EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 241 –  JULIO 2019
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Por Víctor Azor López

 

© José Ángel Rodríguez

Hembra de perdiz roja (Alectoris rufa) campeando por el monte.


El pasado 23 de marzo, terminó la temporada cinegética 2014/2015 y los pajariteros guardan sus reclamos macho hasta el año que viene. Finaliza la veda con la modalidad más veneradas y más exquisitas de la caza menor: la caza de la perdiz con reclamo.

Es una práctica de caza que está sometida a muchas críticas, pero que no podemos perder de vista que practicada correctamente, de un modo sostenible y respetuoso con el medio natural, es un idóneo instrumento para la gestión cinegética de un acotado. También es una modalidad de caza, ideal para las personas de avanzada edad, pues la condición física no es un requisito indispensable y disponen de tiempo suficiente para compaginar el ritmo laboral actual con el tiempo que necesita esta modalidad cinegética.

La selección de los pájaros validos es de vital importancia pues podemos criarlos durante todo el año y cuando los sacamos a campo no responden a nuestras expectativas no siendo una perdiz valiente para disputar el terreno a las del campo.

Los cazadores de esta modalidad suelen tener devoción por sus perdices, debido a lo complicado de obtener un reclamo de calidad ya que son muy sensibles y vulnerables a cualquier ajetreo, muda de plumas, parásitos… esta dedicación y esmero produce una sensación tan gratificante pero a la vez tan sacrificada que hace de esta caza un pasión entre los cazadores más veteranos.

El pajaritero experimentado conoce perfectamente los ecosistemas preferido de las patirrojas (dormideros, zonas de campeo, apostaderos, zonas de revuelo…) con lo que dependiendo del horario dará el puesto en una zona u otra para intentar engañar y obtener un lance.

La composición de la caza con reclamo está compuesta por diferentes elementos, con un léxico muy peculiar:

Tanto, pulpitillo o repostero: donde se coloca la jaula con el reclamo, dependiendo del pájaro que tengamos deberemos taparlo mas o menos con pequeñas ramitas pues si es un pájaro nerviosos debemos evitar que vea desde lejos a las patirrojas ya que puede empezar a bregar (saltos y movimientos bruscos) y las perdices del campo recelarán del mismo y se marcharán.

Plaza: terreno limpio de vegetación por debajo del tanto donde las perdices entran eclipsadas por el canto del reclamo.

Puesto: pequeño habitáculo donde se aposta el cazador, todo rodeado de piedra o material vegetal para evitar ser visto por las perdices. La distancia entre el puesto y el pulpitillo debe de tener como mínimo unos quinces metros.

Tronera: hueco hecho en el puesto por donde se sacan los cañones del arma para efectuar el lance y que permite la visión del pulpitillo y las reacciones de nuestro reclamo frente a los cantes del campo.

Reclamo: perdiz roja macho que mediante sus distintos cantos (pie, pitas, serrar, recibo, reclamo…) intenta atraer a sus congéneres. El pájaro será siempre un macho, la caza con reclamo hembra está totalmente prohibida.

También recibe distintas denominaciones las distintas modalidades de caza, en función de los diferentes horarios en que se practique y demos el puesto:

Alba: se da desde el amanecer hasta las 9-10 de la mañana
Mañana: desde las 10 hasta las 11.12 horas
Tarde: desde las 4.30 hasta las 6,30

Todo un ritual

Una vez montada toda la escena nuestra perdiz romperá a cantar por propia iniciativa o al escuchar a las perdices del campo y a partir de este momento se inicia una persuasión que finaliza cuando sucumben a los encantos del reclamo de nuestra jaula y entran a la plaza, momento en el que el cazador ejecuta el lance, siempre y cuando nuestro pájaro lo acepte y reciba.

Abatir la pieza de forma inapropiada puede provocar que la perdiz que tenemos en nuestro tanto no vuelva a cantar o lo haga de tal manera que ya no quiera cazar mas, es esta una de las dificultades propias de esta modalidad pues los reclamos se caracterizan por ser muy sensibles y caprichosos.

Aun pareciendo una caza sencilla son más las veces que se vuelven con las manos vacías que las que obtienen una recompensa, siendo muchos factores los que influyen en este tipo de cacería pues dependemos de la meteorología, el celo que tengan los pájaros del campo, los caprichos de nuestro reclamo, alguna rapaz que esté campeando y las asuste, nos vean dentro del puesto y recelen de entrar a plaza, nuestro pájaro no quiera perdices y le de por bregar…. Son muchos componentes que hacen que esta caza sea muy complicada pero que tenga una pasión por encima de todas las demás.

Como recomendaciones típica para inexpertos, se ha de ser muy sigiloso del coche al puesto, para que las perdices no se revuelen y se vaya muy largas sino que se alejen escabulléndose entre la vegetación unos cuantos metros, pero la distancia suficiente para que puedan accede a la plaza sin recorrer distancias largas. Debemos de tener en consideración este detalle, pues el éxito o fracaso de nuestra jornada puede depender de este momento.

La perdiz que pretendemos cazar se caracteriza por su inteligencia y experiencia, aparte de haber sobrevivido a los depredadores naturales (zorros, águilas, gatos…) sino también a toda la veda de caza ya que los pajariteros son los últimos en cerrar la temporada. Por lo tanto serán ejemplares recelosos y acostumbrados a protegerse de manera natural frente a cualquier adversidad por lo que dar con ellos no será tarea fácil.

Esta modalidad estuvo prohibida durante bastantes años hasta ser autorizada con la Ley de Caza de 4 de abril de 1970 pero actualmente está siendo objeto de polémica con lo dispuesto en el apartado c), del punto 2, del artículo 35 de la Ley 8/2003, de 28 de octubre, de la Flora y la Fauna Silvestres (BOJA 218/2003, de 12 de noviembre): "Durante los periodos declarados hábiles por la Consejería competente en materia de medio ambiente la cual velará para que los mismos no se solapen con los periodos de celo, reproducción y crianza de las especies de aves, ni con los periodos de migración prenupcial en el caso de aves migratorias, quedando expresamente prohibida la caza de avifauna en tales periodos". Y también por cuanto se contempla en el apartado b), del punto 3, del artículo 62 de la Ley 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (BOE 299/2007, de 14 de diciembre): "Queda prohibido con carácter general el ejercicio de la caza de aves durante la época de celo, reproducción y crianza y la caza durante el trayecto de regreso hacia los lugares de cría en el caso de especies migratorias".

Pero la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía formulo una excepción a esta ley en previsión de las repercusiones sociales que podría ocasionar:

Artículo 63 de la Ley 42/2007, referido a la caza de la perdiz con reclamo, concretando que "la Administración competente podrá autorizar la modalidad de la caza de perdiz con reclamo macho, en los lugares en donde sea tradicional y con las limitaciones precisas para garantizar la conservación de la especie"

Así mismo se ha efectuado diferentes estudios a través de Empresa de Gestión Medioambiental, Agentes de Medio Ambiente, Guardería de la Federación Andaluza de Caza, en la que el periodo de caza con reclamo acaba y las perdices continúan su periodo de celo sin influir en su periodo fértil, pues las perdices siguen su proceso de apareamiento sin alterar la conservación de esta especie.

He de indicar también que el daño generado sobre la perdiz es menor que en otras modalidades (ojeo, al salto, en mano) pues no se abaten bandos o grupos completos sino perdices en pares o en algunos casos solas.

En la actualidad este tipo de caza está sufriendo una transformación degradante con la proliferación de las granjas que contaminan la perdiz autóctona, pues es más fácil gastar 100 € en 20 perdices que gastarlo en sembrar, colocar bebederos, o mejorar el hábitat. Replanteemos nuestra forma de cazar y valoremos más el lance que la captura.

Víctor Azor López
AZOR MEDIOAMBIENTE
Ingeniero Técnico Forestal
627946748