EDICIÓN MENSUAL - AÑO XIX
Nº 221 –  NOVIEMBRE  2017
SI DESEA SUSCRIBIRSE HAGA CLICK AQUÍ

EL ÁLAMO TEMBLÓN (Populus tremula)

 

© Proyecto Sierra de Baza

Ejemplares de álamo temblón con su característica coloración otoñal

El álamo temblón es un árbol caducifolio que fácilmente supera los 25 metros de altura. Tiene un tronco recto y grueso que puede superar el metro de diámetro en la base. La corteza, lisa y blanquecina, se vuelve con los años resquebrajada en la base y adquiere una coloración oscura. Su copa es ancha y poco densa y sus ramillas nuevas, lampiñas. Mientras que las hojas, redondeadas, de borde festoneado o sinuoso-dentado, algo más anchas que largas, de 3-8 cm de longitud, son colgantes o pedunculares, de pecíolo largo y delgado, flexible, aplanado en sentido perpendicular al limbo, lo que hace que las hojas se muevan al menor movimiento de aire, produciendo un característico ruido tembloroso, de donde viene el nombre científico de tremula (temblón). Las inflorescencias (amentos) colgantes, aparecen antes que las hojas, en los meses de febrero-marzo, mientras que el fruto en cápsula, contiene unas semillas negruzcas, muy pequeñas, envueltas de borra blanca, como estrategia para favorecer su dispersión por el viento. 

 

Este álamo, que es considerado como una especie pionera y de rápido crecimiento, tiene un gran valor ornamental, teniendo la peculiaridad cromática de que las hojas, antes de su caída, adquieren colores muy diferentes, de los que destacan los tonos rojizos. Tiene una madera de poco peso, que al cortarse con maquinaria apenas se astilla, resistiendo muy bien el desgaste, el choque y golpes, se utiliza para preparar paneles sobre los que pintar al óleo, en tornería y en ebanistería, para enchapados de muebles, para desenrollo y para la obtención de pasta de papel de buena calidad. Ha sido una madera también muy utilizada en la construcción, habiéndose empleado como vigas para techumbres de cuadras y en arquitectura popular, al ser resistente y poder obtenerse de sus troncos fustes de muy buena longitud, soportando muy bien que se les clave y atornille. En la mitología celta, el álamo temblón se llamaba aeda, que quiere decir “el que evita la muerte” y se decía en la cultura celta que en el susurro de las hojas del álamo temblón, cuando sopla el viento, se oyen las voces del mundo de los espíritus. Su madera fue muy utilizada por los celtas para la elaboración de escudos, que consideraban les protegían de la muerte y sus vibraciones transmitían valentía y audacia.

Oria de Rueda (marzo, 2000) cuenta que el temblón, además de para alegrar la vista, sirve para curar males, empleándose frecuentemente como planta medicinal. Su corteza y yemas son febrífugas, antiescorbúticas y vermífugas para los caballos, utilizándose además como curtiente la primera y contra las hemorroides las segundas. Con las yemas se fabrica un bálsamo usado por los curanderos y brujas galeses. En el norte de Europa, la corteza interna se molía en época de hambruna para obtener harina comestible. Este mismo autor refiere que el temblón también se ha utilizado asiduamente en la fabricación de cribas o cedazos para trilla del cereal, así como de maderas para autoconsumo, como mangos, escaleras, etcétera; debido a este último uso, muy generalizado, a este árbol se le da el nombre de “escaleral” en el Pirineo aragonés. En la montaña pirenaica y cantábrica, el ramón se corta en verano y otoño para utilizarlo como forraje invernal, secado y guardado en los hórreos y payares. La leña es buen combustible, comparada con la de otras especies del género, y el carbol vegetal, de gran calidad, se ha empleado en la elaboración de pólvora.

En octubre del 2004, se dio a conocer en el Parque Natural Sierra de Baza, por la Asociación PROYECTO SIERRA DE BAZA, la localización de la más importante tembleda de que se tiene noticias en la España meridional. Un documentado trabajo en el que se puede ampliar información sobre esta especie y sus singularidades. Para acceder al reportaje pulsa AQUÍ.