EDICIÓN MENSUAL - AÑO XXI
Nº 244 –  OCTUBRE 2019
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© José Ángel Rodríguez
Frutos en poliaquenios del Clematis vitalba a final del verano


Con el nombre de clématis o clemátides se conoce a un género de plantas trepadoras enredaderas que sobrepasa las 200 especies silvestres y más de 400 cultivares, de la familia Ranunculacea, de las que solo están presentes, en estado silvestre, en el ámbito del Parque Natural Sierra de Baza (Granada), las especies Clematis vitalba y Clematis flammula, siendo más abundante la primera la que hemos localizado en lugares tales como la Fábrica de Pardo, la Cerrada de los Portillos o la aldea de Las Juntas de Gor. Una característica que tienen en común todas estas especies de este género, es que son plantas leñosas llamadas técnicamente lianas, de hecho su nombre científico proviene del griego (klémas) y significa “tallo, sarmiento”, por ser planta sarmentosa que trepa y recuerda a la vid. Si bien su fama la han alcanzado por la vigorosa floración que alcanzan, particularmente las especies cultivadas, lo que ha extendido su uso en jardinería.
Todo el género es esencialmente tóxico, contiene aceites esenciales y compuestos extremadamente irritantes para la piel y las membranas mucosas, hasta el punto de que cuando se las poda es conveniente utilizar guantes. Nosotros vamos a centrarnos en esta ficha en el clématis vitálba (Clematis vitalba), al ser la especie más frecuente en este territorio, una planta que ilustrativamente es conocida con el nombre popular de hierba de los mendigos o de los pordioseros, ya que los tallos y hojas frescas de esta planta son fuertemente irritantes y colocados sobre la piel producen una gran inflamación, pues se cuenta que la utilizaban antiguamente los mendigos y pedigüeños para formarse llagas en la piel con el objeto de provocar lástima y compasión y obtener así las limosnas.



 © José Ángel Rodríguez
 Clematis vitalba trepando por un paredón  calizo en el paraje de la Cerrada de Los Portillos (Barranco de la Fonfría)

 

El clématis vitálba, como todas las especies de este género, es una planta trepadora leñosa (liana) que puede alcanzar los 20 metros de altura, para lo que se sujeta en árboles, muros o paredes, por los que trepa. Si no encuentra soporte en el que encaramarse se extiende por el suelo, presentando un aspecto arbustivo y enmarañado. Los troncos viejos se descortezan fácilmente en tiras longitudinales, que son  aprovechados por las aves para construir nidos. Sus hojas, caducas, son imparipinnadas y van provistas de un peciolo bien desarrollado. Su floración, que aparece a final de la primavera y principios del verano, es muy vistosa y aparecen en ramilletes de color blanco de unos 2 cm. de diámetro, que dan lugar a unos frutos en forma de nuececillas lenticulares que rematan en una larga cola plumosa y que se agrupan entre sí, dando lugar al característico poliaquenio.

Se cría en sotos, riberas, paredones húmedos y puede llegar hasta los 1.700 metros de altitud en las montañas del sur de la Península Ibérica.

A pesar de su toxicidad, se considera planta melífera y se usaba como tratamiento contra el muermo, una enfermedad infecciosa, producida por una bacteria típica de equinos (caballos, asnos y mulas), para lo que metían la cabeza del animal en un  saco que contenía la planta seca y pulverizada provocando su estornudo. También  se ha usado en las personas para tratar infecciones de la piel, lavando la zona infectada con tintura de sus tallos, aunque actualmente está en desuso por los riesgos potenciales de su utilización, por su toxicidad.