EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 236 –  FEBRERO 2019
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Por Agustín Orduña Castillo
 

© Agustín Orduña
Pinos silvestres en la zona de Prados del Rey en la mañana de 11 de febrero de 2015

 

Hacía falta que la noche hubiera habido ventisca,  fría y ventosa, para que la nieve en Santa Bárbara y los Prados del Rey, brillaran con el sol de una cálida mañana.

Se dieron esas condiciones para que la mañana del miércoles,  día 11 de febrero de 2015, fuera perfecta para afrontar el desafío: “ir más lejos y subir más alto”, para disfrutar de un espectáculo, vedado a la mayoría, no solo de las personas sino también de los animales.

La subida la realice con cadenas desde Narváez hasta La Canaleja Alta, donde tuve que dejar el vehículo, colocarme mis raquetas, mi mochila y mis bastones y afrontar en solitario el sendero GR-7 en dirección a los Prados del Rey.

El camino se me hizo largo, ya que aunque el sendero GR-7, en condiciones normales, nos puede llevar menos de una hora en plantarnos desde La Canaleja Alta en los Prados del Rey, a mí me llevo en torno a 2:30 h.

Por el camino de ascenso, pude contemplar ventisqueros de más de un metro de nieve, y ni rastro de vida animal en la cumbre, la que sin duda había huido del temporal registrado en las últimas horas en toda la zona de alta montaña. A la una de la tarde mi primer objetivo se había cumplido. Estar en Los Prados del Mayoral, con todo mi equipo, que jamás pensé que pudiera pesar tanto.
 

Aquí comencé a hacer a lo que había venido

 

© Agustín Orduña
Aspecto invernal del Pozo de la Nieve


Los pinos oromediterráneos, aparecían ocultos por la nieve, los enebros y las sabinas rastreras ni se veían;  eran dunas de nieve. Las cumbres de los calares,  blancos como la nata de los que apenas si se apreciaban las rocas y los pinos silvestres.

El silencio lo invadía todo, solo se escuchaba el clic del obturador de  mi cámara fotográfica y algún que otro chorreón de nieve que caía de algún pino.

El temporal que había tenido lugar en las horas previas, había sido del norte, así que todos los elementos tenían esa cara de un modo impresiónate.

En los Prados del Rey, la nieve se había congelado, y empezaron a entrar algunas nubes, cosa que agradecí, puesto que la fotografía es mucho más agradecida, con un cielo nuboso,  que con un cielo despejado (aunque hay gustos).

 

© Agustín Orduña
Las nubes comenzaron a cubrir la zona de Prados del Rey

 

Me dieron las cuatro de la tarde y no me había enterado, así que sin ganas, y sabiendo que aún me quedaba la bajada, me dispuse a abandonar aquel mágico lugar, pero con la satisfacción por  las imágenes que me traía (tanto en mi mochila como en mi retina).

Diez días después, terminado este articulo para la Revista Digital SIERRA DE BAZA, aun me duelen los dedos gordos de los pies, fue una experiencia que realice completamente solo, en silencio y en completo contacto con la naturaleza.  Fue una experiencia dura, muy dura, pero muy gratificante y que sin dudarlo ni un segundo, volveré a hacerla.

 

© Agustín Orduña
Calar de Santa Bárbara (2.269 m.)


*Agustín Orduña Castillo
Es fotógrafo de naturaleza e
integrante de la Asociación Proyecto Sierra de Baza