EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
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 © José Ángel Rodríguez

Adelfa en floración en la zona de Rejano (Parque Natural Sierra de Baza). Fotografía tomada en junio-2017

 

También conocida con el nombre popular de baladre, la adelfa es un arbusto perennifolio (está verde todo el año) leñoso, que puede alcanzar los cuatros metros de altura, que forma parte de la vegetación mediterránea termófila, propia de barrancos y cursos de agua estacionales de las zonas  bajas, localizándose desde el nivel del mar hasta los 800/900 metros de altitud en algunas sierras andaluzas (Sierra del Pozo y Sierra Morena).

Según cuenta Pio Font Quer, el nombre latino de esta planta (Nerium) procede del griego y se ha relacionado con Nereus, dios del mar y padre de las Nereidas, en alusión a la querencia de esta planta a aproximarse a los cursos de agua.

La hojas de la adelfa son duras y lanceoladas y su floración de la adelfa es profusa y abundante, contando con flores en ramilletes que aparecen a lo largo del verano, una peculiaridad de esta planta por lo que ha sido objetivo de un amplio cultivo, consiguiéndose una gran variedad de razas con flores de múltiples colores, también sencillas y dobles.

La adelfa forma bonitas galerías en los cursos de aguas de las ramblas que acusan un manifiesto estiaje, como en las provincias de Almería y Granada. En la Sierra de Baza es una especie escasa y solo hemos podido localizar algunos ejemplares en las proximidades de Rejano, en la Rambla Balax, con ejemplares que parecen introducidos por el hombre y naturalizados.

El fruto de la adelfa, es una doble vaina o folículo alargado, de unos 8 a 16 cms. de longitud, con sección redondeada y paredes correosas, que se abren por medio de una hendidura lateral, la que una vez abierta libera numerosas semillas cubiertas con numerosos pelos, que se propagan con el viento.

 

Usos etnobotánicos

 

 © José Ángel Rodríguez

Detalle de la flor y botones florales de la adelfa.

 

La adelfa cuenta con unas flores muy atractivas, siendo su principal uso en jardinería, dado que se trata de una planta muy rústica, con pocas exigencias de cultivo y fácil reproducción.

Aunque la adelfa es una planta que se ha utilizado con usos medicinales para tratar problemas cardiacos, ya que contiene oleandrina (un heterópsido cardiotónico), debe de emplearse con mucho cuidado y por persona experta ya que es una planta tóxica para el hombre. Una peculiaridad, esta última, que ha sido tradicionalmente exagerada, hasta el punto de que se ha llegado a contar que basta con dormir bajo una adelfa o beber del agua a la que hayan caído sus hojas o flores, para sufrir unos narcóticos efectos, lo que  no se ajusta a la realidad. Dioscórides también aludía a la capacidad tóxica de esta planta y cuenta como “sus hojas y sus flores son un veneno mortífero de los perros, de los asnos y de los mulos, también de muchos animales cuadrúpedos”.