo con el ciervo. Dicho todo esto es necesario preguntarse cuáles son las ventajas económicas y/o sociales que el Ayuntamiento de Baza saca de sus terrenos, verdadera Joya de la Corona del Parque Natural y que son los de todos los bastetanos , para seguir manteniéndolos dentro de ese Coto que ya ni es de Caza Controlada en realidad,  sino COTO PRIVADO DE CAZA e incluso no sabemos si la actual cesión para Coto Privado de Caza está bien sustentada hoy en día en lo que al Ayuntamiento se refiere, habiendo sido cedidos por Medio Ambiente “por convenio” a la Sociedad de Cazadores La Perdiz de Baza. De Coto de Caza Controlada no quedan más que las tablillas de señalización, puesto que no se cumple el resto de lo legislado para esta figura legal.

En la actualidad, y una vez agotada a efectos prácticos la cantera del ciervo, los ojos se están volviendo hacia la cabra montés, a pesar de que los planes de gestión del Parque Natural, con buen criterio, prohíben su caza. Ya hay quien habla de permisos es algunos Cotos Privados, no sé si será verdad. El hecho cierto es que ahora, sin prisa y meditadamente, se tiene la oportunidad de no volver a cometer errores que en teoría, pueden ser  reparados, pero en la práctica eso no es cierto en absoluto al menos en un tiempo en el que nuestros ojos lo vean..... No olvidemos que el macho montés es el santo y seña de la caza mayor en España y si el ciervo es goloso, el macho montés es mucho más para los cazadores nacionales y muchísimo más para los extranjeros que pagan verdaderos dinerales por el “spanish ibex”. 

 

De camino......

 

En el caso de la cabra montés en la Sierra de Baza se dan al menos tres circunstancias muy particulares: En primer lugar el 80% de las querencias naturales se encuentran en terrenos propiedad del Ayuntamiento de Baza. En segundo lugar estas querencias están muy alejadas de las zonas de cultivo susceptibles de, ni siquiera en el futuro, sufrir algún tipo de daños. Con ser importantes estas dos primeras hay una tercera sobre la que quiero llamar la atención de los amantes de la conservación, entre los que incluyo a muchos cazadores: Aunque sólo seamos “aficionados locales” cualquier persona que conozca nuestro entorno geográfico se puede dar cuenta de que la población de cabra montés de la Sierra de Baza es un reservorio genético bastante aislado de las típicas poblaciones del entorno (Sierra Nevada, Cazorla-Castril-La Sagra y digamos que de las poblaciones de Gádor). No hay más que ver que las epizootias de sarna que han azotado estas poblaciones no han tenido incidencia alguna en la población bastetana. Tan sólo hay una línea de contacto con la Sierra de Filabres, aunque las zonas verdaderamente querenciosas están relativamente alejadas y si se corrige el problema actual de sobreexplotación de pastos veraniegos de alta montaña por parte del ganado doméstico, que ya no respeta ni siquiera el calendario histórico para este tipo de pastos, la población puede permanecer al menos relativamente aislada y constituir una garantía de supervivencia de esta especie en Granada, Almería y Jaén.

 

Típica imagen en período de celo

 

Lo primero que pediría al Ayuntamiento de Baza es que todos su territorios en la Sierra de Baza (nada menos que 2.444 hectáreas) se liberasen en el presente y en el futuro de toda servidumbre o compromiso de forma que, tras los asesoramientos pertinentes, se pudiesen tomar las iniciativas mejores tanto para la gestión de la cabra montés como para los intereses del propio Ayuntamiento y de los ciudadanos de Baza. Hoy por hoy no hay ningún tipo de problemas y más vale dejar tranquila a la naturaleza que a veces  la “mejor” gestión. 

Dicho esto pediría que el Ayuntamiento (sus dirigentes) tomase conciencia de la riqueza faunística de que disponen sus territorios y del actual momento crucial  para tomar decisiones de futuro sin caer en los errores, sin duda bienintencionada pero incontestable, de los pasados años.

Las mencionadas 2.444 hectáreas de su propiedad están compuestas por los siguientes parajes:

1) Paraje de la Umbría de Hellín, también denominado como Monte GR-30015-CAY, de 443 hectáreas.

2) Calar de Santa Bárbara, monte denominado GR-30013-CAY, con una extensión de 752 hectáreas.

3) Pinar de La Fonfría, monte denominado GR-50015-CCAY, de 760 hectáreas.

4) Calares de Rapa y Tejera, monte denominado GR-30014-CAY, de 489 hectáreas.

En el gráfico siguiente puede apreciarse la distribución de estos montes en el Parque Natural de la Sierra de Baza: De color rojo las tres propiedades del Ayuntamiento de Baza directamente aprovechables para la constitución de la Reserva y en verde el paraje de la Umbría de Hellín. Sobre este gráfico varios comentarios que hacer: El paraje de la Umbría de Hellín, si bien es la madre de los ciervos de la zona caliza de la Sierra de Baza, no tiene sin embargo relevancia a nivel de la cabra montés, aunque el Ayuntamiento debe ser consciente de su valor cinegético y como atractivo turístico en tiempos de berrea al estar junto al Centro Receptor de Narváez. Otra cuestión importante es que la zona de los Calares de Rapa y Tejera, de casi 500 hectáreas, no está conectada con el resto de las propiedades municipales. También es importante reseñar que el monte de La Canaleja Alta, de 165 hectáreas y propiedad de la Junta de Andalucía, quedaría aislado del resto de sus territorios si se constituye la Reserva y es una zona de importancia para la cabra montés. En ese enclavado también quedarían las 150 hectáreas de la Canaleja Baja, si bien la familia Ramos, con muy buen criterio, nunca ha cedido su aprovechamiento a la Junta de Andalucía, constituyendo una zona de reserva no siempre respetada en las batidas de los terrenos colindantes. Hay otra zona amarilla, muy importante y de casi 600 hectáreas, de dos propiedades particulares a las que más adelante también me referiré.

 

Territorios de posible inclusión en la R.N. Calares de Baza. En color rojo y verde las propiedades del Ayuntamiento de Baza. En amarillo terrenos de Junta de Andalucía ó de propiedad particular

Ver aquí el archivo de GoogleEarth

 

A mi modo de ver, y como explicaré más detalladamente, creo que para el futuro de largo recorrido de la gestión de la cabra montés por parte del Ayuntamiento de Baza se necesitarían, aunque no es completamente indispensable, llegar a ciertos acuerdos con la Dirección de Parque (Consejería de Medio Ambiente) y con algunos particulares, siempre en forma voluntaria y beneficiosa para todas las partes: Se trataría de establecer un Convenio por el cual la gestión y aprovechamiento de la Umbría de Hellín (443 hectáreas) pasaría a la Junta de Andalucía mientras que la Canaleja Alta (165 hectáreas), el Calar de Casa Heredia (330 hectáreas) y una moderada extensión de la parte occidental de la Fuente del Pino (178 hectáreas por encima del camino que va a la Majada de Las Yeguas) se incorporarían a la Reserva de Los Calares de Baza. Todas estas zonas están en amarillo en el croquis, junto con las dos siguientes: La guinda de este conjunto sería la incorporación al Convenio de las fincas particulares conocidas como El Relumbre (262 hectáreas) y El Cortezudo (300 hectáreas), es decir, lo que no hace mucho tiempo era conocida como Cortijo de El Cortezudo del Tío Pedro y que fue dividida casi en dos mitades por cuestión de herencias. Los actuales propietarios de El Relumbre ya ofrecieron su finca a la Delegación de Medio Ambiente en Granada para que fuese el inicio de una Reserva de cabra montés, aunque tuvo la callada por respuesta. Nunca es tarde si se puede retomar y mejorar el tema.

 

Bonito macho de unos 8 años..

 

El planteamiento anterior conduciría a un entorno verdaderamente querencioso de 3.232 hectáreas para la cabra montés que supondría un reservorio orgullo de los amantes de la Sierra de Baza y de su Ayuntamiento. Finalmente, creo que tampoco sería mucho pedir a la Junta de Andalucía que ya que ha estado aprovechando las 2.444 hectáreas durante 35 años, aparte de la “permuta de uso” anteriormente propuesta, cediese su parte occidental del Pinar de la Fonfría de unas 400 hectáreas limítrofes con Gor (en amarillo en el croquis) y es posible que a los actuales propietarios del Cortijo del Peñón les convendría consorciar el paraje del Barranco de las Riscas de su propiedad y de unas 90 hectáreas de extensión (también en amarillo en el croquis).

Evidentemente esto no se puede despachar de un plumazo, lo mismo que la conveniencia de atraer a Ayuntamientos limítrofes, siempre que se evitasen las batidas actuales en zonas de altas cumbres que tanto daño están haciendo a la cabra montés, algo que dejo para otro día.

 

Imponente silueta en la Loma de Torcavilla

 

No nos engañemos, la gestión de esta Reserva sería muy sencilla y se resumiría en la actualidad en “cuanto menos se toque mejor”. El aprovechamiento (cuando llegase el momento) sería sencillo, inocuo y conveniente, puesto que en mucho tiempo tan sólo se trataría  de aprovechar el macho montés de 10 ó más años, justo al inicio de su decadencia puesto que aquí no suele sobrepasar los 11 años. Para el Ayuntamiento no supondría gasto alguno puesto que tiene en su plantilla personal de seguridad para incluso atender, en su momento, los contados días de rececho (obviamente único procedimiento de control/caza) ya que la costumbre es que incluso las dietas correspondientes siempre corren a cargo del cazador que  practica el rececho. En un momento dado, y si surgiese la necesidad de “exportar reserva genética” a otras zonas por necesidades biológicas, se puede instalar fácilmente algún capturadero para tal fin, etc….

Entiendo que la mejor ventaja de la creación de la Reserva Natural de Los Calares de Baza para el Ayuntamiento de Baza es el hecho de abordar una iniciativa realmente novedosa en la provincia y preservar esta valiosa fauna para los amantes de la naturaleza, además de no permitir actuaciones que se le vayan de las manos en sus propios terrenos. Si se quiere fomentar el turismo de naturaleza y el movimiento económico que lleva consigo  o se toman estas y otras iniciativas o la gente no va a venir por las buenas y sólo por el nombre de la Sierra. En este sentido ya tenemos la experiencia de la reciente caída  de turismo en tiempo de la berrea del ciervo, como pueden certificar los hosteleros de la zona. Tampoco perdamos de vista que en las más de.3.000 hectáreas (que podrían llegar fácilmente a las 4.000) de la deseable Reserva Natural de Los Calares de Baza y en los próximos años, el aprovechamiento de los ejemplares en declive supondrían un aprovechamiento mínimo para el Consorcio acogido al convenio de entre 50.000 y 70.000 euros anuales que iría creciendo, cuestión importante para las depauperadas arcas municipales de hoy en día… 

 

En lo más alto de la cima de Baza, en el Calar de Santa Bárbara…

 

Es evidentemente que este artículo sólo pretende ser una llamada de atención al Ayuntamiento de Baza, a los bastetanos y a los miembros de la Junta Rectora del Parque Natural para se percaten de la posibilidad de esta iniciativa si bien hay detalles y decisiones que deben ser tomadas por quien corresponda. Entre otras cuestiones, habría  que modular la explotación ganadera justo en verano porque en la actualidad el hostigamiento y la merma alimenticia que supone para el animal autóctono es excesiva y expulsa precisamente a los machos de las partes altas, su querencia en verano, haciendo que sus ciclos de costumbres y desarrollo de cuerna no sean completos. 

Por último quiero agradecer a la Asociación Proyecto Sierra de Baza su interés y apoyo en esta y en todas las iniciativas que juzgan beneficiosas para la Sierra de Baza.