EDICIÓN MENSUAL - AÑO XX
Nº 231 –  SEPTIEMBRE 2018
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EL ALMEZ (Celtis australis)

 

 

© Proyecto Sierra de Baza

Hojas y frutos del almez en maduración 

 

Árbol caducifolio de las familia de las ulmaceas, que puede llegar a vivir 600 años y a alcanzar los 30 metros de altura. Con corteza lisa y color gris plomizo, se ennegrece en los troncos más añosos, aún cuando conserva su característico aspecto alisado. Sus hojas son simples, en disposición alterna y de aspecto oval-lanceolado, ligeramente aserradas, con tres nervios principales muy marcados.

Un mismo pie cuenta con flores masculinas (muy pequeñas) que son las que nacen más cerca de las bases de las ramas y las femeninas, que aunque son también pequeñas tienen unos gineceos vistosos formados por un ovario ovoideo con dos estigmas plumosos y blancos, que dan lugar a un fruto, conocido como almecina, de aspecto y tamaño similar al de un guisante, de aproximadamente 1 cm. de diámetro, con mucho hueso y poca pulpa, comestible y de sabor agradable, que se presenta en solitario. El color del fruto es en principio verde, que se torna de color amarillento después, para pasar a adquirir un color negro-azulado cuando alcanza su completa maduración.

El almez es un árbol natural de las montañas del sur de Europa, oeste de Asia y norte de África, que está distribuido por toda la Península Ibérica, aun cuando al ser poco resistente a las heladas no supera los 1.400 metros de altitud, siendo más frecuente al sur y este. Al haber sido un árbol que desde la antigüedad ha sido ampliamente plantado y cultivado por el hombre, se ha dudado de sus orígenes autóctonos, lo que hoy en día no está en discusión al haberse encontrado restos fósiles de sus semillas en antiguos yacimientos prehistóricos como en la Gran Dolina de Atapuerca en Burgos y en Venta Micena en Orce en la provincia de Granada, que ponen de manifiesto su recolección y consumo humano desde la antigüedad.

El almez es una especie que aunque puede desarrollarse en todo tipo de suelos crece mejor en los arenosos, sueltos y profundos. es también exigente en agua, por lo que es habituar encontrarlo junto a manantiales, en zonas de riberas y en roquedos.

Especie de crecimiento rápido, que brota de cepa, se ha cultivado por su madera, que es blanca y ligera, de grano fino y duro, siendo fácil de trabajar, aun cuando su mayor provecho para el hombre ha venido de su elasticidad por lo que se ha trabajado para construir aros para toneles y cubas, piezas de carros, cayados así como aperos de labor, aun cuando su utilización más clásica es para la construcción de horcas para los trabajos agrícolas.

Las hojas del almez, y especialmente los frutos, han sido aprovechados en medicina popular, cocidos en infusiones, como astringentes, para tratar la disentería y el flujo menstrual muy abundante. Mientras que la raíz ha sido utilizada en tintorería.

El almez es una planta relativamente abundante en la Sierra de Baza, donde alcanza su máxima altura peninsular en el paraje de la Fábrica de Pardo, junto al Barranco de Ángulo, a 1.450 metros de altitud.

Otros nombres: almecino, latonero, lodoño, lidón, lironero.